21 de junio de 2010

-Guerreros Secretos de Jonathan Hickman, Brian Michael Bendis y Stefano Caselli-


"Hago mi trabajo.

Es el mundo lo que ha cambiado.
Yo no, ni un ápice."


Nick Furia es uno de los personajes más veteranos de Marvel, con el mérito añadido de no pertenecer al ramo de los superhéroes, habiendo debutado ya en el lejano 1963 en las páginas de la publicación de corte bélico El Sargento Furia y sus Comandos Aulladores donde los incombustibles Stan Lee y Jack Kirby nos relataron sus vivencias durante su participación en la Segunda Guerra Mundial. Ya en 1965 Nick Furia ejercería como agente y espía de la CIA y, posteriormente, como comandante en jefe de la famosa agencia de inteligencia y antiterrorismo SHIELD convirtiéndose en décadas posteriores en una de las piezas principales del engranaje de la continuidad Marvel. Su extraña longevidad se achacaría tiempo después a la llamada Fórmula Infinito con la que había sido tratado al final de la guerra después de haber sido gravemente herido a causa de una mina terrestre. En tiempos presentes Nick Furia cayó en desgracia a raíz de Secret War, una historia escrita por Brian Michael Bendis y dibujada por Gabriele Dell'Otto, donde su enfrentamiento contra el país de Latveria le llevavía a actuar al margen de la ley internacional y de las órdenes del gobierno estadounidense, en aquel momento aliado del antiguo reino del Doctor Muerte, para acabar siendo considerado un traidor y verse obligado a pasar a la clandestinidad dentro de su propia nación para enfrentar la corrupción presente en las mismísimas filas de SHIELD.


Sería en Invasión Secreta, después de un largo período actuando en las sombras, cuando Nick Furia volvería a la primera línea de fuego, esta vez acompañado de unos nuevos reclutas que formarían su tropa de choque, para combatir a la amenaza skrull que se había infiltrado hasta los entrañas en las más importantes organizaciones mundiales. Es justo en este punto cuando en Marvel dieron vía libre a la nueva serie protagonizada por Nick Furia que sería guionizada por el tándem Jonathan Hickman y Brian Michael Bendis e ilustrada por el artista italiano Stefano Caselli y que tendría el enigmático título de Guerreros Secretos. Pero la Invasión Secreta traería consigo el amanecer del Reinado Oscuro de Norman Osborn, con los héroes enfrentados unos a otros, obligando a Nick Furia a seguir oculto y luchando contra el poder establecido financiando su propio ejército formado primero por los mencionados Guerreros Guerreros, una agrupación formada por metahumanos sin experiencia en el campo de batalla o en la acción superheróica y en su mayoria unos grandes desconocidos, y recuperando después a sus míticos Comandos Aulladores entre los restos de los agentes de SHIELD, con el fiel Dum Dum Dugan al frente, que aún le son fieles y contrarios a HAMMER la organización heredera de SHIELD. Todo ello llevará a Nick Furia y sus hombres a librar la guerra más cruda y dura que han conocido contra la peligrosa organización terrorista Hydra del Baron Wolfgang von Strucker en la que militan pesos pesados como el Gorgon o Madame Hydra.


En Guerreros Secretos tenemos a un Nick Furia en su máximo esplendor, a medio camino del James Bond más clásico y el Clint Eastwood más memorable, con sus habituales frases lapidarias, su carácter maquiavélico y huraño y su capacidad para sorprendernos con sus habitualmente infalibles planes de reserva. Los personajes que alguna vez han estado ligados a la historia del personaje, como el pragmático Dum Dum Dugan o la ambigua Condesa Valentina Allegro de la Fontaine, hacen acto de presencia en las nuevas aventuras de un Nick Furia rodeado, por otro lado, por un grupo de jóvenes de dispares personalidades y temperamentos a los que intentará adiestrar personalmente. La serie maneja muy bien esa oposición entre el pasado, la experiencia y el compromiso encarnados en el perro viejo que resulta Nick Furia y los nuevos tiempos, extraños y reaccionarios, que se identifican con los miembros que él mismo ha seleccionado para su arriesgada empresa. De igual manera la colaboración entre Jonathan Hickman y Brian Michael Bendis da como resultado un interesante híbrido entre el cómic superheróico clásico y el relato de intriga y suspense. Jonathan Hickman aporta su narrativa ágil y fresca mientras que Brian Michael Bendis colabora con sus ideas y sus habituales diálogos, aquí algo más contenidos y efectivos al integrarse con naturalidad en la trama concebida por su compañero que, además, suaviza el acusado decompressive storytelling del creador de Alias.

Este cuadro lo completa Stefano Caselli que, si bien su dibujo no resulta de primer nivel, consigue atraer la atención gracias a su agradable y detallado trazo que en ocasiones parece recordar al trabajo de Humberto Ramos aunque prescindiendo del "histrionismo" y la caricatura propia de las creaciones del dibujante mexicano. Dicho esto Guerreros Secretos resulta una de las mejores series que ha publicado Marvel en los últimos años, llena de grandes momentos, acción y tensión y personajes bien caracterizados sabiendo lidiar, por otro lado, con la actualidad marvelita y utilizarla en su beneficio. Por desgracia, lo bueno no suele durar normalmente, y ya se ha anunciado la cancelación en Estados Unidos de Guerreros Secretos en su futuro número treinta a pesar de que Jonathan Hickman ha declarado en alguna ocasión que tenía una trama preparada que le daría juego durante al menos un par de años más. Esta decisión, más que a las ventas, podría deberse al nuevo status quo en el Universo Marvel ante la caída del Reinado Oscuro y el advenimiento de la llamada Edad Heroica en la que la franquicia de Los Vengadores tendrán de nuevo un destacado papel siendo una de la series más esperadas Los Vengadores Secretos de Ed Brubaker y Mike Deodato que parece asumirá el puesto que hasta ahora había ocupado Guerreros Secretos con una plantilla de personajes de más renombre encabezada por un resucitado Steve Rogers que comandará a figuras como Máquina de Guerra, Bestia, Nova, Valkyria o El Caballero Luna. Una evidencia más de que en Marvel nada se crea ni se destruye, simplemente se transforma.


