27 de mayo de 2011

-La Máquina de Hacer Dinero de Carlos Torres y Ona Peña-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"¿Es la economía un mundo surrealista en el que los incendios se apagan atizando el fuego y el único medio de acabar con las inundaciones es abriendo el grifo?"

Vivimos tiempos difíciles. Eso es un hecho. Nos lo recuerdan a diario los medios de comunicación, las televisiones y los periódicos y también internet donde la palabra crisis es trending topic habitual en las redes sociales. Parece ser que en la actual situación se ha llegado a un divorcio definitivo entre el pueblo y sus dirigentes, una casta política empeñada en realizar recortes sociales mientras intenta preservar los derechos empresariales y financieros de unos pocos y así salvaguardar un sistema económico que ha dejado entrever sobradamente sus carencias y debilidades. La principal víctima de esta situación es la democracia como así lo interpretan muchos ciudadanos que, literalmente en algunos casos, se han puesto una máscara de Guy Fawkes, inspirados por la fábula distópica ideada por Alan Moore y David Lloyd en V de Vendetta en los años ochenta y en la homónima película de James McTiegue estrenada hace unos años en los cines, para oponerse al devenir de los acontecimientos recientes. Llamados a protestar contra los designios de una oligarquía insaciable configurada por un conglomerado de lobbies de poder formado por multinacionales y grandes empresas y un sistema bancario internacional al que respaldan sistemas políticos bipartidistas cuyas iniciativas se encuentran muy alejadas de las necesidades reales de la gente de la calle. Es este un mundo implacable, como lo definía Sidney Lumet en 1976 en su película Network, una historia centrada en el poder de los medios de comunicación, hoy sistemas sesgados carentes de objetividad y definidos por sus propias ideologías e intereses a los que las nuevas tecnologías y personajes como Julian Assange y el fenómeno Wikileaks han dejado en cierta evidencia. Este panorama aciago y convulso, en mayor o menos grado, también ha afectado al mundo del cómic. Es por ello que siempre resulta de agradecer nuevas propuestas, dentro de un medio muy abierto a ellas, como la impulsada en este caso por Ediciones B en nuestro país, una obra didáctica y divulgativa titulada La Máquina de Hacer Dinero, con el explicativo subtítulo de Quiénes y Cómo Fabrican Las Crisis Económicas, a cargo de Carlos Torres y Ona Peña. Un cómic que pretende echar algo de luz sobre las causas y consecuencias de esta dura crisis económica de principios del siglo XXI incitándonos a reflexionar sobre el sistema que, una vez más, pretende resolver “un problema causado por la emisión excesiva de dinero y deuda” creando más dinero y nueva deuda.

La Máquina de Hacer Dinero, como se señala ya en su contraportada, nos invita “a hacer un viaje a través de la historia para adentrarnos en otra realidad” que nos permita comprender y encontrar las soluciones a las paradojas de una economía mundial refundada a principios del siglo XX, a raíz del llamado Crack del 1929, el mayor desastre bursátil de la historia contemporánea, y que desembocó en un largo período de depresión y recesión económica. Una situación que tiene muchas similitudes con la presente crisis, lo cual nos deja ver lo poco que han cambiado los tiempos en algunos aspectos, y que Estado Unidos pretendió solucionar imponiendo aranceles a los productos extranjeros para favorecer el consumo de productos americanos, bajando los tipo de interés y aumentando el gasto público para favorecer empleo. Unas medidas calcadas a las que muchos gobiernos han tomado en estos últimos años y que tanto entonces como ahora son insuficientes para resolver un defecto de fábrica que se encuentra en la propia esencia de nuestro entramado político, económico y social y que puede provocar la ruina de millones de familias que, como en los años treinta, acaban por ver en delincuentes como Bonnie Parker y Clyde Barrow a sus particulares héroes. La diferencia entre la crisis de 1929 y la actual, que se según la obra de Carlos Torres y Ona Peña tiene su inició durante la legislatura del presidente Bill Clinton cuando en 1993 decidió relajar los controles sobre los mercados financieros para que estos fuesen más eficientes, la encontramos en la actitud del imperio bancario. Si por los años treinta la gente no pudo pagar sus préstamos y miles de bancos se arruinaron en la actualidad estos últimos han aprendido la lección cerrando su crédito a particulares y negando cualquier tipo de financiación a las empresas y así poder seguir mostrándose solventes a la espera, como no puede ser de otra manera, de tiempos más favorables para la especulación salvaje de dividendos. Como bien se explica en el prólogo de La Máquina de Hacer Dinero debemos tener en cuenta que “las crisis siempre son el resultado de una fase de euforia financiera que es creada a conciencia porque se la considera positiva para el crecimiento económico y la distribución de riqueza” y los diferentes períodos de crisis que se derivan, frecuentes a lo largo de todo el siglo XX, son muy similares entre sí porque el mecanismo que las produce sigue siendo el mismo y las medidas que se toman para paliarlas creando “nuevas instituciones de control, nuevos productos financieros de cobertura de riesgos, instrumentos de política monetaria más eficaces, seguros de impago de créditos” sólo resultan ser un parche para frenar las pérdidas más inmediatas. “Tal vez nos falta aprender que nuestra manera de aprender de los errores nos lleva a errores aún mayores”.

