17 de marzo de 2011

-Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 ¡Sherlock Holmes VS. Zombies!



Sherlock Holmes, el personaje creado en el año 1887 por el novelista Arthur Conan Doyle, sigue más vivo que nunca y prueba de ello es su presencia en todo tipo de medios como son series de televisión, en la producción de la BBC de 2010 que lleva por escueto título Sherlock creada por Mark Gatiss y Steven Moffat e interpretada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman; en películas, como la reciente y exitosa Sherlock Holmes de Guy Ritchie protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law; o en atípicas novelas como Sherlock Holmes y los Zombis de Camford del español Alberto López Aroca. Todas ellas interpretaciones y actualizaciones de un mito inmortal que también ha dejado su huella en el mundo del cómic con apariciones, más o menos recientes, en títulos como La Liga de los Caballeros Extraordinarios de Alan Moore y Kevin O´Neill o el Planetary de Warren Ellis y John Cassaday, por mencionar sólo las más llamativas. Únicamente unos seres putrefactos y antropófagos como los zombis, tan de moda hoy en día, podrían hacerle sombra al veterano detective inglés pero, decididos a dar solución a este problema, el guionista Ian Edginton y el dibujante Davide Fabbri tuvieron la inspirada idea de enfrentar al metódico Sherlock Holmes, y su inseparable compañero el Dr.Watson, a una auténtica plaga zombi en la miniserie Victorian Undead para Wildstorm y que hace unos meses publicó en nuestro país Norma Editorial dentro de su línea Made in Hell. Victorian Undead es una propuesta morbosa, en consonancia con los tiempos que corren, aunque no especialmente original ni nueva; este tipo de crossovers menos convencionales suelen pasar sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas de cómics pero, de tanto en tanto, alguna obra reseñable, superior a la media, cae en nuestras manos como los ya clásicos Superman Vs. Depredador de David Michelinie y Alex Maleev o Batman & Drácula de Doug Moench y Kelley Jones. El caso de Victorian Undead, no obstante, es algo distinto al de estos dos últimos…

En 1854 un cometa de extraño fulgor verde atravesó la estratosfera de nuestro planeta desintegrándose y esparciendo sus restos por la ciudad de Londres, contaminando las aguas de la ciudad con una germen desconocido que extendió una virulenta y terrible enfermedad causante del fallecimiento de cientos de personas que, una vez muertas, despertaban de su sueño eterno para atacar y devorar a los vivos. La epidemia fue controlada después de una larga cuarentena pero cuarenta y cuatro años después Sherlock Holmes, junto a su fiel escudero el Dr.Watson, es reclamado por Scotland Yard para resolver un extraño misterio, en el que parece implicado de alguna manera, a pesar de llevar muerto algunos años, su antiguo archienemigo, el profesor Moriarty. Los muertos están volviendo de nuevo a la vida sumiendo a la ciudad, poco a poco, en un auténtico caos que ya no parece tener solución pero no hay que subestimar el talento ni valentía del gran Sherlock Holmes. Como podemos apreciar, el argumento de Victorian Undead es todo un tópico del género, siendo el verdadero aliciente de la propuesta de Ian Edginton y Davide Fabbri la situación excepcional en la que sus autores sitúan a los famosos personajes de Arthur Conan Doyle concebidos hace ya casi ciento veinticinco años. Victorian Undead es, a grandes rasgos, una obra respetuosa con el llamado canon holmesiano y por ello en su trama podremos encontrar multitud de referentes propios de la mitología del personaje como son la famosa residencia de Sherlock Homes en el 221B de Baker Street y su ama de llaves, la señora Hudson, su afición a las ciencias o la redescubierta práctica del baritsu que vimos en la película de Guy Ritchie; su relación con el Dr. Watson, su hermano Mycroft Holmes o el inspector Lestrade de Scotland Yard.