Ver también:
Powers de Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming
Spider-woman de Brian Michael Bendis, Brian Reed y Luna Brothers
Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis -El Eterno Crossover Interminable-

Daredevil -Guionistas sin Miedo (I)-

Daredevil -Guionistas sin Mierdo (II)-

19 de junio de 2010

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"


"Curiosamente Watchmen es un horrible cómic de superhéroes, como cómic de ese género no funciona. Funciona como reflexión metalinguística sobre la influencia del superhéroe en la cultura estadounidense."

Juan José Vargas, autor de Alan Moore: La Autopsia del Héroe



18 de junio de 2010

The Big Freak-Effect Theory - Expediente (VI)-


-El Caso del Perro de Diógenes-


-Este artículo fue publicado originalmente en La Caverna-

"En mitad de un banquete, algunos invitados comenzaron a arrojarle huesos como si se tratara de un perro. Diógenes se les plantó enfrente y comenzó a orinarles encima, tal como hubiera hecho un perro. También le gritaron “perro” mientras comía en el ágora y él profirió: “¡Perros vosotros, que me rondáis mientras como!"

Puede que a muchos les suene el nombre, a algunos con cariño, de Jim Henson, creador de los Muppets (conocidos en España como Los Teleñecos), Fraggel Rock y Barrio Sésamo, así como películas tan entrañables como Dentro del Laberinto y Cristal Oscuro. Hoy quería hablaros de una de sus obras para televisión más destacadas de los años ochenta: El Cuentacuentos.


Cuando las gentes sabían de su pasado con cuentos
explicaban su presente contándose cuentos
y predecían su futuro con cuentos.
El mejor lugar de la casa junto al fuego...
se le reservaba siempre, al Cuentacuentos.




Se trata de una serie de nueve capítulos en la que un personaje llamado El Cuentacuentos, interpretado por John Hurt, se encontraba sentado en su sillón frente al fuego junto a su perro. El Cuentacuentos nos hacía de anfitrión y narrador de la historia, de manera semejante a El Guardián de la Cripta, pero sin ser tan aterrador sino más bien entrañable. La historia, casi siempre un cuento popular sacado del folclore europeo, se nos presentaba de una manera novedosa, a partir de trozos relatados con actores reales, otras parte con marionetas y algunas con animación como los efectos mágicos producidos en la casa, o palacio, de El Cuentacuentos.

En el primer capitulo de la serie El Cuentacuentos nos relata un viejo cuento popular ruso titulado el El soldado y la Muerte en el cual el soldado en cuestión tenía un saco mágico con el que podía obligar a cualquier ser a meterse en él llegando incluso en un momento preciso de la historia a encerrar en él a la misma Muerte haciendo inmortal a todos los seres de la Tierra. En un momento de la narración El Cuentacuentos explica como el rumor del encarcelamiento de la Muerte se extiende por todo el mundo repitiendo la frase "La Muerte es prisionera" en varios idiomas pero se para en seco un momento intentando recordar como se decía en griego siendo el perro quién se lo explica.


Puede que en un mundo de fantasía en el que un perro pueda hablar no nos parezca raro que además sepa hablar griego, incluso nos parecería absurdo intentar explicarlo, pero resulta que la serie de El Cuentacuentos tuvó una continuación de cuatro capítulos titulada El Narrador de Historias: Mitos Griego.


En esta nueva serie el narrador fue interpretado esta vez por Michael Gambon el cual cuenta sus relatos desde el mismísimo Laberinto de Creta, al que ha sido arrojado por ladrón, y al que curiosamente le acompaña el mismo perro. Ni el narrador ni el perro tienen nombre, sólo son narrador y perro, y podríamos apostar a que se trata del mismo perro (muy longevo, sí, pero no es raro en un mundo de fantasía) y ese pequeño apunte del lenguaje griego serviría como punto de unión entre ambas series, entendiendo, por supuesto, la anterioridad histórica de los mitos griegos a los cuentos populares medievales y renacentistas.

Dicho esto, no me queda nada mas que ladrar...


Artículos relacionados:
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (I) Todo lo que quiso saber sobre Woody Allen y Superman y nunca se atrevió a preguntar-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (II) Persiguiendo a Cels-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (III) Filosofía de Perdidos-
The Big Freak-Effecy Theory -Expediente (IV) La Convención de Asesinos de Alan Moore y Neil Gaiman-
The Big Freak-Effecy Theory -Expediente (V) Mi Nombre es Dee, John Dee-

17 de junio de 2010

-Alan Moore: La Autopsia del Héroe de Juan José Vargas-


"Alan Moore ha sacrificado al héroe tradicional, resucitando personajes terminales como La Cosa del Pantano o Miracleman, pero al mismo tiempo que resucitaba a estos héroes los mataba para recrearlos."

