25 de febrero de 2011

-Marvel Monster: Cable & Masacre I de Fabian Nicieza y Patrick Zircher-

 -Publicado Previamente en Zona Negativa-

"¡Chimichanga!"


Cable y Masacre, esa extraña pareja disfuncional condenada a entenderse, hijos de un mismo padre -el siempre polémico anatomista y dibujante amateur Rob Leifield-, se encuentran actualmente en uno de los mejores momentos editoriales de su historia. Esto, sobre todo, en el caso del conocido Mercenario Bocazas, Masacre, cuyas aventuras y apariciones estelares en otras series de La Casa de las Ideas se han multiplicado exponencialmente en los últimos tiempos -y eso sin haber heredado todavía el don de la bilocación que posee el famoso mutante de las garras de adamantium- y todo desde que se estrenó la olvidable -o más bien abominable- X-men Orígenes: Lobezno. Los productores y responsables de esta película tienen suerte, sin duda, de que Masacre, ese verborreico amante de las armas obsesionado con las gemelas Olsen, sólo se dedique a romper el cuarto muro y no a traspasarlo porque de ser así lo pasarían realmente mal. Pero hagamos un poco de historia. Fue en el año 2003 cuando, después de cancelarse “sorprendentemente” la serie en solitario de Cable, que había contado con los argumentos y guiones del “cuasi-guionista” Jeph Loeb y los lápices de Ian Churchill – un aprendiz aventajado de Rob Leifield- alguien en Marvel tuvo la brillante idea de unirlo a Masacre, sin empleo por entonces, en un único título que habrían de compartir hasta que la muerte los separase -cosa muy habitual en los cómics de hoy en día- o las ventas se fuesen a pique. La serie, con simple y evidente título de Cable & Masacre, fue encargada a Fabian Nicieza que ya tenía “algo de experiencia” con ambos personajes (siendo su “madre adoptiva” es lógico) y en ella se narran los esfuerzos del mutante tecno-orgánico por convertir el mundo en un lugar mejor transformando para ello su vieja nave espacial, Greymalkin, en la utópica isla flotante de Providence -lo cual demuestra que este hombre tiene demasiado tiempo libre- y mientras Masacre, bueno, hace de las suyas… como es habitual en él.

Masacre goza actualmente de una nueva serie regular guionizada por el discreto Daniel Way, conocida simplemente como Masacre, a la que han seguido una marea de proyectos, miniseries, series limitadas y especiales de todo tipo. Tenemos, por ejemplo, la serie limitada Masacre: El Mercenario Bocazas, donde el guionista Victor Gischler, auspiciado por el dibujo de Bong Dazo, enfrenta al antihéroe marvelita a la amenaza de los Marvel Zombies habiendo tenido esta historia su secuela en Masacre Corps, donde descubriremos al supergrupo más desequilibrado y bizarro de la historia del Universo Marvel (publicado este mismo mes en nuestro país). Por si esto no fuese poco tenemos Masacre Team-Up, una serie iniciada directamente desde su número #900 USA, publicándose en orden descendente, y en la que diferentes autores como Stuart Moore, Joe Kelly o Fred Van Lente nos ofrecen su visión del personaje. Completando toda esta “masacre” de títulos tenemos las miniseries Masacre: Suicide Kings, con Carlo Barberi a cargo del apartado gráfico y con Mike Benson narrando una aventura en la que Masacre se verá perseguido por un crimen que no ha cometido, y, finalmente, La Guerra de Wade Wilson (que también se publicará este mes en España) y donde el guionista Duane Swierczynski y el dibujante Jason Pearson prometen revelarlos algunos secretos sobre el personaje. Mientras, por su lado, Cable también ha gozado de un nuevo renacimiento en su nueva serie a cargo del ya citado Duane Swierczynski y con Ariel Olivetti al mando del aspecto visual de la colección. Al mismo tiempo, el tecno-guerrero por excelencia del Universo Marvel ha jugado un papel relevante en los últimos eventos mutantes como son Messiah Complex, Utopia o Second Coming y también en otras series de Marvel como el X-Force de los guionistas Craig Kyle y Christopher Yost y el dibujante Clayton Crain o en la alabada etapa de Peter David en X-Factor.

En nuestro país el especial de la serie dedicado a Civil War, publicado en grapa por Panini Cómics (incluyendo Cable & Deadpool 30-32 USA), fue el paso previo al regreso de Wade Wilson, y de Nathan Christopher Charles Summers también, a las estanterías de nuestras librerías habituales. Anteriormente habíamos visto publicado el tomo Cable & Masacre: Si Las Miradas Matasen (Cable & Deadpool 1-6 USA) con los primeros números de Fabian Nicieza a cargo de la serie. Por aquel entonces, durante la Civil War, Masacre tenía un nuevo curro que le tenía entusiasmado: dar caza y captura a los héroes que habían rechazado firmar el Acta de Registro Superheroica. Lo cual, como no podía ser de otra manera, entraba en conflicto con los intereses de su compañero Cable – alias “el del ojo guay”- y dejaba abiertas las puertas a toda una batalla de egos, armas tecnificadas, giros argumentales en casi cada página y humor absurdo que Fabian Nicieza, provocador y alborotador como pocos, propiciaría en sus guiones junto a su compinche de fechorías Staz Johnston el encargado de firmar el apartado gráfico de la colección.

