10 de marzo de 2011

-Chew: Al Gusto del Consumidor de John Layman y Rob Guillory-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"¿Qué tal está la sopa?"


Chew, la serie creada por los estadounidenses John Layman y Rob Guillory para la editorial Image Comics, con una propuesta que encajaría a la perfección dentro de la línea Vertigo de DC Comics, no ha podido tener mejor carta de presentación que la ofrecida por la crítica especializada que ha expresado con contundencia su buena opinión sobre ella otorgándole los premios Harvey 2010 al Mejor Nuevo Talento, para su joven dibujante, y a la Mejor Serie Nueva. Este último galardón coincidiría con su homónimo en los premios Eisner del mismo año, arrebatando de esta manera la gloria a otros nominados en la misma categoría como el Irredeemable del veterano Mark Waid y Peter Krause y la sobresaliente The Unwritten de Mike Carey y Peter Gross. El guionista de este exitoso experimento, John Layman, después de un breve pasado como editor de Wildstorm a cargo de títulos como el recientemente adaptado a la gran pantalla Red de Warren Ellis y Cully Hamner o la polémica etapa de Mark Millar y Frank Quitely en The Authority, se encargaría de escribir series como Gen 13 para Wildstorm, Gambito, el especial Dinastía de M: Los Cuatro Fantásticos y la bizarra Marvel Zombies vs. El Ejército de las Tinieblas para Marvel Comics o Puffed para Image Comics uniéndose por primera a su compañero Rob Guillory. Este par de autores semidesconocidos son los responsables de este Chew (del inglés masticar o mascar) que se ha convertido en una de las sorprendentes e inesperadas revelaciones de la temporada abriendo de par en par “la gran puerta de entrada” de la industria del cómic a sus creadores. Para degustar correctamente la propuesta de John Layman y Rob Guillory tenemos ya a nuestra disposición la edición de Planeta DeAgostini de tan peculiar obra, cocinada a fuego lento, sin abusar de las especias y otros extras y, como no puede ser de otra manera, Al Gusto del Consumidor.

Chew es una ucronía, una historia ambientada en un mundo paralelo al nuestro, en la cual la gripe aviar provocó una importante pandemia con miles de muertos a sus espaldas. Esto obligó a la aprobación por parte del senado de los Estados Unidos de una enmienda a la constitución para la aplicación de una represiva ley a favor de la prohibición del consumo y el comercio de cualquier tipo de carne de ave en territorio estadounidense. Para combatir el tráfico avícola y los negocios clandestinos derivados de estas medidas, habituales en todo el país, se creó la División de Crímenes Especiales de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos, más conocida como FDA, quizás la organización más poderosa del mundo, de la cual Tony Chu, antiguo policía antivicio de Filadelfia de origen asiático-americano, ha pasado a formar parte recientemente. Tony Chu es cibópata lo cual significa que es capaz de obtener una impresión psíquica bastante intensa de todo lo que come, cosa que no siempre resulta agradable y le obliga a que, habitualmente, su dieta se limite al consumo de remolachas enlatadas al ser este el único alimento que no activa su extraño poder. Tony Chu, junto al orondo agente Mason Savoy -descrito por los autores como un “cruce entre Orson Welles y un oso pardo”- que posee sus mismas habilidades, se verá inmerso en algunos de los casos más curiosos, desagradables y estrambóticos que nunca podría haber imaginado mientras hace frente a la creciente hostilidad de su jefe Mike Applebee hacia él y a su platónico y culinario amor por la crítica gastronómica saboescribana -capaz de provocar intensas sensaciones a través de sus palabras escritas- Amelia Mintz.

El trabajo de John Layman y Rob Guillory a cargo de Chew es encomiable dando lugar a un cómic que entremezcla el género negro y el suspense con un tono humorístico inteligente, absurdo y sátirico, que bordea en muchas ocasiones el surrealismo, muy beneficiado por su dibujo desgarbado, pretendidamente cómico y exagerado en la línea de Mike Mignola o Gabriel Bá, y por una narrativa ágil y dinámica con tendencia clara a romper la linealidad y la forma dentro de sus tramas. Todo ello consigue ofrecer una obra poco convencional y singular, amena y entretenida, con ciertas dosis de gore culinario y un sentido de la comedia, de corte negro y escatológico, que no abusa de lo soez ni lo burdo. Todo parece perfecto pero, en conjunto y sobre todo a la larga, todas estas virtudes y excelencias pueden traducirse en una puesta en escena algo fría, monótona y repetitiva para algunos lectores. Esta última sensación puede verse acrecentada por el trabajo de su guionista, John Layman, que, a pesar de explotar de forma certera a sus personajes dotándolos de un plástico y visual carisma y arropándolos con unos diálogos ingeniosos y unos argumentos ciertamente disparatados, parece olvidarse de vestir a estos de un mínimo de introspección y alma que los aleje de su factura algo plana y superficial y de la oscura y claustrofóbica atmósfera que impregna el relato y que amenaza con devorarlos. Chew es un cómic técnicamente perfecto, de manufactura impecable, cuyo uso de la “deconstrucción”, como sucede hoy en día con el innovador arte gastronómico, podrá satisfacer a muchos pero no saciará a todo el mundo.




 En definitiva, los primeros cinco números de Chew, que se incluyen en el recopilatorio Al Gusto del Consumidor, son una buena carta presentación para esta nueva serie que goza de un gran y abierto abanico de posibilidades al amparo de la pluma y el tintero de sus autores. Pero aún es pronto para poder comprobar si la obra de John Layman y Rob Guillory nos ofrecerá un prometedor desarrollo y evolución o, por el contrario, se estancará en la rutina convirtiéndose en un cómic del montón. Estamos ante una serie superior a la media a la que le falta dar un salto definitivo, no de calidad sino de ambición, para convertirse con propiedad y derecho propio en un referente. La realidad, a día de hoy, es que la propuesta de John Layman y Rob Guillory no es superior a otras series del momento como, por ejemplo, la citada The Unwritten de Mike Carey y Peter Gross. La gran repercusión dentro del mundo del cómic de la serie puede jugar en su contra entre el público de a pie haciendo que el lector ocasional espere algo más de un cómic atípico, con un humor escatológico muy refinado y con unas tramas originales e imprevisibles que, no obstante y pese a ello, ofrece un resultado algo sobrio y volátil. En Estados Unidos se han publicado hasta la fecha dos recopilatorios más de la serie bajo los títulos de Gusto Internacional, editado también ya en nuestro país por Planeta DeAgostini, y Sólo Postres, y ha saltado la noticia de la posible adaptación de Chew a la televisión de la mano de Circle of Confusion, una de las compañías productoras responsable de la reciente Los Muertos Vivientes del cineasta Frank Darabont, la serie de televisión basada en el ya popular cómic del mismo nombre creado por Robert Kirkman y Tony Moore. Todo parece tener una pinta deliciosa así que servida la mesa sólo queda por desear un, ¡Bon Appétit!

Ver también:
Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman,Tony Moore y Charlie Adlard -El Oscuro Retrato del Superviviente-