25 de febrero de 2011

-Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo de Brian Clevinger y Scott Wegener-

-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"¡Ay, Dios! 
¡Creo que ya se ha comido al Sr. Lovecraft!"

Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo es el título de la nueva y disparatada miniserie de nuestro robot aventurero preferido concebido por el tándem formado por el guionista Brian Clevinger y el dibujante Scott Wegener. Si en Atomic Robo y los Cientificos de Acción de Tesladyne disfrutamos de una serie de entretenidos relatos relacionados con la ciencia ficción y la serie B de corte clásico y en Atomic Robo y Los Perros de la Guerra nos adentramos en una disparatada epopeya bélica enmarcada dentro de la Segunda Guerra Mundial en Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo nos encontraremos con una aventura ligada al género de terror de tendencia lovecraftniana enfocada, eso sí, desde la comedia más alocada y divertida. La presencia del mismísimo H.P.Lovecraft en las páginas del cómic como un personaje más de la trama no es, desde luego, una mera coincidencia sino una muestra más de una serie que resulta todo "un canto a la lógica de lo absurdo" como su guionista Brian Clevinger la ha catalogado. Estamos en Nueva York, en el año 1926, donde un joven Atomic Robo ve perturbado su estudio por dos extravagantes individuos, H.P.Lovecraft y Charles Fort, que dicen ser antiguos compañeros de su padre y creador, el científico Nikola Tesla, junto al cual combatieron en el pasado a un extraño y terrible ser hiperdimensional que amenazaba a toda la existencia conocida y que surgió en el área de Tunguska -una zona de Rusia en la Siberia en la que precisamente en 1908 se produjo una fuerte explosión de origen desconocido similar a la detonación de un arma termonuclear y que aún hoy sigue siendo un misterio-. Ahora la criatura ha vuelto, más peligrosa que antaño, y el único que puede hacerle frente con cierta garantía de éxito es nuestro Atomic Robo. Este nuevo reto pondrá a prueba su ingenio y su paciencia, marcándole para el resto de su vida, pero con la ayuda de sus dos nuevos amigos, de los Científicos de Acción de Tesladyne y del inestimable y siempre sorprendente Carl Sagan nada puede salir mal.

Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo es la prueba definitiva de la inventiva de sus creadores, Brian Clevinger y Scott Wegener, que han conseguido ofrecernos una obra diferente y estimulante llena de sutiles y atractivas referencias científicas, con una sugerente simbiosis casi erfecta entre historia y fantasía, aventuras en estado puro salpicadas de un humor inteligente y un sentido de la acción adrenalítica. Todo ello, en conjunto, construye los cimientos y el armazón de uno de los cómics más entretenidos y frescos del panorama actual. "Unos cuantos chistes malos, unos porrazos tontos, chorradas varias", como lo resume de forma más modesta el dibujante Scott Wegener que asegura que cuando se meten en un callejón sin salida Brian Clevinger y él lo arreglan "haciendo estallar todo por los aires" siguiendo el "estilo Jim Henson" que tan buenos resultados deja siempre. Declaraciones estas que encontramos en el apartado Unas Palabras de los Creadores donde los autores nos dejan sus reflexiones y opiniones en relación a su obra, como viene siendo costumbre desde el primer volumen de la serie editada en nuestro país por Norma Editorial. En este caso Brian Clevinger nos habla de su pasión, ya desde niño, por su atípico héroe: Carl Sagan; y Scott Wegener intenta "defenderse" de las críticas, a veces malintencionadas e injustas, que consideran Atomic Robo como una especie de "Hellboy light". La obra de Mike Mignola es una influencia a tener en cuenta para sus autores, eso es innegable, pero Atomic Robo tiene una identidad y un carácter propio, es un cómic más visceral y directo que apuesta sin complejos por la comedia como vehiculo para llegar al lector, alejándose así del tono tenebrista y la enrarecida atmósfera habitualmente presentes en las historias de Hellboy.


