5 de mayo de 2011

-Superman Tierra Uno de J.M. Straczynski y Shane Davis-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 "Si me descubro ante el mundo, 
si les enseño de que soy capaz... 
Siempre estaré huyendo. 
Nunca encajaré. 
Me quedaré para siempre fuera, 
mirando hacia dentro. 
Estaré solo" 
 
Desde su salida de The Amazing Spider-man, incluso mucho antes, ya en su polémica saga arácnida Pecados del Pasado, y a pesar de la responsabilidad jugada por Joe Quesada en dicho asunto, J.M. Straczynski se ha granjeado la enemistad de cierta parte del fandom. Y ello a pesar de sus demostradas virtudes como narrador y su talento como escritor para ofrecer un enfoque diferente y fresco sobre destacados personajes de La Casa de las Ideas como Spider-man, Los Cuatro Fantásticos y Thor o para concebir proyectos más personales como Rising Star, Midnight Nation o Supreme Power. Pero J.M. Straczynski, incómodo con las “órdenes de mando”, la magia mal utilizada y cansado, como muchos otros lectores del género, de los constantes crossovers y macroeventos de turno que la editorial marvelita ha promovido en la última década y que han impedido en muchas ocasiones seguir el desarrollo natural de las historias ideadas en las series regulares por sus respectivos grupos creativos, decidió cambiar las oficinas de Marvel Comics por las de su acérrima competidora, DC Comics, con la promesa por parte de Dan Didio de cumplir uno de sus sueños de toda la vida: escribir una historia sobre Superman. Dicho y hecho, J.M. Straczynski desembarcó en DC Comics para hacerse cargo de las series de Superman y Wonder Woman, con polémicas y “sacrílegas” etapas que incluyen el cambio de perspectiva o vestimenta de estos personajes, y encargándose de ser uno de los abanderados de la nueva línea de novelas gráficas Tierra Uno, una serie de historias fuera de continuidad que presentarían, una vez más, una nueva visión y actualización de los personajes más emblemáticos de la editorial estadounidense. De esta manera, mientras Geoff Johns y Gary Frank pasaban a encargarse de Batman:Tierra Uno, J.M. Straczynski lo haría de Superman: Tierra Uno junto al dibujante Shane Davis. Casi de inmediato el recelo de muchos aficionados que se sentían soliviantados por este anuncio empezó a dejarse notar, el rencor de algunos, en ocasiones convertido en odio ciego, parece ser la única excusa para haber defenestrado Superman: Tierra Uno casi antes de haberse publicado. En realidad estamos ante un cómic, que sin ser ni mucho menos excelente, tampoco resulta el despropósito que se había vaticinado sino simplemente un relato ligero bastante corriente, del montón, que vuelve otra vez a contarnos el origen del famoso Hombre de Acero.

Justo después de anunciarse el proyecto J.M. Straczynski declaraba que el origen y la génesis de Superman era “probablemente una de las historias más contadas y re-contadas del cómic” por lo que resulta difícil aportar algo nuevo mientras tienes “cuidado para preservar lo que ya está establecido”. Y este es uno de los grandes problemas de Superman: Tierra Uno, tal vez el principal, una historia poco novedosa y falta de originalidad que poco o nada puede aportar a los aficionados de toda la vida ya que no se aparta lo suficiente de los clichés clásicos del origen del personaje como para llegar a sorprender. No obstante, es de reconocer que no es este el público al que se dirige este cómic, ya que Superman:Tierra Uno esta destinado a captar el interés de nuevos y potenciales lectores ajenos a las décadas de historias y relatos del personaje y que buscan “una sensibilidad (más) moderna” en la obra y, por ello, como bien dice J.M. Straczynski, el proyecto debe ser interpretado como si este icono hubiese sido creado por primera vez en los tiempos presentes. Hoy en día son la vana espectacularidad, los efectos especiales y la pirotecnia vacía, las que imponen las directrices a este tipo de historias, más pensadas para convertirse en un storyboard de cara a una posible adaptación cinematográfica que en un cómic propiamente dicho. De hecho, no sería de extrañar que esta nueva interpretación del personaje sea la más influyente en la nueva película del personaje, orquestada por Zack Snyder y Christopher Nolan, más teniendo en cuenta que pretende tomar cierta distancia con las anteriores producciones realizadas y que el guionista David Goyer ha alabado la obra por su tono “accesible, fresco y, por encima de todo, humano”. Por ello, lo mejor de Superman: Tierra Uno es su primera parte donde J.M. Straczynski construye, apenas esforzándose, un perfil de Clark Kent de tendencia “peterparkiana”, dejando entrever que no hay tanta distancia entre el Hombre de Acero y el famoso trepamuros, y son recurrentes los momentos de introspección del personaje que se nos muestra más humano y cercano que de costumbre. Una aproximación cuya intencionalidad recuerda a la que expuesta y utilizada por Kurt Busiek y Stuart Immonen en Identidad Secreta, aunque sin rozar las excelencias de este relato que a día de hoy sigue siendo la mejor reinvención concebida sobre el personaje. J.M. Straczynski intenta en Superman: Tierra Uno encontrar la respuesta a una pregunta concreta: “¿Por qué Superman hace lo que hace?” 

