1 de julio de 2011

-Atomic Robo y Otras Rarezas de Brian Clevinger y Scott Wegener-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

“No ayuda a tu credibilidad como dinosaurio con superingenio que viaja en el tiempo, si destacamos el hecho de que estás basado en una especie totalmente ficticia de la película Jurassic Park”
 

Atomic Robo y Otras Rarezas es la cuarta entrega de las aventuras del simpático y entrañable personaje creado por Brian Clevinger y Scott Wegener en el año 2007, publicado por la editorial Red 5 Comics en Estados Unidos y por Norma Editorial en nuestro país. Este nuevo recopilatorio supone un respiro para sus responsables, según ellos mismos, respecto al anterior número, Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo, pasando de la enrevesada e hilarante saga temporal que en esta disfrutamos al presente compendio de historias cortas que podremos encontrar en este nuevo tomo. Como de manera simpática apunta el guionista marvelita de la actual etapa de The Amazing Spider-man, Dan Slott, en la introducción a esta cuarta entrega de la colección que firma con entusiasmo desde “9 manzanas al sur y 5 avenidas al este de las oficinas centrales de Tesladyne”, este cómic cuenta las aventuras de “un robot que lleva pantalones y utiliza rifles de rayos” y sólo eso ya justifica sobradamente su lectura para cualquier amante del género de aventuras y ciencia ficción. No obstante, pese a la buena salud que sigue desprendiendo el personaje, Atomic Robo y Otras Rarezas puede parecer un paso atrás respecto al rumbo in crescendo que había tomado la serie desde Atomic Robo y Los Perros de la Guerra, siendo además este recopilatorio el que menor número de páginas contiene respecto a las anteriores entregas, pero Brian Clevinger y Scott Wegener no se han desviado del camino que ellos mismos se han marcado y su creación sigue presentando sus señas de identidad habituales determinadas, principalmente, por su extraordinariamente fresco sentido del humor, su concepto de aventura científica pulp y su ligero y espectacular tratamiento de la acción. Por lo demás, a estas alturas, poco podemos decir que no hayamos dicho ya con anterioridad de Atomic Robo y del atractivo trabajo que hasta ahora han venido realizando Brian Clevinger, Scott Wegener y Ronda Pattinson en la serie, tanto bueno como malo, por lo que si llegados a este punto no hemos conseguido convenceros de lo recomendable de este producto y que hayáis decidido acercaros a ella por propia voluntad, Atomic Robo y Otras Rarezas puede que no sea el mejor momento para cambiar de opinión pero, como suele decir la expresión popular, más vale tarde que nunca.

Entrando en materia Atomic Robo y Otras Rarezas se compone de cuatro historias independientes que intentan profundizar en el universo del único robot con “inteligencia automática” del mundo, planteando nuevas situaciones y personajes y dejando abiertas cuestiones y tramas que parece tendrán su importancia, o eso esperamos, en el desarrollo futuro de la continuidad de la serie. El primer relato que encontramos en este tomo tiene por título El Primer Día de Bernard, uno de los miembros habituales del equipo de Atomic Robo, y en él asistimos a un nuevo y divertido enfrentamiento de nuestro metálico héroe, el invencible Jenkins y sus “científicos de acción” con los espectros de la Dimensión Vampírica en lo que supone un día de trabajo normal y corriente en las oficinas centrales de Tesladyne. Posteriormente, en Big In Japan, posiblemente la historia más floja de las cuatro recopiladas en este tomo, Atomic Robo visita al Dr. Yumeno en Japón con el objetivo de realizarle una consulta científica sobre uno de sus descubrimientos más recientes pero estando allí tendrá que lidiar con la amenaza autóctona, el villano Dr. Shinka y su facción Biomega, junto a un grupo de “cientihéroes”, como bien los llamaría Alan Moore, conocido como Science Team Super Five y que parecen haber visto demasiados capítulos de series del género tokusatsu japonés en la línea de los Power Rangers o la más clásica Ultraman. Por otro lado, en Por Qué Dr. Dinosaur Odia a Atomic Robo, a la postre el Atomic Robo Free Comic Book Day 2009, tenemos una de las mejores historias de la serie hasta la fecha, con la presentación en sociedad de uno de los más carismáticos villanos a los que se ha enfrentado hasta ahora Atomic Robo, un relato con unos diálogos especialmente inspirados y un sentido de la acción frenético y adictivo. Más relajado es el último número titulado Alma Incandescente, un relato que parece un cierto homenaje a Los Cazafantasmas de Ivan Reitman, con la participación de otro de los enemigos más fatales a los que ha hecho frente nuestro protagonista, destinado a tener muchos más minutos de gloria en un futuro, presumiblemente en el próximo tomo de la serie Atomic Robo y El Letal Arte de la Ciencia, y cuya identidad no cogerá por sorpresa a los seguidores habituales de la serie.

