9 de junio de 2011

-Echo de Terry Moore-

 
-Publicado Previamente en Zona Negativa-
“Me he dado cuenta de que incluso la gente
que dice que todo está predestinado,
y que no podemos hacer nada para cambiarlo,
mira antes de cruzar la calle”
 
Echo es un cómic independiente de ciencia ficción de leves resonancias superheroicas dibujado, guionizado y publicado por Terry Moore, un autor versátil, siempre pendiente de ampliar sus horizontes, como demuestran sus variados trabajos para Marvel Comics, en series tan dispares como Punisher, Spider-man Loves Mary Jane o Runaways y que combina con empresas y proyectos más personales. Este es el caso de la presente Echo que nos llega a través de su propia compañía, Abstract Studios, en la que ya pudimos disfrutar en su momento de su alabada y aplaudida Strangers in Paradise, que ha permitido al autor mantener la total libertad creativa sobre sus historias. Echo nos habla de Julie Martin, una fotógrafa arruinada y a punto de divorciarse, con una hermana ingresada en el psiquiátrico, que intenta superar la peor etapa de su vida. Desconociendo lo mucho que aún va a complicarse su situación Julie Martin, durante una de sus excursiones profesionales, se ve expuesta a un extraño material metálico que queda adherido a su piel después de haber caído desde el cielo a causa de una terrible explosión. La sustancia establece una relación simbiótica con el cuerpo de Julie Martin formando un peto plateado que reacciona de manera instantánea ante cualquier amenaza que pueda dañar al huésped lanzado potentes y controladas descargas nucleares. La aleación que recubre su cuerpo se extiende, poco a poco, por su piel y no parece haber manera humana de librarse de ella. De esta manera el destino de Julie Martin queda ligado al de la física Annie Trotter, la anterior poseedora y creadora del traje que se encontraba desarrollando una nueva arma biológica a través del Proyecto PHI, situación que provocará que se acabe poniendo en contacto con el novio de esta, el ranger Dillon Murphy, que busca respuestas a la desaparición de su pareja. Los dos juntos tendrán que emprender una larga y desesperada huida de las fuerzas de seguridad, encabezadas por la experta y sagaz investigadora Ivy Raven, y del acoso de un misterioso vagabundo que también ha sido afectado por la lluvia simbiótica y nuclear y ahora persigue a Julie Martin para hacerse con el resto del traje sembrando a su paso el caos y el terror.

La road movie concebida por Terry Moore continúa con paso firme en este segundo volumen de Echo, publicado por Norma Editorial en nuestro país coincidiendo con el pasado 29º Salón Internacional del Cómic de Barcelona, donde el autor sigue construyendo un relato de corte realista, pese a su temática fantástica y de ciencia ficción, que tiene una de sus virtudes más destacadas en el tiempo que la historia se toma para desarrollar sus personajes. Unos personajes bien perfilados y caracterizados, especialmente los protagonistas, cuyas preocupaciones y sentimientos resultan comprensibles para el lector y que contrastan con la génesis de algunos de los villanos de la aventura que remiten directamente a los cómics clásicos de superhéroes. Tendríamos que destacar también la habilidad que Terry Moore como narrador en virtud de su dibujo plano y sencillo, aunque no exento de detalle y matices, que configuran un cómic fresco y divertido, con una dosificación de la intriga ajustada y perfecta que no desentona con el interesante trasfondo crítico con el que la obra intenta incitar a la reflexión sobre el poder real de la ciencia. Esto explica el pánico nuclear que sobrevuela toda la trama y que Terry Moore es capaz de presentar de una forma atractiva dándole un componente social y humano al relato que refleja una sensibilidad que ya habíamos podido apreciar en Strangers in Paradise y que el autor ya ha demostrado saber manejar de forma impecable. Terry Moore es consciente en Echo de que esta trama debe sustentar sus cimientos y estructura en función de sus personajes y no al revés, motivo por el cual se aleja de efectismos gratuitos y tópicos recurrentes, sin por ello renunciar a la acción que plasma de manera fluida y convincente, para recrearse en una visión más intima y personal de la epopeya que pretende contar. Las vueltas de tuerca de la historia resultan naturales, nada forzadas, favoreciendo la evolución de la historia que se va desvelando y encontrándose a sí misma a medida que los personajes crecen, mutan y nos muestran diferentes matices y capas de sus respectivas personalidades consiguiendo un cierto efecto matrioska que nos permite mantener el interés en ellos.
El dibujo de Terry Moore, que recuerda al estilo manga de personalidades como Katsuhiro Ōtomo o el más reciente Naoki Urasaka, pero cuya influencia más directa es la obra de autores de corte independiente como Dave Sim o Jeff Smith, sabe llevar a su terreno el uso del blanco y negro aunque, curiosamente, pierde muchos enteros en las portadas de la colección cuyo trazo parece más simple y descuido que el de las páginas interiores. El tono slice of life, prácticamente un género hoy en día, presenta en Echo un toque más ligero que el que podíamos encontrar en la anterior obra de Terry Moore, Strangers in Paradise, debido principalmente por la temática que aquí aborda, pero aún así se muestra más interesante que el que podemos encontrar en otros cómics como, sin ir más lejos, el Scott Pilgrim del canadiense Bryan Lee O’Malley ya que su profundidad y sus personajes están pensados para transmitir emociones e ideas y no son meros escaparates generacionales. En este segundo volumen de la historia, como ya ocurría en el precedente, encontramos diversas citas al inicio de cada capítulo relacionadas, como no podía ser de otra manera, con la ciencia y protagonizadas por históricos personajes como los científicos Stephen Hawking o Albert Einstein, el pensador político Thomas Paine, el saxofonista Dexter Gordon o los famosos escritores estadounidenses Ernest Hemingway y William Faulkner. La edición de Norma Editorial, por otro lado, resulta muy práctica para la lectura en un formato tomo algo más reducido de lo habitual que incluye las portadas originales de la colección y cuyo precio, pese a que en un primer momento se había anunciado un destacado incremento en él, se mantiene igual al de la primera entrega publicada. Nuestra única preocupación pues, es la de limitarnos a disfrutar de esta obra que concluirá en un tercer y último recopilatorio, donde podremos comprobar si el final de la historia de Terry Moore esta a la altura de lo que hasta ahora nos ha mostrado. Por lo pronto, el viaje vale la pena, y más allá de ello, Echo es un prototipo de cómic para todos los públicos que debería servir de ejemplo para otros autores a la hora de abordar un género como el de la ciencia ficción, fantasía y aventuras pues de todo eso y más encontramos en la historia y en todo ello, como lectores, consigue Terry Moore implicarnos.