3 de junio de 2011

-Bogavante Johnson: El Prometeo de Hierro de Mike Mignola, Guy Davis y Jason Armstrong-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Es la hora de enfrentarse a la rigurosa 
justicia de la pinza del Bogavante"

Bogavante Johnson, misterioso héroe y justiciero azote de gánsteres, bandas organizadas y otros maleantes de la Nueva York de los años veinte y treinta del pasado siglo, ocasional compañero del rudo y demoníaco investigador paranormal Hellboy y colaborador de la AIDP (Agencia de Investigación y Defensa Paranormal), presenta ahora sus aventuras en solitario con su primera miniserie titulada El Prometeo de Hierro en la que colaboran Mike Mignola, Guy Davis y Jason Armstrong. Bogavante Johnson es en apariencia un personaje de fantasía para el gran público que ha protagonizado novelas, películas y cómics de escasa calidad, un mito y una leyenda urbana para entretener a los más ociosos, pero la realidad siempre acaba superando a la ficción y su existencia, para algunos, es un hecho fuera de toda duda. Un luchador incansable contra el crimen, sin ningún poder atribuido que se le conozca, que se sirve de sus habilidades para la lucha y de la ayuda de sus seguidores para enfrentarse a todo tipo de amenazas que pueblan los bajos fondos de las calles de Nueva York y entre las que no faltan “nazis, científicos locos y monstruos de otras dimensiones”. En El Prometeo de Hierro la acción se sitúa en el año 1937, dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial, cuando siguiendo una de sus últimas pesquisas, Bogavante Johnson se pone en contacto con Jim Sacks, un jugador de béisbol fracasado poseedor de un traje de energía vril diseñado por el profesor Kyriacos Gallaragas que ha despertado el perverso interés de los nazis y de Memnan Saa, un extraño personaje que busca cumplir una ancestral profecía que habla de la destrucción de las grandes naciones del mundo a manos del resurgido imperio hiperbóreo. Ahora Bogavante Johnson y sus compañeros tendrán que ir al rescate del profesor Gallaragas y su hija Helena que han sido secuestrados y evitar que una tecnología tan devastadora como la desarrollada por el profesor pueda caer en malas manos. El Prometeo de Hierro se presenta como una historia de corte pulp enriquecida con la mitología propia y ajena que Mike Mignola maneja en sus obras habitualmente, una receta en la que no faltan grandes dosis de acción y una pizca de humor, una propuesta que si bien ya no sorprende sigue entreteniendo como el primer día.

En El Prometeo de Hierro, como ya ha ocurrido anteriormente con otras miniseries relacionadas con el universo Hellboy, Mike Mignola ejerce como guionista controlando al mismo tiempo con mano férrea, nunca mejor dicho, el apartado gráfico relacionado con el diseño de personajes, escenarios y situaciones; esto en colaboración con Guy Davis con quién ya ha realizado esa misma labor en AIPD, mientras el acabado final corre a cargo de los lápices del canadiense Jason Armstrong. Todo ello hace que la estética de Bogavante Johnson, en la que también aporta su granito de arena el colorista Dave Stewart, siga las directrices de los anteriores trabajos de Mike Mignola a la hora de definir ese homogéneo universo propio que no ha hecho más que crecer en las últimas décadas. Dicho esto, el mayor interés de El Prometeo de Hierro es el personaje que la protagoniza, un Bogavante Johnson que pese a su popularidad entre los aficionados a la obra del autor estadounidense, apenas se ha prodigado en los relatos concebidos por este habiendo sido sus apariciones más significativas en la historia titulada El Gusano Vencedor y en la novela Lobster Johnson: The Satan Factory. También se comenta que el mismo Mike Mignola prohibió la aparición del personaje en Hellboy II: El Ejército Dorado, la segunda entrega de la saga cinematográfica a cargo de Guillermo del Toro, aunque no parece haber una confirmación oficial sobre este hecho. Dentro del relato de El Prometeo de Hierro, compuesto por cinco únicos números, se incluyen algunos textos ficticios, a modo de falsos artículos periodísticos, sobre la “verdadera” historia de Bogavante Johnson y su indirecta relación con películas de bajo presupuesto o novelas baratas de género negro. Un recurso metaficcional, poco original hoy en día, que aporta, no obstante, un interés añadido a la lectura cuyos interludios sirven como bypass a la ágil y acelerada narrativa que encontramos en El Prometeo de Hierro y que sigue siendo, en ocasiones, un pequeño defecto de la marca asociada a Mike Mignola ya que sus historias resultan a menudo algo livianas y fugaces, es decir, demasiado fácilmente digeribles como para soportar diversas relecturas.

La edición de Norma Editorial de El Prometeo de Hierro, sencilla y compacta, incluye una serie de extras en forma de bocetos y apuntes de los autores, un “sketchbook”, con comentarios acerca de la evolución del diseño de algunos de los personajes más destacados de la historia y de varios de los escenarios en los que se desarrolla la acción de la aventura. Un material gráfico anotado por sus responsables que sirve para hacernos una idea aproximada del sistema de trabajo que Mike Mignola ha perfeccionado en sus cómics a la hora de trabajar con sus diferentes compañeros y colaboradores. En este caso, Jason Armstrong es la gran novedad, un artista que ha trabajado en títulos como Legión de Superhéroes y Robin para DC Comics, Hércules, Sensacional Spider-man y 2099: El Mundo del Mañana para Marvel Comics y en Ferro City para Image Comics; el nuevo fichaje de Mike Mignola a instancias del editor del experimento, Scott Allie, que consideraba que su estilo encajaría a la perfección con la historia que tenían en mente. La jugada se demuestra ganadora y Jason Armstrong, con el apoyo de Mike Mignola y Guy Davis, sale bien librado de ella con un dibujo muy expresivo y fluido que otorga cierta entidad propia a este spin-off publicado por la editorial Dark Horse. Por lo demás, en El Prometeo de Hierro encontramos las filias recurrentes del creador de Hellboy, relatos llenos de acción con un apartado gráfico de tintes lovecraftianos e influencias mitologías que Mike Mignola recolecta de distintos folclores y culturas a lo largo de la historia y que con habilidad reinventa una y otra vez sin dar muestras de agotamiento. En construir este tipo de armazones ha desarrollado una destacada habilidad Mike Mignola consiguiendo que Hellboy y sucedáneos se haya convertido en un referente de primer nivel del cómic de aventuras de las dos últimas décadas tomando el relevo de importantes obras del género de otras épocas como el Tarzán de los Monos de Harold Foster o el Tintín de Hergé y al igual que este último la franquicia de este genial artista estadounidense no puede evitar presentar una narrativa muy cinematográfica. Hasta donde se podrá estirar el éxito de Hellboy aún es difícil de decir por lo que resulta mucho más sencillo, por el momento, disfrutar de la rigurosa justicia de la pinza de Bogavante Johnson.