Poco tiempo después Panini Cómics editaría los números anteriores de la colección (Cable & Deadpool 7-18 USA) en su nuevo formato llamado Marvel Monster que también había acogido las aventuras de Spider-girl, la arácnida heroína creada en 1998 por Tom DeFalco y Ron Frenz (el Spider-man más clásico de los últimos años). El mes de noviembre del ya pasado año se publicó el segundo Marvel Monster de la serie (Cable & Deadpool 19-29 USA) a la espera de un tercer y último tomo que, parece ser, conectará con el recopilatorio Masacre Contra El Universo Marvel editado dentro de la línea Héroes Marvel de Panini Cómics para poner fin a la etapa del veteranoFabian Nicieza narrando las desventuras de tan estrafalarios personajes. En definitiva, como se puede fácilmente entender, un baile de formatos y de números que descolocan al más avispado con “viajes temporales” hacía delante y hacía atrás gentileza de Panini Comics y que no tienen nada que envidiar a los que podrían vivir Cable y Masacre en cualquier número de su serie.

En el primer Marvel Monster recopilatorio de Cable & Masacre encontraremos cuatro arcos argumentales de Fabian Nicieza dibujados por el efectivo Patrick Zircher. En ellos el antihéroe por excelencia del Universo Marvel, Masacre -Wade Wilson para los amigos y supervillanos íntimos-, está destinado a convertirse en el mejor aliado y compañero de Cable, ese chico grandote, con el brazo metálico y el ojo a la virulé, con trastornos de personalidad casi tan graves como los del propio Mercenario Bocazas, que le hacen tener recurrentes delirios de pedantez y ramalazos mesiánicos bastante preocupantes. Eso mismo deben pensar los organismos gubernamentales, S.H.I.E.L.D. y los X-men pues, en el primer arco argumental incluido en el monstruoso tomo editado por Panini Cómics y que lleva por título La Ofrenda Sacrificial, ante el miedo de que Cable se descontrole, convirtiéndose en un tirano con país propio al estilo Dr. Muerte, deciden pasar a la acción. Pero, por suerte, ahí está Masacre para complicar más las cosas si cabe intentando de paso que los X-men lo incluyan en nomina. Y como de aquellos polvos vienen estos lodos en Treinta Piezas, el siguiente arco argumental de la serie, nos encontramos a un Cable bajo de batería, con su vida en serio peligro, lo que obligará a Masacre a buscar ayuda para “repararlo”. Así, mientras nuestro bocazas favorito hace frente al Agente X, el desvalido Cable tendrá que compartir su mente con el joven grupo de mercenarios conocido como Media Docena formado por Dominó y algunos antiguos compañeros de Masacre.

En Un asesinato en el Paraíso, con Cable algo más recuperado pero igual de sosainas que de costumbre, la trama se centra en Masacre que haciendo las veces de detective, con gabardina y sombrero a lo Rorschach incluidos en el lote -que sean de dos editoriales diferentes no debería impedir el amor-, esta empeñado en resolver el inexplicable asesinato de un conocido terrorista que se ha producido en Providence. Finalmente, como colofón a tanto divertido despropósito, tenemos la saga Enema de Estado una parodia de Enemigo de Estado la aventura de Lobezno perpetrada por Mark Millar y John Romita Jr. en la cual el famoso mutante, que en los ochenta era algo chaparro, peludo, poco agraciado y que tenía pinta de oler mal y que actualmente se parece a Hugh Jackman (y eso que su factor curativo debería ser incompatible con la cirugía estética), era controlado mentalmente para asesinar a algunos de los héroes más reconocibles del Universo Marvel (sobra decir que no consiguió asesinar ni al conserje de Los Cuatro Fantásticos porque, ¿para qué?; si van a matar ellos solitos a uno cada tres meses…). En esta parodia, centrándonos en lo importante, Masacre, acompañado por Siryn y Bala de Cañón, parte a través del multiverso en busca de Cable que se encuentra en situación desconocida teniendo que enfrentar en las diferentes realidades paralelas que visitará amenazas de todo tipo, a cada cual más bizarra, como son las versiones diabólicas y apocalípticas de Spider-man o del mismo Cable o un Siniestro interesado en diseccionar a Muertopiscinas para estudiarlo (menos dejarlo ir al baño, cualquier cosa). Todo ello desemboca en un breve cruce con el mundo planteado en el crossover de Dinastía de M de Brian Michael Bendis y el dibujante Oliver Coipel. A lo largo del viaje Masacre se cruzará con diferentes encarnaciones de Cable que resaltan cada una de sus facetas en diferentes momentos de su vida (y casi todas ellas aburridas). Este último paréntesis es sólo una ocurrente broma, ¿eh? Cable es un tipo interesante, el rey de la emoción, como nosotros del sarcasmo, ejem. En la edición de Panini Comics que conforma este primer tomo Marvel Monster de Cable & Masacre se incluye un prólogo titulado Unidos Por La (Des)gracia a cargo de Julián Clemente y también las cubiertas originales antes de cada episodio (un detalle tenerlas todas bien ordenadas en su lugar correspondiente). Y siguiendo el juego metatextual que propone Fabian Nicieza en la serie también encontraremos, al inicio de cada capítulo, extractos de entrevistas ficticias realizadas a los personajes protagonistas y simpáticos resúmenes de las tramas anteriores.

