6 de mayo de 2011

-Kafka de David Zane Mairowitz y Robert Crumb-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-


"Ningún otro escritor de nuestra era, 
y quizás ninguno desde Shakespeare, 
fue tan sobreinterpretado y encasillado"

En los años setenta Aline Kominsky, que había participado del llamado movimiento underground junto a autoras como Trina Robbins, Lee Marrs o Melinda Gebbie entre otras, yen publicaciones de corte contracultural como la revista Wimmen´s Comix, contribuiría de manera decisiva a introducir género de corte biográfico y autobiográfico en el panorama independiente de la viñeta. Un lugar propicio para este, por entonces, género experimental, pues el conocido como comix underground se había convertido en un reducto al margen de la censura y el conservadurismo de la corriente mainstream del cómic estadounidense y había demostrando ser una potente herramienta de expresión, denuncia y crítica social como no había conseguido ser anteriormente el medio. Este tipo de historias biográficas y autobiográficas ya habían tentado al siempre extravagante Robert Crumb y a otros autores de la época pero fue en los trabajos de Aline Kominsky y de otras artistas del momento, siempre al amparo de la corriente feminista de esos años, donde se desarrollaría una cierta conciencia política que no habían eclosionado en las historias narradas por sus homólogos masculinos. Curiosamente Aline Kominsky se acabaría casando con Robert Crumb, la que sería la segunda esposa de este, algo que no le perdonarían algunas de sus compañeras más radicales, ya que consideraban que la obra del historietista e ilustrador estadounidense ofrecía una degradante y vejatoria visión de la mujer. Aún así, la pareja colaboró posteriormente en diversos proyectos, entre ellos Dirty Laundry, y Robert Crumb fue desarrollando progresivamente su personal concepto de historia autobiográfica al lado de su nueva esposa, resultando a día de hoy una referencia inevitable del género y siendo su persona misma un icono viviente del cómic alternativo y underground. El género biográfico y autobiográfico ha sido muy recurrente en las últimas décadas en la vulgarmente llamada novela gráfica, por su versatilidad y sus posibilidades aún por explorar, y eso es algo que parece haber tenido en cuenta David Zane Mairowitz, escritor estadounidense licenciado en literatura inglesa y filosofía, en Kafka (originalmente publicado por Totem Books bajo el nombre de Kafka for Beginners y también como Introducing Kafka o R. Crumb´s Kafka en posteriores ediciones) que el mismísimo Robert Crumb ha tenido a bien ilustrar. El resultado es una obra a medio camino entre el cómic, la biografía y el libro ilustrado, donde David Zane Mairowitz, intencionadamente o no, parece aprovechar la presencia de Robert Crumb para proyectar la figura de este sobre la del famoso y peculiar autor de origen checo, Franz Kafka, del que afirma con contundencia es el escritor más “sobreinterpretado y encasillado” de nuestra era.

Frank Kafka es hoy en día todo un icono cultural, una “atracción turística” como lo define David Zane Mairowitz, y aún así sigue siendo un gran desconocido para el público en general pues muchos conocen sus obras pero pocos son los que las han leído. Se podría decir que su fama no ha hecho justicia a su obra y ha sido “suplantada” por su compleja personalidad, ambigua y llena de matices, marcada por una profunda sensibilidad y una debilidad física que le acompañó durante casi toda su vida y que configuró decisivamente su producción artística. Un personaje que imaginó decenas de métodos para su propia extinción durante la mayor parte de su vida, como David Zane Mairowitz explica en las primeras páginas de Kafka, y del que no existen informes que nos puedan aclarar algunos de sus insinuados trastornos psicológicos, determinados por su sentimiento de alienación, su hipocondría y manía persecutoria y su peculiar relación con el sexo opuesto. Teniendo en cuenta este perfil no es de extrañar que el satírico Robert Crumb se sienta atraído por su persona pues parecen compartir muchos intereses y manías e incluso una manera marginal de entender la expresión artística, muy alejada de la que podemos encontrar en las corrientes generalistas. Como bien apunta Josep Maria Berenguer, editor y director de Ediciones La Cúpula, la editorial responsable de la publicación de la presente obra en nuestro país, Robert Crumb se siente bastante identificado con Franz Kafka “en el sentido de que él es también muy maníaco y es poco sociable”. Destacable también es esa tendencia de la personalidad propia del artista judío por la autohumillación y relato de sus miserias así como por su curiosa y atípica relación con Dios, “la intrincada broma judía” como la llamaba Javier M. Uzcátegui en su artículo en el diario El Mundo dedicado a la presente obra, y que también se puede observar en otros escritores y autores contemporáneos de origen semita como, por ejemplo, Shalom Auslander en su reciente Lamentaciones de un Prepucio, o incluso en cineastas como Woody Allen o Roman Polanski.

