28 de abril de 2010

-Capitán América: Renacimiento de Ed Brubaker y Brian Hitch-


La idea original de Ed Brubaker era, en un principio, no alargar la muerte de Steve Rogers más allá de algunos números pero los acontecimientos, la oportunidad que suponía Civil War para dejar huella y algunas sugerencias editoriales le llevaron a trastocar su planteamiento inicial convirtiendo la muerte del Capitán América en toda una larga epopeya a consecuencia de la cual el guionista ha perdido mucho de la frescura y la fuerza de sus primeros números en la serie. En todo este tiempo Ed Brubaker, casi siempre escoltado a los lápices por su fiel escudero Steve Epting, ha jugado una partida de ajedrez sobre el charco de sangre dejado por el Capitán América con el sorprendente beneplácito de la crítica y los seguidores marvelitas. Con buen criterio, aunque con un tono tedioso y reiterativo en ocasiones, ha ido gestando, antes incluso de la susodicha muerte de Steve Rogers, el regreso del Centinela de la Libertad a la primera línea de fuego. Sea como sea era cuestión de tiempo que Steve Rogers, el que siempre ha sido y será el Capitán América original a pesar del gran sustituto que resulta Bucky Barnes, regresase de entre los muertos. Más aún si tenemos en cuenta la inminente película que sobre el personaje prepara el director Joe Johnston para el próximo año, The First Avenger: Captain America, con Chris Evans enfundado en traje de barras y estrellas y Hugo Weaving encarnando al terrible Cráneo Rojo, que, sin duda, tendrá sus repercusiones en la serie regular de Marvel en un futuro.

Capitán América: Renacimiento es la historia que ha servido de vehículo a Ed Brubaker para devolver a Steve Rogers al centro del huracán. Sharon Carter acaba de recuperar los recuerdos de los experimentos a los que había sido sometida por Arnim Zola y el Dr. Fausto bajo los designios del siempre peligroso Cráneo Rojo descubriendo que el destino de Steve Rogers podría haber sido peor que la misma muerte. Sharon Carter se confiesa con Bucky Barnes que enseguida se dispone a descubrir el paradero de su compañero de armas con la ayuda de Los Nuevos Vengadores y la Viuda Negra se lanza a una búsqueda en la que hay muchos intereses en juego. En su contra tendrán que lidiar no sólo contra los planes del archienemigo por excelencia de Steve Rogers sino también con sus secuaces, Calavera y Pecado, y con la oposición de Norman Osborn que pondrá los recursos de la H.A.M.M.E.R., con sus Vengadores Oscuros y sus Thunderbolts al frente, a disposición de los peores enemigos de Estados Unidos. Mientras, el Capitán América, deambula perdido en el tiempo reviviendo una y otra vez momentos de su vida pasada que tantas veces había intentado olvidar sin saber que Cráneo Rojo tiene planes para él...


Explica Ed Brubaker que en su niñez descubrió un libro que le impresionó especialmente y que le sirvió de inspiración a la hora de abordar la tarea de Capitán América: Renacimiento. La obra en cuestión, publicada en 1969, es Matadero Cinco de Kurt Vonnegut, una novela antibélica de ciencia ficción y "ficción autobiográfica" en la que un soldado estadounidense, Billy Pilgrim, apresado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial entra en contacto con unos seres extraterrestres llamados trafalmadorianos que son capaces de concebir el tiempo en cuatro dimensiones. El protagonista, sin control alguno sobre su voluntad, se verá obligado a revivir y descubrir sucesos enmarcados en su pasado y en su futuro viajando adelante y atrás en el tiempo una y otra vez. La novela de Kurt Vonnegut fue adaptada al cine en 1972 por el director George Roy Hill consiguendo un gran reconocimiento de la crítica que le llevarían a ganar el Premio Hugo y el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes de ese mismo año. La historia parece haber inspirado también al episodio La Constante de la serie Perdidos creada por Jeffrey Lieber, J.J. Abrams y Damon Lindelof, en el que uno de los personajes principales, Desmond Hume (también con pasado militar), padece una "enfermedad temporal" similar a la que aqueja al protagonista de Matadero Cinco y a la del propio Steve Rogers en Capitán América: Renacimiento.