El relato de La Máquina de Hacer Dinero es conducido por Carlos Torres de forma sencilla en su planteamiento estando su complejidad determinada por la temática que trata y en la que a través del dibujo esquemático de Ona Peña, con evidente intención didáctica, se nos ofrece un recorrido por la historia económica del último siglo y medio analizando la evolución de las estructuras económicas hasta nuestros días. En ellas tienen especial relevancia las decisiones y el liderazgo estadounidense que ha determinado la historia económica del siglo XX como resultado de su conversión en una potencia mundial. En la propuesta cobran un importante protagonismo diferentes voces, desde populares miembros del mundo de la farándula como Groucho Marx a influyentes economistas como J.K. Galbraitch o Joseph Stiglitz, así como dirigentes, congresistas, ministros, prestamistas, presidentes como George Bush o Bill Clinton o personajes históricos de la talla de Adolf Hitler o Napoleón Bonaparte, cuyos testimonios sirven para expresar los diferentes puntos de vista que intenta tratar la obra. La edición se acompaña de un glosario de términos económicos en sus páginas finales que, aunque siempre resultan una inicitiva que se agradece, no evita la necesidad de una introducción básica a estos conceptos que complete una narración, repleta con diversos puntos a pie de viñeta, que resulta en ocasiones algo farragosa y difícil de seguir por el complejo tema que aborda. No obstante, Carlos Torres consigue definir una obra amena y entretenida, interesante y bien documentada, que viene a poner de relieve una situación de vigente actualidad con cierta solvencia y efectividad. El autor maneja la estructura de la historia y el dibujo de Ona Peña en su favor sin caer en el adoctrinamiento ni la falta de perspectiva a la hora de abordar las cuestiones más delicadas de su discurso aunque parezca pecar de cierta “condescendencia” hacía el sistema que crítica. La Máquina de Hacer Dinero descubre un mundo que para muchos nos resulta abstracto y desconocido donde Carlos Torres y Ona Peña, con buen criterio y ciertas dosis de profesionalidad, nos enseñan las contrariedades, hipocresías y puntos flacos de la sociedad económica capitalista con la que nos identificamos. De esta manera, se nos hacen más reconocibles las costuras que enlazan nuestra realidad, de una Europa en la que los impuestos son utilizados para redistribuir la renta de los que más tienen a los que menos, en contraposición a la opción estadounidense que fomenta el préstamo a las rentas bajas para que estas puedan acceder a las hipotecas y enriquecerse, cosa que forma parte del ideal del sueño americano. Diferentes caras de una misma moneda, nunca mejor dicho, que confirman que el mundo de hoy en día no es más que un salvaje y despiadado negocio en el que las personas son sólo una mercancía más con la que poder especular.

2 comentarios:

El Octavo Samurái dijo...

Acabo de finalizar la lectura de este curioso cómic y comparto las ideas de tu reseña. Creo que es necesario que salgan más títulos como éste, pues en los tiempos que corren necesitamos toda la información necesaria para entender el mundo que vivimos y así tomar estrategias inteligentes.
Para neófitos a las temáticas económicas puede resultar un poco "técnico" pero los dibujos ayudan bastante. Lo único malo que le encuentro es que la critica negativa se queda un poco en la superficie, es demasiado "light" en ese sentido. Además hubiese agradecido que aparte de enumerar cómo hemos llegado hasta aquí, propusiera algunas alternativas y posibles soluciones. Pero de todos modos es una lectura muy recomendada y que no debería faltar en ninguna de nuestras estanterías.

Miguel dijo...

Hola al blog,
buscaba información sobre el cómic, que ya me he leído y me aparecéis vosotros. Me alegro de que haya tenido efecto esta obra. Somos muchos los que buscamos luz contra estas crisis que nos montan, y hacemos cosas para divulgarlo.
Me gustó el libro, pero no esncuentro referencias de quiénes son los autores.