21 de abril de 2011

-Pluto de Naoki Urasawa-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 "Aún sabiendo que moriremos, 
jamás debemos perder la esperanza. 
Eso es lo que nos hace humanos"


Astroboy, conocido en Japón como Tetsuwan Atom, es un personaje creado por Osamu Tezuka en 1952 que a lo largo de las décadas se ha convertido en todo un icono popular asociado al histórico mangaka. La serie ha gozado de varias adaptaciones al anime y la obra original, publicada por primera vez en la revista Shōnen de la editorial Kōbunsha entre 1952 y 1968, se ha editado en multitud de países. Astroboy es la historia de un robot, con cuerpo de niño, sentimientos humanos y fabulosos poderes, modelado a imagen y semejanza del fallecido hijo de su creador, el Doctor Tenma, que en sus aventuras se enfrenta a terribles enemigos que amenazan la paz en el mundo. Bajo esta sencilla premisa, con un dibujo “disneyano”, como lo califica el columnista de manga Fusanosuke Natsume, tremendamente expresivo, Osamu Tezuka daría vida a su invención más famosa que se convertiría en la primera serie de anime de la historia, dirigida por Rintaro, seudónimo del director Shigeyuki Hayashi, que también ha sido el encargado de adaptaciones como el Capitán Harlock de Leiji Matsumoto o X/1999 de CLAMP. En 2009, casi sesenta años después de la primera aparición de Astroboy, la productora Image Animation estrenó una nueva película de animación sobre el personaje dirigida por David Bowers y generada completamente por ordenador que actualizaba el concepto ideado por Osamu Tezuka en las historias originales y que no acabó de funcionar muy bien en taquilla. Mucho más interesante sería el homenaje que el conocido mangaka japonés Naoki Urasawa, autor de las recomendables Monster y 20th Century Boys, realizaría al que había sido uno de sus ídolos de siempre en su nuevo proyecto: Pluto. Para ello Naoki Urasawa tomaría como punto de partida una de las historias que Osamu Tezuka escribió sobre el pequeño autómata titulada El Mejor Robot Sobre la Faz de la Tierra adaptándola a su propio y peculiar estilo “con la intención de insuflar una nueva alma a la historia”. Nos encontramos así con un relato que conserva y retiene la magia de Osamu Tezuka en sus páginas pero interpretada a través del personal prisma de Naoki Urasawa que construye un thriller lleno de misterio y suspense, ya marca de la casa, que consigue atraparnos hasta el último momento.

Pluto es una historia de ciencia ficción ambientada en una futurista Alemania en la cual el oficial de policía robótico de la Europol Gesicht resulta ser el encargado de investigar unos extraños asesinatos que mantienen en vilo a las fuerzas de seguridad de todo el mundo. El asesino en serie parece estar dando caza a los robots más famosos y fuertes del mundo y atentando contra algunos reputados hombres de ciencia a nivel internacional pero lo más perturbador del caso son los indicios que parecen indicar que el asesino podría tratarse también de un robot, a pesar de que el artículo trece de la ley robótica establece que “un robot no puede dañar ni matar a un ser humano”. Curiosamente, como explica el crítico de manga Tomohiko Murakami en uno de los epílogos incluidos en la edición de Planeta deAgostini de la presente obra titulado ¿Por qué el Mejor Robot Sobre la Faz de la Tierra?, Osamu Tezuka declaró en 1966 que consideraba a Astroboy una de sus “mayores obras fallidas” y que sólo la dibujaba “por afán de fama y como medio para ganar dinero”. El considerado como “padre del manga” creía que la obra “se pervirtió y malinterpretó por culpa de la influencia de la versión animada” , en la que él también había trabajado, y de la tendencia hacia la acción y la espectacularidad vacía de otras obras de la época como el Tetsujin 28-gō de su declarado rival Mitsuteru Yokoyama. Pero para el mangaka Naoki Urasawa, paradójicamente, El Mejor Robot sobre la Faz de la Tierra fue, según él, “el episodio que, de niño, consiguió emocionarme por primera vez como lector y supuso mi motivación para, algún día, llegar a ser yo también un autor de manga”. Aún así Pluto tendría que recorrer un largo camino para poder convertirse, finalmente, es un proyecto viable producido por Takashi Nagasaki, también ejerciendo como co-guionista de la obra, gozar de la cooperación de Tezuka Productions, CO, LTD. y, sobre todo, disponer del visto bueno de Macoto Tezuka, hijo mayor y heredero natural de Osamu Tezuka. La propuesta de Naoki Urasawa fue rechazada en un primer momento por este último ya que no acababa de ver con buenos ojos la idea de un remake de la obra de su padre pero el entusiasmo expresado por el autor de Yawara! le hizo cambiar de opinión poniendo como única condición que la obra fuese dibujada exclusivamente por él “a su estilo y a su ritmo” y por nadie más, olvidándose de ese otro “estilo Tezuka evolucionado” que al parecer el autor había desarrollado en los bocetos preliminares.

