31 de marzo de 2011

-Crónica XVI Salón Internacional del Cómic de Granada´11-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-


Introducción


Entre el pasado día 10 y el 13 de Marzo se celebró el XVI Salón Internacional del Cómic de Granada que este año ha seguido los mismos derroteros que en ediciones anteriores ofreciendo un amplio catálogo de propuestas y actividades, con zonas específicas dedicadas a videojuegos, juegos de rol, karaoke y copslay, así como exposiciones relacionadas con el mundo del cómic y la asistencia de numerosos artistas invitados, en esta ocasión mayormente de origen patrio, con nombres de la talla de Carlos Pacheco, Paco Roca, Sergio Bleda, Cels Piñol, Antonio Altarriba y Kim, autores de El Arte de Volar, o Miguel Gallardo, actual presidente de la Asociación de Ilustradores de Cataluña y autor encargado del cartel promocional de esta última edición del evento granadino y que podéis ver junto a estas líneas. Como en años precedentes el XVI Salón Internacional del Cómic de Granada, organizado por la entidad E-Veleta, se ha vuelto a situar en la Feria de Muestras de Armilla, con un precio de 4€ por entrada que incluía como obsequio un cómic gratis (hasta fin de existencias). El evento contó además con la presencia y colaboración de editoriales españolas como Aleta Ediciones, Dibbuks, Norma Editorial o Ediciones Glènat, siendo las grandes y eternas ausentes Planeta DeAgostini y Panini Cómics; con stands de algunas de las librerías y tiendas especializadas más reconocidas de la antigua ciudad nazarí como son Raccoon Games, Librería Flash Joven, El Callejón del Infierno o La Esquina del Coleccionista y de organizaciones como el Área Juventud del Ayuntamiento de Málaga, la Facultad Bellas Artes y la Escuela de Arte de Granada, entre otros muchos. 

Cosplay, Ambiente y Actividades


El XVI Salón Internacional del Cómic de Granada, como era de esperar, fue un auténtico hervidero de aficionados de lo más variado durante los tres días de apertura al público, siendo especialmente concurrido durante el sábado y el domingo, mientras el viernes fue el día más sosegado de todos convirtiéndose así en el momento perfecto para recolectar firmas y dibujos de los autores presentes y para visitar los diferentes stands con algo más de tranquilidad, a pesar de que la asistencia al evento parece haber sido menor que en ediciones anteriores. Como no podía ser de otra manera muchos visitantes optaron por el cosplay como medio de expresión, todo un arte del disfraz en el que siguen triunfando sobre todo los personajes de populares mangas como Naruto, One Peace o Bleach, aunque nunca faltan clásicos como los X-men, el Joker y la galería de villanos de Batman casi al completo, Dragon Ball, V de Vendetta, Chobits o Evangelion, ni auténticas frikadas entre las que este año pudimos descubrir a Earl Hickey, de la serie de televisión Me Llamo Earl, el adorable monstruo japonés Domo-kun, una piruleta gigante (sic) o los siervos del captcha, unos bizarros personajes popularizados en páginas del estilo de ¡Cuánto cabrón!, Asco de Vida o Visto en Facebook. Podéis encontrar una gran recopilación de muestras de cosplay vistas en el XVI Salón Internacional del Cómic de Granada en el facebook de la Escuela de Arte de Granada que además premiará al favorito del público con un ejemplar del cómic guionizado por El Torres, El Velo, firmado por su dibujante Gabriel Hernández. Por otro lado, el concurso de cosplay oficial organizado por E-Veleta se celebró el sábado, con cierto retraso sobre la hora prevista, y los premios se entregaron el domingo.

Entre las actividades del XVI Salón Internacional del Cómic de Granada los aficionados y asistentes pudieron participar en el soft combat con espada y arco, creando sus propias armas y practicando con ellas, colaborar en talleres de dibujo, fieltro, teru-teru, parapara, cariocasy otras ocurrencias de simpático nombre; apuntarse a jugar partidas de cartas Magic o de juegos de rol como el entretenido Los Hombres Lobo de Castronegro o, por supuesto, animarse en el karaoke, aunque en esta ocasión estuvo extrañamente poco concurrido. La lista de actividades, pues, fue bastante larga y variada, dentro de un reciento que no tiene nada que envidiar a las instalaciones de la Fira de Barcelona donde este año, como viene siendo habitual, se establecerá el XXIX Salón Internacional del Cómic de Barcelona entre los días 14 al 17 de Abril. No obstante, como era previsible, una de las zonas más visitadas fue la dedicada a los videojuegos con la presencia de la ya veterana Wii de Nintendo, la Playstation 3 de Sony y la nueva Xbox Kinect de Microsoft. La multitud se acercó para probar y concursar en torneos de juegos como Guitar Hero, Tekken 6, Super Smash Brawl, Sonic Free Riders, Dance Central, Halo Reach, The House of Dead: Overkill, Gears of War 2 o el muy esperado Marvel VS. Capcom 3. El domingo, para finalizar, tuvo lugar el concierto de Yoshisuke Suga, cantante del grupo de rock británico Esprit d’Air, con un estilo muy influenciado por el llamado J-Rock y el Visual Kei japonés, en la línea de los míticos X-Japan, que amenizó los últimos estertores del Salón del Cómic Internacional de Granada y del mencionado concurso de cosplay.


Las Cantigas de Santa María, El Invierno del Dibujante
y Otras Exposiciones Destacadas



Entre las exposiciones más destacadas se pudo apreciar la dedicada a la retrospectiva del dibujante gaditano Carlos Pacheco, también presente en la anterior edición del evento y ganador del premio Andalucía del Cómic 2010, siendo quizás, el más internacional y reconocible de los autores invitados de este pasado XVI Salón Internacional del Cómic de Granada. También cabe mencionar el espacio dedicado a El Invierno del Dibujante, una exposición a modo de making off sobre la obra del mismo título de Paco Roca, donde este narra la situación del cómic nacional durante los años del franquismo y la llamada era Bruguera. Mención especial, por otro lado, para las exposiciones de Las Cantigas de Santa María y la dedicada al espectacular y veterano artista estadounidense Bill Sienkiewicz. La primera de ellas, en un ejercicio casi de “retrocontinuidad” y siguiendo la teoría del editor, crítico e investigador gallego Breixo Harguindey, defiende como una muestra precoz del lenguaje del cómic y la historieta el códice realizado por el taller de Alfonso X El Sabio entre los años 1260 y 1270, debido a su estructura y voluntad de relatar una historia a través de viñetas y dibujos serializados que según esto la convertirían, junto a la Biblia de Maciejowski, en la primera novela gráfica de la historia.

En la exposición organizada alrededor de la figura y la obra del siempre sorprendente Bill Sienkiewicz, compuesta por la aportación de algunos originales en posesión de varios coleccionistas privados, pudimos encontrar muestras y bocetos de sus lápices en diferentes trabajos realizados a lo largo de su carrera entre los que destaca la mítica obra Elektra Assassin que en los años 80 crearía junto al guionista Frank Miller. Otras exposiciones que se pudieron visitar fueron la del Certamen Comic INJUVE, con las obras e ilustraciones de los más destacados participantes de premio Injuve 2010, así como la dedicada al jerezano Daniel Diosdado Pérez, ganador del concurso Desencaja 2010 con la obra Voy Volando; también destacable la retrospectiva dedicada por la Escuela de Arte de Granada al autor granadino Francis Porcel o la exposición X-Men: Deadly Genesis nº1: El Proceso de Creación de un Cómic, donde pudimos encontrar algunos originales del dibujante Trevor Hairsine -que finalmente no pudo asistir al evento debido a su trabajo en la serie Deus Ex- y el colorista Kris Justice, basados en los guiones de Ed Brubaker, para mostrarnos la creación de una obra de este tipo.

Autores Invitados, Conferencias, Presentaciones
y Mesas Redondas

El XVI Salón Internacional del Cómic de Granada acogió también la proyección del documental María y Yo, basado en la novela gráfica de Miguel Gallardo, así como diversas conferencias y mesas redondas como la destinada a la mencionada exposición de Las Cantigas de Santa María, presentada por el propio Breixo Harguindey, o las dedicadas a temas como Los Cómics y Videojuegos en la Industria Europea, El Coleccionismo en el Cómic, con la presencia de Jaume Vaquer, Jordi Hunter y Joan Navarro, o La Industria y Mercado Europeo, presentado por el Tío Berni de Entrecomics. Por otro lado, bajo la iniciativa de Autores en Vivo, algunos de nuestros artistas patrios presentes en el evento granadino se turnaron para realizar la presentación en sociedad de sus compañeros y obras de manera que, por ejemplo, el creador de Magia & Acero, Jordi Bayarri, fue introducido por el polifacético ilustrador, historietista y productor y director cinematográfico Borja Crespo que también se encargó de la presentación de Kim y Antonio Altarriba, ganadores del Premio Nacional de Cómic 2010 por El Arte de Volar. Esta última obra contó también con un concierto “con creación en vivo” organizado por el propio Salón del Cómic Internacional de Granada en colaboración con el Centro de Documentación Musical de Andalucía, el Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada y la Fundación Caja Rural, con Gorka Aguado como videoartista y con la compositora y pianista Marisa Manchado Torres secundando a los autores.