 Valoración (Muy) Personal

Mythos. Cable & Masacre es una serie algo descompensada y desequilibrada, a imagen y semejanza de sus dos protagonistas. Ambos personajes rivalizan, narrativamente, por atraer la atención hacia su propio terreno de juego dejando claro que, en realidad, poco tienen en común y su unión no deja de ser bastante artificial. La serie está sujeta a una continua reinterpretación dependiendo de si es Cable o Masacre quién lleva las riendas de la historia de turno lo que acaba imprimiendo un ritmo irregular a la colección. Masacre es un personaje que se burla de todo y de todos lo cual resulta, además de hilarante en muchas ocaciones, interesante, por su virtud y capacidad para romper la cuarta pared y frivolizar con la actualidad Marvel como si de un lector más se tratase. Fabian Nicieza, junto a Joe Kelly, son los dos autores que mejor han comprendido al Mercenario Bocazas en este aspecto.

Cable, en cambio, es un concepto muy diferente de personaje y es difícil empatizar con él, a pesar de los esfuerzos de Fabian Nicieza, y acaba lastrando el ritmo y el interés de la serie. El problema con Cable es el mismo que se le ha achacado en más de una ocasión a cierto kriptoniano de la competencia y es que en ambos casos tenemos a personajes a los que se les ha dotado con unos poderes más que sobrehumanos, casi divinos, con los que la suspensión de la credibilidad y la caracterización de su humanidad siempre suponen un reto en las historias que protagonizan. En Cable & Masacre un veterano como Fabian Nicieza consigue apenas salvar ese escollo pero junto a Patrick Zircher, capaz de marcarse algunas páginas espectaculares con su dibujo limpio, claro y cálido alejado del dibujo de tendencia tenebrista que se destila hoy en día en los cómics de superhéroes, son capaces de dejar a un lado esos problemas y carencias para hacernos disfrutar durante un buen rato.

Jezabel. Cable y Masacre, Masacre y Cable. ¿Funcionan bien juntos? Puede, tienen sus momentos. Lo peor sin duda es ese recurrente deus ex machina, nunca mejor dicho, que se suele dar al tener a un personaje tan poderoso y controlador como el señor hijo del clon de la mil veces fallecida Jean Grey, en contraposición a la locura y el descontrol propias de un personaje como nuestro estimado señor Wilson y que hace que, según el lector y sus preferencias por uno u otro, suceda lo siguiente:

a) Cable es acompañado por un tipo extraño con un par de katanas que no encaja para nada, ni siquiera en sus más complicados y enrevesados planes, en ese mundo utópico que tiene por esperanza crear. Masacre es un tipo sencillo que puede hacer chirriar los dientes a aquellos que esperen disfrutar de las futuristas aventuras del señor ojito brillante.

b) Los lectores amantes del Mercenario Bocazas, también conocido –por él mismo- como Doctor Amor, pueden verse perdidos o, mejor dicho, terriblemente abocados al aburrimiento ante las apariciones de su apocado amigo, el salvador del futuro. Si te van los golpes, los chistes sobre la cultura pop y las salidas más o menos ingeniosas de nuestro Masacre, los planes mesiánicos de Cable te pueden dejar más bien frio (o helado).

Aun así, la serie de Cable & Masacre puede ser muy recomendable para los seguidores de ambos personajes, los dos en su línea habitual –aunque no desatados-, con unas historias narradas de tal manera que ya quisiéramos encontrarlas en los guiones de alguna de las películas de la FOX. No lloraré, no lloraré, Masacre sin boca no es para tanto, no lloraré, X-Men Orígenes Lobezno, no lloraré…

En definitiva, Masacre -mi preferido- suele ganar bastante en solitario, pero claro, esto es una opinión muy personal, culpa de mi criterio y según algunos, de las secuelas producidas por la LOGSE. Como dijo una vez el sabio, las opiniones son como los, perdón, me han dicho que no diga palabras malsonantes…


Ver también:
Marvel Monster: Cable & Masacre I en Zona Negativa (Alberto Morán) 
-Terror Inc. de David Lapham y Patrick Zircher-