De esta manera Pluto se acabaría publicando entre 2003 y 2009 en la revista Big Comic Original de la editorial Shōgakukan siendo recopilada, casi al mismo tiempo, en ocho tomos de formato tankōbon y suponiendo un nuevo éxito en la pujante carrera de Naoki Urasawa, confirmando ser en la actualidad uno de los autores japoneses con más proyección dentro del medio. La obra sería ampliamente reconocida por la crítica especializada del país y se alzaría con el Premio a la Excelencia al Manga en el Festival de Arte de Japón 2005 y con el Premio Cultural Osamu Tezuka del mismo año. Y no es para menos pues Pluto es una obra excelente en todos sus aspectos que combina y maneja a la perfección el rico “universo tezukiano” del que sabe preservar y potenciar sus virtudes gracias a la atractiva prosa y la capacidad de Naoki Urasawa para perfilar psicológicamente a sus personajes y desarrollar una apasionante trama marcada por el misterio y el suspense. En Pluto, como bien apunta Tomohiko Murakami, “se pretende trazar una imagen global del creador Tezuka mediante la reestructuración de toda su imaginería y filosofía” y, por ello, podemos encontrar en su argumento guiños y pequeños homenajes que recuerdan a otras historias de Astroboy escritas por Osamu Tezuka como El Gato Rojo, Uran, Atlas o El Caballero Azul, y también a otras obras suyas como pueden ser Black Jack, El Emperador de la Jungla o la inacabada Fénix. Naoki Urasawa aporta a este remake un nuevo armazón más maduro, complejo e integrado que el presente en la historia original, remarcando algunos temas que Osamu Tezuka insinuaba ya en la obra original. El característico e inconfundible dibujo del autor de obras tan destacadas como Buda, Adolf o Metrópolis, se ve aquí “suplantado” por el trazo realista y la distribución cinematográfica de viñetas propia de Naoki Urasawa, emparentado con el de autores como Katsuhiro Otomo o Yukito Kishiro, con el cual incluso se atreve a versionar algunas escenas y planos del manga original. No obstante, Naoki Urasawa se apoya en los modelos clásicos de los personajes de Astroboy concebidos por Osamu Tezuka en los lejanos años cincuenta del pasado siglo XX, siendo los rasgos de estos completamente reconocibles de una obra a otra.


Un punto importante y remarcable a tener en cuenta que resulta de comparar y contrastar ambas versiones de Astroboy, la original de Osamu Tezuka y la reinterpretación moderna de Naoki Urasawa, es el hecho de que la serie clásica iba dirigida a un tipo de público muy diferente respecto al que ahora lo hace Pluto que, al igual que Monster o 20th Century Boys, pertenece al género seinen mientras que Astroboy no pasaba de ser una historia de corte más infantil. Eso explica que, más allá del citado “universo tezukiano”, Naoki Urasawa revista su relato con otro tipo de referencias e influencias más contemporáneas de carácter cinematográfico y literario en la línea de Blade Runner, su estética y algunos puntos argumentales recuerdan poderosamente a la historia de Ridley Scott inspirada en la novela de Philip K. Dick; el El Silencio de los Corderos de Jonathan Demme, en ciertas reminiscencias de la trama; o Inteligencia Artificial, dirigida por Steven Spielberg en base a una idea de Stanley Kubrick, a la hora de abordar la psicología y profundidad existencial de sus personajes. Curiosamente, en 1965, después de leer el manga Astroboy, Stanley Kubrick le ofreció a su autor ser el director artístico de 2001: Una Odisea en el Espacio pero este lo rechazó ya que suponía trasladarse fuera de Japón durante una larga temporada. También, de manera inevitable, encontramos en Pluto el destacado influjo de las conocidas Tres Leyes de la Robótica planteadas y desarrolladas por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov en obras como El Hombre Bicentenario, la saga Fundación o Yo, Robot. Una referencia nada gratuita pues tanto Isaac Asimov como Osamu Tezuka en Astroboy desarrollaron conceptos muy parecidos entorno a la relación entre humanos y robots de sus historias, llegando a conclusiones muy similares sin tener contacto el uno con el otro, aunque en el caso del primero sus ideas se trasladaron a la ficción en forma de normas mientras en el caso del segundo este las plasmó como una serie de reglas éticas sin mayores implicaciones. Naoki Urasawa propone en Pluto una visión híbrida entre ambos puntos de vista que le ayudan y sirven para definir, aún más si cabe, el thriller psicológico y el suspense de la obra.


