11 de agosto de 2011

-Johnny el Maniaco Homicida de Jhonen Vasquez-

 
-Publicado Previamente en Zona Negativa-
 
“¿Por qué la gente es tan… desagradable? Sinceramente, ¡es tan difícil que te lleguen a importar tantas cosas sin tener antes las respuestas a algunas de las más fundamentales preguntas que arañan mi mente! ¿Cómo puede alguien respetar la existencia de algo, la gente en este caso, cuando ese algo parece desafiar al respeto? Hacen cosas triviales y encuentran diversión, hasta en la llamada “madurez”, en el incesante maltrato de su propia especie”
 
El mundo del cómic, como en cualquier otro medio artístico que se precie de serlo, tiene uno de sus mayores virtudes en su poder para apelar a las emociones y estimular el pensamiento de la sociedad. Si esto se produce, en mayor o menor grado, lo habitual suele ser que la obra de arte trascienda al propio individuo, incluso a su mismo autor, convirtiéndose en un interés añadido para la mencionada sociedad que la ha visto nacer, sobre todo cuando hablamos de propuestas que muestran “valores inclasificables” y un estilo propio y marcado alejado de los cánones comunes y convencionales. En ciertos casos concretos podemos hablar de autores y artistas que poseen la capacidad y extraña cualidad para atraer la atención del público a través de caminos menos trasitados, señalados por lo grotesco y lo dantesco, lo que hoy en día llamaríamos “políticamente incorrecto”, ofreciendo un punto de vista necesario dentro del marco artístico al que sólo puede acercarse bordeando la cultura de masas y hundiendo el dedo en la llaga de nuestras miserias, hipocresías y contradicciones. Teniendo esto en cuenta no descubrimos nada nuevo si afirmamos que las viñetas de un cómic son un medio tan válido como cualquier otro para que el creador pueda expresar sus esperanzas, miedos, frustraciones y anhelos más personales, algo que han convertido en un auténtico ejercicio de terapia reputados autores del movimiento underground y el cómic alternativo como, entre otros muchos, Robert Crumb, Art Spiegelman y Harvey Pekar. Posiblemente una de las obras más punzantes e inquietantes, a la par que entretenida y divertida, que podríamos mencionar en este aspecto es Johnny el Maniaco Homicida. Esta obra del enfermizo autor estadounidense Jhonen Vasquez es un cómic humorístico, con un tono negro, descarnado y cínico, que narra las vivencias de Johnny C., también conocido por Nny, un adorable asesino en serie adolescente con tendencias suicidas que, entre asesinatos, secuestros y mutilaciones, intenta comprenderse a sí mismo y lidiar con la incomprensión y maldad inherente a la humanidad.

Lo primero que debemos tener en cuenta sobre Johnny el Maniaco Homicida y que conviene no olvidar es el hecho de que, pese a sus “apariencias burtonianas”, no estamos ante un cómic para todos los públicos ni ante una obra recomendada para estómagos sensibles ni para mentes inocentes y puras porque su principal cometido será provocarles acidez y pervertirlas respectivamente. Johnny el Maniaco Homicida es una obra nacida como una serie de tiras cómicas a partir del año 1990, publicadas en la revista Carpe Noctem para pasar posteriormente en 1995 a manos de Slave Labor Graphic, en las que encontraremos una visión existencial, macabra y plenamente enfermiza de la sociedad actual, un plato servido frío junto a un estilo caricaturesco de reminiscencias góticas y a un trazo desgarbado y estilizado, casi esquizofrénico, que hace inconfundible el trabajo de su extravagante autor. Jhonen Vasquez, también conocido bajo el seudónimo de Chancre Scolex y amigo personal de Roman Dirge , ha desarrollado asimismo su labor como creador y guionista de la serie animada Invasor Zim dirigida por Steve Ressel y producida por el canal infantil y juvenil Nickelodeon que sería cancelada debido a que sus productores la consideraban demasiado “oscura” para el público infantil al que iba dirigida. Esto no o es de extrañar viendo su Johnny el Maniaco Homicida, un cómic bastante crudo que no muestra condescendencias de cara al lector y en el que Jhonen Vasquez ha reconocido influencias de cineastas como David Cronenberg, en su primera etapa como director de destacadas películas de terror como La Mosca, La Zona Muerta, Rabia o Scanners, o el David Lynch de Twin Peaks, así como de escritores como Frank Kafka o H.P.Lovecraft. El influjo y la presencia de estos artistas se puede presentir en la peculiar atmósfera que presentan las aventuras de este atípico antihéroe que, en ciertos aspectos, parece un precursor primigenio y salvaje al Dexter de Jeff Lindsay. De igual manera que este, Johnny, pese a no ser el héroe de la función se acaba ganando la simpatía del público o al menos la de los lectores con una moral más laxa y retorcida.


Respecto a esto, sobre la empatía e identificación que puede sentir el aficionado por un personaje de este tipo, Jhonen Vasquez le quita hierro al asunto reconociendo que Johnny el Maniaco Homicida no es más que “una diversión de un gusto cuestionable”. Como siempre, todo es cuestión de apariencias, si el posible lector goza con el humor negro y es capaz de sobreponerse al contenido más gore de Johnny el Maniaco Homicida encontrará un “agradable” cómic revestido con una “filosofía destroyer” y una “sátira psicológica y sociológica” digna de estudio que no resulta en un simple producto vacío y polémico porque sí, aunque no es descartable una cierta sensación de culpabilidad por recrearse y divertirse presenciando las atrocidades y desvaríos del personaje protagonista. De esta manera, en Johnny el Maniaco Homicida se tratan temas como la desestructuración familiar, la soledad, los tabúes, los “gusanos sociales” y, especialmente, la violencia implícita de nuestra especie que cada día vemos reflejada impunemente en los medios de comunicación, en la televisión y en el cine. Para paliar un poco el opresivo ambiente que encontramos en la obra Jhonen Vasquez juega en algunas tiras cómicas a la metaficción con un cómic dentro del cómic, lo que realmente resultan ser las delirantes tiras de El Feliz Niño Fideo, supuestamente dibujadas por el propio Johnny, o con apuntes humorísticos al margen de las viñetas que ayudan a digerir algunas escenas más crudas y que no son más que una advertencia de su autor para que no nos tomemos demasiado en serio el asunto. En el apartado gráfico, el extraño dibujo de Jhonen Vasquez encaja perfectamente con el tono de la obra, con una cierta tendencia esquemática y estilizada no carente de detalle y de un pérfido atractivo, con un trazo que tal como fue concebido en su origen se muestra brutal y dinámico en blanco y negro.

Pero la mejor manera de hacernos una idea aproximada sobre un cómic como Johnny el Maniaco Homicida es conocer un poco a su galería de personajes pues son los que llevan el peso de la historia y aunque Johnny sea la estrella de la función sus desafortunadas víctimas juegan un papel importante en sus aventuras. Primero de todo debemos mencionar a Squee, el pequeño y asustadizo vecino de Johnny que “pesa menos que una hamburguesa con queso”, con una carencia afectiva por parte de sus padres hartamente preocupante y que vive traumatizado ante la posibilidad de ser abducido por extraterrestres. Este personaje tuvo su propio spin-off, llamado simplemente Squee!, llegando a estar nominado a los Premios Eisner en 1998 en la categorías de Mejor Serie Nueva y Mejor Publicación de Humor, lo cual no ha sido aliciente para verla publicada en nuestro país por el momento. Por otro lado tenemos a Devi, “la que se escapó”, otro personaje secundario más o menos habitual en las historias de Johnny el Maniaco Homicida que también gozaría de un una serie propia titulada I Feel Sick, está ganaría en el año 2000 el Internacional Horror Guild Award a la Mejor Narrativa Ilustrada pero, como podéis suponer, tampoco ha llegado a publicarse en España. Por último, entre otros personajes recurrentes del cómic de Jhonen Vasquez encontramos a Tess, otra víctima de Johnny con suerte que disfruta el poder “ver como despedazan a novios que se convierten en ex-novios”; el Señor Joder y el Psico-Panadero, dos psicóticos muñecos de espuma expandida que representan las voces internas de Johnny, y la terrorífica cabeza de conejo flotante que no es otra cosa que la voz de la razón del personaje protagonista.


 En relación a la estructura del cómic en sus primeros números se compone de un compendio de tiras cómicas de extensión variable, entre una y varias páginas, en las que se presentan diversas aventuras de Johnny sin conexión aparente pero con la aparición de algunos personajes y tramas recurrentes en los diferentes capítulos que van configurando el modus operandi de este peculiar asesino en serie y el de su autor. Posteriormente la serie evoluciona hasta una cierta continuidad con capítulos centrados en los porqués y la razón de ser del personaje principal pero sin desmarcarse del factor autoconclusivo de la serie que sólo se pierde en sus momentos finales cuando la fantasía de carácter “lovecraftiano” del relato cobra más fuerza e intensidad. En nuestro país la editorial DComics publicó en 2003 los tres recopilatorios que conforman la serie de Johnny el Maniaco Homicida de Jhonen Vasquez pero hoy en día es una obra que puede ser difícil de encontrar en las tiendas de cómics, especialmente su tercer número, al estar prácticamente descatalogada en muchos sitios y no haber sido reeditada en ningún momento. En definitiva, Johnny el Maniaco Homicida es cómic que habla de cosas serias pero al que hay que saber no tomarse en serio para poder disfrutarlo completamente, una lectura “extrema” y enfermiza de la mente perturbada y la vez terroríficamente lúcida de Jhonen Vasquez que intenta matar los convencionalismos, los tópicos, los complejos y las etiquetas, no importa si lo consigue o no, en este caso la intención es lo más importante.