28 de abril de 2011

-Vida y Muerte del Capitán Marvel de Jim Starlin-



-Publicado Previamente en Zona Negativa-


 "Cuando la muerte vino a por él, 
la recibió como a una amiga. 
Yo no lo haré"

El primer Capitán Marvel del mundo del cómic conocido fue el creado por el guionista y editor Bill Parker y el dibujante Charles Clarence Beck en el 1939 dentro de la revista Whiz Comics de la editorial estadounidense Fawcett, siendo este un sosias del Superman de Jerry Siegel y Joe Shuster que conseguiría en su época una gran popularidad y que acabaría siendo, como ha demostrado la historia, un personaje muy influyente y controvertido en décadas posteriores. Ya en 1941 National Comics, el antiguo nombre de DC Comics, demandaría a Fawcett por la violación de sus derechos intelectuales a causa del parecido de su personaje con el famoso Hombre de Acero y después de muchos litigios y decisiones judiciales, que daban parte de la razón a ambas editoriales, en 1951 Fawcett decidió pagar una indemnización a su competidora y dejar de publicar historias sobre el personaje. Fawcett cerraría poco tiempo después el negocio y vendería su cartera de personajes a la editorial Charlton que a la postre recalaría, como ya sabemos, en manos de DC Comics siendo parte de la inspiración del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons. Ya a finales de los años sesenta esta se mostraría interesada en publicar nuevas historias del olvidado Capitán Marvel y por ello se hizo con la licencia de propiedad que todavía guardaba Fawcett sobre el personaje. Pero por entonces el término Marvel era marca registrada de Marvel Comics y Stan Lee había decidido aprovechar la oportunidad para crear junto a Gene Colan un nuevo Capitán Marvel, en esta ocasión se trataba de un guerrero y espía de origen kree de nombre Mar-Vell que decidiría abandonar a su raza para defender a la humanidad de todo tipo de amenazas. La primera aparición de este personaje, que poco tenía que ver con su antecesor, se produciría en 1967 en Marvel Super-Heroes 12 y poco después conseguiría serie propia bajo el nombre de Capitán Marvel pero las ventas no acompañaron y la serie fue puesta en “hibernación”. Esto duro hasta 1972, año a destacar por varios motivos, por un lado porque DC Comics se vería obligada a cambiarle el nombre a su Capitán Marvel por el de Shazam! ya que, aún siendo propietarios del copyright comprado a Fawcett la marca registrada estaba licenciada por Marvel Comics; y segundo, porque La Casa de las Ideas consigue revitalizar su versión del Capitán Marvel apoyándose en el talento de Roy Thomas y Gil Kane, en una etapa en la que se crearían las famosas nega-bandas y el nuevo traje que el personaje llevaría a partir de entonces y, sobre todo, estableciendo una peculiar y simbiótica relación entre Mar-Vell y Rick Jones que emparentaba al superhéroe un poco más con el original de Fawcett. A través de esta curiosa unión cuando Rick Jones o Mar-Vell hacían chocar las citadas nega-bandas que llevaban en sus muñecas uno de ellos aparecía en escena mientras su alterego quedaba mientras tanto confinado en la Zona Negativa.

Pero no sería hasta la llegada del joven y prometedor debutante Jim Starlin a Marvel Comics cuando la serie acabaría por despegar traduciéndose, por fin, en un éxito de ventas. Jim Starlin había entrado directamente por la puerta grande de La Casa de las Ideas dibujando algunos números aislados en series como The Amazing Spider-man o The Invincible Ironman, siendo este último donde introduciría por primera vez a algunas de sus creaciones como eran Los Hermanos Sangre, Mentor, Eros, Drax el Destructor o, especialmente, Thanos el Titán. Pero su gran oportunidad, como ya adelantábamos, llegaría en la serie del Capitán Marvel donde desarrollaría su propia visión cosmológica del Universo Marvel, marcada por un tono de ciencia ficción y space opera deudora de publicaciones e historietas del género pulp de la década de los años treinta y cuarenta como el Buck Rogers de Philip Francis Nowlan o el Flash Gordon de Alex Raymond. Esta influencia sería una constante en la carrera de su autor siendo aún más evidente en series como Warlock, otra creación de Stan Lee y Jack Kirby que él acabaría por definir, o en su obra magna Dreadstar, que además tuvo el honor de ser la primera historia editada bajo el sello Epic Comics de Marvel Comics. En el Capitán Marvel Jim Starlin se haría cargo en un primer momento de los lápices, estando la serie guionizada por entonces por Mike Friedrich, para pasar muy pronto a encargarse también de los argumentos mientras los diálogos quedaban en manos de su compañero, hasta que finalmente se haría con el personaje como ningún otro autor había conseguido. Cuando abandonó la colección esta continuó funcionando por inercia durante un tiempo pero no tardaría en volver a ser cancelada. En 1982, debido a la necesidad de Marvel Comics de publicar regularmente material bajo el título de Capitán Marvel para mantener la marca registrada en su posesión y evitar que caducase y también debido a la decisión de Jim Shooter de crear un nuevo Capitán Marvel, desde la editorial deciden encargar a Jim Starlin una nueva historia del personaje en formato novela gráfica para poner fin a sus andanzas. La respuesta de este sería La Muerte del Capitán Marvel, uno de los mejores trabajos de Jim Starlin en toda su carrera y la mejor historia jamás escrita sobre el Capitán Marvel.