A parte de todo esto, Cels Piñol se encargó de la presentación de Christian Osuna, responsable del programa de Radio Círculo La Guía del Cómic, mientras Fritz y Sergio Bleda nos hablaban de la colección 12 de Doce, dirigida por el propio Fritz, guionizada por Rafael Marín e ilustrada por diferentes dibujantes españoles, entre ellos, Sergio Bleda. Por último, algunos editores españoles, como Joan Navarro por parte de Ediciones Glénat o Ricardo Esteban de Dibbuks, participaron activamente en algunas mesas redondas y presentaciones de sus respectivas editoriales así como fueron algunos de los invitados especiales al II Encuentro Profesional del Cómic en Granada el jueves día 10, destinado sólo a profesionales del medio y organizado de nuevo por Christian Osuna, en donde se debatió sobre la edición digital y el análisis de los datos reales del cómic en España. Dicho esto la lista completa de autores invitados a la edición de este año del Salón del Cómic Internacional de Granada estaba compuesta por Carlos Pacheco, Paco Roca, Miguel Gallardo, Antonio Altarriba, Kim, Sergio Bleda, Cels Piñol, Alfonso Azpiri, Olivier Jalabert, Audrey Bonnemaisson, Alexis Nolent, Pierre Alary, Olivier Vatine, Xian Un Studio, Belén Ortega, Francis Porcel, Javier Aranda, Jorge Jiménez, Juan Luis Rincón Chamorro, Agu Ariza, Paco Díaz, Roger Bonet y Rafa Amat.

Anotaciones Finales
                                      
El Salón Internacional del Cómic de Granada, como cualquier iniciativa de este tipo que pueda contentar a los aficionados al cómic, en general, y atraer la curiosidad de otros espectadores y potenciales lectores, es un evento a reivindicar. Aún así, como ha ido ocurriendo en estos años con otros festivales de este tipo, entre tanta actividad, merchandising, videojuegos, camisetas frikis, karaoke y cosplay, uno llega a tener la sensación de que el cómic, que supuestamente es el centro de interés de este tipo de encuentros, pasa a un segundo plano entre tal vorágine de opciones. Aunque en los tiempos que corren, este tipo de reclamos son necesarios para que este tipo de eventos no se conviertan en una elitista y privada reunión entre autores y seguidores o en un simple mercadillo de segunda mano que pase totalmente desapercibido. En este caso el Salón del Cómic Internacional de Granada tiene el atractivo de ser un espacio bastante abierto que, como su ciudad, tiene el aliciente de ofrecer lo mismo que otros eventos parecidos de otras ciudades más grandes, pero sin las grandes aglomeraciones que se tienen que padecer en otros lugares como ocurre, especialmente, en el Salón del Manga de Barcelona.

En este XVI Salón Internacional del Cómic de Granada se ha echado en falta la presencia de algún autor de renombre llegado desde el otro lado del Atlántico, o de más arriba de los Pirineos, como el año pasado fue el caso del veterano Joe Kubert, aunque el elenco de autores patrios encabezado por Carlos Pacheco y Paco Roca ha sido verdaderamente de lujo. Las exposiciones han sido bastante variadas e interesantes, aunque algo apelotonadas en algunos casos y, siendo algo tiquismiquis, con una iluminación algo exagerada que impedía poder realizar fotografías de calidad a las magníficas ilustraciones de Bill Sienkiewicz o Trevor Hairsine. Eso, el retraso en algunas actividades respecto al horario que habían sido programadas o el escaso espacio en la sección de firmas de los autores formando un atasco innecesario a poco que se juntasen unos pocos aficionados, son las únicas quejas que se puede hacer a la planificación del evento. Problemas menores de organización en un encuentro, por otro lado, bien organizado y llevado por E-Veleta, con suficientes alicientes para hacernos pasar un buen rato. A lo que contribuye un precio por entrada muy asequible para cualquier bolsillo que, a pesar de su incremento respecto al año anterior, no resulta tan inflado como el que podemos encontrar en otros eventos como, por ejemplo, en el mismo Salón del Cómic Internacional de Barcelona. El desplazamiento hasta el evento, situado en la Feria de Armilla de Granada, no obstante, es algo penoso sino se dispone de vehículo propio y con pocas alternativas por parte del transporte público de Granada dependiendo desde la zona de la ciudad donde nos encontremos. Aún así, si la suerte, el destino y la amenaza nuclear actual quieren, nosotros no faltaremos al futuro XVII Salón Internacional del Cómic de Granada.


Ver también:
Página Oficial del XVI Salón del Cómic Internacional de Granada´11
Crónica del XVI Salón del Cómic Internacional de Granada en DeCulture

Galería Fotografía de la Escuela de Arte de Granada XVI Salón Internacional del Cómic de Granada

25 de marzo de 2011

-Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 "¡Este puto mundo siempre encuentra 
una forma de jodernos a todos...!"

El guionista Garth Ennis, l’ enfant terrible del cómic estadounidense, no tiene actualmente bastante con poner patas arriba el género superheroico en The Boys junto al dibujante Darick Robertson o con lanzar sus blasfemias y dardos envenenados contra la religión en su obra Chronicles of Wormwood que, ahora también, repitiendo con el dibujante de esta última, Jacen Burrows, y respaldado por la editorial Avatar Press, se atreve a darle toda una patada en el culo al género de terror en Crossed. Un relato sobre un mundo post-apocalíptico, ligado al fenómeno zombie, no apto para estómagos sensibles ni para frágiles moralidades. La acción se inicia en Estados Unidos, Kansas, en una cafetería de un pequeño pueblo llamada Tim Junior’s, donde la tranquilidad reinante se rompe cuando un individuo, aparentemente trastornado, irrumpe en el local atacando salvajemente a los presentes. Pronto, algunos de los estupefactos protagonistas del incidente, Stan, Kelly y Thomas, descubren que no es un hecho aislado y que el mundo que conocían acaba de dar un giro brutal. A causa de la propagación de un mortífero virus de origen desconocido, que se transmite a través del contacto con fluidos corporales de los infectados, sus víctimas se convierten en unos auténticos psicópatas y maniacos homicidas. Ajenos a todo tipo de remordimiento, raciocinio o humanidad los infectados se entregan de forma bárbara y extremadamente violenta a sus más bajas pasiones y perversiones sin ningún tipo de control ni preocupación por su propia integridad física o las de sus víctimas. Pronto Stan y sus compañeros se unirán a la dura y fría Cindy, que huye de tan dantesco escenario acompañada de su pequeño hijo Patrick, y a otros supervivientes que buscan sobreponerse al horror y la locura que se ha desatado a su alrededor. Diez meses después subsisten escondiéndose de aquellos que conocen por el nombre de “los cruzados” debido a la característica cicatriz en forma de cruz que les marca el rostro una vez el virus se ha apoderado de ellos.

Las historias sobre zombies, y el subgénero de infectados al que pertenece el Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows, han saltado en los últimos años de la gran pantalla, donde antaño estos seres estaban prácticamente recluidos en producciones de bajo presupuesto, a los libros, cómics, videojuegos y series de televisión. Creando así un caldo de cultivo para una auténtica fiebre consumista muy propicia para la aparición de todo tipo de productos relacionados con estos inquietantes y adorables monstruos. En parte, los responsables de este auge son exitosas e ingeniosas propuestas como los originales libros de Max Brooks, Guerra Mundial Z y su Guía de Supervivencia Zombi; de bizarras reinterpretaciones como Orgullo, Prejuicio y Zombies donde Seth Grahame-Smith rescribe la famosa obra de Jane Austen llenando sus páginas de devoradores de carne humana, o, ya en el mundo del cómic y en una línea más clásica, la aclamada serie Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlar que hace poco ha sido adaptada a la televisión con gran éxito. De esta manera, la industria del cómic, al igual que otros medios, se ha visto asaltada en los últimos años por los muertos e infectados dejándonos obras de temáticas y resultados tan dispares como Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri, BlackGas de Warren Ellis y Max Fiumara, Remains de Steve Niles y Kieron Dwyer o XXXombies de Rick Remender y, de nuevo, Kieron Dwyer y Tony Moore, entre otras muchas. Todo ello sin contar con su destacada presencia en las publicaciones de las dos grandes editoriales generalistas estadounidenses, Marvel Comics y DC Comics, donde han triunfado productos como Marvel Zombies, una saga iniciada por el dinámico Robert Kirkman y el dibujante Sean Philips para La Casa de las Ideas, o el crossover La Noche Más Oscura de Geoff Johns y Ethan Van Sciver, que hace poco puso patas arriba el Universo DC.


Entre tal vorágine de propuestas el guionista irlandés, siempre apoyado en ese tono cínico, paródico y pretendidamente subversivo que ha convertido en su seña de identidad, no podía abstenerse de darnos su propia y personal visión del tema. Crossed deja a un lado el legado y la infuencia de las películas clásicas del género, impulsado por el pionero George A. Romero en 1968 con su ópera prima La Noche de los Muertos Vivientes, apostando por una concepción más visceral, actual y moderna del tema, más cercana a la visión que Danny Boyle nos presentó hace unos años en 28 Días Después. Pero a la hora de buscar referentes cinematográficos Crossed recuerda también a las producciones de terror de los años 70 de David Cronenberg entre las que se encuentran perturbadores títulos como Vinieron de Dentro de… o Rabia. En estas películas, al igual que ocurre con el cómic de Garth Ennis, la infección o pandemia de turno se relaciona con una furia homicida descontrolada y con un brutal instinto sexual primario que, en las producciones de David Cronenberg, servían como una metáfora del creciente pánico de la sociedad occidental al contagio de enfermedades de transmisión sexual. Crossed es una road movie inhumana y cafre que maltrata con saña la débil conciencia del lector, vomitando y recreándose en grotescas situaciones y escenas difíciles de digerir y olvidar. Su planteamiento intenta moverme a medio camino entre la violencia y la provocación gratuita, la descarnada crítica social y el análisis meditabundo de la naturaleza humana con resultados muy desiguales. Un cómic que, como es habitual en su autor, intenta rechazar las etiquetas, con una narración salpicada de vísceras, sangre y otros fluidos corporales y con reminiscencias típicas del western crepuscular ya recurrentes en el trabajo de Garth Ennis.

