29 de julio de 2011

-Togari de Yoshinori Natsume-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Érase una vez un demonio. Él quería ser humano. Pero, para eso hace falta tener corazón. Así que, para conseguir uno el demonio se comió a varias personas, a él no le importaba hacerlo porque no tenía corazón."


Togari es la ópera prima del mangaka japonés Yoshinori Natsume (Batman: La Máscara de la Muerte), un manga serializado y publicado previamente en la revista Shonen Sunday de la editorial Shogakukan y que Panini Cómics editaría a lo largo de 2005 en nuestro país siguiendo al pie de la letra la edición nipona definitiva compuesta por ocho tankoubons. Las circunstancias convirtieron a Togari en una obra de escaso recorrido con un precipitado final que dejaría muchas preguntas en el aire y alguna que otra trama abierta lo cual llevaría a su autor a negociar con otras editoriales para poder continuar su historia tal y como en un principio la había concebido. Yoshinori Natsume conseguiría cumplir esto último en la revista Monthly Comic Flapper de Media Factory y a finales de 2009 iniciaría la publicación de Togari Shiro (Togari: Blanco), la continuación de su obra original que acaba de llegar recientemente a su final en Japón y que será recopilada finalmente en tres tomos recopilatorios que, esperemos, lleguen en algún momento por estos lares. Togari cuenta la historia de Tobei, un joven vehemente, salvaje y huérfano de dieciséis años que vivió durante el período Tokugawa en Japón, época en la que se hicieron legendarios sus crímenes y que le llevarían a ser ajusticiado por una muchedumbre enfurecida. Después de trescientos años de torturas y dolor, habiendo sido condenado al infierno por los pecados cometidos en vida, Tobei no ha hecho propósito de enmienda, motivo que la diosa infernal Emma aprovecha para hacer un trato con él ofreciéndole una alternativa para conseguir su ansiada libertad. Para ello Tobei deberá reunir en el mundo real y en un período de 108 días otros tantos pecados encontrando a los “toga”, algo así como “los cuerpos materiales de crímenes y culpas”, para cazarlos con la única arma capaz de dañarlos: la espada Togari. Esta simple y en apariencia inofensiva espada de madera tiene como fuente de energía el mismo mal lo que provoca que “cuanto más terriblemente malvado sea quien se sirve de ella más fuerza adquiera”. De esta manera, mientras Tobei vaya reuniendo los pecados de asesinos y delincuentes humanos los suyos propios irán desapareciendo, limpiando su alma en el proceso, aunque la tarea se muestra casi imposible y Tobei desconoce que la espada Togari encierra más secretos de los que le la diosa Emma le ha confesado. ¡La cacería no ha hecho más que empezar!

Togari no ha tenido un camino fácil, como el mismo Yoshinori Natsume explica en sus agradecimientos a los lectores incluidos en el primer tomo de la serie de Panini Cómics, “al no contar con un lugar de trabajo, ni herramientas, ni solvencia económica para contratar ayudantes” lo que le llevó al entregado mangaka a tener que recurrir en los primeros capítulos de la historia a la ayuda de varios de sus amigos personales. Esto se evidencia en el resultado final del apartado gráfico de Togari que empieza dudoso y tambaleante en sus inicios para, posteriormente, ir mejorando y puliendo este aspecto en el transcurrir de la obra. Aunque el dibujo de Yoshinori Natsume nunca llega a ser una de las principales virtudes de esta obra su trabajo resulta más que aceptable e incluso con ciertas dosis de espectacularidad sirviéndose de una narrativa de leves resonancias occidentales. Por otro lado, Yoshinori Natsume construye una historia cuyo punto fuerte es la caracterización y evolución de su personaje principal, con unos secundarios que no llegan a hacerle sombra, en una obra que en términos generales va in crescendo, de menos a más, tomando cuerpo a medida que se profundiza en el concepto de bien y mal que se maneja en Togari . Pasamos de una aparente y primeriza simpleza argumental a un relato lleno de matices en gran medida llamativos que su autor maneja con efectiva y plástica soltura. El tratamiento de la acción y la épica del relato es también un valor al alza en Togari y Yoshinori Natsume suele revestirla de un cierto trasfondo ético y moral de origen neutro. El humor, blanco e inocente, sirve de contraste en este caso y como válvula de escape a los momentos de mayor tensión, muy acorde con las vivencias de un protagonista que no sólo debe luchar para sobrevivir sino que además debe intentar comprender un mundo muy alejado del que él conocía cuando estaba vivo. Tobei es un personaje cuya animalidad y salvajismo, emparentado con el ideal rousseauniano sobre la naturaleza humana, recuerda en algunos aspectos a Lobezno, el canadiense superhéroe miembro de los X-men cuya génesis descubrimos en el Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert. No obstante, esto no deja de ser una simple impresión pues Togari no apuesta en ningún momento por el relato de corte superheroico, un tema algo foráneo dentro del manga japonés, aunque si juega con el concepto mismo del heroísmo y con la relación de este con la posibilidad innata de la conciencia y el sentido de la justicia.

Dicho todo esto, Togari es una obra con sus propias virtudes y defectos, las cuales en ningún momento presagian una obra maestra en su género pero si estamos ante un relato con algunos momentos de brillantez y una trama lo suficientemente entretenida, sobre todo teniendo en cuenta su adecuada evolución, como para resultar una lectura agradecida que puede dejar un buen sabor de boca al aficionado medio y ocasional del cómic japonés por su tratamiento ligeramente más adulto y punzante de los tópicos del shonen manga. Yoshinori Natsume presenta en Togari un trabajo sincero y honesto, cuyo principal punto débil es ese abrupto final que supone un coitus interruptus justo en el momento más álgido de la trama, todo ello pese al hecho de que se autor se afane en apostar por un final abierto y no carente de simbolismo que parece salvar los muebles. No obstante, teniendo en cuenta la continuación de la historia en la citada secuela que lleva por título Togari Shiro, puede ser este un buen momento para reivindicar esta obra como justamente se merece. La edición de Panini Cómics de la presente obra resulta sencilla, compacta y con un precio bastante ajustado de los que hoy ya difícilmente se pueden ver en el mercado nacional. En el primer tomo de la colección encontraremos en sus páginas finales a modo de extra el The Making Of Togari donde el mismo Yoshinori Natsume intenta explicar algunos aspectos a tener en cuenta en la elaboración de un manga como Togari, en este apartado podremos ver algunos bocetos del autor y leer algunas interesantes reflexiones suyas sobre temas como la elaboración de un storyboard, la composición de página y lo que él mismo define como la “gramática propia del medio”. En definitiva, Togari de Yoshinori Natsume es un shonen manga cuya extensión y perspectiva ligeramente más madura pueden hacerlo apropiado para los aficionados que tienden a alejarse de este tipo de obras que pueden extender durante decenas de tomos, como puede ser el caso del Naruto de Masashi Kishimoto o el One Piece de Eichiro Oda, siendo también una buena opción como lectura introductoria al cómic japonés debido a su falta de pretensiones y su narrativa más cercana a la mentalidad occidental. En cambio, a los lectores más experimentados y consumidores habituales de manga, Togari puede resultarles una obra poco ambiciosa e irregular pero igualmente puede resultarles un entretenimiento que les deje un buen recuerdo y ganas de acercarse a conocer las nuevas aventuras de Tobei en Togari Shiro.