Alan Moore es, casi por unaminidad, el mejor guionista de cómics de las últimas tres décadas y hoy ya nadie duda de que su trayectoria es una de las más interesantes e influyentes del mundo de la viñeta. Se ha ganado a pulso su título y el reconocimiento general de público y crítica por ser uno de esos genios visionarios capaces de ver más allá y mejor que el resto de sus contemporáneos. Un personaje, excéntrico y en ocasiones polémico, que no tuvo complejos para escribir historias con personajes hiperhormonados y encorsetados en disfraces ridículos como son los superhéroes sabiendo dejar a un lado los tópicos establecidos del género para elevar su mitología y sus aventuras al rango de literatura de culto con obras tan representativas como Miracleman, La Liga de los Caballeros Extraordinarios, La Broma Asesina y, sobre todo, su obra más aplaudida, Watchmen. Pero, más allá de los superhéroes, Alan Moore corroboró que el cómic era una plataforma perfecta para la expresión artística en la que se podían tratar todo tipo de temas creando durante su carrera obras de primer nivel en diversos y variados géneros que van desde la parodia, en sus inicios con The Bojeffries Saga o las más referenciales de los últimos años Tomorrow Stories o Top Ten de la línea America's Best Comics, a la ciencia ficción, con V de Vendetta o sus relatos cortos para 2000 A.D., al tratado histórico cercano a la literatura de terror gótica, a falta de una mejor definición para una obra tan exhaustiva y completa como From Hell, o incluso el cómic erótico que, junto a su esposa Melinda Gebbie, exploró en Lost Girls.

Durante este tiempo mucho se ha dicho y escrito sobre el guionista inglés, al que su nombre se ha asociado siempre con unas cotas de calidad poco accesibles para otros guionistas y artistas, con estudios y aproximaciones a su trabajo bastante interesantes y certeras. A pesar de ello pocas de ellas han sabido analizar la figura del propio creador y el verdadero porqué de su éxito. Y muchas menos han sido traducidas o publicadas en nuestro idioma siendo ahora cuando el mercado ha comenzado a interesarse en la teoría del medio como certifican publicaciones como Del Tebeo al Manga, la colección en doce tomos de Panini sobre la historia del cómic coordinada por Antoni Guiral, o la reciente La Novela Gráfica de Santiago García acompañadas de obras más divulgativas y atípicas como La Física de los Superhéroes del profesor e investigador James Kakalios. En cuanto a nuestro reverenciado guionista hace poco se llenó un hueco en nuestras librerias con el monográfico Alan Moore: La Autopsia del Héroe del profesor, crítico y guionista Juan José Vargas, publicado por Dolmen Editorial en su colección Pretextos, y que se ha vendido como el estudio más completo sobre la obra del mago de Northampton. El libro en cuestión, con una extraordinaria ilustración en su contraportada y solapas donde se incluyen los personajes más emblemáticos de las historias de Alan Moore, contiene un prólogo del director, actor y guionista de cine Nacho Vigalondo donde nos cuenta su experiencia personal cuando en su juventud, como aficionado a los cómics, se acercó a La Cosa del Pantano que en su momento le pareció "una molestia inesperada" y un "desperdicio" carente de acción y como a la larga se acabó convirtiendo en un incondicional de la narrativa del guionista inglés.


Después del simpático prólogo de Nacho Vigalondo encontramos una introducción del mismo Juan José Vargas, titulada De Asesinatos y Autopsias, que supone toda una declaración de intenciones y de esfuerzo para intentar ponernos en antecedentes. Dicho esto, Alan Moore: La Autopsia del Héroe, se centra en el análisis de la obra del autor con algunos breves retazos biográficos para situarnos o, en algunos casos concretos, para hacernos entender el porqué de algunas de las elecciones sobre sus proyectos como los que tienen que ver con su etapa independiente en su editorial Mad Love o su trabajo en V de Vendetta junto a David Lloyd que se vieron en ambos casos definidos por la oposición a la política conservadora del gobierno de Margaret Tatcher en los años ochenta. Juan José Vargas hace un repaso global a toda la producción del guionista inglés desde sus primeros pasos, en donde se incluyen obras de facturación inglesa como El Capitán Britania o La Balada de Halo Jones, pasando por su aventura americana en DC Comics, que nos traería títulos como La Cosa del Pantano, sus historias sobre Superman o, por supuesto, Watchmen junto a Dave Gibbons y sin olvidar, por otro lado, sus publicaciones independientes como From Hell, la inacabada Big Numbers o Un Pequeño Asesinato, o sus "trabajos alimenticios" para Image Comics en series como WildCATS o Supreme o su línea America´s Best Comics donde destacan las conocidas The League of Extraordinary Gentlemen, Tom Strong o Promethea.


Juan José Vargas ofrece algunas interesantes reflexiones centradas en la capacidad de Alan Moore para reinterpretar al héroe contemporáneo y al superhéroe, aunque suelen ser breves y concisas debido al espacio limitado y al intento imposible de abarcar el grueso de la trayectoria del guionista inglés en una única publicación. Destaca también el relato de algunas de las desavenencias de Alan Moore con algunos de sus compañeros con los que ha trabajo en algún momento como ya le ocurrió con el "pseudo-dibujante" Rob Liefeld en su estancia en Image Comics o con Alan Davis con quién gaurda cierta enemistad a raíz de sus posturas diametralmente opuestas respecto a los derechos de publicación del Capitán Britania. Para ser justos no se puede decir que Alan Moore: La Autopsia del Héroe sea la obra definitiva sobre el reputado autor aunque si resulta un estudio bastante completo con un análisis que le va a la zaga, escrito con oficio y sin excesivas cabriolas literarias y conservando en gran medida una independiente objetividad y capacidad crítica sobre el tema tratado. Como Juan José Vargas expresa en el epílogo final lo que más sorprende de todo es que como fans del idolatrado autor británico no podemos por más que aceptar que al igual que nosotros "este hombre es un ser humano". Dicho esto Alan Moore: La Autopsia del Héroe resultará una propuesta interesante y útil "para entendidos y profanos" y puede ser un punto de apoyo para conocer o adentrarse en algunos de los trabajos menos conocidos del gran e indispensable Alan Moore.


