24 de marzo de 2011

-Smax El Bárbaro de Alan Moore y Zander Cannon-

  -Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Cantad que de viaje nos vamos,
Todos juntos como buenos hermanos,
Vamos hacia la gloria, a hacer historia,
Eso si con la burocracia no nos topamos"

Después de más de tres décadas dedicadas a crear y destruir mundos de ficción el alabado guionista inglés Alan Moore ha conseguido ser uno de los poquísimos autores que, con éxito y una destacada repercusión mediática, ha trabajado y experimentado con casi todos los géneros y temáticas conocidas retorciendo hasta lo impensable las oportunidades y posibilidades que pueden ofrecen las viñetas de un cómic. El increíble mago de Northampton, figura de innegable relevancia para el noveno arte, nos ha ofrecido durante este tiempo todo tipo de historias y relatos que van desde la ciencia ficción, con sus primeros trabajos en las revistas británicas 2000 A.D. o Warrior en obras como Tharg’s Future Shocks o La Balada de Halo Jones; pasando por las creaciones superheroicas que le hicieron alcanzar la fama y que han sido una constante en su carrera como son Miracleman, Watchmen o Supreme; y sin olvidar sus coqueteos con el terror en La Cosa del Pantano, en trabajos de marcado carácter histórico como From Hell o, incluso, aportando su propia visión de lo que debería ser un cómic erótico feminista en Lost Girls. Ya en el año 1999, Alan Moore, al amparo de America´s Best Comic, su sello propio dentro de la editorial Wildstorm que acogería obras como Tom Strong, Promethea, Tomorrow Stories o la La Liga de los Caballeros Extraordinarios, crearía, junto a los dibujantes Gene Ha y Zander Cannon, la serie Top Ten. Esta resultaba ser una parodia del género de superhéroes que narra las vivencias y desventuras de un cuerpo de policías del Distrito 10 de la ciudad de Neópolis en la cual todos sus habitantes, sin excepción, tienen superpoderes. Una especie de serial televisivo en la línea de Canción Triste de Hill Street, un relato policíaco costumbrista en clave superheroica y con el humor como vehículo narrativo. La serie se extendería hasta los doce únicos números y tendría una continuación en Top Ten: Más Allá Del Último Distrito de los autores Paul Di Filippo y Jerry Ordway así como una precuela, The Forty-Niners, de nuevo a cargo de Alan Moore y Gene Ha y con la colaboración especial del veterano entintador Todd Klein.

Sería en Top Ten donde conoceríamos a la pareja de policías Robyn Slinger y Jeff Smax, compañeros a pesar de las reticencias y el carácter huraño de este último, a los que Alan Moore recuperaría en un spin-off de la serie titulado Smax El Bárbaro, en el que, cambiado totalmente de registro, el afamado guionista sorprendía con una divertida parodia del género de fantasía épica cuya propuesta y resultado no tiene nada que envidiar a algunos de los más exitosos trabajos de su carrera. Smax El Bárbaro es una continuación directa de los sucesos ocurridos en Top Ten y relata las peripecias de Jeff Smax y Robyn Slinger en su viaje a la patria de origen del arisco gigante de piel azul y pelo blanco; un mundo “primitivo” dominado por la magia, con una factura propia de un cuento de hadas, habitado por magos, enanos -o “gente de gran corazón” como a ellos les gusta que les llamen-, elfos, dragones y otras bestias y criaturas. Jeff Smax, conocido como El Matadragones entre su gente, visita de nuevo su tierra natal después de una larga ausencia al serle comunicado el fallecimiento de su tío Mack (anunciado en el final de Top Ten). Este triste y desafortunado contratiempo obligará al bueno de Jeff Smax a afrontar de nuevo un pasado que había intentado olvidar con todas sus fuerzas y que sólo hace que traerle malos recuerdos y pensamientos a la cabeza, en especial, al pensar en su “peculiar” relación con su hermana melliza, en su antiguo trabajo como “gestor” y en el trágico y fatal enfrentamiento con el poderoso dragón Fulgor Matutino que mantuvo en su juventud.