Ed Brubaker, en este aspecto, se declara seguidor de la famosa serie estadounidense de ciencia ficción aunque niega, pese a algunas similitudes destacadas más relacionadas con esta que con la novela de Kurt Vonnegut, que haya sido un referente a la hora de abordar la historia que tenía entre manos. No obstante, si tenemos en cuenta también como Grant Morrison se encuentra embarcado en una historia de tintes muy similares en la serie regular actual de Batman, es difícil no encontrar un origen, aunque sea en el inconsciente colectivo, a la proliferación de este tipo de historias temporales de marcado carácter psicológico dentro del cómic mainstream tan poco dado a ello que suele plasmar una visión más frívola sobre los viajes en el tiempo. Sea como sea Ed Brubaker en Capitán América: Renacimiento nos sirve una historia con su habitual sello de calidad aunque se evidencia una cierta ligereza argumental menos propia del autor y más usual en este tipo de crossovers y eventos. El guionista estadounidense sabe lidiar con la actualidad del Universo Marvel y ofrecer a todos los personajes invitados, entre los que también se encuentran Namor o Los Cuatro Fantásticos, su particular momento de gloria aunque sea en detrimento de otros personajes más habituales de las páginas del Capitán América desde que el guionista llegó a la serie como son El Halcón o Calavera y Pecado.


En el aspecto gráfico de Capitán América: Renacimiento encontramos a Bryan Hitch, acompañado de Butch Guice encargado de ayudarle a cumplir con los plazos de entrega, y sustituyendo ambos a Steve Epting, el dibujante regular de la serie, esta vez demasiado ocupado con otros trabajos como El Proyecto Marvels, también con Ed Brubaker, como para hacerse cargo de la historia. Bryan Hicth cumple con su cometido ofreciendo una aspecto más detallado y espectacular que el ofrecido habitualmente por Steve Epting, que brilló especialmente en los primeros números del Capitán América pero que ha menguado en intensidad progresivamente desde entonces, siendo Butch Guice un gran apoyo para sus lápices que parecen darle otra dimensión a su dibujo. En contra, no obstante, Bryan Hitch evidencia una narrativa mucho menos lograda que la de Steve Epting más acostumbrado a los guiones de Ed Brubaker. El tono que le da a la serie Bryan Hitch se acerca bastante al que pudimos observar en su momento en The Ultimates junto a Mark Millar e incluso encontramos algún homenaje a esta obra cuando vemos al Capitán América vistiendo en las primeras páginas del cómic una versión de su uniforme clásico muy parecida a la que se nos presento en su momento en la serie de la línea Ultimate Marvel.


En conclusión, y siempre teniendo en cuenta el nivel por encima de la media de la serie respecto al resto de publicaciones de Marvel, la resolución de Capitán América: Renacimiento deja una sensación agridulce una vez leída pues somos conscientes de lo realmente rocambolesca y absurda que puede resultar en ciertos aspectos la historia que nos ha estado contado Ed Brubaker desde la muerte de Steve Rogers. Esto deja entrever cierta debilidad argumental que se ha hecho palpable a media que se alargaba en exceso la idea original que tenía en mente el guionista lo que provoca, por ejemplo, que no se pueda tomar en serio el plan orquestado por Cráneo Rojo para derrotar definitivamente al Capitán América. Si somos capaces de autoengañarnos, siendo conscientes que al fin y al cabo Ed Brubaker nos está contando una historia de superhéroes al uso a pesar de su corte de género negro, entonces podremos seguir disfrutando de la historia y de lo que esta por venir. El guionista de Criminal y Sleeper ya ha demostrado su predilección por la serie que lleva guionizando desde 2005 asegurando que no piensa abandonarla a no ser que le obliguen a ello y pese a ciertos signos de agotamiento sigue siendo de lo mejor que se puede encontrar en la Marvel actual. Después de Capitán América: Renacimiento se abre un nuevo capítulo, las piezas vuelven a estar sobre la mesa en posición de salida y la cuestión será ver el próximo movimiento de Ed Brubaker y comprobar si es capaz de volvernos a dejar en jaque.


