20 de mayo de 2011

-Hitman de Garth Ennis y John McCrea-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Amigo mío, en el mundo hay dos
clases de personas. Aquellos a los
que le gustan las películas de 
Clint Eastwood... Y los tontos"

Garth Ennis alcanzó verdadero renombre gracias al éxito de Predicador, su obra magna para la línea Vertigo Comics que empezó a publicar en 1995 junto a su compañero y dibujante Steve Dillon con quién ya había trabajo en su etapa en Hellblazer, el que había sido su primer encargo en el cómic estadounidense después de sus inicios en la industria británica en series como Strontium Dogs o Judge Dredd. Mientras finalizaba su colaboración a cargo de las aventuras de ese maldito bastardo llamado John Constantine el popular guionista irlandés trabajaría entre 1993 y 1995 en la serie del demonio Etrigan, conocida simplemente como The Demon, sustituyendo a Alan Grant y uniendo esfuerzos con su compatriota John McCrea para ofrecernos su propia interpretación del carismático personaje de DC Comics creado en 1972 por Jack Kirby. Sería precisamente en The Demon Annual 2 donde aparecía por primera vez Tommy Monaghan, más conocido como Hitman, ex-marine de los Estados Unidos en la primera Guerra del Golfo y asesino a sueldo del barrio irlandés del Caldero de Gotham City, dotado de telepatía y visión de rayos X y especializado en conflictos metahumanos. Hitman es una de las creaciones más interesantes que ha parido la enfermiza imaginación de Garth Ennis a lo largo de toda su carrera y un claro antecedente a su popular Pedicador, muy deudora de esta, en el que ya se encuentran algunos de los recurrentes temas fetiche del siempre polémico autor como son su demostrada pasión por el género negro y los relatos de corte bélico, su “desprecio académico” a los clichés del género superheroico, su cinematográfico tratamiento de la acción y su destacada habilidad para escribir subversivos y atrevidos diálogos llenos de un supurante y cáustico humor negro tan ácido como descarado. Todas estas características definen un producto que no parece encajar en el prototipo clásico de cómic publicado por DC Comics en décadas pasadas, aún menos hoy en día, pero por entonces estábamos en los años noventa y casi todo estaba permitido, como ya había demostrado el Lobo de Roger Slife, Keith Giffen y el citado Alan Grant, personaje con el cual Hitman guarda algún que otro parecido. Así que no es de extrañar que en el año 1996 este acabara consiguiendo cabecera propia, convirtiéndose en poco tiempo, por méritos propios, en uno de los títulos más llamativos y divertidos del momento de todo el catálogo ofrecido por DC Comics.

Hitman es, sin lugar a dudas, una de las series más destacables y poco convencionales de las dos últimas décadas, dentro de la corriente mainstream de la historieta estadounidense, y uno de los mejores trabajos, y de los menos valorados, del conocido como l’enfant terrible del cómic. Su breve paso por la serie del rimador Etrigan sirvió a Garth Ennis como mesa de experimentos y como modo para tantear el ambiente a su alrededor para posteriormente detonar su explosivo talento en Hitman donde a largo de sesenta números tuvo la oportunidad de profundizar más en sus personajes y en la manera de narrar sus historias que en las empresas anteriores en las que había participado. El reparto de personajes en Hitman tiene una tendencia coral y Garth Ennis perfila perfectamente a sus protagonistas y personajes secundarios, incluyendo sus atípicos villanos entre los que destacan los Arkannone, los conocidos como Señores del Arma, y El Mawzi o el mafioso bicéfalo Dubelz, que comparten destino y viñetas junto a matones, asesinos a sueldo, gánsteres, nazis trasnochados, terroristas, ex-militares o diplomáticos y cuerpos de policía corruptos. Hitman pertenece a la tradición del antihéroe con conciencia, tan tópicos y recurrentes hoy en día, que enmarca a personajes que, de alguna manera, acaban impartiendo justicia pero cuyos métodos son, como poco, cuestionables, aunque como bien dice el mismo Garth Ennis a través de Tommy Monaghan en un momento de la acción, “no hay un reglamento que diga que tengas que ser un capullo por hacer lo que haces”. El caso es que Garth Ennis y John McCrea se divierten en un título que poco tiene que ver con el ambiente superheroico del universo en el que se mueve y al que tienen tendencia a satirizar aprovechando la presencia de algunos de los personajes más emblemáticos de la editorial como son Batman, Green Lantern (Kyle Rayner, por entonces), Catwoman o Superman, creando así momentos verdaderamente hilarantes e irreverentes en algunos casos y sentidos y respetuosos homenajes, acordes con el ambiguo tono de la serie, en otros.

