30 de junio de 2011

-En Dosis Diarias de Alberto Montt-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-



"¿Sabía usted que 7 de cada 10 personas
creen que 5 de cada 8 se sienten 3 de cada 9?"
 

Los llamados webcómics son actualmente en internet un pequeño microcosmos en continua ebullición, una comunidad heterogénea formada, mayormente, por autores amateur con muchas ganas e ideas, aunque no excluvisamente, pues muchos historietistas profesionales se han lanzado alguna vez a jugar con las posibilidades del medio. Algunos de estos webcómics, centrándonos en los de habla castellana, han conseguido atraer la atención de alguna editorial de renombre, como José Oliver y Bartolo Torres con El Joven Lovecraft o Alberto Montt y sus tiras cómicas En Dosis Diarias que hoy nos atañen, viendo sus trabajos publicados por Norma Editorial y Ediciones B respectivamente. En los últimos meses, por otro lado, algunos de estas obras nacidas como webcómics, junto a otras propuestas, han empezado a ser incorporados al catálogo de cómics digitales de la nueva plataforma española Koomic dando una muestra de la importancia que empieza a cobrar el cómic en las redes sociales. Pero lo más común es que muchos de estos autores sigan con su trabajo al amparo de estas mismas redes sociales o que se acaben convirtiendo en autoeditores de sus propias obras, recopilaciones, normalmente en forma de tiras cómicas, que previamente han dispuesto de forma totalmente gratuita en la blogosfera. Es así como intentan explorar un nuevo tipo de acercamiento a su público, pequeño pero leal, ofreciendo una oferta muy variada y rica, eminentemente contracultural, con propuestas de lo más variadas y diferentes. Desde las parodias en la línea del Spriterman de Sergio Ballester, muy influenciado por el Superlópez de Jan y que comenzó a publicarse en páginas como Bajo la Máscara, a historias de fantasía como El Vosque de Sergio Morán y Laurielle o tiras cómicas como las ya reseñadas Las Crónicas PSN de Andrés Palomino , deudoras de un pionero del fandom como Cels Piñol y su saga Fan Letal, u obras más inclasificables como Macanudo o Cosas que te pasan si estas vivo de Ricardo Siri, alias Liniers, o la presente En Dosis Diarias de Alberto Montt. Estos no dejan de ser algunos pocos de los nombres más conocidos de este fenómeno pero son muchísimos más los autores que permanecen en el anonimato, bajo seudónimos y nicks de todo tipo, ofreciéndonos cada día en sus páginas personales una muestra de su pasión por el medio, en particular, y por el cómic, en general, con más o menos formación a sus espaldas y con experiencias y resultados de lo más variados.


En el caso de Alberto Montt encontramos a un diseñador gráfico e ilustrador profesional de origen chileno, aunque ha vivido casi toda su vida en Ecuador, habiendo ejercido una labor destacada en revistas, periódicos y libros infantiles de todo tipo en ambos países. En internet, desde el año 2006, Alberto Montt ha venido ofreciéndonos En Dosis Diarias de manera gratuita a través de su blog personal porque, en sus propias palabras, “tenía ganas de salirme de mi papel de ilustrador y probar a dibujar las idioteces que tenía en la cabeza”. Sus tiras cómicas, con un eminente tono satírico y surrealista, recogen la influencia de autores como Gary Larson, Edward Gorey y, sobre todo, Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, el creador de Mafalda. No obstante, Alberto Montt ha reconocido en su trabajo el influjo de humoristas y creadores tan variados como Chuck Jones, Les Luthiers, Leo Maslíah, Radio Free, Matt Groening o Seinfield. Pero, lejos de que las tiras cómicas de Alberto Montt se conviertan en un batiburrillo de guiños y homenajes, su trabajo presenta un nivel gráfico muy destacable, con un estilo muy personal y marcado que las hace reconocibles al instante para todos sus aficionados. Estas suelen distribuirse en una única viñeta y sin visos de practicar una continuidad estricta en ellas, no hay arte secuencial como tal, estamos ante una obra deudora del humor gráfico de la prensa periodística capaz de en sola viñeta, o un par de ellas, echar una ácida y sarcástica mirada sobre la sociedad que la rodea en función de la propia perspicacia y observación del autor.


Pero el humor que Alberto Montt presenta En Dosis Diarias no tiene un componente político muy marcado, como suele ser habitual en estas tiras de prensa, sino más bien social y humano, aunque no se destarca tampoco la crítica política, con pequeñas concesiones a la actualidad del momento, en las que son habituales temas morales, lingüísticos, históricos y religiosos mezclados con un tratamiento ciertamente singular de la cultura popular y un acercamiento muy personal a su concepto de fantasía, con la descontextualización y el lenguaje, muchas veces en forma de juegos de palabras, como principales recursos humorísticos en los que suele ser habitual también el traspaso de la cuarta pared. En En Dosis Diarias, aunque no presenta una galería recurrente de personajes, acostumbran a tener una presencia destacada la personificación misma de Dios y el Diablo, o algunos de los ayudantes de este último, que muestran una relación amistosa y cercana entre ellos igual que distante hacía la humanidad de la que se consideran tutores protagonizando, en muchos casos, algunas de las tiras cómicas más punzantes y polémicas de Alberto Montt. El humor de este autor es ambivalente y lo mismo podemos encontrar tiras cómicas sencillas, sútiles o simplemente absurdas como otras algo más rebuscadas que exigen poner un poco más de nuestra parte como lectores, no por el componente crítico que siempre es tratado con una intencional ironía ligera, sino por su propia configuración e intención que parte de premisas menos populares y más “académicas” y especializadas. En todo caso, como bien afirma Alberto Montt, “no hay nada más cómico que la tragedia” y esta se encuentra muy presente en sus tiras cómicas, en ocasiones, como no puede ser de otra manera, con sangrientos resultados pues el humor negro también suele ser una de las bazas que se utilizan en la confección de estas tiras cómicas.


Curiosamente, lo que empezó como un reto personal por parte de su autor, el publicar un par de tiras cómicas a la semana durante un año, pronto se convirtió en un proyecto exitoso y consolidado en el que Alberto Montt continúa publicando diariamente para regocijo de los aficionados que acuden cada día a por su nueva dosis para paliar momentáneamente su adicción. Su creciente éxito en internet y las redes sociales provocó que en el año 2008 se publicase un primer libro recopilatorio de su trabajo en Chile gracias a Ediciones B, que posteriormente llegaría a nuestro país, con una selección hecha a dedo por el propio Alberto Montt en base a sus tiras cómicas preferidas. Una segunda entrega en este formato vería la luz posteriormente y seguramente, teniendo en cuenta el ya extenso fondo de armario de En Dosis Diarias que podemos encontrar en su blog oficial, le seguirán otras en un futuro no muy lejano. Por lo demás, la obra de Alberto Montt resulta muy recomendable para los amantes del humor en mayúsculas, un trabajo de calidad en su apartado gráfico y un tipo de humor eminentemente inteligente pero accesible para todos los públicos que va camino de convertirse en un verdadero clásico de nuestro tiempo. Como diría el propio Alberto Montt, “mire sin compromiso y si le gusta, vuelva”, porque una nueva dosis le estará esperando mañana para, por lo menos, intentar arrancarle una sonrisa.