Ver también:

-Capitán América de Ed Brubaker- La Balada de Steve Rogers-
Daredevil -Guionistas sin Miedo (I)-
Daredevil -Guionistas sin Miedo (II)-



26 de abril de 2010

The Big Freak-Effect Theory - Expediente (V)-


-Mi nombre es Dee, John Dee-

«Yo buscaba el nombre más simple, sencillo y de sonido más plano que pudiera encontrar [...] Podrían suceder cosas exóticas con él y a su alrededor, pero él seria una figura neutral; un anónimo y franco instrumento, empuñado por un Departamento del Gobierno.»

Ian Fleming



Este post estaba pensado como celebración a la posición que obtuvo esta sección del blog, The Big Freak-Effect Theory, en el ranking de los mas leídos del año pasado, que con el Expediente II: Persiguiendo a Cels quedó en el puesto séptimo de los más leídos, el número de la suerte y a su vez el número de pecados capitales. Para celebrarlo he decidido diseccionar el origen de un célebre y conocido personaje de la literatura y el cine contemporáneos: James Bond, el mítico Agente 007.


Para ello voy a empezar con la numerología. ¿Por qué 007? La respuesta la tenemos en la antigua Inglaterra del período isabelino con el Dr. John Dee. Este personaje histórico es un conocido matemático, astrónomo, astrólogo, alquimista y cabalista inglés que hacia de adivino y asesor de la reina Isabel I de Inglaterra (llamada La Reina Virgen). Para haceros una idea de cual sería el papel de este extraño personaje en la corte isabelina echad un ojo al papel que tiene el Dr. Extraño en la miniserie de Marvel, guionizada por Neil Gaiman, 1602 pues su personaje se inspira él. Ahora bien, ¿qué tiene que ver este personaje con el agente secreto de Ian Fleming y con el significado del 007? Resulta que en su correspondencia con la reina el Dr. John Dee usaba una firma especial para evitar que cuando los espias la pudiesen interceptar no dieran con el emisor del mensaje. Esa firma era 007, los dos ceros hacían mención a "tener los ojos siempre abiertos", como siempe aconsejaba el Dr. John Dee, y el 7 por ser el número cabalístico de la suerte (por cierto, si hacéis una tabla de estadística os daréis cuenta que el 7 es el número que mas probabilidades tiene de salir cuando se tiran dos dados).


Ya tenemos la numerología, pero no la etimología, así que nos hacemos la gran pregunta, ¿ser o no ser James Bond? O como diría Martin Heidegger, ¿por qué James Bond y no mas bien la nada? Bueno pues al parecer en febrero de 1952 Ian Fleming estaba de vacaciones en Jamaica en una casita bautizada con el nombre de Goldeneye (mmm, ¿de qué me suena?) y allí conoció a cierto ornitólogo americano que había escrito un libro titulado Birds of the West Indies. Ese ornitólogo se llamaba curiosamente James Bond. Teniendo esto en mente quiero que recordéis esta escena de la última pelicula de James Bond protagonizada por Pierce Brosnan.




¿Coincidencias? No lo creo. Este artículo se autodestruirá en 5 segundos...



Artículos relacionados:
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (I) Todo lo que quiso saber sobre Woody Allen y Superman y nunca se atrevió a preguntar-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (II) Persiguiendo a Cels-
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (III) Filosofía de Perdidos-
The Big Freak-Effecy Theory -Expediente (IV) la Convención de Asesinos de Alan Moore y Neil Gaiman-


24 de abril de 2010

-Review Lost 6x13: The Last Recruit-


¡Atención puede y debe contener spoilers!


La cuenta atrás ha comenzado y nos acercamos vertiginosamente al final de la serie. Es ahora cuando con más fuerza que nunca surgen en los seguidores sentimientos encontrados. Cada vez quedan menos episodios, la sensación es que, la historia que durante seis años nos ha hecho vivir un sinfín de aventuras, está en su recta final. Muchos se sienten insatisfechos, han asumido que no habrá un final que esté a la altura. Pase lo que pase, nada es suficiente. Quizá sean víctimas de un anticipado síndrome de abstinencia. Aunque todavía no ha concluido, lo poco que queda para su final hace sentir a muchos como si ya lo hubiese hecho. Por eso mismo muchos se sienten frustrados ante cada capítulo. El mejor consejo para todos ellos, que se dejen llevar y disfruten de cada minuto de la historia.