Mark Waid respondió a esta pregunta en su artículo La Auténtica verdad sobre Superman (y Sobre Todos Nosotros) incluido dentro de la obra Los Superhéroes y la Filosofía de Tom Morris y Matt Morris, publicado recientemente en nuestro país, llegando a la conclusión de que “el deseo básico de sentirse aceptado, integrado, parte de un grupo” era lo que en realidad mueve a un ser como Superman que sólo cuando es capaz de utilizar sus dones libremente se “siente vivo y comprometido de verdad” pudiendo mostrarse, de esta manera, como él mismo. Dicha reflexión sirvió al guionista estadounidense a definir su “Superman del siglo XXI” junto a Leinil Francis Yu en Superman: Legado y también sirve ahora a J.M. Straczynski para barnizar y dar algo de color a su particular visión del mítico personaje creado en 1932 por Jerry Siegel y Joe Shuster. En este plano Superman: Tierra Uno funciona pero, de pronto, en su segunda parte, el tono de la historia cambia radicalmente, perdiendo ese ritmo pausado y meditado en favor de la acción pura y dura que se muestra muy precipitada y poco planificada. Encontramos un villano mal caracterizado, falto de carisma y en cierto grado maniqueísta que hace echar de menos a Lex Luthor o al General Zod como malos de la función. En relación a esto, para rematar la jugada, el origen y ocaso kriptoniano relatado por J.M. Straczynski, acaba pareciendo una mala versión del Dragon Ball de Akira Toriyama o un remedo de los viltrumitas de Robert Kirkman en Invencible. En cuanto al dibujo de Shane Davis este sirve al propósito, sin mayores alardes ni excelencias, demostrando ciertas carencias y falta de experiencia que podemos comprender y perdonar si se tiene en cuenta su hasta ahora pequeña trayectoria como dibujante profesional. No obstante, con mucho camino por delante aún para perfilar sus lápices, Shane Davis deja entrever algunos retazos de su posible proyección futura y, desde ese punto de vista, esta podría ser bastante prometedora.

Superman: Tierra Uno es, pues, una obra mediocre, en el más estricto sentido del adjetivo, una obra menor en la carrera de su autor que, a priori, parece una oportunidad desaprovechada por este para demostrar, como expresa en la dedicatoria del cómic, que significa para él Superman, un personaje por el que afirma sentir “un estremecimiento” cada vez que ve representado su símbolo. Aún así, teniendo en cuenta que no nos encontramos ante la historia definitiva del personaje y ni siquiera ante uno de los mejores relatos de este, tampoco es lo peor, ni mucho menos, que podemos leer sobre el famoso kriptoniano. Superman: Tierra Uno, como decíamos al principio, cumple con su objetivo que es el de dar a conocer esta historia mil y una veces contada, de un personaje ya convertido en todo un icono cultural de nuestro tiempo desde hace décadas, a un nuevo público que pueda estar interesado en acercarse a él. La edición de Planeta deAgostini era la de esperar, tomo en tapa dura con algunos extras en forma de bocetos y biografías de los autores que sirven como excusa para rentabilizar el nombre de su autor, aunque sin un precio tan exagerado, teniendo en cuenta la diferencia de páginas, como en el caso del Batman R.I.P. de Grant Morrison y Tony Daniel publicado por la editorial no hace tanto tiempo. Sea como sea, volviendo a la obra en cuestión, lo cierto es que J.M. Straczynski puede gustar más o menos, convencernos o no, pero es innegable su capacidad para generar interés y, generalmente, suponer un repunte en las ventas, y prueba de ello es lo bien que ha funcionado este Superman: Tierra Uno en Estados Unidos. Eso no lo convierte en un buen cómic, por supuesto, pero Superman: Tierra Uno sí puede ser un buen punto de partida para explorar al personaje en las sucesivas continuaciones de la historia si J.M. Straczynski, del que también seguimos esperando su Samaritan X, se atreve a poner toda la carne en el asador. En definitiva, Superman: Tierra Uno es “un hombre de acero para una nueva generación”, abstenerse de acercarse a él incondicionales furibundos del personaje y detractores de facto del polémico guionista y escritor estadounidense porque sólo verán confirmados sus peores y catastróficos temores.

Ver también:
All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely
Superman: Hijo Rojo de Mark Millar y Dave Johnson
Superman: Identidad Secreta de Kurt Busiek y Stuart Immonen