18 de febrero de 2011

-Justicia de Jim Krueger, Alex Ross y Doug Braithwaite-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-

 "Quiero que sepas, 
cuando la humanidad no muera en el día de hoy, 
que fue gracias a mí"

Alex Ross es el escultor de superhéroes, de los prodigios como los llamaba Kurt Busiek en Marvels -la obra donde coincidieron en 1994 ambos autores-, siendo tal vez, junto a Jim Lee, uno de los mejores "publicistas" del género superheróico. Su dibujo hiperrealista  representa una cierta corriente neoclasicista dentro del cómic con una manera de captar la épica del superhéroe, en cada uno de sus movimientos y poses, que le hace reconocible al instante. Todo ello estaba presente ya en Kingdom Come, su epopeya con los personajes de DC guionizada por Mark Waid, y ha seguido presente en todos sus trabajos desde entonces, como es el caso de Justicia, uno de sus últimos proyectos. Esta maxiserie de doce números, reeditada ahora por Planeta de Agostini en formato bolsillo dentro de su sello Booket y donde también se ha publicado el Batman: Silencio de Jeph Loeb y Jim Lee, cuenta con Alex Ross colaborando en el argumento de la historia y en el apartado gráfico, secundado en este último por el inglés Doug Braithwaite, y con Jim Krueger al mando de los guiones. Justicia supone el enésimo enfrentamiento de la Liga de los Justicia contra una alianza imposible de sus peores adversarios, con Brainiac y Lex Luthor en primer fila, pero en esta ocasión, al contrario que otras veces, los villanos pretenden vencer a Superman, Batman, Wonder Woman y compañia en su propio terreno: salvando a la humanidad. En un mundo vuelto del revés los malos de la película reciben los aplausos de las masas mientras los héroes, impotentes y acorralados, no pueden hacer más que luchar por su vida mientras el implacable reloj del destino se acerca cada minuto que pasa a su terrible desenlace. "¿Podrán los héroes derrotar a los villanos más terribles del Universo DC?".

Justicia podría haber funcionado como un macroevento más del Universo DC, en la línea de Crisis Final o La Noche Más Oscura, pero la historia se sitúa fuera de continuidad aunque no se incluye dentro del sello Elsenworlds de la editorial al que normalmente son destinados este tipo de proyectos. Justicia es una obra que recuerda poderosamente, por su tono, su narración pausada y, por supuesto, por Alex Ross, a la mitificada Kingdom Come. Pero mientras esta se sitúa en un hipotético futuro, o en la Tierra-22 del antiguo multiverso de DC, Justicia se enmarca dentro de la conocida como Edad de Plata de la editorial. La historia tiene un inicio prometedor, resultando una vuelta de tuerca a los tan manidos encuentros multitudinarios entre héroes y villanos, con un Jim Krueger que consigue otorgar a todos los personajes su momento de gloria aunque, eso sí, sacrificando en el camino el ritmo de la narración. Como no podía ser de otra manera, a medida que avanza la trama, la interesante situación de partida se va diluyendo entre los clichés del género y el estupendo fresco en viñetas dibujado por Alex Ross y Doug Braithwaite. Sigue resultando una lectura amena y hasta cierto punto entretenida que puede convertirse en una buena introducción al Universo DC para los más neófitos, especialmente por no adscribirse a la continuidad regular de la editorial y por el tratamiento ligero que se aplica a la mayoría de personajes que aparecen en la obra, pero no tanto para los veteranos entre los que juega con desventaja al ser un relato algo manido que no aporta nada nuevo a lo ya conocido. Justicia tiene, por ejemplo, algún giro argumental bien llevado pero que no cogera ni mucho menos desprevenido a los lectores más avispados y recelosos.