En Crossed volvemos a reconocer el reparto de personajes arquetípicos del popular guionista y que podemos clasificar en tres grupos: los inútiles y físicamente y moralmente débiles destinados a ser la carnaza de turno, los personajes extremadamente depravados, sádicos y violentos y, por último, el tipo de personaje preferido del autor del autor irlandés, caracterizado por su estoicismo, frialdad, destreza y fortaleza, en resumen, “por ser más duro que los cojones del David de Miguel Ángel”. Pero, dejando a un lado el tratamiento de personajes, uno de los problemas centrales de Crossed parte de su concepción gráfica que lastra las posibilidades de la historia debido al dibujo feísta y algo burdo de Jacen Burrows, a emulación del irregular pero más atractivo Steve Dillon con quién Garth Ennis ha coincidido en títulos como Hellblazer, The Punisher o en la que sigue siendo su mejor obra a día de hoy,Predicador. El dibujo de Jacen Burrows, carente casi de matices y auspiciado por el trabajo de Garth Ennnis, no favorece la tensión del relato ni recrea la atmósfera que debería desprender una historia de este tipo. En Crossed hay pasajes bien planteados, con una tendencia intimista y reflexiva, que van más allá de la acción y del gore que inunda sus páginas, pero en el conjunto suenan disonantes y dejan la sensación de ser algo forzados y efectistas. Garth Ennis parece haber dejado puesto el piloto automático en Crossed, apostando por un enfoque que acaba relegando la obra a una simple gamberrada que puede resultar, hasta cierto punto, entretenida pero que carece de mesura, de un mínimo de profundidad en su trama y de personajes realmente atractivos. 

Entre las influencias destacadas que se barajan en la obra Garth Ennis ha reconocido la importancia de novelas tan disparares como La Carretera de Cormac McCarthy o Guerra Mundial Z de Max Brooks pero es obvio, aunque el creador de The Boys no la cite explícitamente, que un importante referente de su creación es el ya citado cómic de los Los Muertos Vivientes, del que Crossed resulta una especie de versión light argumentalmente hablando y sólo superando a esta, quizá, en su tratamiento de la violencia. Garth Ennis, un guionista sobrevalorado según algunos es, en realidad, un talento desperdiciado, cuyo peor enemigo suele ser él mismo. No es casualidad que sus mejores trabajos, como en la mencionada Predicador, su etapa en The Punisher en la línea MAX de Marvel o en sus series iniciáticas Demon y Hitman, sean los más sobrios y “académicos”, sin por ello dejar de ser irreverentes y poco convencionales, con una narrativa y un planteamiento más moderado y menos excesivo y gratuito. En cambio, “suelto y sin bozal”, con su obsesión por ir siempre un paso por delante de los demás y demostrar lo canalla que puede llegar a ser, Garth Ennis suele entregar unos resultados mediocres y a menudo prescindibles convirtiendo sus historias y personajes en una simple caricatura de sus trabajos anteriores. Este es el caso de Crossed cuya profundidad es un ejercicio de pura vacuidad nihilista incapaz de ir más allá de algunos tópicos del género. Garth Ennis ligeramente consigue raspar la superficie del mundo que describe y cuando intenta hacerlo con mayor empeño resulta forzado, tosco y poco elegante, con pequeños y aislados destellos de brillantez aquí y allá, pero dejando una sensación de improvisación bastante marcada, como si intentase competir contra sí mismo por contar la bestialidad más grande. Garth Ennis esta tan empeñado en demostrar al mundo que sigue siendo el rebelde de la clase que se lo ofrece todo masticado al lector utilizando, por ejemplo, ese ridículo e innecesario recurso de ponerles a los infectados unos estigmas en forma de cruz en la cara para que quede claro que no se ha olvidado de sus puyas contra la religión.


En relación a la evolución de los personajes esta se muestra casi nula en Crossed ya que Garth Ennis sólo se molesta en mostrarnos las consecuencias de la violencia y de algunas de las decisiones de los supervivientes, muchas veces incompresibles, pero no es capaz de sacar a sus creaciones de su perpetuo autismo y parquedad y dotarlas de carisma para conseguir que estos resulten empáticos con el lector. Más bien, al contrario, el conjunto de personajes que pueblan Crossed acaban resultando, en su totalidad, aborrecibles, repelentes y despreciables. Lo que queda, pues, es un espectáculo de serie B abarrotado hasta los bordes de sangre, sexo y violencia, aderezado con algún toque de humor negro y alguna splash page sonrojante de Jacen Burrows. Pero, a pesar de sus carencias, Crossed tendrá continuidad en las miniseries Crossed: Family Values y Crossed: Badlands en las que Garth Ennis y Jacen Burrows ceden el testigo al guionista David Lapham y el dibujante Javier Barreno encargados de contarnos más historias ambientadas en el salvaje mundo ideado por su creador. En este caso los hechos narrados en estas nuevas aventuras no estarán relacionados con la serie original y simplemente estarán ambientados en la misma época. Al respecto Garth Ennis ha declarado que no tiene más historias de Crossed en su cabeza y no quería forzar el tema para acabar diluyéndolo “con una secuela para la que no tenía ideas que la sostuvieran”. Y, al fin y al cabo, es comprensible, sobre todo si se tiene en cuenta que Crossed le llegó a Garth Ennis en forma de sueño, o más bien pesadilla, en la que el popular guionista era víctima del ataque de la furia descontrolada de una multitud. Lamentablemente nunca sabremos si esa pesadilla podría haber dado más de sí o si la adaptación al cómic ha sido literal y fiel al material original.

24 de marzo de 2011

-Smax El Bárbaro de Alan Moore y Zander Cannon-

  -Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Cantad que de viaje nos vamos,
Todos juntos como buenos hermanos,
Vamos hacia la gloria, a hacer historia,
Eso si con la burocracia no nos topamos"

Después de más de tres décadas dedicadas a crear y destruir mundos de ficción el alabado guionista inglés Alan Moore ha conseguido ser uno de los poquísimos autores que, con éxito y una destacada repercusión mediática, ha trabajado y experimentado con casi todos los géneros y temáticas conocidas retorciendo hasta lo impensable las oportunidades y posibilidades que pueden ofrecen las viñetas de un cómic. El increíble mago de Northampton, figura de innegable relevancia para el noveno arte, nos ha ofrecido durante este tiempo todo tipo de historias y relatos que van desde la ciencia ficción, con sus primeros trabajos en las revistas británicas 2000 A.D. o Warrior en obras como Tharg’s Future Shocks o La Balada de Halo Jones; pasando por las creaciones superheroicas que le hicieron alcanzar la fama y que han sido una constante en su carrera como son Miracleman, Watchmen o Supreme; y sin olvidar sus coqueteos con el terror en La Cosa del Pantano, en trabajos de marcado carácter histórico como From Hell o, incluso, aportando su propia visión de lo que debería ser un cómic erótico feminista en Lost Girls. Ya en el año 1999, Alan Moore, al amparo de America´s Best Comic, su sello propio dentro de la editorial Wildstorm que acogería obras como Tom Strong, Promethea, Tomorrow Stories o la La Liga de los Caballeros Extraordinarios, crearía, junto a los dibujantes Gene Ha y Zander Cannon, la serie Top Ten. Esta resultaba ser una parodia del género de superhéroes que narra las vivencias y desventuras de un cuerpo de policías del Distrito 10 de la ciudad de Neópolis en la cual todos sus habitantes, sin excepción, tienen superpoderes. Una especie de serial televisivo en la línea de Canción Triste de Hill Street, un relato policíaco costumbrista en clave superheroica y con el humor como vehículo narrativo. La serie se extendería hasta los doce únicos números y tendría una continuación en Top Ten: Más Allá Del Último Distrito de los autores Paul Di Filippo y Jerry Ordway así como una precuela, The Forty-Niners, de nuevo a cargo de Alan Moore y Gene Ha y con la colaboración especial del veterano entintador Todd Klein.

Sería en Top Ten donde conoceríamos a la pareja de policías Robyn Slinger y Jeff Smax, compañeros a pesar de las reticencias y el carácter huraño de este último, a los que Alan Moore recuperaría en un spin-off de la serie titulado Smax El Bárbaro, en el que, cambiado totalmente de registro, el afamado guionista sorprendía con una divertida parodia del género de fantasía épica cuya propuesta y resultado no tiene nada que envidiar a algunos de los más exitosos trabajos de su carrera. Smax El Bárbaro es una continuación directa de los sucesos ocurridos en Top Ten y relata las peripecias de Jeff Smax y Robyn Slinger en su viaje a la patria de origen del arisco gigante de piel azul y pelo blanco; un mundo “primitivo” dominado por la magia, con una factura propia de un cuento de hadas, habitado por magos, enanos -o “gente de gran corazón” como a ellos les gusta que les llamen-, elfos, dragones y otras bestias y criaturas. Jeff Smax, conocido como El Matadragones entre su gente, visita de nuevo su tierra natal después de una larga ausencia al serle comunicado el fallecimiento de su tío Mack (anunciado en el final de Top Ten). Este triste y desafortunado contratiempo obligará al bueno de Jeff Smax a afrontar de nuevo un pasado que había intentado olvidar con todas sus fuerzas y que sólo hace que traerle malos recuerdos y pensamientos a la cabeza, en especial, al pensar en su “peculiar” relación con su hermana melliza, en su antiguo trabajo como “gestor” y en el trágico y fatal enfrentamiento con el poderoso dragón Fulgor Matutino que mantuvo en su juventud.