Artículos relacionados:
-Especial V de Vendetta-

-Tomorrow Stories de Alan Moore y Amigos-
-La Broma Asesina -La Sonrisa de El Caballero Oscuro-

Ver también:

Declaraciones de Juan José Vargas a RTVE sobre Alan Moore: La Autopsia del Héroe

16 de junio de 2010

Cine Om -Kick-Ass: Listo Para Machacar de Matthew Vaughn-


"Sin poderes.

Sin responsabilidades."


La prueba definitiva de que Mark Millar sabe vender una idea es la recién estrenada película Kick-Ass, basada en el cómic del mismo nombre del mencionado guionista escocés y del dibujante marvelita John Romita Jr., cuyos derechos fueron vendidos para adaptarse a la gran pantalla antes de que la historieta siquiera hubiese terminado de publicarse en Estados Unidos. Las beneficiarias del negocio fueron las productoras Marv Films y Plan B Entertainment, del director británico Matthew Vaughn y del actor Brad Pitt respectivamente, dos personajes que se habían conocido ya con anterioridad en Snatch: Cerdos y Diamantes de Guy Ritchie donde el director de Stardust trabajó también de productor. Mark Millar se encuentra encantado con este tipo de situaciones que le permiten codearse con el star system hollywoodense aunque ello suponga pasar por encima de su misma obra, con ya ocurrió con Wanted de Timur Bekmambetov, lo que nos deja la imagen de un guionista sin escrúpulos entregado a la fascinación que el vil metal ejerce sobre él. No parece ser una coincidencia que sus últimas obras parezcan más storyboards de películas por estrenar que cómics al uso siendo Kick-Ass una buena muestra de ello. Un cómic lleno de violencia, palabras obscenas y esa morbosa y gratuita, a menudo vacía, provocación que tanto gusta al guionista de The Ultimates o The Authority. Obras con un planteamiento cinematográfico en su estética y narrativa que dan como resultado un entretenimiento puro y duro de escasas pretensiones y que no lleva a engaño a nadie pues en todo momento ofrece lo que vende.


Kick-Ass, la película, es la historia de Dave Lizewski -interpretado por el casi desconocido Aaron Johnson- un estudiante común y corriente aficionado a los cómics de superhéroes que un buen día decide convertirse en uno de ellos a pesar de no tener superpoderes ni ninguna habilidad especial para combatir el crimen. Después de bautizarse como Kick-Ass el resultado de su primera incursión acabará con él en el hospital a pesar de lo cual no desistirá en su empeño de marcar la diferencia consiguiendo convertirse finalmente en todo un fenómeno en los medios de comunicación y en las redes sociales. Pero todo empezará a torcerse cuando aparezcan en el camino de nuestro aprendiz de héroe algunos imitadores de su trabajo algo más brutales y eficientes que él mismo, Hit Girl -una impresionante y violenta Chloë Moretz- y Big Daddy -un Nicolas Cage divirtiéndose a lo grande emulando a un apócrifo Batman-, que acabarán por arrastrar a Kick-Ass a su lucha personal contra la mafia local liderada por Frank D´Amico -un Mark Strong de nuevo en la piel del villano de turno después de su aparición en el Sherlock Holmes de Guy Ricthie- que intenta controlar los bajos fondos mientras lidia con su papel como marido y como padre de un hijo deseoso de seguir sus pasos -Christopher Mintz-Plasse el ya mítico McLovin de la comedia Supersalidos-. En definitiva una historia "sin responsabilidades" y "sin poderes" como rezan algunos de los pósters publicitarios del estreno de Kick-Ass en nuestro país.

El caso es que Matthew Vaughn ha conseguido con Kick-Ass, acompañada del innecesario subtítulo en España de Listo Para Machacar, una adaptación bastante fiel al material original de Mark Millar y John Romita Jr. y una de las causas para ello podría haber sido, paradójicamente, el haberse desarrollado en paralelo a la publicación del cómic en cuestión. No obstante, son patentes algunos cambios sustanciales en la versión cinematográfica de la historia que, aunque no elude el tono gamberro del original ni hace ascos a embadurnar con litros de sangre la pantalla tampoco llega, ni mucho menos, a los excesos que podemos ver en el cómic. La atmósfera desvergonzada y sátirica que Mark Milar exhibe con orgullo en las viñetas del cómic se presiente en la adaptación de Matthew Vaughn aunque aquí es mucho más condescendiente con el espectador y con los personajes -sólo hay que comparar la relación de Kick-Ass con su interés romántico o con su padre en el cómic y la película- siendo mucho menos explícita en las escenas de sexo y violencia y convirtiendo el metraje casi en una parodia del Spider-man de Sam Raimi -al que se "homenajea" tanto en el cómic como en la película-. No es de extrañar pues que en los últimos días se haya añadido el nombre de Aaron Johnson a la lista de posibles sucesores de Tobey Maguire para encarnar al famoso arácnido de Marvel en el relanzamiento de la franquicia que prepara Sony para los próximos años con Marc Webb el director de la recomendable (500) Días Juntos donde también aparecía Chloë Moretz.