No obstante, a pesar de esta fidelidad al universo del rey de los detectives, uno de los puntos flojos de Victorian Undead es, precisamente, la recreación de la personalidad y el carisma de Sherlock Holmes habitualmente caracterizado por su casi sobrehumano talento analítico y su capacidad de observación y razonamiento deductivo que, en este caso, Ian Edginton no parece ser capaz de trasladar con acierto a las páginas del cómic. El Sherlock Holmes que encontramos en Victorian Undead, aunque presuma de ello, no es ese inteligente y experimentado investigador capaz de resolver el caso más difícil con la más mínima pista sino que, lejos de ello, su habilidad se reduce a algunas observaciones y afirmaciones algo peregrinas y una actitud pedante y marisabidilla algo infundada. Esto puede ser debido al evidente enfoque de la historia hacia la acción, en detrimento del componente de suspense y misterio de las historias clásicas del personaje, unido a un planteamiento que sobrepasa el límite de lo sobrenatural de las aventuras que de la mano de Arthur Conan Doyle vivió el personaje en sus mejores momentos. Esto obliga a Ian Edginton a dejar que su Sherlock Holmes, simplemente, se “deje llevar” siendo absorbido por la inercia del bizarro argumento del relato. Lo cual no deja de ser curioso pues el guionista inglés ya ha realizado, para la editorial británica Self Made Hero, la adaptación de las cuatro únicas novelas del personaje, escritas por Arthur Conan Doyle entre 1892 y 1927, que incluyen el El Signo de los Cuatro, Estudio en Escarlata, El perro de los Baskerville y El valle del terror. Su conocimiento sobre el personaje se deduce, pues, no es el de un neófito, pero sin el apoyo de la imaginación plasmada por Arthur Conan Doyle en sus obras Ian Edginton parece navegar sin rumbo fijo.

Notable es, por otro lado, la ambientación de la época victoriana retratada por Ian Edginton y plasmada por el agradable aunque parco y ligeramente estático dibujo del italiano Davide Fabbri ,con el destacado aporte del trabajo de Carrie Strachan en el color de la serie que mejora sobremanera el resultado final. Las portadas de la serie, como ya casi viene siendo una tradición en las publicaciones ligadas a muertos vivientes, son obra de Tony Moore que, desde su participación en Los Muertos Vivientes junto a Robert Kirkman, ha colaborado también en el cómic XXXombies, una gamberra parodia del género zombi ambientada en el mundo del cine porno y perpetrada por Rick Remender y Kieron Dwyer. En la edición de Norma Editorial de Victorian Undead encontraremos recopiladas todas las portadas originales y como colofón un excelente y completo artículo titulado Sherlock Holmes y el Cómic firmado por Sergio Colomino. En él hallaremos un exhaustivo repaso por la larga y extensa relación de Sherlock Holmes con el noveno arte, recordándonos la influencia ejercida por la inmortal creación de Arthur Conan Doyle en obras y personajes tan dispares y diferentes del mundo del cómic como el Batman de Bill Finger y Bob Kane, el Dick Tracy de Chester Gould, el Dylan Dog de Tiziano Sclavi o el más contemporáneo Blacksad de los españoles Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Sergio Colomino realiza también un interesante repaso a las diferentes encarnaciones y “suplantaciones” que el genial detective ha vivido y padecido en las viñetas, desde las primeras parodias no oficiales y comic-strips de los periódicos de principios del siglo XX hasta nuestro presente más actual con obras como la futura The Baker Street Irregulars de Tony Lee y Dan Boultwood o el Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri que nos atañe.

Victorian Undead ha tenido una breve continuación en forma de one-shot conocida simplemente como Victorian Undead Special con Ian Edginton de nuevo trabajando en el guión de la historia y con el dibujante Horacio Domínguez sustituyendo a Davide Fabbri para contarnos el encuentro entre Sherlock Holmes y el Dr. Jekyll y, por su puesto, su álter ego Mr. Hyde, que el novelista Robert Louis Stevenson, en el año 1886, presentó en sociedad. Esta nueva historia del “microcosmos” ideado por Ian Edginton enlazará con Victorian Undead II, una secuela del título original en la que, rizando el rizo de nuevo, Sherlock Holmes tendrá sus más y sus menos con el Drácula del escritor irlandés Bram Stoker. Presumiblemente Norma Editorial recopilará íntegramente estas dos nuevas historias, a lo largo del presente año, en un único volumen a imagen y semejanza del actual tomo de Victorian Undead. Esperando a lo que estas nuevas secuelas puedan ofrecernos podemos concluir que este Victorian Undead de Ian Edginton y Davide Fabbri es un cómic curioso y llamativo, “una versión de La Liga de Los Caballeros Extraordinarios en horas bajas” que se digiere bien, con un ritmo narrativo eficiente y un apartado gráfico, sino excelente, cuanto menos correcto y agradable a la vista. Un producto falto de mayores ambiciones que no puede llevar a engaño al lector ocasional y cuyo único destino es servir como simple y llana distracción en nuestras horas más ociosas. Más allá de esto, si algo deja claro Victorian Undead, es el hecho de que los grandes personajes, como el mismísimo Sherlock Holmes, nunca desaparecen en el olvido, únicamente están sujetos a una continua y cíclica renovación y reinterpretación, a una persistente muerte y una mutable resurrección, por los siglos de los siglos.

Ver también:
-Terror Inc. de David Lapham y Patrick Zircher-