17 de junio de 2011

-Daredevil: Tierra de Sombras de Andy Diggle, Roberto de la Torre y Billy Tan-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-


“Mientras sale el sol en la Cocina de Infierno,
trayendo un nuevo día para sus habitantes…
quizá todos deberíamos aprender a vivir sin miedo”

En los años ochenta Frank Miller se encargaría de otorgar a un personaje hasta entonces menor como era Daredevil , creado por Stan Lee y Bill Everett en 1964, un carisma y una personalidad como no había tenido anteriormente en toda su historia, demostrando el potencial latente que este tenía y conformando con él una etapa para el recuerdo que tendría su epílogo en el capítulo titulado Ruleta y su conclusión, en 1986, en la novela gráfica Born Again que representaba un final en toda regla a las andanzas de El Hombre sin Miedo. Frank Miller había establecido una pauta y un dogma pero después de abandonar la cabecera el personaje tuvo que recorrer un largo período de adaptación e inestabilidad en años posteriores, con muchos autores que intentaron seguir el camino marcado pero que acabaron perdidos en él; todo ello culminaría con la inclusión de su serie regular dentro de la colección Marvel Knights, el nuevo sello de la editorial marvelita que inauguraría el cineasta Kevin Smith y el dibujante y editor Joe Quesada con su maxiserie El Hijo del Diablo. Posteriormente, una vez demostradas las posibilidades que seguía atesorando el personaje, llegarían Brian Michael Bendis y Alex Maleev para legarnos una emocionante etapa que supo ofrecernos un nuevo paso adelante en la vida de Matt Murdock, trazando un punto y seguido con la visión de Frank Miller, y convirtiéndose en uno de los mejores trabajos del creador de Powers hasta la fecha para Marvel Comics. Con la despedida de Brian Michael Bendis y Alex Maleev de la serie, lejos de bajar el listón en La Casa de las Ideas decidieron que Ed Brubaker, escoltado a los lápices por Michael Lark, fuese el nuevo guionista de las aventuras de El Hombre sin Miedo. El autor estadounidense construyó su propia etapa desandando los pasos que había dado el anterior grupo creativo, aligerando la presión y ofreciendo unas historias formalmente correctas que, aunque no acababan de cuajar con la esencia del personaje, eran de una calidad incuestionable, suponiendo un pequeño respiro para afrontar lo que aún estaba por llegar. Podemos decir que, tanto la estancia de Brian Michael Bendis como la de Ed Brubaker en Daredevil, cadauno a su particular manera y estilo, ayudaron a encumbrar a la cabecera como una de las series regulares más interesantes en la última década de todas las publicadas por Marvel Comics. A ello ha contribuido, sin lugar a dudas, la histórica marginalidad y la categoría secundaria del personaje dentro del vasto Universo Marvel, lo cual ha facilitado también la llegada de guionistas y artistas de calidad a ella que amparados en una libertad creativa mucho mayor que la que se puede encontrar en otras series de la editorial ha conseguido hilvanar una larga época de bonanza para las historias de El Diablo Guardian.

Al respecto, el mismo Ed Brubaker declararía durante su estancia en la serie que Daredevil era “uno de los títulos mainstream más experimentales que existen”. Pero todo llega a su final y después de una década en la que Matt Murdock, tragedia tras tragedia se había ido hundiendo en un pozo del que era imposible que saliese por su propio pie, Andy Diggle, guionista de Los Perdedores, fue el elegido para poner punto y final a un periplo que ya se había extendido por demasiado tiempo y que había llevado al personaje más allá de sus propios límites. El nuevo renacimiento vendrá de la mano de Mark Waid, Paolo Rivera y Marcos Martín, habiendo ya afirmado el primero que la cabecera seguirá manteniendo ese toque de género negro que la ha caracterizado en los últimos años pero que, poco a poco, pretenden “aportar a la serie un tono más superheroico”. Pero antes de que lleguen estos nuevos aires hemos de valorar la etapa de Andy Diggle, un acercamiento al personaje más breve de lo que esperábamos en un primer momento, donde el guionista estadounidense ha tenido que lidiar con el dilema que le había dejado Ed Brubaker al abandonar la serie aceptando Matt Murdock convertirse en el líder del clan de asesinos conocido como La Mano. Esto ha provocado que la etapa de Andy Diggle haya desembocado en un crossover que lleva por título Tierra de Sombras, un evento centrado en El Hombre sin Miedo, algo que nunca habia pasado en la larga historia editorial del personaje y que resulta una prueba del satus que este había alcanzado en los últimos tiempos. Tanto en la serie regular como en la propia Tierra de Sombras es Andy Diggle el encargado de los guiones, con la ayuda puntual en algunos números de Antony Johnston, aunque también se adivinan en la historia las habituales imposiciones narrativas de carácter editorial, buscando un resultado aséptico, que este tipo de propuestas generan. En la serie regular encontraremos el estupendo dibujo del español Roberto de la Torre cuyo dibujo se ve aquí beneficiado por el color de Matt Hollingsworth; mientras, de los lápices del crossover Tierra de Sombras pasa a encargarse Billy Tan al tiempo que Marco Checchetto realiza labores de asistencia en algún número suelto y en el epílogo Shadowland: After the Fall donde colabora con Roberto de la Torre.