El presente arco argumental es, quizás, el más redondo de las historias que hemos podido leer sobre Atomic Robo hasta el momento, con un manejo estupendo de los clichés del género por parte de sus autores y con unos diálogos fluidos y divertidos especialmente inspirados.Los saltos temporales, casi siempre circunvalados dentro de nuestro pasado siglo XX, han sido algo recurrente en la serie pero en Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo están utilizados dentro una misma y única historia permitiéndonos conocer la evolución de Atomic Robo a lo largo de los años desde su más tierna juventud, a finales de los años 20, hasta su presente madurez, en la primera década del siglo XXI. A destacar las hilarantes apariciones estelares, ya mencionadas anteriormente, de un paranoico y excéntrico H.P. Lovecraft y de Charles Fort, históricamente fue un investigador estadounidense de sucesos paranormales al que el propio autor de Los Mitos de Cthulhu consideraba como uno de sus maestros, y también el simpático papel que juega Carl Sagan en la trama casi como el "sidekick" de nuestro metálico compañero. Homenajes estos que, como en anteriores aventuras, nos hacen esbozar una sonrisa de complicidad. La fórmula funciona y Brian Clevinger y Scott Wegener, con la destacada ayuda de Ronda Pattinson encargándose del color de la serie, la van perfeccionado número a número sin perder, de momento, ni una pizca de la adictiva frescura de la propuesta auspiciada por la editorial estadounidense Red 5 Comics.

Como no podía ser de otra manera en este tomo, siguiendo la línea propuesta de los anteriores volúmenes editados por Norma Editorial, encontraremos algunas historias cortas del personaje entre los extras que como es costumbre están guionizadas por el propio Brian Clevinger y dibujadas en su mayoría por diferentes artistas invitados. En primer lugar tenemos un relato dibujado por Rick Woodall titulado La Huida donde Atomic Robo tendrá que intentar convencer al Dr. Levinson de que la plataforma voladora de su creación resulta realmente inestable y peligrosa. En Érase una vez en México volvemos a encararnos con otra historia cuyo protagonista, esta vez de forma más indirecta, es Jenkins, el compañero de aventuras de Atomic Robo cuya personalidad cada vez más parece inspirarse en la mitología popular que circula en internet sobre Chuck Norris pues, aparentemente, resulta tan letal como éste. En el apartado gráfico repite un Lauren Pettapiece que presenta un dibujo plano y sin matices muy parecido al que un niño de diez años podría conseguir con un poco de esfuerzo. Y, finalmente, en El demonio de Yonkers recuperamos al dúo estrella de Brian Clevinger y Scott Wegener para contarnos una breve historia sobre la lucha que mantiene Atomic Robo con un regordete enviado de las tinieblas en una fábrica abandonada del mencionado barrio de Nueva York. La edición de Norma Editorial se completa esta vez con una serie de bocetos de Scott Wegener y el texto incompleto, a modo de publicación periodística, Tesladyne: Al Otro lado del Mañana, con el subtítulo de Dos Días Con los Hombres, las Mujeres y el Robot Que Están Construyendo Nuestro Futuro por Dalton Nichols.

A los aficionados que les convenció lo que ya descubrieron en los dos primeros tomos de la serie este Atomic Robo y La Sombra de Más Allá del Tiempo no les defraudará, habiéndonos ya demostrado sus autores lo que puede dar de sí su "fanta-científica" creación y los buenos ratos que puede hacernos pasar sólo nos queda sentarnos, leer y disfrutar. Atomic Robo es una lectura ligera y ágil pero no exenta de matices, con un trasfondo histórico-cultural muy atractivo, que incluso puede resultar didáctico si el lector tiene interés que así lo sea, pero que ante todo es una diversión sin complejos que, poco a poco, va alcanzando su solidez argumental. Según sus autores la cuestión no es "que Atomic Robo sea una serie asombrosa que le guste a todo el mundo" sino que resulta "un alivio si se la compara con lo que hay por ahí". Su ambientación pulp y su tono desenfadado, emparentado con obras como el Tom Strong de Alan Moore o el Invencible de Robert Kirkman y Ryan Ottley, suponen una bocanada de aire fresco que esperemos se mantenga durante mucho tiempo incorruptible a las influencias de medio y al posible cansancio mental de sus autores. Para confirmar la buena salud de la serie tendremos que esperar a que Norma Editorial publique su siguiente recopilatorio, Atomic Robo and Other Strangeness (algo así como Atomic Robo y Otras Extravagancias), aunque para abrir boca podemos leer mientras tanto en la web de Norma Editorial la historia corta Por qué Atomic Robo Odia A Dr. Dinosaur que resulta una muestra perfecta de la esencia autoparódica de la serie, de su excepcional sentido de la acción y de la carismática propuesta de sus autores. Buscad, comparad, y si encontráis algo mejor, compradlo.

Ver también:
Atomic Robo y Los Científicos de Acción de Tesladyne
Atomic Robo y Los Perros de la Guerra

2 comentarios:

Mikel dijo...

Qué BUENO es Atomic Robo! Una de las series más frescas y divertidas del mercado. Me encanta! Un saludo desde aquí!

Mythos dijo...

Tienes toda la razón, Mikel. Espero que la gente descubra la serie que se esta perdiendo...

Un saludo