En The Last Recruit nos encontramos con un episodio difícil de comentar ya que no se centra en un personaje en concreto como suele ser habitual. Estamos frente a un episodio "multicéntrico" en el que de forma coral se van desarrollando multitud de tramas y subtramas. En la línea temporal de 2004, Desmond sigue haciendo de las suyas. Ahora el turno le ha tocado a Claire aunque no se produce una "reconexión interdimensional", todavía. Sin embargo, cuando Sun se cruza con el magullado Locke en las puertas de urgencias, sí que tiene esa "reconexión" al entrar en pánico creyendo que se trataba de Antijacob. Lo que parece claro es que, de forma un poco forzada, los personajes ubicados en Los Ángeles se van a encontrar en un mismo sitio en el que habrá una "macroreconexión interdimensional". Aunque esto no deja de ser una teoría y los guionistas pueden darle un giro inesperado, como ya ha sucedido en otras ocasiones. Sin embargo, no deja de ser llamativo que en el hospital ya se esté creando un buen grupo de ellos y lo mismo ocurre también en la comisaría donde trabajan Miles y Sawyer.

En la isla, Widmore se distrae lanzando misiles a diestra y siniestra. Queda poco para el final y no hay mejor manera de eliminar del reparto a unos cuantos extras que matándolos a cañonazos. Sawyer encabeza el grupo que traiciona a Antijacob y escapa a la isla Hydra para reunirse con Widmore. Éste último no parece, de momento, estar cumpliendo con el trato y los arresta. Jack protagoniza otra de sus "escenitas" y abandona el grupo de Sawyer para unirse a Antijacob. El anteriormente denominado "hombre de ciencia", enfrentado a su antagónico John Locke, "el hombre de fe", se tira por la borda del velero, da su salto de fe. Ahora cree en lo que Locke le decía, siente que no puede abandonar la isla sin cumplir con la misión que ella le tiene encomendado. Cuando se encuentra con Antijacob éste menosprecia el planteamiento del legítimo dueño de su cuerpo, pero Jack sigue defendiéndolo. Para él John Locke estaba en lo cierto. Aunque también es verdad que Antijacob lo usó y manipuló, propicio su muerte simplemente para hacerse con su cuerpo. Ya que sólo puede tomar la forma de personas que llegan a la isla fallecidas. Él mismo nos confirma que su anterior forma fue la de Christian Shephard, el padre de Jack, que viajaba en un ataúd en el fatídico vuelo.

Artículos relacionados:
Lost (Perdidos)

Ver también:
El Octavo Samurái


21 de abril de 2010

Entre Viñetas -Los Eternos y Los Arqueólogos de lo Imposible-


"Es un mundo extraño
Conservémoslo así."

En Entre Viñetas al igual que los Arqueólogos de lo Imposible ideados por Warren Ellis y John Cassaday en la serie Planetary, intentaremos rastrear pequeñas curiosidades, grandes momentos y coincidencias improbables que nos puede ofrecer el basto mundo de la viñeta que nos rodea. De manera que parece lógico que está primera entrega de Entre Viñetas -siendo el expediente número cuatro de The Big Freak-Effect Theory: La Convención de Asesinos de Alan Moore y Neil Gaiman nuestro personal número cero- este protagonizada en gran parte por Planetary, una obra que resulta toda un compendio de la cultura del siglo XX vista desde un cómic de ciencia-ficción (a falta de una definición mejor).


-Imagen de John Cassaday de Estar En Inglaterra En Verano, el séptimo capítulo de la serie Planetary de Warren Ellis con numerosos guiños a obras y personajes de algunos guionistas y autores británicos como Alan Moore, Grant Morrison o Neil Gaiman.-

-Imagen de Mike Dringenberg en El Son de Sus Alas,
capítulo primero del arco argumental La Casa de Muñecas de la serie
The Sandman de Neil Gaiman recordado por ser la presentación en sociedad de Muerte, la adorable hermana de Morpheo.-