El nexo de unión entre Top Ten y Smax El Bárbaro es, ante todo, ese devastador humor paródico con el cual Alan Moore aborda ambas historias, aunque este se encuentra incluso más logrado e inspirado en este atípico spin-off fantástico que en la “serie madre”. Aquí siguen destacando, como en Top Ten, las más variopintas referencias, homenajes y guiños a todo tipo de cultura popular, mostrados en ocasiones entre bambalinas y otras veces a campo abierto, y estando esta vez centrados, aunque no exclusivamente ni mucho menos, en la literatura fantástica y los cuentos populares de toda la vida. La lista de estos referentes presentados en Smax El Bárbaro es muy larga, casi interminable, pudiéndose citar, entre otros, novelas en la línea Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, sagas de fantasía como el Harry Potter de J.K.Rowling o el Mundodisco de Terry Pratchett y la trilogía de El Señor de los Anillos de J.R.R.Tolkien; cuentos propios del folckore popular como La Princesa y el Guisante o La Cenicienta; cómics como El Príncipe Valiente de Norma Foster, el The Sandman de Neil Gaiman, las tiras cómicas Peanuts de Charles Schulz o el propio Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons; mangas como el Akira de Katsuhiro Otomo o el Dragon Ball de Akira Toriyama; series animadas clásicas como Los Autos Locos Hanna-Barbera o más contemporáneas como South Park y Padre de Familia; referentes musicales como ABBA o Pink Floyd; o, incluso, películas tan dispares entre sí como el Toy Story de John Lasseter, la saga de La Guerra de las Galaxias de George Lucas, Conan El Bárbaro de John Millius, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monty Python o El Séptimo Sello de Ingmar Bergman.


En este aspecto, Smax El Bárbaro es un cómic, como otras creaciones de Alan Moore, que se presenta como un crisol de cultura popular de gran bagaje y alcance que siempre nos permitirá descubrir algo nuevo en sus páginas favoreciendo, de esta manera, futuras y satisfactorias relecturas; al contrario de lo que sucede con otras obras y autores más convencionales. Pero, a pesar del humor y tono distendido de la obra, Smax El Bárbaro sorprendente también por la crudeza de algunos de los pasajes de su historia y por la capacidad para extrapolar hacia nuestro mundo temas de cierto calado social, en ocasiones tabú, con una parca y sutil ironía, como pueden ser el racismo, el maltrato infantil, el incesto o la violencia de género. Esto es debido a que Smax El Bárbaro toma como inspiración las versiones originales de los cuentos populares de hadas de origen occidental, de larga tradición oral, que resultan mucho más descarnados y “salvajes” que las edulcuradas reinterpretaciones que de estos realizarían autores del calibre de Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm hacía finales del siglo XVIII y principios y mediados del siglo XIX. Esta conjunción de aspectos en Smax El Bárbaro, a medio camino entre la tradición antigua y el cosmopolitismo contemporáneo, eclosiona en un mundo de fantasía burocratizado y emergentemente capitalista en el cual incluso el héroe de turno debe desplazarse hasta el Departamento de Gestas, Trilogías y Sagas para solicitar el permiso correspondiente y así poder legalizar su situación a fin de establecer los términos específicos de su campaña.

En el apartado gráfico, el dibujo de Zander Cannon, junto al color propuesto por el filipino Ben Dimagmaliw y el encomiable trabajo del veterano entintador inglés Andrew Currie, se combinan de manera excelente para acertar de pleno con el necesario tono de la historia. Los lápices de Zander Cannon tienen la personalidad suficiente como para poder recrear el mundo de fantasía ideado por Alan Moore sin caer en excesos innecesarios pero siendo lo bastante detallado como para conservar un potente atractivo. Smax El Bárbaro es una serie que, por temática, puede recordar en ciertos momentos a Fábulas, la serie de la línea Vertigo de DC Comics creada por Bill Willingham y dibujada, entre otros artistas, por Mark Buckingham. Pero, como es habitual cuando se trata del guionista de V de Vendetta, cinco únicos números suyos rinden más que cien entregas de otros autores en otras obras. Alan Moore vuelve a conseguir un magnífico resultado, abordando un género como el de espada y brujeria de manera fresca, amena y divertida, venciendo así la sensación artificiosa de otras obras suyas que, aunque impecables técnicamente y narrativamente, su humor adolece de ser algo “demasiado cerebral” como ocurre en Tom Strong, Supreme o, en menor grado, la misma Top Ten. Respecto a esta última Smax El Bárbaro, a pesar de su estrecha relación, funciona como una obra totalmente independiente y no es imprescindible haber leído las aventuras previas de Robyn Slinger y Jeff Smax para poder disfrutarla aunque si ayuda a situarse y conocer mejor a los personajes. Smax El Bárbaro, editada por Norma Editorial en una sencilla edición en cartoné sin ningún tipo de extras o mayores alicientes, es una obra muy recomendable y no debería echar atrás a aquellos que piensen que se trata de un trabajo menor del veterano guionista inglés. Si Smax El Bárbaro es una obra menor entonces ojalá todas las obras menores fuesen así.

Ver también:
-Especial V de Vendetta-
-Tomorrow Stories de Alan Moore y Amigos-
-La Broma Asesina -La Sonrisa de El Caballero Oscuro-
-Alan Moore: La Autopsia del Héroe de Juan José Vargas-

19 de marzo de 2011

Cajón DeSastre -La Librería-

El compañero Rafagast, nuestro estudioso de extrañas coincidencias en la saga The Big Freak-Effect Theory y residente habitual de La Caverna, junto a su compinche Toru, abre las puertas de La Librería. Un proyecto sobre una serie de tiras cómicas que lleva más de cuatro años en su cabeza y que ahora, por fin, empieza a cobrar vida. El resultado es un webcómic que promete "humor canalla y granuja", influenciado por el espíritu de las películas de Kevin Smith, especialmente Clerks, y el Fanhunter de Cels Piñol. La primera tira de la serie ya se encuentra disponible. ¡Pasen y vean!


Para más información: La Caverna
¡Y recordad dejar un comentario!


Ver también:
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (I) Todo lo que quiso saber sobre Woody Allen y Superman y nunca se atrevió a preguntar-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (II) Persiguiendo a Cels-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (III) Filosofía de Perdidos-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (IV) La Convención de Asesinos de Alan Moore y Neil Gaiman-
 
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (V) Mi Nombre es Dee, John Dee-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (VI) El Perro de Diógenes-

18 de marzo de 2011

-Wanted de Mark Millar y J.G. Jones-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"La única diferencia entre un sueño y tus pesadillas 
es el tamaño de tus cojones, chaval" 


Mark Millar es un autor capaz de sacar petróleo de ideas e historias que otros creadores y artistas simplemente desecharían a las primeras de cambio. En los últimos años, como buen visionario que siempre ha sido, se ha anticipado al creciente interés que el cine ha demostrado por el mundo del cómic, en general, y por las historias de superhéroes, en particular, dedicándose a imaginar y proponer nuevas series de carácter independiente llenas de tacos, sangre y provocación gratuita, con un marcado tono y estilo cinematográfico, que llamasen la atención de las grandes productoras estadounidenses. Así, para el sello Icon Comics de Marvel, Mark Millar ha parido productos “prefabricados”, aunque habitualmente disfrutables, como su Kick-Ass junto al siempre llamativo John Romita Jr., Némesis con el efectivo Steve McNiven a cargo de los lápices o Superior, con el algo menos convencional dibujante filipino Leinil Francis Yu. Algunas de estas obras ya han sido adaptadas a la gran pantalla, como ese el caso de Kick-Ass a cargo de Matthew Vaughn, o llevan camino de hacerlo, como la citada Némesis, siempre con la complicidad, el beneplácito y el fervoroso entusiasmo de su autor. Pero, antes que estas obras, Mark Millar publicó en 2003 para la editorial Top Cow, junto al sobrio dibujante y entintador J.G. Jones y el colorista Paul Mounts, una de sus obras más pólemicas y arriesgadas:Wanted. Wanted, ya adaptada a la gran pantalla, una obra que forma parte de lo que se ha venido a conocer como el millarworld, es una gamberrada, una animalada, una broma de mal gusto y una “agresión moral al lector” en toda regla con la que el guionista escocés juega a retorcer conciencias y valores. El guionista Brian K. Vaughan, autor de Y, El Último Hombre y Ex-Machina, describe esta provocación como “una perfecta subversión del clásico viaje del héroe” y no escatima elogios hacía sus creadores mientras el diario estadounidense The Sunday Times se atrevió a definir en su día a Wanted como “el watchmen de los supervillanos”.

Según explica Mark Millar, en un artículo introductorio a la obra firmado desde “el puto culo del mundo”, e incluido en la edición de Norma Editorial publicada en nuestro país, el concepto de Wanted nació como un recuerdo de su infancia después de haber leído fascinado sus primeros cómics de Superman y disfrutar “recelosamente” de la serie de televisión en la que por entonces George Reeves interpretaba al personaje; llegando a la conclusión, gracias a su hermano mayor, de que en el mundo real los superhéroes habían desaparecido después de una gran guerra que habían perdido contra los supervillanos. Un suceso que Mark Millar, claramente, ha interiorizado ya que es recurrente en sus cómics e historias el tratamiento especial que otorga a los villanos, o a los héroes poco virtuosos, y que hemos visto, por ejemplo, en The Authority, Superman: Hijo Rojo, The Ultimates, El Viejo Logan, la mencionada Némesis, o la presente Wanted. Esta última es, definitivamente, la obra más destacada en este aspecto al presentarnos, desde la óptica del propio personaje, la descarnada génesis del villano como protagonista absoluto de la función. Wanted nos cuenta las desventuras de Wesley Gibson, un joven hipocondríaco atrapado en una vida rutinaria, con un trabajo y una jefa que no soporta, una novia que le engaña con su mejor amigo y sin expectativas ni fuerzas para cambiar todas las cosas que odia de su existencia. Pero todo ello da un vuelco el día en que una asesina llamada The Fox se cruza en su camino revelándole ser el hijo de The Killer, uno de los supervillanos más destacados de la organización secreta conocida como La Fraternidad. The Killer ha sido asesinado y si Wesley Gisbon quiere hacerse con la herencia que le ha dejado en su testamento deberá someterse a “un curso avanzado de iniciación a la villanía” para convertirse en el mayor hijo de puta de todos los tiempos.