La etapa de Andy Diggle en la colección de Daredevil había comenzado de manera esperanzadora con una saga cuidada e interesante, recopilada por Panini Cómics en un tomo anterior titulado La Mano del Diablo, pero desde Marvel Comics decidieron aprovechar la oportunidad que ofrecían las ideas del guionista para convertir las últimas andanzas de Daredevil en una plataforma publicitaria para sus héroes más urbanos. En Tierra de Sombras encontraremos el mundo de Matt Murdock vuelto del revés, con la presencia de secundarios clásicos y de nueva hornada que han compartido páginas con él en los últimos años, sea su leal e incondicional Foggy Nelson o Elektra, sus compañeros de correrías Tarántula Negra o el Maestro Izo, sus acérrimos enemigos Bullseye, Kingpin o Maria Tifoidea y sus amigos metahumanos Luke Cage y Puño de Hierro, Spider-man, el Caballero Luna o Punisher. Todos ellos espectadores de lujo del “nacimiento del mayor villano del Universo Marvel” como rezaban los posters promocionales del evento y que, finalmente, no deja de ser un juego de humo y espejos. La trama de Tierra de Sombras resulta muy previsible pues estaba claro desde un principio que difícilmente en Marvel Comics apostarían por trastocar la esencia misma del personaje, de esta manera, conociendo mínimamente la trayectoria de este y asumiendo su militancia en La Mano cualquier aficionado puede descubrir donde esta la trampa. Lo que Andy Diggle proponía en sus primeros números en Daredevil, con una narrativa pausada y fresca, se echa por tierra en este crossover de lo más trillado, con decisiones maniqueas y tópicas como el vestir de negro al héroe para que quede claro que ahora es un villano, cuyos resultados resultan simplemente correctos. Se evidencia más la intención final, resetear al personaje, que la voluntad de aprovechar los recovecos y posibilidades del relato, aunque al menos se agradece una cierta coherencia con las anteriores etapas de la serie y que no se haya optado por un simple mefistazo para liquidar el asunto.

En el apartado gráfico el dibujo de Roberto de la Torre resulta exquisito aunque menos experimental que su trabajo junto a Ed Brubaker en Puño de Hierro aunque esto más que defecto suyo es un hecho derivado del planteamiento más conservador orquestado por Andy Diggle que prefiere decantarse por el pragmatismo y dejarse de florituras. En el otro lado tenemos el dibujo de Billy Tan en Tierra de Sombras, mucho menos perfilado y rico en matices, que cumple con su cometido sin destacar especialmente en ningún momento. Por lo demás, Andy Diggle hace su parte, consiguiendo que no se escape de sus manos la historia y confeccionando un trama digerible y hasta cierto punto entretenida pero que, por diversos motivos y dejando de lado algún golpe de efecto algo gratuito, sabe a poco e incluso genera un leve grado de indiferencia por lo narrado. Tierra de Sombras se convierte en un clímax descafeinado que no esta a la altura de lo que hemos disfrutado en la serie regular en los últimos años pero no provoca secuelas excesivamente graves ni en la configuración ni en la continuidad del personaje. En la edición de Panini Cómics de Tierra de Sombras, enmarcada dentro de la colección 100 % Marvel, encontraremos una recopilación en orden cronológico de los diferentes números que componen la historia para así facilitar la lectura incluyendo las portadas originales y todas su variantes así como sendos artículos de Julián Clemente, uno a modo de introducción titulado El Alma del Diablo que supone un resumen de la trayectoria del personaje desde la etapa de Frank Miller y otro más extenso en las páginas finales del tomo, Malas Calles: El Mapa de Tierra de Sombras, donde se explica la gestación del crossover y lo que significa a corto y largo plazo para el personaje. En definitiva, Tierra de Sombras es un relato que podría haber dado más de sí pero ahora toca hacer balance y simplicar la vida del personaje para que pueda afrontar, con suerte, otra década para recordar. Sólo el tiempo dirá si el personaje se ha acabado por quemar o aún tiene algo nuevo que ofrecer, si un cambio de perspectiva puede ser favorecedor o si sólo es cuestión de tiempo que la sombra de Frank Miller vuelva a planear sobre El Hombre sin Miedo para volverlo a hundir en sus miserias. El futuro en estos siempre resulta incierto y más cuando el pasado ha sido tan brillante.

Ver también:

Daredevil -Guionistas sin Miedo (I)
Daredevil -Guionistas sin Miedo (II)