7 de abril de 2011

-Haunt de Robert Kirkman, Todd McFarlane, Ryan Ottley y Greg Capullo-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Veo el espacio vacío que ocupaba un hombre, 
un espíritu que se supone no debería estar aquí" 

Daniel Kilgore es un cura católico malhablado y poco virtuoso que guarda un gran rencor hacia su hermano, Kurt Kilgore, ya que considera que este le arruinó su futuro al casarse con la mujer que él amaba. Kurt Kilgore, por otro lado, es un espía y agente secreto del gobierno de Estados Unidos que después de su última y fallida misión es secuestrado y asesinado a sangre fría por sus captores. Lejos de abandonar este mundo su espíritu comienza a rondar y atormentar a su desdichado hermano con la intención de advertirle del peligro que su mujer y él mismo corren debido a las circunstancias especiales que entrañaba su trabajo. De esta manera, contra su voluntad, se verá abocado al centro de una oscura y arriesgada trama de espionaje y medias verdades que le ayudará a conocer la auténtica vida que su hermano llevaba cuando aún estaba vivo. La sorpresa será mayúscula cuando, por pura casualidad y de forma casi accidental, ambos hermanos queden fusionados, en cuerpo y alma, convirtiéndose así en la entidad ectoplasmática conocida como Haunt, un nuevo y brutal antihéroe obligado a salvar el mundo. Bajo esta premisa argumental se inicia Haunt, una historia publicada en 2009 por la editorial Image Comics con un auténtico reparto de lujo encabezado por sus dos creadores, el dibujante y fabricante de juguetes Todd McFarlane, padre biológico de Spawn, y Robert Kirkman, la “mente maestra” detrás de las exitosas series de Los Muertos Vivientes e Invencible, encargándose el primero del entintado de la serie y colaborando en algunas de las portadas de la colección mientras el segundo ejerce como guionista oficial del experimiento. Por otro lado, completando el apartado gráfico encontramos a Greg Capullo, artista al que recordamos de series como X-Force o la ya mencionada Spawn, donde ya coincidió con su compañero y jefe Todd McFarlane, y que en esta ocasión se hace cargo de la composición de la serie al tiempo que Ryan Ottley, el escudero infalible de Robert Kirkman en Invencible, pone al servicio de la empresa su talento y sus lápices. Haunt, promocionada desde Image Comics como el regreso de Todd McFarlane al campo de batalla, resulta un producto ligero, marcado por la acción y por los litros de hemoglobina plástica vertidas contra el lector.

Haunt nació, probablemente, con la intención de aprovechar el estado de gracia del actual escritor estrella de Image Comics, Robert Kirkman, que en los últimos años ha conseguido darle un nuevo impulso a la editorial con sus ideas, historias y personajes; con esa meta en el horizonte Todd McFarlane, supuestamente retado por el afamado guionista estadounidense, concibió un nuevo personaje, otro “pseudo-Spawn” surgido de su imaginación anclada en los años noventa del pasado siglo, que debía convertirse en un éxito seguro. Haunt es un personaje deudor de una fórmula agotada hace ya una década con el cual Todd McFarlane parece querer seguir viviendo de sus viejos éxitos, una creación incapaz de aportar nada nuevo al panorama actual del cómic mainstream dominado por superhéroes autoritarios y violentos a los que él colaboró, en sus tiempos como dibujante, a desprender de sus últimos retazos de épica y gloria de tiempos pasados. Entre esa maraña superheroica y superpoblada que representa el mercado del cómic estadounidense Haunt es un producto que pasa sin pena ni gloria, como si nunca hubiese estado aquí, y ello a pesar del extraordinario elenco de artistas citado que colaboran en sus páginas con Ryan Ottley y Greg Capullo dando vida a las ideas de Robert Kirkman y a las ambiciones y anhelos mercantilistas de Todd McFarlane. Haunt no es un esperpento ni una aberración, ni mucho menos, pero no pasa de ser un simple cómic de acción, con una narración hasta cierto punto bien planteada, lejos de los trabajos más destacados de Robert Kirkman, y con un siempre agradable Ryan Ottley, pasado por la paleta de grises que aporta Fco Plasencia para la ocasión, no consiguiendo en conjunto despertar el interés por un producto que carece de una identidad propia.