Wanted es un cómic con un importante componente satírico especialmente exacerbado que resulta en una amalgama de influencias sustentada en una retórica narrativa postmoderna a imitación de la vista en la película de culto El Club de la Lucha de David Fincher y basada en el libro de Chuck Palahniuk. La narración en primera persona intenta convertir al espectador en cómplice de lo que esta pasando, al más puro estilo Tyler Durden, pero en este caso las proclamas anarquistas y anti-consumistas se convierten en una defensa irónica y brutalmente cínica del libre albedrío y la villanía hasta sus últimas consecuencias. Resulta destacable también el concepto de “mundo secreto”, sustentado en un componente deus ex machina bastante marcado, que evoca con fuerza el fenómeno Matrix. Por otro lado, la influencia de Watchmen en la obra de Mark Millar que insinuaba The Sunday Times a modo de cebo publicitario, es apenas un preámbulo, casi anecdótico, extrapolado de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons. Esto se puede apreciar en las primeras páginas del cómic donde asistimos al asesinato de The Killer, un sosias de El Comediante, en una situación que recuerda en algunos aspectos al punto de partida con que se inicia la magna obra concebida por el mago de Northampton. Sobra decir que Wanted no alcanza, ni pretenderlo hacerlo, las excelencias y virtudes de los referentes que toma como inspiración. Wanted vive, sobre todo, del morbo y del sarcasmo, cosa que ya queda clara al echar una ojeada a la “curiosa” y provocativa lista de títulos de los seis capítulos que componen la historia: Que Vengan Los Tipos Malos, Que Te Den Por Culo, SuperGangBang, El Crimen Compensa, La Lista de la Mierda y Vivo o Muerto. Un cómic, en definitiva, que parece “encantado de haberse conocido”, simple en sus formas y su contenido, tramposo en su narrativa (especialmente su última parte, por mucho que Brian K. Vaughan lo considere “el más valiente e interesante final” que haya visto jamás en un cómic) y con huecos argumentales de los que parece sentirse orgulloso.

Una de las curiosidades de Wanted es la representación visual de sus personajes protagonistas para los cuales el dibujante J.G. Jones utiliza modelos reales y reconocibles del mundo del cine y la música que le ayudan a insuflar algo de vida a su dibujo detallado y de tendencia “oscurantista” en el cual las sombras parecen comerse todo lo demás. Wesley Gibson, el protagonista de la aventura, posee claramente las facciones del rapero Eminem, que encaja como un guante en el papel propuesto por Mark Millar, mientras que The Fox resulta estar inspirada en la actriz Halle Berry -no en Angelina Jolie como sucede en la descafeinada y adulterada adaptación hollywoodense del cineasta ruso Timur Bekmambetov- y The Killer toma prestado el rostro del actor Tommy Lee Jones. Un referente muy recurrido en el mundo del cómic mainstream para estos menesteres pues ya fue el personal Norman Osborn de Mike Deodato, un artista con un trazo muy parecido al de J.G. Jones, en sus etapas en las series marvelitas de The Amazing Spider-man y Thunderbolts. A ello debemos sumar una larga lista de bizarros personajes secundarios, en algunos casos de inspiración propia, como Johnny Dos Pollas, IMP o Sucker, y en otras sirviéndose de hirientes guiños y homenajes a reconocibles héroes y villanos de Marvel Comics y DC Comics como es el caso de Superman, aquí un poderoso metahumano con síndrome de Down llamado Suckwit; Cráneo Rojo que encuentra su homólogo en el Mister Rictus de Mark Millar, o Shit-Head, un ser “compuesto de las heces de los seiscientos setenta y seis humanos más malvados que hayan hollado la tierra”, y Deadly Nightshade como versiones apócrifas de Clayface y Hiedra Venenosa de la galería de supervillanos de Batman.

La edición de Norma Editorial de Wanted incluye toda una epidemia de extras, con un dossier titulado Cómo Se Hizo: Diseños de Personajes y Escenas Suprimidas, que recalca, más si cabe, el estilo cinematográfico de la obra de Mark Millar y J.G. Jones. También encontraremos las portadas originales y alternativas de la serie así como una amplia galería de ilustraciones con los personajes de Wanted, con unas breves biografías adjuntas, que son una prueba palpable del poder de convocatoria del autor de El Viejo Logan pues cada una de ellas está dibujada por diferentes artistas del medio, auténtico “desconocidos” de la talla de John Romita Jr., Marc Silvestri, Ashley Wood, Chris Bachalo, Bill Sienkiewicz, Frank Quitely o Scott Hanna, entre otros, siendo especialmente curioso ver los lápices del guionista estrella de La Casa de las Ideas, Brian Michael Bendis, o los del editor de Marvel Comics y dibujante Joe Quesada entintado por el propio Mark Millar. No podemos olvidar destacar la colaboración especial del veterano Dick Giordano, dibujante, entintador y editor neoyorquino fallecido el pasado año, a cargo de algunos flashbacks en el último número de Wanted. Por lo demás, casi todos los adjetivos grandilocuentes para calificar la obra de Mark Millar y J.G. Jones ya están dichos; un trabajo que parece tener mucho de catártico para sus responsables. Wanted puede considerarse un simple y llano divertimento con una obscena profundidad, con la provocación y la voluntad de transgresión como vehículo narrativo y con un humor negro a modo de relleno para conformar, en conjunto, una obra no apta, ni de lejos, para todos los públicos. Al final, cuando llegamos a las páginas finales de Wanted, descubrimos que realmente todo ha sido una inocentada, una chiste que Mark Millar nos cuenta “entre amigos”, por lo que es responsabilidad de los gustos propios de cada lector el decidir si la broma ha tenido gracia o no.


Ver también:
-Lobezno: El Viejo Logan de Mark Millar y Steve McNiven-

-Superman: Hijo Rojo de Mark Millar y Dave Johnson-
-Kick-Ass de Mark Millar y John Romita, Jr.-

17 de marzo de 2011

-Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 ¡Sherlock Holmes VS. Zombies!



Sherlock Holmes, el personaje creado en el año 1887 por el novelista Arthur Conan Doyle, sigue más vivo que nunca y prueba de ello es su presencia en todo tipo de medios como son series de televisión, en la producción de la BBC de 2010 que lleva por escueto título Sherlock creada por Mark Gatiss y Steven Moffat e interpretada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman; en películas, como la reciente y exitosa Sherlock Holmes de Guy Ritchie protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law; o en atípicas novelas como Sherlock Holmes y los Zombis de Camford del español Alberto López Aroca. Todas ellas interpretaciones y actualizaciones de un mito inmortal que también ha dejado su huella en el mundo del cómic con apariciones, más o menos recientes, en títulos como La Liga de los Caballeros Extraordinarios de Alan Moore y Kevin O´Neill o el Planetary de Warren Ellis y John Cassaday, por mencionar sólo las más llamativas. Únicamente unos seres putrefactos y antropófagos como los zombis, tan de moda hoy en día, podrían hacerle sombra al veterano detective inglés pero, decididos a dar solución a este problema, el guionista Ian Edginton y el dibujante Davide Fabbri tuvieron la inspirada idea de enfrentar al metódico Sherlock Holmes, y su inseparable compañero el Dr.Watson, a una auténtica plaga zombi en la miniserie Victorian Undead para Wildstorm y que hace unos meses publicó en nuestro país Norma Editorial dentro de su línea Made in Hell. Victorian Undead es una propuesta morbosa, en consonancia con los tiempos que corren, aunque no especialmente original ni nueva; este tipo de crossovers menos convencionales suelen pasar sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas de cómics pero, de tanto en tanto, alguna obra reseñable, superior a la media, cae en nuestras manos como los ya clásicos Superman Vs. Depredador de David Michelinie y Alex Maleev o Batman & Drácula de Doug Moench y Kelley Jones. El caso de Victorian Undead, no obstante, es algo distinto al de estos dos últimos…

En 1854 un cometa de extraño fulgor verde atravesó la estratosfera de nuestro planeta desintegrándose y esparciendo sus restos por la ciudad de Londres, contaminando las aguas de la ciudad con una germen desconocido que extendió una virulenta y terrible enfermedad causante del fallecimiento de cientos de personas que, una vez muertas, despertaban de su sueño eterno para atacar y devorar a los vivos. La epidemia fue controlada después de una larga cuarentena pero cuarenta y cuatro años después Sherlock Holmes, junto a su fiel escudero el Dr.Watson, es reclamado por Scotland Yard para resolver un extraño misterio, en el que parece implicado de alguna manera, a pesar de llevar muerto algunos años, su antiguo archienemigo, el profesor Moriarty. Los muertos están volviendo de nuevo a la vida sumiendo a la ciudad, poco a poco, en un auténtico caos que ya no parece tener solución pero no hay que subestimar el talento ni valentía del gran Sherlock Holmes. Como podemos apreciar, el argumento de Victorian Undead es todo un tópico del género, siendo el verdadero aliciente de la propuesta de Ian Edginton y Davide Fabbri la situación excepcional en la que sus autores sitúan a los famosos personajes de Arthur Conan Doyle concebidos hace ya casi ciento veinticinco años. Victorian Undead es, a grandes rasgos, una obra respetuosa con el llamado canon holmesiano y por ello en su trama podremos encontrar multitud de referentes propios de la mitología del personaje como son la famosa residencia de Sherlock Homes en el 221B de Baker Street y su ama de llaves, la señora Hudson, su afición a las ciencias o la redescubierta práctica del baritsu que vimos en la película de Guy Ritchie; su relación con el Dr. Watson, su hermano Mycroft Holmes o el inspector Lestrade de Scotland Yard.

