21 de julio de 2011

-Spider-man: Fiebre de Brendan McCarthy-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-


“Y en su red, agazapado, sobre la sima abismal en aparente calma, el rey en su sitial.
Aguarda tu alma.
¿Y eso me traes?”
 


En los últimos años ha quedado demostrado que Spider-man es un personaje bastante sensible a lo esotérico y arcano, no por casualidad aún quedan abiertas algunas heridas después del incidente conocido como One More Day , un punto y a parte en la cronología arácnida que el editor Joe Quesada achacaría en su momento de forma simpática a la labor de un mago. Anteriormente, durante la estancia del polémico guionista J.M. Straczynski en la cabecera de The Amazing Spider-man, la magia fue un elemento recurrente en los relatos de este, sobre todo en su primera etapa en la serie en la que colaboraría con John Romita Jr.; el elemento mágico era un recurso bien planteado y ejecutado por el guionista estadounidense que servía para demostrar la versatilidad y adaptabilidad del superhéroe fetiche de Marvel Comics y que no olvidaba un principio que el autor expresaría después de su marcha de cabecera, no sin cierto reproche a Joe Quesada, cuando afirmaba que “la magia tiene que tener reglas”. Este tema, que podría estar sujeto a debate, es algo que ya parecían tener asumido los prolíficos Stan Lee y Steve Ditko en 1963 cuando crearon a un personaje tan peculiar y misterioso como el Doctor Extraño en las páginas de la publicación marvelita Strange Tales. El Maestro de las Artes Místicas y Hechicero Supremo del Universo Marvel se enfrentaba a lo desconocido y sobrenatural en su día a día, un héroe diferente a todos los que hasta entonces habían nacido al amparo de La Casa de las Ideas y cuyas posibilidades parecían inmensas e ilimitadas. Pronto, Stan Lee y Steve Ditko concebirían el primer encuentro entre el Doctor Extraño y Spider-man en The Amazing Spider-Man Annual 2 USA, una historia que demuestra ser un auténtico “festival Steve Ditko”, como así lo calificaba Stan Lee en dicho número titulado El Maravilloso Mundo del Doctor Extraño!, un relato en la cual el arácnido superhéroe y el poderoso hechicero debían unir fuerzas para combatir al malvado Xandu y sus esbirros, un encuentro entre lo terrenal y lo etéreo que marcaría época, sobre todo en la mente de un atípico autor como Brendan McCarthy que cuarenta y siete años después del debut del personaje en las páginas de un cómic nos presenta ahora la ditkoniana, surrealista y mística Spider-man: Fiebre.

Brendan McCarthy es un autor británico cuyos trabajos más reconocidos a día de hoy tienen que ver con su participación en series como Judge Dredd, ABC Warriors o Tharg’s Future Shocks y con su labor como portadista en la etapa de Peter Milligan y Chris Bachalo en Shade: El Hombre Cambiante, la cabecera de la línea Vertigo de DC Comics, pero también ha participado como guionista en algunos proyectos destacados en el mundo del cine y la televisión durante los años ochenta y principio de los noventa entre las que destacan productos como Los Inmortales de Russell Mulcahy, el Mad Max 2 de George Miller o la primera película de acción real de Las Tortugas Ninja de Steve Barron. Por otro lado, curiosas han sido algunas de las últimas declaraciones de Brendan McCarthy, a propósito de una más que posible y próxima película del Doctor Extraño, en las que admitía haber sugerido a DC Comics realizar un crossover del personaje con The Sandman, la obra magna de Neil Gaiman de la línea Vertigo, mientras, por otro lado, proponía también a Marvel Comics un team-up entre Lady Gaga y el Doctor Extraño, lo que sería según él “una combinación de cómic y vídeo en una nueva canción” que ayudaría a acercar al personaje al gran público y prepararles para la futura película del poseedor del Ojo de Agamotto. Tan extravagantes y llamativas son las propuestas de Brendan McCarthy para el Doctor Extraño como su Spider-man: Fiebre, una obra cuya premisa parte del enésimo enfrentamiento del trepamuros con El Buitre, una mera excusa argumental, a consecuencia del cual nuestro héroe quedará infectado místicamente y perdido en un delirio de realidad o mundo alternativo que parece surgido de la mente enfermiza de un beatlemaniaco. Sólo el Doctor Extraño podrá salvar el alma de nuestro héroe a riesgo de perder la cordura en un lugar donde no existe nada parecido a las reglas, leyes o lógica humana. Spider-man: Fiebre se articula como una miniserie de tres únicos números homenaje a Steve Ditko, lo cual resulta bastante evidente al observar el dibujo de Brendan McCarthy dentro de una historia, por otro lado, marcada por una narrativa y unos diálogos dadaístas y por un apartado gráfico psicodélico y alucinógeno de muy difícil digestión y que sólo se pueden explicar en el caso de que su autor haya encontrado el alijo olvidado de estupefacientes de Grant Morrison o Alan Moore y haya sido víctima de una sobredosis opiácea.

De esta manera, el mundo paranormal que refleja Brendan McCarthy recuerda a Pepperland, el hipnótico paraíso musical de la película animada de George Dunning de 1968 basada en la canción Yellow Submarine del grupo musical The Beatles de los que, casualmente, el guionista y dibujante de Spider-man: Fiebre se muestra tan bien un abierto admirador. Por lo demás, la obra presenta algunas reminiscencias inevitables de esos mundos fantásticos de influencias “peterpanistas” y “carrollianas” de la literatura infantil de finales del siglo XVIII y principios del siglo XX, y algún guiño al ocultista Aleister Crowley concretado en un personaje que aparece en la trama con un nombre y unas aficiones muy parecidas a las del histórico y extravagante místico. El dibujo de Brendan McCarthy asimila muy bien el trazo de Steve Ditko, a lo que colaboran los efectos especiales y los “ingeniosos fondos surrealistas y portentosas secuencias de color” de Steve Cook, aunque su fuerza visual se diluye en una obra hermética, poco accesible y con un ritmo mortecino que no consigue retener el interés del posible lector debido, principalmente, a encontrarnos ante una historia que sólo puede ser comprendida por su propio autor. Spider-man: Fiebre no funciona como viaje iniciático ni existencial de sus personajes, casi espectadores de excepción de los acontecimientos como nosotros mismos, ni como una simple aventura destinada al puro y llano entretenimiento pese a que Brendan McCarthy también se esfuerza en asimilar la narrativa setentera llena de bocadillos de pensamiento y cuadros narrativos. Centrándonos en el recopilatorio de Panini Cómics de la presente obra este se incluye dentro de su colección Marvel Graphic Novels y contiene los tres números originales de la serie concebida por Brendan McCarthy así como el mencionado The Amazing Spider-Man Annual 2 USA de Stan Lee y Steve Ditko a modo de complemento, aunque uno tiene la impresión de que debería ser justamente al contrario, y un texto introductorio de Celes J. López titulado Magia Febril. En definitiva, Spider-man: Fiebre es un cómic solamente recomendado para aquellos aficionados con una mentalidad muy abierta, para los que puedan ser capaces de disfrutar del ditkoniano apartado gráfico que Brendan McCarthy aporta a la obra y ser capaces de ignorar o subliminar sus defectos y excesos o, como en mi caso, para los que no tengan en su colección el annual de Stan Lee y Steve Ditko que "nos regala" este tomo.