Esto último no es ni mucho menos una exageración. Muchas veces, bastante a menudo de hecho, los aficionados suelen encumbrar y alabar determinados cómics y etapas de sus autores preferidos más por el factor nostalgia que en ellos despiertan estas obras y artistas que por sus verdaderas virtudes o por su trascendencia e importancia para el medio o la industria. El concepto de clásico sirve en estas ocasiones para que la objetividad brille por su ausencia ensalzando tiempos pasados que, casi siempre, acostumbran a ser mejores en nuestros recuerdos. Pero este no es el caso de Jim Starlin y su Capitán Marvel , una obra aún hoy de plena vigencia, que viene a ser un muestra palpable de la gran capacidad y talento de este artista estadounidense. En su corta etapa en la serie del mítico guerrero kree la evolución del dibujo de Jim Starlin resulta fulminante, a medida que se asienta en la serie sus lápices se vuelven más “poderosos” narrativamente hablando, con composiciones de página cada vez más arriesgadas y espectaculares que acabarían siendo su seña de identidad y haciendo del Capitán Marvel una serie diferente a todas las demás de la época. Se podría decir que el Capitán Marvel fue la mesa de ensayo de Jim Starlin, donde daría rienda suelta a su creatividad e imaginación por primera vez, haciendo suyo el personaje de igual manera a como Frank Miller lo haría con Daredevil o Chris Claremont con los X-men en la misma década. Sus historias estaban marcadas por la epopeya y por una mitología de corte cosmológico que tomaba libremente como base los mitos y leyendas de origen grecolatino para ofrecernos, sobre todo en La Guerra de Thanos, una aventura épica no carente de profundidad y moraleja como toda buena historia que se precie. A ello contribuiría su creación más laureada, el villano Thanos, inspirado en el Darkseid de Jack Kirby, una metáfora apenas disimulada de la guerra y la muerte que casi lo convertían más en una idea o concepto que un personaje propiamente dicho; hecho más evidente aún cuando entra el juego el Cubo Cósmico que otorga a Thanos su divinidad oscura y anárquica. El Capitán Marvel, por su parte, evolucionaría en manos de Jim Starlin de manera sencilla y natural accediendo a su “conciencia cósmica” y abandonando su apego por la gloria y el orgullo militar que le había caracterizado hasta entonces por una perspectiva de la vida más elevada en consonancia con el resto del universo. De ahí, por ejemplo, que el Capitán Marvel intente razonar con un villano como El Controlador en lugar de recurrir directamente a la violencia como había sucedido tan sólo unos números antes de su epifanía y metamorfosis. Todo ello supone un reflejo de la época, del espíritu del movimiento hippie que Jim Starlin consigue trasladar a las páginas del cómic y hacer atractivo sin caer en la tentación de presentar argumentos excesivamente lisérgicos o incoherentes sino contribuyendo a construir la mejor etapa del personaje con oficio e inteligencia.