Dicho esto, Kafka es una obra que intenta arrojar algo de luz sobre la figura del famoso escritor para ayudar a vencer ciertas ideas preconcebidas sobre él, incluso para aquellos que hayan leído sus historias, que se sustenta en la biografía que David Zane Mairowitz aporta sobre su figura y el atractivo de las imágenes e ilustraciones que Robert Crumb. Este consigue a través de sus lápices retratar algunos de los episodios más llamativos de la vida de Franz Kafka, de sus traumas, fobias y miedos, así como de algunos pasajes meramente explicativos dedicados a relatar algunos aspectos de la cultura judía en la que el autor creció y se forma. Y también, por supuesto, a plasmar gráficamente algunos de sus cuentos, como Un Artista del Hambre, La Condena, La Colonia Penitenciaria o el archiconocido La Metamorfosis, y sus novelas inacabadas y publicadas póstumamente, como es el caso de El Proceso y El Castillo. Tienen cabida además en Kafka la extensa y jugosa correspondencia epistolar y los diarios que Franz Kafka escribió en vida y donde destaca la llamada Carta al Padre, de más de cuarenta y cinco páginas, donde el firmante criticaba la actitud hipócrita y abusiva de su progenitor y que al parecer nunca llegó a manos de este. En conjunto Kafka es un análisis relativamente exhaustivo sobre la persona detrás de la obra, un estudio psicológico más que una obra biográfica al uso, con un carácter meramente divulgativo, que atrapa por su variada propuesta y estilo y por la forma magnética con la que David Zane Mairowitz y Robert Crumb son capaces de abordar la biografía de uno de los escritores más inclasificables del siglo XX. Para la ocasión Robert Crumb presenta un tipo de trazo más realista y menos caricaturesco de lo habitual en él aunque fiel a su estilo errático y detallado, cercano al grabado clásico, que le ha hecho inconfundible y reconocido como el “Brueghel de nuestro tiempo”.

Kafka, como decíamos al principio, fue publicado originalmente por Totem Books bajo el título de Kafka for Beginners dentro de una colección de obras académicas destinadas a estudiantes en la que también se editaron otros monográficos como Darwin for Beginners de Jonathan Miller y Borin Van Loon o Freud for Beginners de Richard Appignanesi y Oscar Zárate. Posteriormente, David Zane Mairowitz volvió a probar suerte en este campo con Introducing Camus, sobre el novelista y dramaturgo francés Albert Camus, ilustrado en esta ocasión por Alain Korkos. Serían pues la popularidad y el prestigio de Robert Crumb y el éxito posterior de su polémico Génesis los que favorecieron las reediciones de esta obra por parte de Totem Books y Fantagraphics Books y justificaron los sucesivos cambios de título de esta como una manera de aprovechar el actual tirón de ventas del autor estadounidense. La diferencia con el resto de propuestas de la colección de las que formaba parte Kafka era el “morbo y la química” que parecen desprender los nombres de Robert Crumb y Franz Kafka asociados y reunidos en una única obra y la manera personal en la que el creador de El gato Fritz aborda los textos de David Zane Mairowitz realzando el conjunto de un trabajo que podría haber quedado en una mera anécdota. No obstante, Kafka, no deja de ser un trabajo alimenticio, una obra menor de Robert Crumb poco representativa de su trabajo, que aquí supedita su talento a la colaboración con David Zane Mairowitz y cuyo mayor interés es observar a Franz Kafka retratado por sus lápices. Fuera de ello Kafka puede ser un buen complemento a la hora de acercarse a la obra y la vida del escritor checo, ofreciendo una visión general de su mundo y su pensamiento. Pero, a pesar de los datos aportados, Kafka no deja de ser una interpretación personal de David Zane Mairowitz y Robert Crumb centrado en el famoso escritor siendo, ante todo, un loable intento de restituir, o más bien recordar, su memoria y el lugar que le corresponde como figura de primer nivel dentro de la literatura universal contemporánea. El objetivo es demasiado grande para abordarlo en una obra como Kafka pero aún así resulta una entretenida lectura, instructiva y didáctica, que pone de relieve una vez más, entre otras cosas, la versatilidad y las virtudes del cómic como medio de expresión abierto a todo tipo de posibilidades, proyectos y oportunidades.

Ver también:
Artículo de Javier M. Uzcátegui sobre Kafka de David Zane Mairowitz y Robert Crumb en El Mundo
Reseña de Kafka de David Zane Mairowitz y Robert Crumb en Confieso Que He Leído