13 de mayo de 2011

-Demon de Garth Ennis y John McCrea-

-Publicada Previamente en Zona Negativa-

"Si yo soy un villano, echemos una mirada a los héroes de otros cómics, a otras portadas...
los supervillanos en el cielo parecen una patriótica mentira mezclada con un oscuro sueño ario barroco que no desentonaría en la conspiración de un loco... y luego están los héroes de la noche y su desdén...¿esos justicieros sirven a la causa del bien?"

Después de abandonar Marvel Comics, en 1970, y recalar en la editorial de la competencia, DC Comics, el afamado dibujante y guionista de cómics Jack Kirby aún daría muestras de su extraordinario talento e imaginación concibiendo series como Kamandi o El Cuarto Mundo, obras llenas de referentes mitológicos y superheroicos que representaban su etapa más personal en el mundo de la viñeta. En 1972, antes de regresar de nuevo a La Casa de las Ideas, donde había hecho verdadera historia junto a Stan Lee en los años sesenta, Jack Kirby crearía un personaje de nuevo cuño, Etrigan el Demonio, destinado a convertirse en uno de esos secundarios de lujo que pululan por el Universo DC, sin patria ni suficiente éxito como para sustentar una cabecera propia, como es también el caso de El Espectro o El Detective Marciano. Después de dieciséis números la primera serie del personaje cerró pero posteriormente numerosos artistas y guionistas se han fijado en él para utilizarlo, de una manera u otra, en sus historias, como hicieron en su momento autores tan dispares como Alan Moore, en La Cosa del Pantano, Neil Gaiman , en su obra magna The Sandman, o Kevin Smith, en su etapa Green Arrow. Sería precisamente el apodado como mago de Northampton quién sacaría de su ostracismo a Etrigan en su estancia en la citada cabecera que, a la postre, se convertiría en la piedra fundacional de la línea Vertigo Comics, convirtiéndolo en el atractivo rimador que hoy conocemos y posibilitando que Alan Grant y Val Semeiks, primero en Action Comics Weekly y Detective Comics y luego en la que sería la segunda serie del personaje en su historia -dejando a un lado la miniserie de cuatro números de Matt Wagner en 1987- recuperasen al personaje en todo su esplendor para el Universo DC. No obstante, Alan Grant intentó repetir el éxito que había conseguido en Lobo, el personaje creado por Roger Slifer y Keith Giffen que triunfaba a principios de los años noventa, ofreciendo un tono similar a este para su Etrigan, pero la cosa no acabó por funcionar a la larga. El guionista escocés permanecería en la cabecera hasta su número cuarenta y en 1993 un par de locos irlandeses, Garth Ennis y John McCrea, viejos conocidos entre ellos, llegarían a una colección tocada ya de muerte donde iban a dejar huella con un destacado epitafio a la serie a base de mucha ilusión, una gruesa pizca de insolencia y sangrante talento.

La historia original de Etrigan se remonta a los tiempos artúricos cuando el misterioso y enigmático Jason Blood forja una alianza con Morgana Le Fay, obsesionada con convertir a su hijo Mordred en el rey de Inglaterra, en contra del poderoso Merlín que antaño había sido su maestro. Pero Jason Blood es traicionado por la pérfida bruja y Merlin lanza una maldición contra él ligando su destino al del demonio Etrigan, un mentiroso, temerario y amarillento demonio habitante del Averno con una fuerza que hace honor a su nombre, un aliento flamígero y una retorcida e insaciable devoción por el caos propia de su condición. A partir de entonces Jason Blood y Etrigan se verán obligados a compartir su eternidad e intentar compensar las malas acciones de su vida. Jason Blood es capaz de invocar a Etrigan para que este ocupe su lugar en el mundo y así ayudarle a enfrentar batallas y desafíos que sólo él puede combatir. Todo ello mientras Jason Blood lucha por no dejarse llevar por su lado más oscuro. Al parecer Jack Kirby utilizó como inspiración para su diseño de Etrigan una historia aparecida en El Príncipe Valiente del mítico Harold Foster, obra también ligada al ciclo artúrico, donde en un momento dado el personaje protagonista se disfraza con una demoníaca máscara fabricada con la piel de un ganso y que, sin lugar a dudas, tiene un gran parecido con el amarillento personaje concebido por el considerado hoy como Rey de los Cómics. A su vez, al parecer, Harold Foster tomó como referencia para aquella historia suya una película documental titulada Häxan dirigida por el danés Benjamin Christensen en 1922, en la que posteriormente, en 1968, el popular escritor estadounidense William Burroughs actuaría como narrador, y que trata el tema de la brujería a lo largo de la historia de la humanidad. En esta película Benjamin Christensen muestra dramatizaciones propias de una película de terror apareciendo en ellas dantescos y demoníacos personajes entre los que destaca uno especialmente que recuerda por sus rasgos a los respectivos personajes de Harold Foster y Jack Kirby, que también habría podido tener conocimiento de dicha película.