En cuanto a las inevitables y tradicionales historias cortas a modo de complemento extra que encontramos en todos los recopilatorios de la serie, guionizadas habitualmente y casi sin excepción por Brian Clevinger, en este caso también parten de premisas que podrían desarrollarse con más amplitud en sucesivas entregas de la colección. Teniendo esto en cuenta, dos de las historias de este apartado, una de ellas sin título dibujada por Dave Flora y otra bajo el nombre de Misión de Rescate contando con los lápices de Matthew Warlick, nos hablan de la espinosa relación de Atomic Robo con el gobierno de Estados Unidos que durante años, desde 1947 más concretamente, ha intentado desarrollar en secreto tecnología robada a Nikola Tesla, con claros fines armamentísticos, dentro del llamado Proyecto Majestic . Un programa gubernamental y secreto auspiciado por por el presidente Harry S. Truman y su Secretario de Defensa James Forestall que hacen sus correspondientes cameos en esta aventura. Después de esta “duología” , con un final bastante abierto, encontramos el relato La Fuga en el que colabora el dibujante Joseph Dellagatta y que cuenta, casi a modo de anécdota, la detención por parte de Atomic Robo de un par de maleantes que huyen en coche de la autoridad civil y que verán con terror como nuestro héroe hace caer sobre ellos todo el peso de la justicia. Finalmente, en otra historia sin título aparente, encontramos el breve y gastronómico regreso del Dr. Dinosaur al que Eric Allred pasa a dibujar para la ocasión.

La edición de Norma Editorial de la presente Atomic Robo y Otras Rarezas no presenta diferencias notables con las anteriores entregas completando el tomo una serie de bocetos de la serie que, en este caso, no cuentan con los comentarios pertinentes de sus autores, y el ya también habitual apartado Unas Palabras de los Creadores donde Brian Clevinger y Scott Wegener nos hacen partícipes de algunas de sus impresiones respecto al rumbo que sigue su trabajo. En la contraportada de este número, por otro lado, encontramos anunciada ya la publicación del próximo título de la colección, el ya mencionado Atomic Robo y El Letal Arte de la Ciencia, que esperamos acabe de suponer ese salto de fe hacía delante necesario y vital para la serie. No se debe malinterpretar este último comentario, la creación de Brian Clevinger y Scott Wegener ya se ha hecho un lugar entre los cómics del género con justicia pues la calidad general de sus historias es evidente pero, en ocasiones, parece que sus autores vayan un poco a ralentí y desperdicien demasiados esfuerzos en relatos de complemento que, a menudo, sólo funcionan como curiosidad, en vez de dar un impulso definitivo a la continuidad de la serie y explotar más certeramente la interesante galería de personajes secundarios a la que han conseguido insuflar vida. Esto puede ser un elemento determinante para mantener la atención de los seguidores de Atomic Robo pues es normal esperar que un proyecto de este tipo vaya progresando adecuadamente y no a empujones, como a veces da la sensación, por mucho que internamente sus historias regulares funcionen a la perfección y muestren pocas fisuras. Por otro lado, la extraordinaria fluidez narrativa de la serie siempre deja ganas de más y este puede ser un elemento que condicione esta perspectiva, pues al fin y al cabo Atomic Robo es un cómic que, por otro lado, sigue siendo tan entretenido, fresco y divertido como el primer día y al que pocos defectos más podemos encontrarle. No obstante, no debemos dar más importancia a esto último pues toda indica que este es el camino que seguirá Atomic Robo y El Letal Arte de la Ciencia, con una historia ambientada en 1930 en la que un joven Atomic Robo y su creador, Nikola Tesla, tendrán que hacer frente a su más mortífera némesis: el prolífico y malvado inventor Thomas Alva Edison. ¡Como para perdérselo!

Ver también:
Atomic Robo y Los Científicos de Acción de Tesladyne
Atomic Robo y Los Perros de la Guerra
Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo 

Entre Viñetas -El Misterio de Tunguska y Nikola Tesla (I)- 
Entre Viñetas -El Misterio de Tunguska y Nikola Tesla (II)-