Algunas diferencias más visibles, que entran antes por la retina, son los trajes de los personajes que respecto al cómic han sufrido notables cambios -a excepción del traje de neopreno de Kick-Ass- para, en apariencia, hacerlos más llamativos o en el caso del Big Daddy de Nicolas Cage contentar al actor para poder, al fin, interpretar una versión más pulp y bizarra de famoso cruzado enmascarado. Un personaje, por otro lado, de cuya historia se han eludido sus aspectos más "peliagudos", su identidad real que no es otra que un fanboy de los cómics de superhéroes con algún que otro tornillo suelto que, no obstante, puede ser uno de los aciertos de la película respecto al cómic donde Mark Millar da una visión bastante tópica y cuestionable del lector habitual de cómics. La película también aligera en gran medida su bajaje comiquero, respecto al cómic donde las múltiples referencias y guiños al género buscan la sonrisa cómplice del seguidor, y que no habría funcionado para atraer a un público más generalista. El humor y la parodia se utilizan para quitar trascendencia a las escenas más sangrientas alejando la historia del tono más sobrio y oscuro, que no adulto, de la obra en la que se basa. Y todo ella deriva es un espectáculo que no parece tomarse en serio a sí mismo pero que resulta un efectivo entretenimiento para matar un par de horas de nuestro tiempo. Una historia que, como el cómic, no aporta gran cosa al género de superhéroes ni, por supuesto, al cine contemporáneo, pero que no engaña a nadie y sirve como un honroso complemento a la obra de Mark Millar y John Romita Jr. aunque para algunos, sobre todo si no son muy amantes de los superhéroes, puede ser una auténtica patada en el culo difícil de digerir.


Artículos relacionados:
-Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr.-


Ver también:
-Kick-Ass en Un Tebeo Con Otro Nombre-

15 de junio de 2010

Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman,Tony Moore y Charlie Adlard -El Oscuro Retrato del Superviviente-


"¿Cuándo fue la última vez que cualquiera de nosotros DE VERDAD hizo algo para conseguir lo que quería? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que cualquiera de nosotros NECESITÓ algo de lo que QUERÍA? El mundo que conocíamos ya no existe. En cuestión de meses la sociedad se ha desmoronado, sin gobierno, sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable. En un mundo gobernado por los muertos, por fin nos vemos obligados a empezar a vivir"


Los Muertos Vivientes es una serie de Image Comics, creada por el guionista Robert Kirkman y el dibujante Tony Moore, que se comenzó a publicar en el año 2003 en Estados Unidos. Posteriormente, después de los primeros siete números, Tony Moore sería sustituido por Charlie Adlard que se convertiría en el dibujante oficial de la serie hasta la actualidad. Planteada como "la película de muertos vivientes sin final" y plasmada en blanco y negro, como homenaje a la seminal La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero, la historia de Robert Kirkman se ha ganado el reconocimiento de público y crítica con una serie de terror de tintes dramáticos y apocalípticos que, a medida que avanza, se descubre como una interesante reflexión sobre el concepto de humanidad recordando tanto a películas del género como a obras literarias en la línea de clásicos como Soy Leyenda de Richard Matheson o La Carretera de Cormac McCarthy. Esto se debe ante todo a la importancia que el guionista estadounidense otorga a sus personajes, a los que caracteriza de forma magistral, mostrándonos todo un crisol de personalidades y posturas encontradas que traspasan las viñetas del cómic mientras asistimos al largo y duro camino plagado de fatalidades que estos seres deben superar a diario. Lo que ven cada día y viven para contarlo les obliga a cambiar y evolucionar en consonancia al mundo muerto e inhabitable que les rodea.

La historia de Los Muertos Vivientes comienza de forma parecida a la película 28 Días Después de Danny Boyle con Rick Grimes, un honesto e idealista policía de un pequeño pueblo de Kentucky, que despierta en el hospital de la región después de haber sido herido durante el cumplimiento de su deber. Durante días, ingresado e inconsciente, es ajeno a la terrible metaformosis que ha sufrido su antiguo mundo y que pronto comprobará en sus propias carnes. Los muertos caminan por las calles devorando a los vivos y todo es caos y destrucción a su alrededor. Rick Grimes iniciará un viaje a través de tan dantesca realidad para encontrar a su mujer, Lori, y su hijo, Carl, que se vieron obligados a huir dejándole atrás cuando la epidemia comenzó. Después de reunirse con ellos junto a un grupo de supervivientes en Atlanta la cruzada por mantenerse con vida y sobrevivir al holocausto zombie les llevará a formar un grupo de nómadas a la búsqueda de un lugar en el que poder eludir la tragedia y la muerte que les persigue aunque, como pronto descubrirán, en un lugar sin reglas todo puede ir a peor en cualquier momento. La civilización y la sociedad que habían conocido es ahora sólo un recuerdo del pasado que sólo representa un peso en sus almas difícil de sobrellevar. Como reza la contraportada de la edición de Planeta de Agostini de Los Muertos Vivientes "la sociedad se ha desmoronado, sin gobierno, sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable" ante lo cual Rick Grimes y el resto de supervivientes se verán "obligados a empezar a vivir".