Esto último parece justificar el hecho de que en Pluto el protagonismo de la historia pase de Astroboy a Gesicht, un personaje menos desarrollado por Osamu Tezuka en el relato original, ofreciendo a Naoki Urasawa la oportunidad de profundizar en diversos aspectos y temas relacionados con la convivencia entre humanos y máquinas. En relación a esto es indicativo del talento de este autor su capacidad para abordar una historia de este tipo, de nuevo intentado buscar la esencia de lo humano como ya hizo en Monster, y conservar intacta la emotividad y el sentimiento característico de sus obras teñidas habitualmente de ese delicioso tono melancólico, pausado y reflexivo que tan buenos resultados suele darle en sus argumentos. En el futuro de Pluto la inteligencia artificial es un hecho consolidado y los robots viven entre los humanos con total normalidad, siendo en algunos casos simples herramientas o trabajadores cualificados a cargo de estos, mientras otros modelos más avanzados gozan de su parcela de libertad, libre albedrío y pensamiento propio sólo limitado por las leyes que les obligan a proteger y servir a sus homólogos de carne y hueso. Pese a los posibles conflictos entre humanos y robots, que Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki expresan en términos de convivencia, tratando temas como la incomprensión y el racismo, la visión de este futuro se muestra en parte idílica y optimista como pocas veces ha sido retratada por la ciencia ficción. En este caso concreto la historia no representa un mundo caótico, abocado al conflicto y a su propia destrucción, como suele ser habitual en la ciencia ficción de carácter distópico, sino que el conflicto es el mcguffin que su autor utiliza para mostrarnos el funcionamiento de un mundo donde, ante todo, prima la necesidad de conocimiento y aceptación entre seres humanos y artificiales. Los personajes retratados tienen defectos y secretos, tienen una razón de ser que mueve sus acciones y decisiones, dando sentido a su confrontación con la realidad que conocen y que, salvo el villano de turno, que nunca será quién esperamos, no pretenden destruir sino comprender. Ideas y conceptos estos que se encuentran ya en el Astroboy de Osamu Tezuka y que Naoki Urasawa sitúa en el primer plano de atención restituyendo de esta manera la esencia subyacente en el relato, El Mejor Robot Sobre la Faz de la Tierra, del que su creador, Osamu Tezuka, había acabado renegando en el pasado.

La edición española de Pluto corre a cargo de Planeta deAgostini que tiene publicados en nuestro país los ocho tomos recopilatorios que componen el grueso de la obra, en un formato atractivo y bien cuidado en todos sus detalles, con algunas páginas a color y diferentes artículos de responsables implicados en el proyecto o expertos de diferentes campos relacionados con el manga que nos ofrecen distintas perspectivas y datos de interés sobre la persona y laobra de Osamu Tezuka así como del trabajo de Naoki Urasawa en Pluto. Entre dichos artículos encontramos uno firmado por Takashi Nagasaki, el mencionado co-guionista y productor del proyecto, donde relata su experiencia con Astroboy y con la obra de su autor del que afirma “fue el Leonardo Da Vinci del mundo del manga, así como su Goethe y su Dostoievski”. También Takamasa Matsumi, presidente de Tezuka Productions, CO., LTD. y Macoto Tezuka aportan su granito de arena, el primero con un texto donde repasa y contrasta las trayectorias de Osamu Tezuka y Naoki Urasawa y el segundo explicando su vivencia personal en la realización de la obra en un epílogo titulado El Secreto del Nacimiento de Pluto. Más jugosas resultan las visiones de los anteriormente citados Fusanosuke Natsume en ¿Por Qué Es Pluto Interesante? y de Tomohiko Murakami en ¿Por Qué El Mejor Robot Sobre la Faz de la Tierra? donde analizan más en profundidad la persona de Osamu Tezuka y el remake de Naoki Urasawa sobre su Astroboy. Finalmente, Masao Maruyama, director creativo de Madhouse LTD. hace un destacado análisis de las aportaciones e innovaciones de Osamu Tezuka al mundo del anime en Una Aventura junto a Osamu Tezuka y el mangaka Rieko Saibara se desmarca del resto de aportaciones realizando una simpática tira cómica titulada Urasawa y Yo. Estos artículos componen un mosaico que ayuda a hacernmos una idea bastante aproximada de la importancia de un creador de la talla de Osamu Tezuka, autor de vital trascendencia dentro del mundo del manga y del cómic en general, y de una de sus obras más conocidas y más infravaloradas, incluso por su mismo padre, como resulta ser Astroboy. Una obra que, a parte de por sus propios méritos, también debe ser elogiada por haber sido motivo de inspiración para tantos autores contemporáneos, japoneses y occidentales también, y entre ellos Naoki Urasawa. Sólo por esto último Astroboy nunca podrá ser calificada como una “obra fallida” sino como la muestra del talento de un autor aún a pesar suyo, una particularidad, esa relación de amor y odio de Osamu Tezuka por su niño robot que Naoki Urasawa parece retratar en la presente obra al perfilar la historia entre Astroboy y el Doctor Tenma. Pluto, supone pues, una prueba fehaciente del buen estado de forma de Naoki Urasawa, uno de los mangakas indispensables del panorama actual del que esperamos aún mucho más en el futuro, y la constatación de la alargada y benévola sombra que aún hoy en día representa para el mundo del manga y el anime japonés el genial Osamu Tezuka.

Ver también:
Naoki Urasawa -Maestro Japonés del Suspense-