Como buen empresario que ha demostrado ser Todd McFarlane a lo largo de su trayectoria, si algo viene a demostrar este Haunt, es su capacidad para economizar esfuerzos, creando una serie en la que ha sabido reunir a los pesos pesados de la editorial que regenta desde 1992, repartiendo sabiamente el trabajo y el esfuerzo de estos para así hacer más llevaderos y flexibles los diferentes comprosimos previos y agendas de todos los implicados. De esta manera, el publicitado regreso de Todd McFarlane a las páginas de un cómic no viene acompañado, no obstante, por aires nuevos ni por una evolución en sus planteamientos. Su nuevo personaje no lo parece tanto sino que, más bien al contrario, produce un cierto regusto a viaje conocido derivado de la amalgama de personajes de la que toma inspiración, con Spider-man, su brutal contrapartida Venom, Lobezno y su propia creación, Spawn, como principales y casi únicos referentes. Tan obvio resulta todo ello que Todd McFarlane no parece esforzarse en disimularlo ni Robert Kirkman acierta a “maquillarlo” adecuadamente para presentar al “monstruo” en sociedad. Haunt es un producto simple, sin muchos artificios argumentales o un mcguffin realmente atractivo y original y sin grandes vueltas de tuercas inesperadas al final de cada capítulo o interesantes tramas secundarias que enriquezcan el conjunto como si hemos podido ver en otras series superheroicas en las que ha trabajado Robert Kirkman con anterioridad, como es el caso de Superpatriot, Brit, El Asombroso Hombre-Lobo o, por supuesto, Invencible. Los personajes apenas se muestran esbozados, carentes de carisma o interés, y pese a la habitual y reconocible habilidad de su guionista para la caracterización de personajes a través de sus diálogos, la serie no se toma excesivo tiempo para reflexionar sobre ello prefiriendo apostar por la acción pura y dura y sin concesiones.

No obstante, a pesar de las particularidades y las mencionadas taras que arrastra Haunt, también es cierto que, normalmente, las series en las que ha participado con anterioridad Robert Kirkman suelen empezar de forma algo anodina y lenta cobrando interés sólo a través del paso de los números cuando sus tramas se muestran más abiertas y la evolución de sus personajes acaba por atraparnos. De esta manera el guionista originario del estado de Kentucky ha sido capaz de mostrarnos el potencial que guardaban propuestas como Los Muertos Vivientes, que acaba por despegar en el arco argumental titulado Seguridad Tras Las Barrotes, o Invencible, que lo hacía en los números que conforman el recopilatorio Auténticos Desconocidos. De hecho, la obra de Robert Kirkman nunca ha estado marcada por ideas y conceptos excesivamente originales siendo su gran virtud y talento la manera en que narra y reiventa historias hasta cierto punto prototípicas consiguiendo en el camino someter los tópicos del género en cuestión en beneficio de su fresca y atractiva narrativa. En nuestro país, la edición de Planeta DeAgostini de la presente obra incluye los seis primeros números de Haunt publicados en Estados Unidos así como sus correspondientes portadas pero, a parte de eso, no encontraremos mayores alicientes, extras, prólogos, introducciones o epílogos de ningún tipo. En definitiva, Haunt es una obra que podrá contentar a quiénes busquen un entretenimiento ligero, sin complicaciones, que sientan curiosidad por descubrir como le han sentado los años a Todd McFarlane en una obra que, innegablemente, lleva su huella, para bien y para mal, o para aquellos que, por desgracia o por fortuna, estén dispuestos a dejarse “embrujar” una vez más.

 Ver también:
Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard -El Oscuro Retrato del Superviviente-