Mención a parte merece La Muerte del Capitán Marvel, una obra maestra con todas las de la ley, donde Jim Starlin conseguiría llevar la humanización del superhéroe, que tan bien se había afianzado en años anteriores en Marvel Comics, un paso más allá acercando a su personaje fetiche a la mortalidad de una manera como nunca antes se había intentado. En esta ocasión el héroe no moriría heroicamente en combate, no sacrificaría su vida por un bien mayor o sería víctima de los crueles planes del villano de turno, el Capitán Marvel estaba destinado a un muerte más mundana, imprevisible, humana y emotiva. El héroe cósmico Mar-Vell acabaría muriendo de cáncer, en su cama y rodeado por sus amigos, su familia superheroica, una decisión que Jim Starlin tomó bajo la influencia de su propia vivencia después de la muerte de su padre, lo que le serviría para relatar de forma impecable una historia marcada por la tragedia y el dolor. En ella la comunidad superheroica, los amigos y compañeros del Capitán Marvel, asistirían con impotencia al fatídico desenlace enfrentando la agonía del héroe de diversas maneras, desde la rabia y negación de Rick Jones al rechazo e incredulidad de Spider-man. Una historia muchas veces imitada pero nunca igualada. El narrador de esta última aventura es el propio Capitán Marvel que, a modo de elegía como bien la califica Raimon Fonseca, hace un repaso por toda su vida como si de sus memorias se tratase. Jim Starlin sorprende, una vez más, con su lirismo y la fuerza de su narrativa y aprovecha para hacer balance de la trayectoria del Capitán Marvel desde sus inicios hasta sus últimos días. Combatir al villano de turno no es el eje central de esta historia, la verdadera lucha resulta en este caso simbólica y metafórica, el Capitán Marvel enfrentado a un mal que no puede vencer y a su propio miedo y dolor. Repasando la trayectoria de Jim Starlin con el personaje parece un desenlace ya anunciado, no sólo porque Jim Starlin tome como punto de partida dramático un hecho casi anecdótico de su anterior etapa con el personaje, sino también cuando el autor jugaba a identificar y relacionar a Thanos con la muerte, el Capitán Marvel incluso lo llegaría a considerar explícitamente como un cáncer, lo cual, no sin cierta ironía, hace lógico que en su camino al más allá, en la que será su última batalla, se tenga que cruzar con su terrible némesis antes de alcanzar la paz. El dibujo de Jim Starlin, por otro lado, alcanza en La Muerte del Capitán Marvel su clímax más alto, utilizando una narrativa alejada de cualquier tipo de artificio, con composiciones más suaves y un trazo más parco y definido acordes con el relato que trata. La Muerte del Capitán Marvel es, junto a La Última Cacería de Kraven de J. M. DeMatteis y Mike Zeck y el Born Again de Frank Miller, una historia capaz de trascender el medio ofreciendo un innovador punto de vista más allá de su innegable calidad literaria y artística.

La etapa de Jim Starlin en Capitán Marvel se había publicado en nuestro país en formato Biblioteca Marvel por Planeta deAgostini en los tiempos de Forum y también, con anterioridad, en los antiguos Clásicos Marvel de la misma editorial bajo el título de La Vida del Capitán Marvel , mientras que la comentada La Muerte del Capitán Marvel llevaba tiempo descatalogada por estos lares. Por ello, la nueva edición de Panini Cómics que recopila el grueso del trabajo de Jim Starlin con el personaje no puede más que recibirse con enorme entusiasmo pues estamos hablando de cómics que siempre deberían estar disponibles en las estanterías de las librerías. Así pues, el volumen editado por Panini Cómics, perteneciente a la línea Marvel Gold de la editorial, incluye además de todos los números de la etapa de Jim Starlin en la serie regular del Capitán Marvel y la mencionada La Muerte del Capitán Marvel, el The Invincible Ironman Nº 55 y el Marvel Feature Nº 12 donde Jim Starlin, aquí entintado por Joe Sinnott, y Mike Friedrich contarían una historia colateral y casi anecdótica de La Guerra de Thanos que tenía como protagonistas a Ironman y La Cosa, un antecedente a la mítica cabecera Marvel Two-In-One donde el carismático miembro de Los Cuatro Fantásticos se vería las caras con otros conocidos personajes del Universo Marvel. Encontraremos también en este tomo Marvel Gold diferentes artículos explicativos firmados por Raimon Fonseca intercalados entre los diferentes números que componen la edición y que resultan de utilidad para conocer los entresijos y la historia detrás de las viñetas así como algunos datos de interés y curiosidades sobre la magna obra de Jim Starlin. Una edición de lujo justificada por la obra en cuestión apropiada para los lectores que se quieran acercar a la historia y el personaje por primera vez o para aquellos que buscan tener el conjunto del trabajo de Jim Starlin en un único volumen. Sea como sea estamos ante una obra imprescibible, una de las mejores propuestas de Marvel Comics de sus cuatro últimas décadas y un antecedente al cómic mainstream de corte más adulto que veríamos en épocas posteriores siendo La Muerte del Capitán Marvel su particular canto del cisne.

Ver también:
La Historia Interminable del Capitán Marvel por el Tío Berni en EntreComics
El Capitán Marvel de Jim Starlin por Etrigan en El Cuarto Mundo