23 de junio de 2011

-Ultimo de Stan Lee y Hiroyuki Takei-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Una marioneta es un espejo que refleja a los humanos.
Su fueza es una espada que atraviesa la voluntad.
Su corazón alberga los espíritus del Bien y del Mal"


Cuando algunos ya pensábamos que lo único con lo que podía sorprendernos Stan Lee a estas alturas era con su enésimo cameo en alguna película producida por Marvel Studios o en algún capítulo de Los Simpsons, el veterano guionista y antiguo editor de La Casa de la Ideas, co-creador junto a artistas de la talla de Steve Ditko o Jack Kirby de emblemáticos personajes como Spider-man, Los Cuatro Fantásticos, Ironman, Hulk, Thor y tantísimos otros, decide, ni más ni menos, que pasarse al manga. Habiendo cumplido ya los ochenta y ocho años, siendo uno de los más destacados autores de la historia del cómic superheroico estadounidense y desprendiendo aún esa juvenil e incombustible vitalidad suya tan característica Stan Lee ha decidido unir fuerzas en su nueva aventura junto a una de las promesas más recientes del mundo del manga, Hiroyuki Takei, cuyo mayor éxito hasta la fecha ha sido Shaman King y que trabajó en su momento como ayudante para Nobuhiro Watsuki en Rurouni Kenshin donde coincidió también con el popular Eiichiro Oda, mangaka responsable de la exitosa One Piece. El resultado de esta atípica colaboración entre Stan Lee y Hiroyuki Takei, publicada por la editorial Shueisha en su revista Jump Square en Japón y en la Shonen Jump en Estados Unidos, lleva por título Ultimo (Karakuri Dôji Ultimo en el original), un shonen manga cuya historia tiene su inicio en Kioto, en el Japón feudal del siglo XII, cuando un bandido de noble corazón lidera a sus secuaces contra el poder de los nobles y dedica su vida a asaltar a ricos comerciantes en los caminos cercanos a su pueblo para así poder ayudar a paliar el hambre y la miseria de los suyos. En una de sus pesquisas su destino se cruza con el del extravagante y misterioso Dunstan, un curioso personaje que transporta a dos inquietantes marionetas que según él representan el Bien y Mal más extremos, Ultimo y Vice respectivamente, unos “infantes autómatas” o karakuridôji que su creador ha fabricado para descubrir cuál de ellos es más poderoso. Nueve siglos después, un joven estudiante de bachillerato de nombre Yamato y su compañero Rene Kodaira, encuentran una de las marionetas en un anticuario y pronto, la batalla entre el Bien y el Mal retoma la lucha que había quedado aplazada en el pasado.


La intención de Stan Lee y Hiroyuki Takei con Ultimo era crear un hibrido entre el cómic superheroico estadounidense y el shonen manga más clásico que pudiese llamar la atención de los aficionados a ambos géneros por igual aunque, en la práctica, la historia guarda más relación con las particularidades y filias propias del cómic japonés que con el comic-book de toda la vida. En la concepción del argumento de Ultimo se aprecia la mano de Hiroyuki Takei y recuerda en muchos aspectos a su anterior obra, Shaman King, tanto en algunos recovecos de la trama y de las ideas planteadas en ella como en su concepción gráfica donde algunos de sus personajes nos retrotraen inevitablemente a otros ya conocidos por sus aficionados. La sombra de Stan Lee, por otro lado, se aprecia sobre todo en el planteamiento del relato, liviano pero no carente de matices, aunque su presencia no sólo se limita a los guiones de la obra sino que además tiene reservado un cameo muy especial y destacado habiendo sido la base para la gestación del enigmático científico loco Dunstan -cuyo nombre ya supone un guiño al autor estadounidense-, un personaje que podría servir como metáfora de la efervescencia y genialidad creativa del afamado guionista y de su faceta de showman cultivada a lo largo de los años. La primera toma de contacto con Ultimo no resulta desagradable pero, como suele ocurrir en estos casos, sus primeros capítulos resultan demasiado introductorios como para poder realizar mayores apreciaciones, con una trama que se desarrolla en dos tiempos diferentes y un tratamiento de la acción que adolece de ser algo precipitado e intrascendente aunque con la espectacularidad propia de cualquier shonen manga del montón. Por otro lado, el humor presente en la obra es típicamente de corte oriental, con los habituales gags ligeramente subidos de tono y de situaciones llenas de inocentes malentendidos que, en el mejor de los casos, conseguirán hacernos esbozar una sonrisa.

En nuestro país la publicación de esta obra corre a cargo de Panini Comics, editorial cuya parcela dedicada al manga en la actualidad resulta algo abandonada de títulos de verdadero renombre, en una edición cuidada y asequible con pocos defectos realmente reseñables más allá de algún error tipográfico y de la ausencia de las páginas a color originales. En este primer volumen de Ultimo encontramos una introducción a cargo de Raúl Izquierdo bajo el título de Y Al Séptimo Día, Stan Lee Se Pasó Al Manga, un “texto útil” que sirve para ponernos en antecedentes sobre el nuevo proyecto de Stan Lee y de la lectura que tenemos entre manos. En las páginas finales, por otro lado, encontraremos una guía de personajes con una pequeña biografía de estos y las habituales y superfluas curiosidades que parecen llamar especialmente la atención de los lectores japoneses como son la fecha de nacimiento, el signo zodiacal o el grupo sanguíneo de sus protagonistas preferidos. Ultimo empezó a serializarse en 2008 y a día de hoy cuenta con seis tomos recopilatorios y podemos decir, por el momento, que el experimento, producido en parte por el propio Stan Lee a través de Pow! Entertainment, resulta una lectura agradable y fácilmente digerible que parece prometer emociones fuertes en sucesivas entregas o, al menos, parece plantear una evolución interesante en la trama. No obstante, esto sólo lo podremos confirmar o desmentir en el desarrollo de su próximos recopilatorios pues este primer acercamiento no deja muchas evidencias al respecto más allá de poder constatar el voluntarioso ánimo del veterano Stan Lee y el notable dibujo de Hiroyuki Takei. Estamos, eso sí, ante un producto que no busca convertirse en un referente en ningún momento, un entretenimiento puro y duro, una obra que tiene como mayor virtud la curiosidad que suscita su ya mítico guionista a la hora de abordar una obra de este tipo y de la que consigue salir bien librado en su primer asalto. Stan Lee , con su acostumbrado buen humor, afirma haber disfrutado con la experiencia, a la que califica como un “reto tan educativo como divertido” , y haberlo pasarlo bomba paseando por Beverly Hills con su yukata de araña.