John Cassaday nos presenta en el número siete de Planetary a una chica pelirroja y a un desgarbado chico vestido de oscuro sentados en el banco de un parque mientras de fondo se alejan Elijah Snow, Jakita Wagner y The Drummer. Al fijarnos mejor en estos dos personajes nos damos cuenta de que el chico esta dando de comer a las palomas y la chica lleva un pequeño Anj al cuello lo que nos permite identificarlos con Sueño y Muerte de Los Eternos. Por lo que podemos decir que el guiño perpetrado por Warren Ellis y John Cassaday va un poco más allá pues dicha escena concreta es uno de momentos míticos que Mike Dringenberg dibujó en The Sandman en el mencionado capítulo El Son de Sus Alas (donde aparecía por primera vez la hermana mayor de El Dador de Formas como ya hemos dicho). En la escena dibujada por John Cassaday vemos como The Drummer, personaje inspirado físicamente en el propio artista, se queda mirando a ambos personajes mientras se aleja de ellos y estos permanecen en un primer plano. Esta resulta una pequeña pista adicional sobre la identidad de los dos chicos que The Drummer puede conocer al ser el altergeo del dibujante y quizá por los poderes propios del personaje. El guiño se completa con la portada de este número séptimo de Planetary que es todo un homenaje a las maravillosas portadas que Dave McKean realizó para la serie creada por Neil Gaiman. Aunque este es sólo uno de los muchísimos homenajes y guiños, de todo tipo y condición, que podemos encontrar en este número en particular de Planetary y en la serie de Warren Ellis y John Cassaday en general.


20 de abril de 2010

-Green Arrow de Kevin Smith y Phil Hester-


Green Arrow siempre ha sido un superhéroe de segunda dentro del catálogo DC donde personajes como Superman, Green Lantern, Batman o Wonder Woman son los estándares por los que se rigen el resto de personajes de la editorial. Green Arrow fue creado por Mort Weisinger y Greg Papp en 1941, como si de una versión alternativa y actualizada del mítico Robin Hood se tratase, en un intento de emulación del éxito del Batman de Bill Finger y Bob Kane. Este intento de emulación les llevó a copiar más de un elemento propio del famoso cruzado enmascarado -Green Arrow tenía su propia cueva como refugio, su propia señal luminosa y a Speedy su particular Robin- y no fue hasta la década de los años 60 del pasado siglo cuando Oliver Queen se empezó a labrar una personalidad propia que le llevarían desde sus orígenes como playboy entregado a la causa a convertirse en un reaccionario defensor de los derechos civiles apara acabar retratado como el héroe de pensamiento anarcosindicalista y activista político actual. En ello tuvieron mucho que ver el tándem formado por Dennis O'Neil y Neal Adams que redifinieron al personaje tomando como ejemplo al Ojo de Halcón de Marvel que había sabido hasta entonces evolucionar mejor que Oliver Queen a pesar de ser posterior a este. Green Arrow acabaría encajando a golpes dentro del Universo DC sobre todo a raíz de sus aventuras en conjunto con Hal Jordan el Green Lantern del momento.


Posteriormente, en la etapa de Mike Grell como guionista de la serie, se intentó imprimir un mayor realismo al personaje alejandolo de los clichés que le había acompañado desde sus orígenes, lo que desembocó en la muerte de Oliver Queen que a la postre sería sustituido por su propio hijo, Conner Hawke, convirtiéndose en el segundo Green Arrow hasta la fecha. Fue en 2001 cuando el cineasta Kevin Smith, después de haber filmado Jay y Bob el Silencioso Contraatacan, se haría cargo de la nueva serie de Green Arrow a la que DC pretendía darle un pequeño empujón apostando en este caso por un guionista con bastante tirón dentro del fandom que fuese capaz de relanzar al personaje. Kevin Smith, con el beneplácito de la editorial, decidió traer de vuelta a Oliver Queen a la actualidad del Universo DC y para ello recurriría a la mejor encarnación que había tenido el superhéroe como inspiración: la de Dennis O'Neil y Neal Adams. Kevin Smith permanecería un total de quince números en la serie, que comprendían la extensa saga Carcaj, ofreciendo, por otro lado, una breve pero interesante etapa junto a los lápices de un siempre atractivo Phil Hester. Kevin Smith se trajó consigo su humor generacional y sus diálogos frescos y llenos de ironía que encajan a la perfección con un personaje como Green Arrow. Al mismo tiempo el nuevo guionista del arquero esmeralda combinaba su trabajo en DC con los primeros números de la miniserie de Spider-man y La Gata Negra para Marvel que llevaba por título El Mal Que Hacen Los Hombres y que pronto quedaría parada debido a otros compromisos hasta su conclusión en tiempos más recientes.