No obstante, a pesar de esta fidelidad al universo del rey de los detectives, uno de los puntos flojos de Victorian Undead es, precisamente, la recreación de la personalidad y el carisma de Sherlock Holmes habitualmente caracterizado por su casi sobrehumano talento analítico y su capacidad de observación y razonamiento deductivo que, en este caso, Ian Edginton no parece ser capaz de trasladar con acierto a las páginas del cómic. El Sherlock Holmes que encontramos en Victorian Undead, aunque presuma de ello, no es ese inteligente y experimentado investigador capaz de resolver el caso más difícil con la más mínima pista sino que, lejos de ello, su habilidad se reduce a algunas observaciones y afirmaciones algo peregrinas y una actitud pedante y marisabidilla algo infundada. Esto puede ser debido al evidente enfoque de la historia hacia la acción, en detrimento del componente de suspense y misterio de las historias clásicas del personaje, unido a un planteamiento que sobrepasa el límite de lo sobrenatural de las aventuras que de la mano de Arthur Conan Doyle vivió el personaje en sus mejores momentos. Esto obliga a Ian Edginton a dejar que su Sherlock Holmes, simplemente, se “deje llevar” siendo absorbido por la inercia del bizarro argumento del relato. Lo cual no deja de ser curioso pues el guionista inglés ya ha realizado, para la editorial británica Self Made Hero, la adaptación de las cuatro únicas novelas del personaje, escritas por Arthur Conan Doyle entre 1892 y 1927, que incluyen el El Signo de los Cuatro, Estudio en Escarlata, El perro de los Baskerville y El valle del terror. Su conocimiento sobre el personaje se deduce, pues, no es el de un neófito, pero sin el apoyo de la imaginación plasmada por Arthur Conan Doyle en sus obras Ian Edginton parece navegar sin rumbo fijo.

Notable es, por otro lado, la ambientación de la época victoriana retratada por Ian Edginton y plasmada por el agradable aunque parco y ligeramente estático dibujo del italiano Davide Fabbri ,con el destacado aporte del trabajo de Carrie Strachan en el color de la serie que mejora sobremanera el resultado final. Las portadas de la serie, como ya casi viene siendo una tradición en las publicaciones ligadas a muertos vivientes, son obra de Tony Moore que, desde su participación en Los Muertos Vivientes junto a Robert Kirkman, ha colaborado también en el cómic XXXombies, una gamberra parodia del género zombi ambientada en el mundo del cine porno y perpetrada por Rick Remender y Kieron Dwyer. En la edición de Norma Editorial de Victorian Undead encontraremos recopiladas todas las portadas originales y como colofón un excelente y completo artículo titulado Sherlock Holmes y el Cómic firmado por Sergio Colomino. En él hallaremos un exhaustivo repaso por la larga y extensa relación de Sherlock Holmes con el noveno arte, recordándonos la influencia ejercida por la inmortal creación de Arthur Conan Doyle en obras y personajes tan dispares y diferentes del mundo del cómic como el Batman de Bill Finger y Bob Kane, el Dick Tracy de Chester Gould, el Dylan Dog de Tiziano Sclavi o el más contemporáneo Blacksad de los españoles Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Sergio Colomino realiza también un interesante repaso a las diferentes encarnaciones y “suplantaciones” que el genial detective ha vivido y padecido en las viñetas, desde las primeras parodias no oficiales y comic-strips de los periódicos de principios del siglo XX hasta nuestro presente más actual con obras como la futura The Baker Street Irregulars de Tony Lee y Dan Boultwood o el Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri que nos atañe.

Victorian Undead ha tenido una breve continuación en forma de one-shot conocida simplemente como Victorian Undead Special con Ian Edginton de nuevo trabajando en el guión de la historia y con el dibujante Horacio Domínguez sustituyendo a Davide Fabbri para contarnos el encuentro entre Sherlock Holmes y el Dr. Jekyll y, por su puesto, su álter ego Mr. Hyde, que el novelista Robert Louis Stevenson, en el año 1886, presentó en sociedad. Esta nueva historia del “microcosmos” ideado por Ian Edginton enlazará con Victorian Undead II, una secuela del título original en la que, rizando el rizo de nuevo, Sherlock Holmes tendrá sus más y sus menos con el Drácula del escritor irlandés Bram Stoker. Presumiblemente Norma Editorial recopilará íntegramente estas dos nuevas historias, a lo largo del presente año, en un único volumen a imagen y semejanza del actual tomo de Victorian Undead. Esperando a lo que estas nuevas secuelas puedan ofrecernos podemos concluir que este Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri es un cómic curioso y llamativo, “una versión de La Liga de Los Caballeros Extraordinarios en horas bajas” que se digiere bien, con un ritmo narrativo eficiente y un apartado gráfico, sino excelente, cuanto menos correcto y agradable a la vista. Un producto falto de mayores ambiciones que no puede llevar a engaño al lector ocasional y cuyo único destino es servir como simple y llana distracción en nuestras horas más ociosas. Más allá de esto, si algo deja claro Victorian Undead, es el hecho de que los grandes personajes, como el mismísimo Sherlock Holmes, nunca desaparecen en el olvido, únicamente están sujetos a una continua y cíclica renovación y reinterpretación, a una persistente muerte y una mutable resurrección, por los siglos de los siglos.

Ver también:
-Terror Inc. de David Lapham y Patrick Zircher-

14 de marzo de 2011

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"


"¿Para qué preocuparse de hacer superhéroes realistas si ahora el cine puede hacerlo mejor que nadie? Siento que esto libera a los comics, les permite ser un poco más salvajes"

Grant Morrison en la entrevista Matando a Batman de la revista Wizard 

11 de marzo de 2011

-The Mighty de Peter J. Tomasi, Keith Champagne, Peter Snejbjerg y Chris Samnee-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 "Tirad los cómics a la basura. 
No hace falta que los volváis a comprar. 
¡Tenemos un superhéroe de verdad, y es de nuestro país!"



El guionista Peter J. Tomasi, a la sombra de su compañero Geoff Johns, se ha convertido en los últimos años en un autor reconocido, y recurrente, dentro de DC Comics encargándose de series como Green Lantern Corps, The Outsiders, Nightwing o miniseries del calibre de Black Adam: La Edad Oscura. En ellas ha demostrando su oficio y talento para alumbrar historias entretenidas y amenas que, si bien no son excesivamente originales ni novedosas, resultan efectivas y hasta cierto punto sugerentes para los aficionados debido a su sentido de la acción y el corte clásico y épico que imprime a sus relatos. Recientemente, después del macroevento La Noche Más Oscura que ha vuelto a convulsionar “para siempre” el Universo DC, Peter J. Tomasi se ha unido a su citado compinche Geoff Johns para contarnos las consecuencias derivadas de este último crossover en la redundante El Día Más Brillante. El autor estadounidense, que llegó en 1993 a DC Comics en calidad de editor y en sustitución del mítico Archie Goodwin, se ha labrado desde entonces una carrera llena de éxitos que le ha permitido recientemente, junto a su amigo Keith Champagne, publicar su segundo proyecto independiente después de La Brigada de la Luz. La aventura, auspiciada por DC Comics, se ha venido gestando desde el año 2000 cuando Peter J. Tomasi y Keith Champagne tuvieron la idea de crear una historia de superhéroes de su propiedad en la que ambos pudiesen colaborar juntos. El resultado, casi diez años después, se llama The Mighty y viene a ser la enésima reinterpretación de ese tipo de superhéroe oscuro y sombrío tan en boga en los últimos tiempos y de los cuales Alan Moore siempre responsabiliza, o más bien culpa, a su obra magna Watchmen, que publicada junto a Dave Gibbons hace ya más de dos décadas aún así sigue siendo un referente insalvable para muchos de los cómics del género que se siguen publicando en la actualidad.

The Mighty cuenta como en 1952, durante unas pruebas atómicas realizadas en el atolón de Eniwetok, un joven marine norteamericano de nombre desconocido adquiere accidentalmente unos asombrosos poderes; fuerza y velocidad sobrehumanas, capacidad para volar y una inquietante y permanente longevidad, entre otros muchos conocidos. Desde ese mismo momento decide utilizar sus nuevas habilidades para combatir el crimen y la corrupción adoptando el nombre de Alfa Uno y convirtiéndose así en el primer y único superhéroe conocido de nuestro mundo. Con el tiempo se creará alrededor de su figura la división policial conocida como Sección Omega encargada de coordinar sus acciones a nivel nacional e internacional y sus multitudinarias apariciones públicas ante los medios de comunicación. Cuando el director de la Sección Omega, Michael Saw, es asesinado brutalmente su segundo al mando, el capitán Gabriel Cole, se verá ascendido repentinamente para ocupar el puesto del fallecido. Entre Alfa Uno y el nuevo director, que tiene en muy alta estima al famoso superhéroe desde que él era un crío, nacerá una necesaria y fructífera amistad. No obstante, Gabriel Cole descubrirá rápidamente, de una manera que no hubiese sido capaz de concebir jamás, el peso de la responsabilidad y los sacrificios que exige su nuevo empleo. Pronto, una serie de extrañas y desconcertantes revelaciones irán destapando una misteriosa trama relacionada con Alfa Uno que se ha ido tejiendo muchos años atrás, dejando entrever que quizá, el nuevo y asombroso amigo del capitán Gabriel Cole, oculta algunos terribles secretos.