El caso es que cuando Garth Ennis y John McCrea llegan a la serie, siendo para el guionista irlandés su segundo trabajo de envergadura para la industria estadounidense después de su Hellblazer, deciden poner toda la carne en el asador y ofrecer su propia versión del personaje creado por Jack Kirby. Durante las etapas de Matt Wagner y Alan Grant la ambivalencia y dualidad establecida en los orígenes de la serie entre Jason Blood y Etrigan, a medio camino entre Hulk y el Capitán Marvel original de la editorial Fawcett, se había descuidado sobremanera y el antaño “misterioso, sobrecogedor, enérgico” demonólogo había pasado a ser un títere en manos de su némesis. Garth Ennis decide restituir su dignidad al personaje “recreando a Jason Blood para que sea la horma de las amarillas pezuñas del demonio”, como lo describe Toni Boix en uno de sus artículos adscritos a la edición de Planeta deAgostini de la presente obra, y haciendo de la confrontación de ambos un duelo de egos de alto nivel que representa uno de los puntos más interesantes de la etapa de su autor en la serie. Garth Ennis y John McCrea, no obstante, establecen su etapa siguiendo las directrices que anteriormente había formulado Alan Grant, “el escocés malvado” como lo llamará el guionista de Predicador en su despedida en The Demon en 1995, convirtiendo la serie en una antología de alocados y divertidos relatos en los que abunda un lacerante humor negro y un sentido del homenaje perturbador respecto a otros cómics, personajes o películas bélicas y del oeste, entre otros temas fetiches recurrentes en la obra del guionista irlandés. En el camino Garth Ennis y John McCrea darían vida a Hitman, un personaje secundario recurrente en sus historias y que resultaba ser una suerte de asesino a sueldo dotado de telepatía y visión de rayos X cuyo carisma le haría finalmente ganarse su derecho a tener una cabecera propia. Sería en esta última, con una mayor libertad creativa, donde sus autores acabarían por desatar las terribles perversiones que apenas habían tenido tiempo de insinuar en The Demon.


“Iglesias profanadas, exorcismos muy físicos, personajes desmembrados, protagonistas con carisma, “héroes” crepusculares, sangre salpicando, un monstruo shakesperiano, gánsteres con colmillos, tele-evangelistas buscando engrosar su cuenta bancaria, el Comando de los Chicos del Coro, el Sicario del Infierno, el Bicho-Que-No-Puede-Morir, conflictos de pareja, embarazos ¿no deseados?, Hitman, el Gothodemonio, mucho cine y mucho cómic, referentes bélicos y un fantasma llegado del Lejano Oeste”. Todo eso y más, como reza en la contraportada del primer tomo recopilatorio de Planeta deAgostini de la serie, encontraremos en esta obra, casi iniciática, que se extendería a lo largo de diecinueve números regulares, incluido un número especial enmarcado dentro de Hora Cero, el evento que reiniciaba el Universo DC en 1994 y que Garth Ennis y John McCrea aprovecharían para volver a contar los orígenes de Jason Blood. La despedida, toda una “declaración de principios” de Garth Ennis en la que hace que Etrigan rompa el cuarto muro, llegaría en la conclusión de la saga de marcado tono bélico titulada, no por casualidad, El Día Más Largo -película ambientada en la Segunda Guerra Mundial y protagonizada por John Wayne basada en la novela de Cornelius Ryan-, en la que Garth Ennis aparta a un lado a Jason Blood, ya habiendo atado todos los cabos sueltos de la serie en números anteriores, para narrar una historia centrada en el Averno y en Etrigan y sus compañeros convertidos aquí en soldados que deberán librar una dura batalla contra un despiadado ejército de ángeles. En el apartado gráfico de la serie, John McCrea mantendría el listón muy alto durante toda la etapa, siendo el dibujante que mayor compenetración ha demostrado con el estilo de Garth Ennis de todos con los que este ha trabajado a lo largo de su carrera, consiguiendo encauzar la biliosa narrativa de este autor y su sentido de la acción y la violencia extrema sin vulgarizar sus relatos e historias, todo ello en virtud a su expresivo y sucio trazo, unos lápices perfilados y angulosos cuya personalidad acabaría por desarrollar en las páginas de Hitman.

La etapa de Garth Ennis y John McCrea en The Demon fue editada integramente por Planeta deAgostini hace unos años, excepto el The Demon Annual 2 que sería reservado para su publicación en el primer tomo recopilatorio de Hitman a cargo también de la editorial. La obra fue recopilada en tres pequeños tomos dentro de la colección Universo DC, incluyendo las portadas originales y toda una batería de destacados artículos a cargo de Toni Boix analizando diferentes aspectos de la serie. De esta manera en La Historia Hasta Ahora, La Gente Cambia y The Yellow Bastard encontramos diferentes introducciones a los respectivos recopilatorios de la colección mientras en Desde el Norte de Irlanda tenemos una interesante biografía compartida de sus autores y en Mi Vida Sin Mí y Los Años Perdidos un repaso a la trayectoria de la serie y del personaje desde su creación. The Demon es, en definitiva, “un trabajo hasta hoy injustamente infravalorado” en la carrera de Garth Ennis, como certeramente apunta Toni Boix, y que merece ser reivindicada como la mejor encarnación que ha tenido el amarillento y rimador personaje hasta la fecha, con el permiso de Jack Kirby, y el de John Byrne, profundo admirador de la obra de este último que en su Blood of The Demon devolvería al personaje al punto de partida en el que se encontraba situado en 1972 deshaciendo en el camino todo lo andado por otros autores. En resumen, Garth Ennis, con un escudero de excepción como es John McCrea, se muestra aquí fresco, visceral y atrevido sin caer en la ordinariez y la tosquedad de algunos de sus últimos trabajos, como es el caso de The Boys o Crossed, en los que se evidencia un cierto agotamiento en sus planteamientos ya algo pasados de rosca. Esos mismos planteamientos que le habían convertido en uno de los guionistas más interesantes, rompedores y prometedores en los años noventa, una leyenda que se empezó a forjar en los que hoy son sus trabajos más olvidados e ignorados, The Demon y Hitman principalmente, siendo estos en realidad dos pequeñas joyas y dos de las mejores obras del ya extenso currículum de este provocador profesional que es Garth Ennis.

Ver también:
Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows
The Boys de Garth Ennis y Darick Robertson