En nuestro país, de la mano de la mencionada Planeta de Agostini, se han publicado hasta la fecha diez tomos recopilatorios con los primeros sesenta números regulares de la serie que componen los títulos: Días Pasados, Muchos Kilómetros A Las Espaldas, Seguridad Tras Los Barrotes, Lo Que Más Anhelas, La Mejor Defensa, Esta Triste Vida, La Calma Antes De..., Creados Para Sufrir, Aquí Permanecemos y En Lo Que Nos Hemos Convertido. Durante estos casi ocho años la serie ha conseguido mantener la tensión y el interés en una historia que parece ir siempre in crescendo mientras Robert Kirkman, como un cruel y despiadado demiurgo, castiga en cada número a sus creaciones con las más retorcidas y macabras situaciones que es capaz de imaginar. Los personajes no permanecen inalterables a sus designios y reaccionan como verdaderas personas: hundiéndose, renunciando a toda esperanza, entregándose a la depravación y la muerte o, los que menos, intentando preservar su cordura y sus principios. No son los muertos vivientes sus peores enemigos sino ellos mismos, la humanidad herida que se abraza a lo salvaje y a su descarnado instinto de supervivencia, por lo que lo más horrible que les puede suceder no es morir y convertirse en un horrible monstruo putrefacto sino descubrir lo que ocurre cuando alguien esta dispuesto a todo por sobrevivir o pierde la esperanza en el camino. Como apuntaba el propio guionista, originario también de Kentucky, sus "tramas existen gracias a los personajes" y eso es algo innegable que en Los Muertos Vivientes resulta además una máxima llevada hasta el extremo.


El dibujo de Tony Moore en los primeros números de la serie parecía el ideal para la historia con su estilo detallista pero de trazo parco y estilizado por lo que, de primeras, la transición repentina al dibujo más indefinido y oscuro de Charlie Adlard costó de asimilar aunque a estas alturas cueste imaginar la serie en manos de otro dibujante diferente y eso a pesar de que, como apuntan algunos, parece haberse acomodado un poco en su labor en los últimos números. Charlie Adlard, no obstante, se compenetra con la narrativa de Robert Kirkman y sabe estar a la altura tanto en los momentos de más tensión de la serie como en los más íntimos y personales -que suelen ser los más habituales- donde consigue reflejar los sentimientos y las reacciones de los personajes de manera más que certera. Eso ayuda a vislumbrar aún mejor, al repasar los primeros números de la serie, la increíble evolución de los personajes que aún resulta más marcada en su protagonista, un Rick Grimes que asume el liderazgo de un grupo de supervivientes deseoso de poder ayudar a los demás pero al que los continuos golpes, caídas y contrariedades de su nueva vida, normalmente de consecuencias trágicas, le van amargando y endureciendo el carácter y el alma hasta convertirle en una persona totalmente distinta asediada por la locura y el miedo de perder la escasa humanidad que corre por sus venas. Cliff Rathburn, que ya ha trabajo con Robert Kirkman en la también fantástica Invencible, se encarga de los grises de la serie y que complementan a la perfección los lápices y el entintado de Charlie Adlard dándoles mayor profundidad y dejando la sensación de que más que leer un cómic estamos viendo una película clásica de terror de los años sesenta.


Robert Kirkman asegura tener "una historia sólida para los próximos años del cómic" y seguramente piensa seguir castigando a sus personajes hasta lo impensable mientras asistimos a la decadencia y a la prevalencia de los más primarios instintos humanos. Los Muertos Vivientes deja muchas imágenes impactantes para el recuerdo que no son aptas para estómagos sensibles ni para los de moral "excesivamente rigurosa" o de "alma cándida" debido al reflejo oscuro, casi opaco, del ser humano que en sus páginas encontremos. El realismo y el respeto con que Robert Kirkman trata a los personajes y su historia provoca que, como todo buen relato o película sobre muertos vivientes, mantenga un alto nivel metafórico y referencial que resulta en una inquietante tesis sobre nuestro propio mundo y los valores con los que solemos definirnos a nosotros mismos. Actualmente Los Muertos Vivientes se encuentra en proceso de adaptarse como serie de televisión en un proyecto que dirigirá Frank Darabont y en la que colaborara el propio Robert Kirkman guionizando algunos de los capítulos de la misma. Mientras esperamos para comprobar si esta serie hará justicia o no al cómic en que se basa lo que podemos seguir afirmando es que Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman y Charlie Adlard sigue manteniendo el mismo nivel que desde sus inicios habiéndose convertido por derecho propio en una de las mejores publicaciones que podemos encontrar actualmente en el mercado. Una obra imprescindible que no debemos dejar pasar y que resulta toda una adicción una vez conocida. Tal vez los muertos nunca se lleguen a levantar de sus tumbas pero si lo llegan a hacer ahora sabemos que no es a ellos a los que tendremos que temer.


Ver también:
Entrevista a Robert Kirkman en Entre Cómics

Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman en Zona Negativa
Los Muertos Vivientes en Tengan Mucho Cuidado Ahí Fuera

Artículos relacionados:

-Los Muertos Vivientes: Creados Par Sufrir de Robert Kirkman y Charlie Adlard-

14 de junio de 2010

Review Lost 6x17 - 6x18: The End


¡Atención puede y debe contener spoilers!

Han sido 6 años intensos. Hemos cazado jabalíes; saciado nuestra sed con cerveza Dharma; comido chocolatinas Apollo mientras pulsábamos un botón cada 108 minutos a fin de evitar el fin del mundo; todo ello mientras jugábamos una partida de senet o backgammon, casi sin saber que las fichas éramos nosotros mismos; viajado al pasado, al futuro, retornado al presente, para luego vivir una existencia postmortem hacia el siguiente paso evolutivo de nuestro ser. Sin duda, Perdidos, ha sido toda una experiencia, un viaje en toda regla, hasta el final de la vida y más allá, una metáfora de la existencia humana, la búsqueda de uno mismo, la lucha entre el bien y el mal, la redención y los lazos eternos del amor y la amistad como ejes vertebradores de esa trasformación de los personajes. Como en su día comenté, lo importante era el viaje en sí mismo, y no hay duda que éste ha merecido la pena.

No se han dado muchas respuestas a las cuestiones clásicas que muchos de los seguidores ansiaban, pero se ha hecho algo más importante: cerrar las tramas de los personajes. Desde este punto de vista, no podemos tener ninguna queja, pues hemos llegado incluso “más allá” de lo habitual. Sobre los enigmas sin contestar, creo que muchos de ellos pueden ser respondidos uniendo las piezas de puzzle que los guionistas han ido dejando, a cuenta gotas, a lo largo de toda la serie. En cierta forma, esa libertad de interpretación que posee Perdidos, tan característica de los “textos sagrados”, es un incentivo para que la serie siga viva muchos años después de su conclusión. Porque para ser sinceros, si hubiésemos sido espectadores omniscientes no hubiese sido lo mismo. Incluso ahora, que la serie ha concluido, esa omnisciencia perjudicaría el carácter mitológico y alegórico que destila Perdidos. Al final, no se trata tanto de encontrar las respuestas, sino de aprender a vivir sin ellas.

En The End esperábamos más épica, pero los guionistas han apostado por la emotividad y el homenaje a los personajes clave de la serie. No obstante, escenas como la lucha entre Jack y Antijacob en el acantilado han sido espectaculares. Sin olvidar la isla a punto de desmoronarse, la cueva con el manantial de luz o el despegue del vuelo de Ajira. Pero como se ha apuntado, la emotividad es la gran apuesta en esta finale, y toda ella se articula mediante esas “reconexiones” entre los personajes de la “realidad alternativa”. Realidad que muchos entienden, tras el visionado de The End, como una especie de limbo, Mundo de los Espíritus o purgatorio. Intentando seguir con la teoría que he ido hilvanando en las reseñas de los episodios, llamaré a esta realidad “Antesala Kármica”. Un lugar atemporal regido por las leyes del karma. Así, dependiendo de las acciones que los personajes realizan en sus vidas, éstas condicionarán a la existencia en la antesala. Por ende, los personajes que han logrado redimirse en sus vidas viven, en la antesala kármica, una vida ideal, al menos en apariencia. Hurley se ve librado de su mala suerte, Kate es inocente, Locke vive con Hellen, Ben sigue cuidando de Alex, Desmond tiene la aprobación de Widmore, Faraday se puede dedicar a su verdadera pasión, Miles logra conocer y tener buena relación con su padre. Sin embargo, personajes que no han logrado esa redención, como Keamy, Bakunin o Anthony Cooper, encuentran la muerte física o mental.

Los personajes redimidos viven en esta antesala kármica una vida un tanto idílica y de recompensa, pero no todos ellos están preparados para “reconectarse”. Por ejemplo, Ana Lucía, todavía no está preparada, en esa antesala cada persona debe solucionar algún problema personal con el que todavía está lidiando. Por ejemplo, Ben Linus, no entra en la iglesia junto a los demás, siente que todavía tiene que atar algunos cabos sueltos. Seguramente relacionados con Alex y Rousseau, a las que debe pedir perdón. Pero se queda con la alegría de haber recibido el perdón de Locke, aunque sea en esa otra vida. Por otro lado, también hay personajes como Eloise Hawking, que se resiste a abandonar ese plano de la existencia pese a que ya es conciente de su condición. Tras sacrificar a su hijo Faraday en la isla, ella tiene la oportunidad de verlo cumplir su verdadero sueño de ser músico. Pero como le recuerda Desmond, tarde o temprano tendrán que partir en otro grupo. Pero también hay otro tipo de personas que no sabemos que son, el personaje más perturbador de esta antesala kármica es David, el supuesto hijo de Jack. No sabemos quién es en realidad, quizá sea una especie de guía que ayuda a Jack a encontrar el equilibrio y prepararse para ese lugar al que van. Sea como sea, esa realidad, según nos explica el padre de Jack , que no en vano se llama Christian Shephard, es un lugar creado entre todos ellos para reencontrarse y dar el siguiente paso hacia una nueva existencia superior. Recordar lo vivido, quitarse el peso de los errores del pasado y seguir avanzando. El padre de Jack es el encargado de guiarlos hacia ese nuevo plano existencial, les abre –literalmente- las puertas hacia esa luz, la misma luz que había en la isla, pero esta vez en toda su esencia y esplendor. “Reconectarse” no es sólo recordar sus vidas, sino encontrar el equilibro existencial, liberarse y cerrar su historia personal.

Hablemos de la isla, es allí donde tiene lugar la historia real, los sucesos clave con los que cada personaje encuentra su lugar en la historia. Desmond es rescatado del pozo por Rose y Bernard. Pero Antijacob no tarda mucho en encontrarlos y se lleva consigo a Desmond. Es sorprendente la importancia que han otorgado los guionistas a este personaje. Siempre ha disfrutado de los episodios más especiales, pero, tras una quinta temporada en la que había perdido protagonismo, se ha convertido en fundamental en las trama de la isla y en Los Ángeles. Como apuntamos en la reseña del capítulo anterior, Jacob había tramado un plan para acabar con su Némesis. Él sabía que Jack, debido a las reglas, no podía dar muerte a Antijacob por sí mismo. Por eso instó a Widmore a que trajese a Desmond otra vez a la isla. Como quedó comprobado cuando explotó la escotilla, Desmond es el único capaz de aguantar el electromagnetismo de la isla sin sufrir daños graves. Desmond entra en la cueva y accede a esa especie de piscina, construida por una civilización antigua, que de algún modo canaliza el agua y la “luz”. A su alrededor hay los restos de otros intrépidos que intentaron acceder al lugar pero encontraron la muerte, o algo peor. No será el caso de Desmond, que se acerca a la luz y la desactiva sacando una especie de tapón de desagüe. Entonces empieza el pequeño Armagedón de la isla, la luz se extingue y el resplandor rojizo e infernal del magma nos presagia lo peor. La isla comienza a desmoronarse, lluvias torrenciales, terremotos, trozos enteros de la isla se hunden en el fondo del mar. Antijacob logra su objetivo, destruir la isla. Lo que no sabe es que es en ese momento en que la luz está ausente toda la isla ha perdido sus poderes especiales, y eso también le incluye a él.

Antijacob vuelve a ser mortal, éste era el plan de Jacob para acabar con él, y Jack es el encargado de esta misión. En cierto modo, Jack actúa como el mesías que se sacrifica por sus compañeros, lucha contra el mal y establece un nuevo periodo en la isla bajo nuevas reglas. Él muere, pero Hurley será nombrado su sucesor y con él se instaura un nuevo periodo, quizá más justo y con mejores reglas. Hay que reconocer que Jacob no empezó con buen pie su mandato, pues trajo dos mil años de problemas al crear al Humo Negro. Tampoco hay que olvidar que los métodos de Jacob no eran los mejores, entre ellos se incluía la manipulación de las personas, o el genocidio de los integrantes de la Iniciativa Dharma. Puede que sus intenciones fuesen buenas, resguardar la luz, pero sus métodos no distaban tanto de los que aplicaba Madre. Sin embargo, con la muerte redentora de Jack, se inicia un Nuevo Eón en la isla. Restablecido el equilibrio entre el bien y el mal, restaurada la luz de la isla, y con Hurley al mando, el personaje con el corazón más puro, cabe esperar un gobierno más positivo. No deja de ser curioso que el nuevo ayudante del guardián de la isla sea Ben. Creo que en este trabajo, Linus, acabará de encontrar la redención que tanto necesita teniendo en cuenta el pasado tan oscuro que posee. Hurley y Ben, como guardián y lugarteniente de la luz, se convierten en inmortales hasta que encuentren nuevos candidatos para esta misión. Al igual que Jacob y Richard, pudieron ejercer este cargo durante milenios o cientos de años. Aunque su primera misión será ayudar a Desmond, nuestro peculiar Ulises, a volver a su hogar y reunirse con su amada Penelope.

Sawyer, Kate y Claire logran escapar de la isla mediante el avión de Ajira que han reparado Richard, Miles y Lapidus. Me alegro de que nuestro compatriota inmortal siga vivo, Richard es un personaje muy especial. Al fin se ve librado de la maldición de no envejecer y se alegra cuando Miles le descubre una cana. Quiere vivir la vida, no sumando años, sino experiencias. Ahora sabe que al envejecer el camino para encontrarse con su amada Isabella es cada día más corto. Cabe suponer que los pasajeros del vuelo de Ajira escaparon de la isla y vivieron una larga vida fuera de ella. En la antesala kármica, Kate le dice a Jack que lo ha echado mucho de menos, lo que nos indica que vivió una larga vida fuera de la isla.

Antes de entrar en la cueva, Desmond y Jack tienen una conversación muy interesante. Desmond le dice a Jack que ha visto esa realidad alternativa en la que el avión no se había estrellado y vivían felices. Hasta aquí podemos entender que la detonación de la bomba de hidrógeno tuvo lugar, y como especuló Faraday, podrían cambiar la historia. Pero como Jack remarca, se equivocaron y la bomba no funcionó, no hay atajos, lo que pasó, pasó. Para confirmar este hecho, tenemos la escena en la que se “reconectan” Juliet y Sawyer. Ese “funcionó” de Juliet se refería a la máquina de chocolatinas y no a la bomba.

Jack muere entre el bambú, igual que llegó a la isla se va. Cierra los ojos, feliz al haber encontrado su lugar en la vida. No muere solo, Vincent, el perro de Walt, el mismo que lo despertó cuando llegó a la isla, le hará compañía en su transito hacia el otro mundo. Jack, ha cumplido su misión, el avión de Ajira sobrevuela por encima de él, ha salvado a sus amigos. Muere convertido en un hombre de fe, creyendo en el destino y viéndolo cumplido en sus manos. Locke tenía razón, estaban en la isla por un motivo, salvar a la humanidad y algo más importante para ellos, salvarse a sí mismos.

¿Qué es la isla? Es tan real como imaginaria, una metáfora del juego de la vida, un lugar físico y espiritual. Es San Borondón, el Shangri-La, el Shambhala, la Atlántida, el Axis Mundi y el Ónfalos de mundo. Es todos ellos y ninguno a la vez.

Námaste,


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