A través de los doce únicos números de los que se compone el primer volumen de esta maxiserie limitada Peter J. Tomasi y Keith Champagne, en colaboración con los dibujantes Peter Snejbjerg y Chris Samnee, nos ofrecen una visión del tema superheroico contada con sobriedad y desprendida de toda idealización posible. The Mighty es una obra prototípica de hoy en día y ya no resulta una novedad pues en las últimas décadas este tipo de historias han sido ya casi establecidas como un subgénero dentro del cómic mainstream por autores de la talla de Warren Ellis (Black Summer, No Hero, The Authority o Planetary), Mark Millar (Superman: Hijo Rojo, The Ultimates o Wanted), Garth Ennis (The Boys) o Mark Waid (Kingdom Come o la reciente Irredeemable). Pero, lo que hace diferente a The Mighty de otras propuestas parecidas a la suya es la sensibilidad personal que Peter J. Tomasi y Keith Champagne otorgan a la obra, sobre todo en el tratamiento de sus personajes principales, y el manejo excelente que demuestran sobre del ritmo y la intriga de la historia que bordea ligeramente el género negro de una manera que efímeramente puede recordar al Powers de Brian Michael Bendis y Mike Avon Oeming. The Mighty se convierte en una fábula sobre “un posible Superman”, una reversión más del personaje creado por Jerry Siegel y Joel Schuster hace ya más de setenta años, acertada en líneas generales aunque con cierto decaimiento hacía su último acto en el cual la historia parece verse afectada por un exceso de conformismo por parte de sus autores o, según se mire, de “visión de futuro” teniendo en cuanta posibles secuelas.

The Mighty es un cómic con una fluidez narrativa muy característica de Peter J. Tomasi que no cae en excesos, no abusa de la violencia desmedida -aunque las escenas salpicadas de sangre y sadismo hacen acto de presencia reiteradamente en la trama- sino que más bien presenta una cierta tendencia a un enfoque más intimista del género superheroico. No obstante, este aspecto de la obra parece algo basculante, sobre todo cuando se centra en referencias sútiles a personajes e historias ya conocidas, simpáticas en un primer momento, que acaban siendo muy obvias y excesivamente reiterativas y tópicas. The Mighty podría encontrarse a medio camino entre el citado Superman: Hijo Rojo de Mark Millar y Dave Johnson (portadista de The Mighty) y el Identidad Secreta de Kurt Busiek y Stuart Immonen pero la propuesta de Peter J. Tomasi y Keith Champagne no llega, ni mucho menos, a las excelencias de estas dos obras. Aún así, dentro de las posibilidades que otorga aún el género superheroico, muy propicio al revisionismo y las multiplicidad de interpretaciones, resulta una obra sencilla, distendida y honesta consigo misma que, sin grandes metas en el horizonte, consigue retener nuestra atención hasta el final. En el apartado gráfico tenemos al danés Peter Snejbjerg, que ya coincidió con Peter J. Tomasi en los años noventa en Starman -el primero con dibujante y el segundo como editor de la serie-, encargado de los cuatro primeros números de The Mighty donde nos ofrece un estilo marcado por las líneas sencillas, casi de tendencia cartoon, pero de marcado carácter realista, que sin destacar en exceso cumple con las expectativas. Su ausencia apenas se hace notar en los siguientes números en los que el dibujante Chris Samnee, de trazo bastante similar al de Peter Snejbjerg, pasa a sustituirlo, respetando la personalidad y homogeneidad que su antecesor imprimió en los primeros capítulos de las serie y copiando sus formas y maneras casi miméticamente.

The Mighty ha sido publicada recientemente por Planeta DeAgostini en dos tomos de formato rústica incluyendo los doce números que conforman la serie ideada por Peter J. Tomasi y Keith Champagne, con sendos artículos introductorios de Toni Boix para ponernos en antecedentes e incorporando también las diferentes portadas originales de la colección ilustradas por Dave Johnson. Una edición sencilla y de precio ajustado, sin mayores excesos ni lujos, que resulta adecuada para la obra en cuestión. No sabemos si a partir de ahora Peter J. Tomasi y Keith Champagne compaginarán sus ocupaciones para la industria con otros proyectos más personales e independientes pero The Mighty es un buena muestra de lo que sus autores pueden dar de sí. A Peter J. Tomasi podremos encontrarle actualmente al mando de algunas serie de DC Comics como Green Lantern: Guerreros Esmeralda, Batman & Robin, sustituyendo a Grant Morrison en su etapa en la serie y unido de nuevo al dibujante Patrick Gleason con quién ya colaboró en su estancia en Green Lantern Corps, y, por supuesto, en El Día Más Brillante junto al omnipresente Geoff Johns y el aclamado dibujante Ivan Reis. Keith Champagne, por su parte, participa en Green Lantern entintando los lápices de Doug Mahnke en una serie en la cual, de nuevo Geoff Johns, sigue tomando con fuerza las riendas. Tiempo habrá para comprobar si The Mighty ha sido un “paréntesis” en la carrera de estos autores, si Gabriel Cole y Alfa Uno han llegado para quedarse una temporada o si sus autores aún nos tienen preparada alguna otra sorpresa para el futuro.


Ver también:
-Green Lantern de Geoff Johns e Ivan Reis-
-The Flash de Geoff Johns y Scott Kolins-

10 de marzo de 2011

-Chew: Al Gusto del Consumidor de John Layman y Rob Guillory-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"¿Qué tal está la sopa?"


Chew, la serie creada por los estadounidenses John Layman y Rob Guillory para la editorial Image Comics, con una propuesta que encajaría a la perfección dentro de la línea Vertigo de DC Comics, no ha podido tener mejor carta de presentación que la ofrecida por la crítica especializada que ha expresado con contundencia su buena opinión sobre ella otorgándole los premios Harvey 2010 al Mejor Nuevo Talento, para su joven dibujante, y a la Mejor Serie Nueva. Este último galardón coincidiría con su homónimo en los premios Eisner del mismo año, arrebatando de esta manera la gloria a otros nominados en la misma categoría como el Irredeemable del veterano Mark Waid y Peter Krause y la sobresaliente The Unwritten de Mike Carey y Peter Gross. El guionista de este exitoso experimento, John Layman, después de un breve pasado como editor de Wildstorm a cargo de títulos como el recientemente adaptado a la gran pantalla Red de Warren Ellis y Cully Hamner o la polémica etapa de Mark Millar y Frank Quitely en The Authority, se encargaría de escribir series como Gen 13 para Wildstorm, Gambito, el especial Dinastía de M: Los Cuatro Fantásticos y la bizarra Marvel Zombies vs. El Ejército de las Tinieblas para Marvel Comics o Puffed para Image Comics uniéndose por primera a su compañero Rob Guillory. Este par de autores semidesconocidos son los responsables de este Chew (del inglés masticar o mascar) que se ha convertido en una de las sorprendentes e inesperadas revelaciones de la temporada abriendo de par en par “la gran puerta de entrada” de la industria del cómic a sus creadores. Para degustar correctamente la propuesta de John Layman y Rob Guillory tenemos ya a nuestra disposición la edición de Planeta DeAgostini de tan peculiar obra, cocinada a fuego lento, sin abusar de las especias y otros extras y, como no puede ser de otra manera, Al Gusto del Consumidor.

Chew es una ucronía, una historia ambientada en un mundo paralelo al nuestro, en la cual la gripe aviar provocó una importante pandemia con miles de muertos a sus espaldas. Esto obligó a la aprobación por parte del senado de los Estados Unidos de una enmienda a la constitución para la aplicación de una represiva ley a favor de la prohibición del consumo y el comercio de cualquier tipo de carne de ave en territorio estadounidense. Para combatir el tráfico avícola y los negocios clandestinos derivados de estas medidas, habituales en todo el país, se creó la División de Crímenes Especiales de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos, más conocida como FDA, quizás la organización más poderosa del mundo, de la cual Tony Chu, antiguo policía antivicio de Filadelfia de origen asiático-americano, ha pasado a formar parte recientemente. Tony Chu es cibópata lo cual significa que es capaz de obtener una impresión psíquica bastante intensa de todo lo que come, cosa que no siempre resulta agradable y le obliga a que, habitualmente, su dieta se limite al consumo de remolachas enlatadas al ser este el único alimento que no activa su extraño poder. Tony Chu, junto al orondo agente Mason Savoy -descrito por los autores como un “cruce entre Orson Welles y un oso pardo”- que posee sus mismas habilidades, se verá inmerso en algunos de los casos más curiosos, desagradables y estrambóticos que nunca podría haber imaginado mientras hace frente a la creciente hostilidad de su jefe Mike Applebee hacia él y a su platónico y culinario amor por la crítica gastronómica saboescribana -capaz de provocar intensas sensaciones a través de sus palabras escritas- Amelia Mintz.

El trabajo de John Layman y Rob Guillory a cargo de Chew es encomiable dando lugar a un cómic que entremezcla el género negro y el suspense con un tono humorístico inteligente, absurdo y sátirico, que bordea en muchas ocasiones el surrealismo, muy beneficiado por su dibujo desgarbado, pretendidamente cómico y exagerado en la línea de Mike Mignola o Gabriel Bá, y por una narrativa ágil y dinámica con tendencia clara a romper la linealidad y la forma dentro de sus tramas. Todo ello consigue ofrecer una obra poco convencional y singular, amena y entretenida, con ciertas dosis de gore culinario y un sentido de la comedia, de corte negro y escatológico, que no abusa de lo soez ni lo burdo. Todo parece perfecto pero, en conjunto y sobre todo a la larga, todas estas virtudes y excelencias pueden traducirse en una puesta en escena algo fría, monótona y repetitiva para algunos lectores. Esta última sensación puede verse acrecentada por el trabajo de su guionista, John Layman, que, a pesar de explotar de forma certera a sus personajes dotándolos de un plástico y visual carisma y arropándolos con unos diálogos ingeniosos y unos argumentos ciertamente disparatados, parece olvidarse de vestir a estos de un mínimo de introspección y alma que los aleje de su factura algo plana y superficial y de la oscura y claustrofóbica atmósfera que impregna el relato y que amenaza con devorarlos. Chew es un cómic técnicamente perfecto, de manufactura impecable, cuyo uso de la “deconstrucción”, como sucede hoy en día con el innovador arte gastronómico, podrá satisfacer a muchos pero no saciará a todo el mundo.