En Hitman son múltiples y variadas las referencias que Garth Ennis maneja y obtiene a través, sobre todo, de su peculiar bagaje cinéfilo definido por su pasión por las películas del oeste y de corte bélico o por el cine de acción de Hong Kong. Mención aparte merece la figura de Clint Eastwood, su halo se encuentra muy presente en Hitman, o de actores tan dispares como John Wayne o Chow Yun Fat y de cineastas de la talla de John Woo o del más clásico Sam Peckinpah, director de la película de culto Grupo Salvaje, cuyo apellido da nombre a la calle donde se sitúa el Bar Noonan donde Tommy Monaghan y sus amigos suelen reunirse para tomar unas birras y echar unas partidas de póker. También es innegable que el estilo y el tono de la narrativa de Garth Ennis y su tratamiento de los diálogos recuerda poderosamente a la del director Quentin Tarantino, que ya a principios de los noventa triunfaba con Reservoir Dogs y Pulp Fiction, lo cual no parece del todo una simple casualidad. Todas estas “debilidades” del autor quedan reflejadas en Hitman, a veces de forma directa o a través de homenajes y otras simplemente se evidencian en el transcurrir de la acción y en la factura de las historias y relatos en los que se prodiga el guionista irlandés. Menos favorecida del encuentro sale la temática superheroica, a pesar de la comparecencia de algunos de los pesos pesados del Universo DC, como es el caso de Green Lantern o Batman, de los cuales Garth Ennis parece reírse entre dientes y ridiculizar en más de una ocasión, mientras que, por otro lado, personajes como Catwoman o Superman son respetuosamente ensalzados. En relación a esto, el popular Hombre de Acero creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938 lleva las de ganar, un personaje por el que Garth Ennis ha reconocido sentir un cariño especial, y cuya aparición en el capítulo titulado Of Thee I Sing, una historia en la que Hitman y Superman después de encontrarse en los tejados de Gotham City mantienen una interesante conversación, le valió a sus responsables obtener el premio Eisner de 1999 al Mejor Relato Único. Como contaría posteriormente el propio guionista, para Tommy Monaghan y para él mismo, el famoso superhéroe “es el americano definitivo, el único concepto que puede hacer que nuestro chico se ponga un poco sentimental”, por lo que la historia era prácticamente obligada.


Pero el Hitman de Garth Ennis, no obstante, limita su relación con el Universo DC todo lo posible y sus historias intentan tener un corte más realista y mundano, casi descartando, aunque no totalmente, relatos cósmicos o propiamente superheroicos. La crítica a la política internacional estadounidense, a la corrupción y a la religión también tiene su espacio en Hitman y a través de una certera y punzante ironía resultan en algunos de los mejores números de la serie. Hitman se convierte así en una pequeña ventana al mundo de Garth Ennis, tomando aquí su punto de partida un universo que ha ido explorando en sus sucesivos trabajos y que acabó por llegar a su clímax en la exitosa Predicador. Respecto a esta, no obstante, Hitman parece una obra más cohesionada y con menos altibajos aunque sin una trama argumental tan definida y lineal como la presente en las aventuras de Jesse Custer. Por otro lado, en Hitman encontramos un John McCrea en estado de gracia, capaz de dar la réplica adecuada que se merecen las historias ideadas por su compañero Garth Ennis, demostrando ser un excelente narrador y una destacada comparsa para el guionista irlandés que consigue hacer creíble lo increíble. Juntos nos regalan una serie, en la que se reúnen toda una amalgama de historias, personajes y temáticas que no dejan espacio para el convencionalismo ni el aburrimiento, con un humor negro y una violencia gráfica hiriente que contrasta con otros momentos de reflexión más íntimos y pausados que sorprenden por su tratamiento “poco canónico”. Hitman incluso resulta una serie profética respecto al devenir del cómic mainstream de corte superheroico, apenas insinuando historias y caminos, también apuntados en su etapa en The Demon, que el cómic de superhéroes tomaría en un futuro muy cercano con la llegada, por ejemplo, del The Authority de Warren Ellis y Bryan Hitch, una tendencia que el mismo Garth Ennis acabaría por parodiar en series de menor relevancia como The Boys o The Pro.

La edición de Planeta deAgostini de Hitman, en tres gruesos tomos enmarcados dentro de la línea Universo DC, recopila el grueso de la producción de Garth Ennis y John McCrea sobre el personaje, incluyendo The Demon Annual 2 que narra la génesis del personaje y su primer encuentro con el demonio Etrigan y Jason Blood, el Batman Chronicles 4 que relata sus diferencias con el cruzado enmascarado de Gotham City, los sesenta números regulares que configuran la serie regular y un especial que reúne a La Liga de la Justicia con el deslenguado y letal asesino a sueldo. La edición recupera todas las portadas originales de la colección e incluye algunos textos explicativos firmados por Celes J. López y Enrique Ríos, inexplicablemente mal ubicados en los tomos en algunos casos y pudiendo destrozar alguna sorpresa antes de tiempo, eso siempre que el lector no pierda primero el conocimiento a causa del olor a gato muerto y tinta requemada característico de esta línea de cómics de Planeta deAgostini. Dejando eso a un lado Hitman es una obra totalmente recomendable, donde encontraremos el que quizá sea el mejor trabajo de Garth Ennis en la industria estadounidense hasta la fecha, con arcos argumentales realmente logrados como Héroes Locales, As de Asesinos, Por Mañana,Los Violentos de Tommy -cuyo referente obvio es la película de 1970 Los Violentos de Kelly de Brian G. Hutton protagonizada por Clint Eastwood y Donald Sutherland-, Un Ataúd Lleno de Dólares -con Carlos Ezquerra y Steve Pugh sustituyendo a John McCrea durante unos números que pretenden resucitar el spaggetti western-, o las desternillantes Noche de Zombis en el Acuario de Gotham, Carne Fresca y Al Diablo con el Futuro, entre otras muchas. Hitman es el trabajo del que Garth Ennis ha reconocido sentirse más orgulloso en toda su carrera, más incluso que Predicador, y posiblemente sea el cómic más personal de toda la producción del irlandés, tanto que no es exagerado afirmar que no se puede comprender la trayectoria de este imprescindible y exitoso guionista sin haber leído las desventuras de Tommy Monaghan y sus compañeros.

Ver también:
Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows
The Boys de Garth Ennis y Darick Robertson
Demon de Garth Ennis y John McCrea