El único sentido de ser de una obra como Justicia es recrearse en el trabajo de su dibujante y portadista estrella. Aunque en esta ocasión a Alex Ross le fue encomendado un escudero, Doug Braithwaite, para ayudarle con los plazos de entrega que suelen ser poco compatibles con el minucioso estilo tan característico que le ha hecho famoso. Doug Braithwaite consigue amoldarse al fotorealismo clásico del reputado dibujante mimetizándose por completo con este sin que podamos apreciar mayores diferencias con otros trabajos anteriores de Alex Ross ni vislumbrar aparentemente ninguna prueba palpable de la identidad artistica de su ayudante. Algo que el británico Doug Braithwaite ya hizo en uno de sus primeros trabajos en la industria estadounidense, a finales de los ochenta del pasado siglo, colaborando con Richard Chase en unos pocos números de la Doom Patrol de Grant Morrison. En este caso que nos atañe, el resultado del trabajo conjunto de ambos artistas es espectacular, consiguiendo distraernos lo suficiente para no reparar demasiado en los defectos de la historia creada por el propio Alex Ross y el guionista Jim Krueger (con quién también se ha asociado ya en el pasado el dibujante estadounidense). Pero la figura de Alex Ross es, a día de hoy, una sombra demasiado larga sobre cualquier proyecto en el que participa, independientemente de la calidad de este último, lo que asegura una gran promoción de la obra pero también marca decisivamente la historia obligando a los guionistas de turno a adaptarse siempre a él y no al revés lo cual acaba limitando las posibilidades de la obra de turno.     

La edición de Planeta de Agostini en bolsillo, después de haber editado la serie hace un tiempo en grapa en tamaño revista, es un nuevo intento de tantear el mercado en busca de otro tipo de lector diferente al habitual. La mayor ventaja de este formato es la obvia comodidad que supone poder disponer de la obra en cualquier momento y lugar y la mayor desventaja la posible perdida de calidad en el dibujo al tener que ajustarse a una edición más reducida lo que puede ser un handicap para algunas obras especialmente destacadas por su apartado gráfico y artístico como han sido precisamente las elegidas en este caso por Planeta de Agostini con Alex Ross y Jim Lee siendo el principal reclamo de Justicia y Silencio respectivamente. En todo caso la apuesta por el cómic de bolsillo no es algo nuevo, ya la propia Planeta de Agostini lo intentó en los últimos tiempos de Forum en el original sello 100 % Marvel, con obras como el destacable Daredevil de Kevin Smith y Joe Quesada, el Punisher gamberro de Garth Ennis y Steve Dillon o los inspirados primeros números de Ultimate Spider-man de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Más recientemente la colaboración entre Panini Cómics y Random House Mondadori ha promovido la aparición dentro del sello DeBolsillo de encarecidas ediciones como la adaptación de la obra La Torre Oscura de Stephen King por parte de Peter David y Jae Lee. Eso sin olvidar que el próximo mes de Febrero, la propia Random House Mondadori y también dentro de su sello DeBolsillo, publicará en nuestro país, en dos volúmenes, el Supreme de Alan Moore, Joe Bennet y Rick Veitch al completo. El tiempo dirá si las ediciones de bolsillo han llegado esta vez para quedarse o seguirán siendo simplemente una anécdota a pie de página en la historia editorial de nuestro país.


Volviendo a la obra en cuestión y resumiendo las impresiones que nos deja esta Justicia de Alex Ross y Jim Krueger la valoración final resulta un tanto agridulce. La idea funcionó, a grandes rasgos, con Kingdom Come y con un guionista con personalidad como Mark Waid, el cual supo sobreponerse a la influencia del desbordante trabajo de Alex Ross; contando además con la ventaja de ser una historia hasta cierto punto sorprendente y revolucionaría en el momento de su publicación allá por el año 1996. Funcionó aún mejor con Marvels donde Kurt Busiek, con esa sensibilidad tan personal suya que ha sabido imprimir en obras como Identidad Secreta junto a Stuart Immonen o Astrocity con Brent Anderson (y con el propio Alex Ross de portadista), con habilidad e ingenio supo encauzar la épica del dibujo del afamado artista en su beneficio transformándola en un lírico, realista y emotivo homenaje al conjunto de la historia marvelita de los años 40 hasta comienzos de los años 70 del siglo XX. Pero Jim Krueger no es Mark Waid ni Kurt Busiek y en Justicia se limita a dejarse llevar por la determinante personalidad de Alex Ross ofreciendo un resultado que se puede calificar de entretenido (en función de la exigencias del lector), con un ritmo narrativo algo deficitario aunque con ciertos momentos destacables, pero sin aportar mayores matices ni profundidad a la historia lo que lo convierte en un cómic simplemente correcto que no deja una huella perdurable en el lector. Un bonito retablo de cuidada factura en su arte que hará las delicias de los completistas y de los seguidores incondicionales de Alex Ross y su peculiar culto al panteón de superhéroes del Universo DC.

Ver también:
-Identidad Secreta de Kurt Busiek y Stuart Immonen-