 En definitiva, los primeros cinco números de Chew, que se incluyen en el recopilatorio Al Gusto del Consumidor, son una buena carta presentación para esta nueva serie que goza de un gran y abierto abanico de posibilidades al amparo de la pluma y el tintero de sus autores. Pero aún es pronto para poder comprobar si la obra de John Layman y Rob Guillory nos ofrecerá un prometedor desarrollo y evolución o, por el contrario, se estancará en la rutina convirtiéndose en un cómic del montón. Estamos ante una serie superior a la media a la que le falta dar un salto definitivo, no de calidad sino de ambición, para convertirse con propiedad y derecho propio en un referente. La realidad, a día de hoy, es que la propuesta de John Layman y Rob Guillory no es superior a otras series del momento como, por ejemplo, la citada The Unwritten de Mike Carey y Peter Gross. La gran repercusión dentro del mundo del cómic de la serie puede jugar en su contra entre el público de a pie haciendo que el lector ocasional espere algo más de un cómic atípico, con un humor escatológico muy refinado y con unas tramas originales e imprevisibles que, no obstante y pese a ello, ofrece un resultado algo sobrio y volátil. En Estados Unidos se han publicado hasta la fecha dos recopilatorios más de la serie bajo los títulos de Gusto Internacional, editado también ya en nuestro país por Planeta DeAgostini, y Sólo Postres, y ha saltado la noticia de la posible adaptación de Chew a la televisión de la mano de Circle of Confusion, una de las compañías productoras responsable de la reciente Los Muertos Vivientes del cineasta Frank Darabont, la serie de televisión basada en el ya popular cómic del mismo nombre creado por Robert Kirkman y Tony Moore. Todo parece tener una pinta deliciosa así que servida la mesa sólo queda por desear un, ¡Bon Appétit!

Ver también:
Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman,Tony Moore y Charlie Adlard -El Oscuro Retrato del Superviviente-

7 de marzo de 2011

Entre Viñetas -El Misterio de Tunguska y Nikola Tesla (II)-


"He visto todo el aire a mi alrededor lleno de lenguas de llamas vivas. Su intensidad, en lugar de disminuir, aumenta con el tiempo"

En 1930 el genial científico e inventor Nikola Tesla llegó a afirmar que había concebido un potente arma de detsruccion masiva denominada El rayo de la muerte, usando una tecnología desconocida que él conocía como teleforce, y que permitiría disparar un haz de partículas macroscópicas hacia seres vivos u objetos para destruirlos por completo. Se cree que tal aparato nunca fue desarrollado pero después de su muerte hubo muchos rumores acerca de la existencia de esta arma que posteriormente fue muy recurrente en novelas de ciencia ficción y películas, generando en el camino la creación de conceptos como la pistola de rayos láser, utilizada por héroes de ficción como Flash Gordon. El arma de Nikola Tesla supuestamente era capaz de enviar un rayo electromagnético a centenares de kilómetros y arrasar grandes extensiones de Tierra o incluso destruir todo el planeta. La leyenda dice que Nikola Tesla se puso en contacto con Woodrow Wilson, el presidente número veintiocho de Estados Unidos, para explicarle el funcionamiento de la máquina y ofrecérsela como sistema defensivo militar pero el presidente, así como otros lideres mundiales del momento a los que se dirigió, no le tomaron en serio. Hay que tener en cuenta que Nikola Tesla empezó a desarrollar ciertos problemas mentales a muy temprana edad, era propenso a las alucinaciones y desarrolló una tendencia maniático compulsiva obsesiva que bien podría haberle inducido a creer de verdad en el mencionado Rayo de la Muerte y que también explicaría algunas de sus extrañas acciones.


Siguiendo esta teoría Nikola Tesla decidió hacer una prueba de su arma aprovechando que su amigo y explorador estadounidense, Robert Peary, intentaba en 1908 llegar al Polo Norte, hecho que finalmente lograría constando históricamente como el primer hombre en realizar tal hazaña. El plan era que Nikola Tesla enviaría una descarga de su arma en dirección oeste a donde su compañero se encontraba para que este pudiese observar al anochecer la intensa luminosidad que provocaría la detonación. Ni Robert Peary, ni su expedición, fueron capaces de ver nada pero a unos 16.000 kilómetros de distancia se producía ese mismo día la explosión de Tunguska. Se sabe que en esa misma década se produjeron otras explosiones similares alrededor del planeta pero de menor intensidad a la de Tunguska que algunos tienen como prueba de los experimentos llevados a cabo por Nikola Tesla. Se conoce también que el científico e inventor construyó alrededor de esa fecha un oscilador de alta-frecuencia que generaba 4 millones de voltios que le generó algunos problemas, las chispas que producía el artefacto eran demasiado grandes y violentas para su laboratorio de Nueva York y la leyenda urbana dice que tuvo que acabar destruyéndolo con un martillo o incluso que su laboratorio había explotado en el proceso.

Sea como sea en 1943, después del fallecimiento de Nikola Tesla, el Gobierno de los Estados Unidos se hizo con todos sus documentos originales e inventos siendo declarados secreto Federal del Gobierno Americano, lo cual sólo siguió alimentado las especulaciones. Años más tarde, la familia Tesla y la embajada Yugoslava lograron recuperar el material incautado que hoy día se encuentra expuesto en el Museo de Nikola Tesla aunque algunos de sus estudios siguen siendo indescifrables debido al peculiar método de trabajo del inventor pues resulta que la mayoría de los documentos de sus proyectos apenas eran esbozos dentro de su cabeza. No deja de resultar sorprendente que, pese a su gran aportación al mundo moderno, Nikola Tesla siga siendo un completo desconocido para el gran público pero, aún así, su fama ha conseguido trascender a otros medios. En 2006, por ejemplo, Christopher Nolan adaptaba a la gran pantalla la novela El Prestigio del autor inglés Christopher Priest, en la cual Nikola Tesla es presentado como el inventor de un ingenioso aparato eléctrico utilizado por los dos ilusionistas que protagonizan la historia. El actor David Bowie interpretaría el papel en cuestión dando vida a un Nikola Tesla enigmático y carismático que acaba desarrollando una máquina de teleportacion. Históricamente el inventor serbio también trabajó en un proyecto para teletrasportar electricidad de un punto a otro. Nikola Tesla también es citado u homenajeado en otras novelas como en Hyperion de Dan Simmons o en El Mundo Perdido de Michael Crichton; en videojuegos como Lara Croft Tomb Raider: Legend, Command & Conquer: Red Alert , Silent Hill: Origins o Return to Castle Wolfenstein; en canciones como Tesla's Hotel Room del grupo The Handsome Family o Nikola Tesla de Joy Electric; o, finalmente, en el mundo del cómic en obras como Clockwork Girl de Sean O’Reilly y Kevin Hanna, The Light and Darkness War de Tom Veitch y Cam Kennedy, la reciente RASL de Jeff Smith, el Hellboy de Mike Mignola o Atomic Robo de Brian Clevinger y Scott Wegener.
Especialmente llamativas son estas tres últimas obras relacionadas ya no sólo con Nikola Tesla sino con el famoso Evento de Tunguska. En el Hellboy de Mike Mignola, creado en 1994, tenemos al villano Grigori Rasputín, responsable de la llegada de “rojo” a nuestro mundo. Este utiliza un monolito que fue extraído después del colapso en Tunguska que según él fue enviado por Los Siete Demonios del Caos, los Ogdru Jahad, para preparar su llegada a la Tierra. Nikola Tesla no aparece referenciado en la obra de Mike Mignola pero sí lo haría en 2007 en el cómic RASL de Jeff Smith, donde este relaciona directamente al científico con el suceso de Tunguska. Aunque, sin duda, la visión más amplia del hecho la tenemos en el mencionado Atomic Robo de Brian Clevinger y Scott Wegener donde sus autores dan un papel de especial relevancia a Nikola Testa, a pesar de no aparecer físicamente nunca en la obra, siendo el creador del único robot del mundo conocido con “inteligencia automática” incorporada (el científico serbio también trabajó en el campo de la robótica) que es el verdadero protagonista del cómic. Curioso es además el tercer recopilatorio de la serie, Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo, en donde se explica que Nikola Tesla, junto al escritor H.P.Lovecraft y Charles Fort, un investigador estadounidense de sucesos paranormales de la época, hizo frente a un extraño y terrible ser hiperdimensional en el área de Tunguska en el año1908. Sin duda la visión más curiosa sobre dicho acontecimiento vista hasta la fecha en las páginas de un cómic. Como se suele decir, la realidad acaba superando a la ficción pero, en ocasiones, el problema es más bien distinguir la realidad de la ficción.


Ver también:
Nikola Tesla: Un Científico Sabio
Nikola Tesla y el Evento de Tunguska en Pensamientos JFS
Artículo Sobre Nikola Tesla en Wikipedia

Artículos Relacionados:

Atomic Robo y Los Científicos de Acción de Tesladyne
Atomic Robo y Los Perros de la Guerra
Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo