12 de mayo de 2011

-Chobits de CLAMP-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 "Todo el mundo dice 
que si la vida hoy en día es más fácil
es gracias a los ordenadores"

El grupo creativo CLAMP, que entre 1987 y 1991 empezaron su andadura en el mundo del manga durante sus años de instituto dibujando doujinshis de famosas series como Saint Seiya, Captain Tsubasa o Devilman, se han prodigado desde entonces en todo tipo de géneros, creando obras tanto para un público adulto como para el más infantil sin por ello perder su sello de identidad, y destacando en su carrera historias como RG Veda, Tokyo Babylon, Magic Knight Rayearth, Cardcaptor Sakura, Tsubasa: RESERVoir CHRoNiCLE, XXXHolic o la presente Chobits. Esta última es una de las obras más conocidas e icónicas de CLAMP, cuarteto conformado a día de hoy por Tsubaki Nekoi, Satsuki Igarashi, Mokona Apapa y Ageha Ohkawa, que dentro de su particular universo, autorreferencial e interrelacionado ligeramente a través de sus diferentes series y creaciones, se podría considerar como una continuación de Angelic Layer, funcionando esta última como una precuela de la primera. Pero mientras Angelic Layer pertenece al género shonen manga, una historia sobre un juego futurista de lucha en la línea de series como Yu-Gi-Oh! o Pokemon, Chobits es una obra más difícil de catalogar, configurada como un seinen de ciencia ficción con ciertos toques de shojo manga, comedia romántica y ecchi. La historia se centra en Hideki Motosuwa, un joven estudiante de diecinueve años recién trasladado a Tokio, lugar donde este pronto descubrirá lo extendidos que están los nuevos ordenadores de última generación, los llamados comúnmente persocons, desarrollados para parecer y desempeñar funciones humanas de lo más variadas. Estos ordenadores han cambiando la manera en que la gente afronta sus relaciones personales y su día a día pero Hideki Motosuwa no puede permitirse tener uno debido a su elevado coste. Cierto día, por pura casualidad, se encuentra con un persocon con forma de chica abandonado y aparentemente averiado pero decide quedárselo a pesar de todo bautizándola como Chii debido a que es la única palabra que en un principio es capaz de pronunciar al haber perdido su software y haber sido reseteada. Pero lo que desconoce el nuevo dueño de Chii es que su persocon pertenece a la legendaria y enigmática línea Chobits, un modelo con unas características muy particulares y totalmente diferente a cualquier otro que se haya fabricado anteriormente.

Chobits, adaptada al anime en el año 2002 por Madhouse, el estudio de animación japonés responsable de series como Monster, Death Note, Trigun o Cardcaptor Sakura, fue publicada originalmente por la editorial nipona Kōdansha en su revista Young Magazine recopilándose posteriormente en ocho volúmenes que Norma Editorial editaría hace ya unos años por estos lares. En Chobits encontramos una historia de corte clásico de las CLAMP, con su habitual tratamiento de personajes y su particular manejo de la intriga y el suspense en una trama ligera de ciencia ficción, menos marcada, por ejemplo, que en su muy recomendable Clover. Por otro lado, la serie se retrata como una comedia romántica con un sentido del humor que determina casi toda la obra y que, en esta ocasión, presenta una predisposición más entusiasta hacía las escenas y gags de tono picaresco que en otras obras de las CLAMP y descartando además el corte levemente yaoi recurrente en otras historias suyas como es el caso de Tokyo Babylon, Lawful Drug o la inconclusa X/1999. Partiendo de estos principios Chobits resulta una propuesta fresca y entretenida, sin mayores complicaciones, pero que también tiene como aliciente un planteamiento que se molesta en analizar temáticas, más o menos profundas, marcadas por las vivencias personales entre humanos y seres artificiales y que las CLAMP aplican a la obra sin dejar de lado, sino más bien potenciando, la evidente apariencia cómica del relato. En esta línea, las historias de sus personajes, tanto principales como secundarios, representan una serie de tópicos seña de identidad ya de las CLAMP, que demuestran tener una especial predilección por los relatos morbosos y los elementos tabú que impregnan a menudo sus aventuras en las que son usuales las relaciones y sentimientos, a veces sólo insinuados, cuestionados socialmente o incluso de carácter incestuoso. Dicha fijación, lejos de ser una tara en Chobits, como si lo ha sido en otros mangas suyos donde resultaban más forzados tales argumentos, ofrece un aliciente y una perspectiva bastante interesante a la obra que juega con la ambigüedad de las emociones, sentimientos y valores humanos en contraste con la “amoralidad tecnológica” de los personajes robóticos del relato.

Esta cuestión es tratada en Chobits no sin cierto grado de ironía respecto a la actual sociedad de consumo en la que vivimos, convirtiéndose de esta manera la relación de los protagonistas con sus persocons en una metáfora del aislamiento y alienación del ser humano bajo la influencia de la tecnología que ha ido copando nuestras vidas. Al fin y al cabo persocon no deja de ser simplemente la abreviatura japonesa para personal computer que se utiliza en el país para designar a cualquier tipo de ordenador o computadora. De esta manera, las CLAMP, siguiendo levemente la estela de Isaac Asimov, manejan ciertas cuestiones ya planteadas y, de hecho, muy transitadas por la ciencia ficción clásica a lo largo de su historia, y que se centran en la interacción y el conflicto entre la máquina y el ser humano. La diferencia, no obstante, es que las CLAMP abordan el tema desde la propia naturaleza humana, en una línea similar al Video Girl Ai de Masakazu Katsura, utilizando sentimientos, emociones y experiencias con las que todos podemos sentirnos identificados, alejándose de tecnicismos y debates existenciales más austeros y farragosos y consiguiendo con habilidad hacer cercano el tema al lector. Chobits juega con ideas que tienen que ver con la esencia que define lo humano respecto a lo que no lo es llegando a la conclusión, de forma intencionada o por inercia, que este es un valor que sólo puede otorgar y manejar la sociedad y, en un plano más reducido e íntimo, el individuo. Todo este armazón existencial se plasma de manera muy sutil en la obra, en momentos muy determinados, siendo el resto, como ya hemos dicho, una simple comedia romántica que cumple con todos los cánones del género al que pertenece. Es por ello que llegando al final de Chobits es cuando las referencias sexuales y la comicidad, casi propia de una sitcom, adquieren mayor trascendencia en su vertiente más cáustica y cobran un sentido dentro de la dinámica interna del relato.

El dibujo de Chobits es una de las últimas muestras del “estilo clásico” CLAMP antes de Tsubasa: RESERVoir CHRoNiCLE y XXXHolic en las cuales se nota una cambio de orientación o evolución más drástica, aunque también es cierto que las autoras son reconocidas por su maleabilidad y adaptación en función de la temática o tipo de serie que abordan. Normalmente Mokona Apapa es la dibujante oficial de las CLAMP mientras Tsubaki Nekoi se ocupa de los fondos y tramas habiéndose encargado, no obstante, de los lápices de obras como Wish o Lawful Drug que parecen acercarse más en este caso al dibujo de Chobits. Dentro del universo de las CLAMP, como ya mencionábamos con anterioridad, Angelic Layer resulta una suerte de precuela de Chobits, aunque argumentalmente tengan poco que ver una y otra. Esto queda refrendado por la aparición de algunos de los personajes de esta en Chobits, así tenemos, por ejemplo, a Ichirō Mihara, creador de Chii que aparece ya en Angelic Layer y es mencionado en la presente obra, y a Kaede Saitou, la hermana muerta de la que nos habla Minoru Kokubunji y que en Chobits aparece como un persocon concebido a imagen y semejanza suya y por obra de su hermano. A su vez Chii sería utilizada posteriormente en Tsubasa: RESERVoir CHRoNiCLE, donde las CLAMP nos darían a conocer diferentes versiones del personaje pertenecientes a otras tantas dimensiones paralelas siendo la principal una creación del misterioso mago Fay D. Flourite encargada de vigilar el sueño del Rey Ashura. En resumen, Chobits es una obra destacada de las CLAMP, las conocidas como Reinas del Shojo, muy popular en Japón y que sin ser uno de sus mejores trabajos cumple con sus objetivos principales, que no van más allá de ser un entretenimiento puro y duro, a pesar de esa mezcla de géneros y esa “trascendencia temática” propia de sus autoras que tan bien han sabido cultivar a lo largo de su carrera y que tan buenos frutos les ha reportado en sus historias. 

Ver también:
Tokyo Babylon de CLAMP