El nexo de unión entre Top Ten y Smax El Bárbaro es, ante todo, ese devastador humor paródico con el cual Alan Moore aborda ambas historias, aunque este se encuentra incluso más logrado e inspirado en este atípico spin-off fantástico que en la “serie madre”. Aquí siguen destacando, como en Top Ten, las más variopintas referencias, homenajes y guiños a todo tipo de cultura popular, mostrados en ocasiones entre bambalinas y otras veces a campo abierto, y estando esta vez centrados, aunque no exclusivamente ni mucho menos, en la literatura fantástica y los cuentos populares de toda la vida. La lista de estos referentes presentados en Smax El Bárbaro es muy larga, casi interminable, pudiéndose citar, entre otros, novelas en la línea Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, sagas de fantasía como el Harry Potter de J.K.Rowling o el Mundodisco de Terry Pratchett y la trilogía de El Señor de los Anillos de J.R.R.Tolkien; cuentos propios del folckore popular como La Princesa y el Guisante o La Cenicienta; cómics como El Príncipe Valiente de Norma Foster, el The Sandman de Neil Gaiman, las tiras cómicas Peanuts de Charles Schulz o el propio Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons; mangas como el Akira de Katsuhiro Otomo o el Dragon Ball de Akira Toriyama; series animadas clásicas como Los Autos Locos Hanna-Barbera o más contemporáneas como South Park y Padre de Familia; referentes musicales como ABBA o Pink Floyd; o, incluso, películas tan dispares entre sí como el Toy Story de John Lasseter, la saga de La Guerra de las Galaxias de George Lucas, Conan El Bárbaro de John Millius, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monty Python o El Séptimo Sello de Ingmar Bergman.


En este aspecto, Smax El Bárbaro es un cómic, como otras creaciones de Alan Moore, que se presenta como un crisol de cultura popular de gran bagaje y alcance que siempre nos permitirá descubrir algo nuevo en sus páginas favoreciendo, de esta manera, futuras y satisfactorias relecturas; al contrario de lo que sucede con otras obras y autores más convencionales. Pero, a pesar del humor y tono distendido de la obra, Smax El Bárbaro sorprendente también por la crudeza de algunos de los pasajes de su historia y por la capacidad para extrapolar hacia nuestro mundo temas de cierto calado social, en ocasiones tabú, con una parca y sutil ironía, como pueden ser el racismo, el maltrato infantil, el incesto o la violencia de género. Esto es debido a que Smax El Bárbaro toma como inspiración las versiones originales de los cuentos populares de hadas de origen occidental, de larga tradición oral, que resultan mucho más descarnados y “salvajes” que las edulcuradas reinterpretaciones que de estos realizarían autores del calibre de Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm hacía finales del siglo XVIII y principios y mediados del siglo XIX. Esta conjunción de aspectos en Smax El Bárbaro, a medio camino entre la tradición antigua y el cosmopolitismo contemporáneo, eclosiona en un mundo de fantasía burocratizado y emergentemente capitalista en el cual incluso el héroe de turno debe desplazarse hasta el Departamento de Gestas, Trilogías y Sagas para solicitar el permiso correspondiente y así poder legalizar su situación a fin de establecer los términos específicos de su campaña.

En el apartado gráfico, el dibujo de Zander Cannon, junto al color propuesto por el filipino Ben Dimagmaliw y el encomiable trabajo del veterano entintador inglés Andrew Currie, se combinan de manera excelente para acertar de pleno con el necesario tono de la historia. Los lápices de Zander Cannon tienen la personalidad suficiente como para poder recrear el mundo de fantasía ideado por Alan Moore sin caer en excesos innecesarios pero siendo lo bastante detallado como para conservar un potente atractivo. Smax El Bárbaro es una serie que, por temática, puede recordar en ciertos momentos a Fábulas, la serie de la línea Vertigo de DC Comics creada por Bill Willingham y dibujada, entre otros artistas, por Mark Buckingham. Pero, como es habitual cuando se trata del guionista de V de Vendetta, cinco únicos números suyos rinden más que cien entregas de otros autores en otras obras. Alan Moore vuelve a conseguir un magnífico resultado, abordando un género como el de espada y brujeria de manera fresca, amena y divertida, venciendo así la sensación artificiosa de otras obras suyas que, aunque impecables técnicamente y narrativamente, su humor adolece de ser algo “demasiado cerebral” como ocurre en Tom Strong, Supreme o, en menor grado, la misma Top Ten. Respecto a esta última Smax El Bárbaro, a pesar de su estrecha relación, funciona como una obra totalmente independiente y no es imprescindible haber leído las aventuras previas de Robyn Slinger y Jeff Smax para poder disfrutarla aunque si ayuda a situarse y conocer mejor a los personajes. Smax El Bárbaro, editada por Norma Editorial en una sencilla edición en cartoné sin ningún tipo de extras o mayores alicientes, es una obra muy recomendable y no debería echar atrás a aquellos que piensen que se trata de un trabajo menor del veterano guionista inglés. Si Smax El Bárbaro es una obra menor entonces ojalá todas las obras menores fuesen así.

Ver también:
-Especial V de Vendetta-
-Tomorrow Stories de Alan Moore y Amigos-
-La Broma Asesina -La Sonrisa de El Caballero Oscuro-
-Alan Moore: La Autopsia del Héroe de Juan José Vargas-