Volviendo a Green Arrow es de destacar el hecho que el director de Clerks, lejos de limitarse a traer de vuelta al personaje de entre los muertos sin más, se molestase en ofrecernos algunas respuestas y que se sirviese del grueso de la mitología del Universo DC y de su extensa galería de personajes para crear todo una epopeya entorno a la resurrección de Oliver Queen. Carcaj está plagado de apariciones estelares como las del demonio Etrigan, Deadman, Superman, Batman, Hawkman (hilarante la relación que sostendrán estos dos últimos con el renacido Green Arrow), El Espectro (que por entonces estaba unido a Hal Jordan) o, por supuesto, Canario Negro o Conner Hawk. Incluso podremos ver como Kevin Smith relaciona parte de la trama de su historia con algunos sucesos ocurridos en la serie The Sandman de Neil Gaiman que, casi en forma de guiño, nos permiten esbozar alguna sonrisa. Kevin Smith aprovecha para dar a cada personaje sus 15 minutos de fama y pone punto fuerte de su historia en las relaciones de Oliver Queen con sus amigos, sus compañeros, con su redescubierto hijo o con su amada Canario Negro y lo hace de una manera lógica y emotiva, sin evitar el conflicto, formando un puzzle de personalidades encontradas en las que el héroe se deberá que enfrentar a todos los asuntos pendientes que dejó abiertos con su muerte.

Kevin Smith nos ofrece una visión del mundo de Green Arrow en profundidad alejándose del inmovilismo o el maniqueismo en que podrían caer otros autores. Su forma de caracterizar tanto a héroes como villanos puede asemejarse a la utilizada por Geoff Johns y, al igual que él, el alterego de Bob el Silencioso sabe dosificar la acción en su justa medida para ofrecernos algo más que un simple cómic de superhéroes al uso. Aún así no todo son virtudes en el Green Arrow de Kevin Smith que adolece en ocasiones de un ritmo irregular que lastra parte del tono intimista de la historia pese al conocimiento que demuestra el autor sobre el cómic de superhéroes en general y su dominio del perfil psicológico en lo particular. Después de abordar el regreso de Oliver Queen el guionista de New Jersey se enfrenta al reto de crear un nuevo villano de entidad para un personaje que, como indica el propio guionista, carece de “galería de villanos porque él mismo es su peor enemigo". En El Sonido de la Violencia, el siguiente y último arco argumental de la etapa de Kevin Smith en Green Arrow, encontramos la primera aparición de Onomatopeya personaje que recuperará posteriormente en Batman: Cacophony. Kevin Smith crea una némesis a la altura para el bueno de Oliver Queen y la historia supone un buen punto y final a su etapa en la serie.

Phil Hester realiza, por su parte, un estupendo trabajo en su acercamiento al arquero defensor de Star City y se convierte en un gran apoyo para la narrativa de Kevin Smith sabiendo adaptarse perfectamente tanto a los momentos de tensión emocional como a la acción superheroica más clásica que, no obstante, no supone el centro de la trama. Phil Hester utiliza un trazo desgarbado, indefinido, pero con una gran definición en los planos cortos que consigue humanizar y hacer creíbles a sus personajes a la vez que no permite que pierdan su estela mítica que todo personaje fantástico debe proyectar. De esta manera, el camino que con esta serie abrieron Kevin Smith y Phil Hester, fue la que se siguió explorando posteriormente y para ello DC recurría al novelista Brad Meltzer, autor de El Décimo Juez o El Libro del Destino, que nos ofrecería una breve pero interesante etapa en la que se sigue profundizando en la psique de Oliver Queen. En La Búsqueda del Arquero el guionista nos entrega una historia sencilla pero reveladora que sentará las bases para el posterior evento Crisis de Identidad de DC que el propio Brad Meltzer se encargaría de escribir. Coincidiendo con el pasado 27º Salón del Cómic de Barcelona del año pasado Planeta de Agostini pusó a la venta un tomo recopilatorio con las etapas completas de Kevin Smith y Brad Meltzer en Green Arrow que, en este caso, resulta una buena edición cuyo precio se justifica por el material que en ella se incluye. Una inversión que, como la habitual puntería del bueno de Oliver Queen, resultará del todo certera en cualquier caso.


Artículos relacionados:

Cine Om -¿Hacemos Una Porno? de Kevin Smith
The Big Freak-Effect Theory -Expediente (II)- Persiguiendo a Cels-

El Mal Que Hacen Los Hombres de Kevin Smith y Terry Dodson

Ver también:
Green Arrow en Dreamers
Kevin Smith y los Superhéroes en Tebeosfera


19 de abril de 2010

Music Is Om -The Boat that Rocked (Radio encubierta)-



É
rase una vez la década de los sesenta... En el Reino Unido, la BBC únicamente dedica 45 míseros minutos a la retransmisión de música, en su mayoría música clásica. A pesar de todo, los oyentes han encontrado un salvoconducto en Radio Rock, una emisora pirata que retransmite desde un barco anclado en algún punto indeterminado del mar del Norte y que se dedica a satisfacer a sus fans pinchando pop, rock y soul, 24 horas al día, 7 días a las semana (aunque también les queda espacio para divertidos partes meteorológicos, irreverentes noticiarios y alguna que otra comedia). Además de la proeza de ser DJ piratas (lo que prácticamente convierte en dioses a nuestros protagonistas), los valerosos miembros de la tripulación promulgan un estilo de vida donde abundan el libertinaje y la ilegalidad (sexo, drogas y rock'n'roll). Tras tres exitosos años en las ondas, el joven Carl, ahijado de Quentin, en teoría el capitán de Radio Rock, llega a este enclave pirata para fortalecer el espíritu, o mejor dicho, porque su madre le envía ya que opina que se ha desviado del camino de la rectitud (el chico le da a los cigarrillos y a los porros por igual). Sin embargo, lo único que le enseñará Radio Rock es el significado de la palabra desmadre. Aunque también se enamorará por primera vez y perderá la virginidad (toda una cuestión de estado en el barco), además de convertirse en un esclavo de la música pop (esto lo digo yo), y descubrir quién es su padre biológico. No obstante, el pequeño paraíso se ve amenazado por el gobierno británico que pretende aprobar una ley que prohíba las emisoras piratas de por vida. Un duro golpe para el pop. Pero... Radio Rock no piensa capitular sin presentar batalla.


The Boat that Rocked (es que el título en castellano me mata) tiene un reparto coral la mar de variopinto. Si alguien está interesado en el elenco completo y detallado, la ficha de IMDB es lo que anda buscando (sé que mandaros a otra fuente de esta forma es un poco inaceptable, mis más sinceras disculpas). Sin embargo, me gustaría destacar las interpretaciones de Bill Nighy en el papel de Quentin, padre de Radio Rock, y los personajes de El Conde y el dandi más dandi de todos, Gavin Kavanagh, respectivamente retratados por Philip Seymour Hoffman y Rhys Ifans. Una vez más Hoffman demuestra que está en plena forma y se sale con una de esas interpretaciones brillantes a las que nos tiene malacostumbrados, una más en su cuenta personal. También me gustó mucho Tom Sturridge como Carl. No he tenido la oportunidad de verlo en demasiadas películas (su filmografía tampoco es que sea muy larga), pero ya me gustó en Conociendo a Julia en un papel secundario y aquí se revela como toda una promesa. Además hasta ahora ha elegido con bastante acierto los proyectos en los que ha participado. Y también me gustaría resaltar a Kenneth Brannagh y Jack Davenport, quienes reciben la peor parte de pastel, porque represetan a los odiosos/tediosos hombres de ley, pero que igualmente están estupendos como defensores del honor de Su Majestad la Reina.

No obstante... La misión de esta entrada era hablar sobre la música de la película, que es lo más interesante de todo. Trama aparte, The Boat That Rocked entra en la categoría de películas sobre música sin necesidad de ser musicales (seguro que existe un vocablo para esto). De hecho, personalmente la considero una de las mejores películas que he visto sobre la escena musical de los 60 (y eso que el tema está manido), cuando menos, de las más divertidas. En la película aparece un total de 60 canciones. Si queréis una lista completa de todos los temas, visitad esta página (pero no leáis la columna de la derecha si no habéis visto la peli, porque contiene spoilers). Si tenéis Spotify, podéis escuchar la banda sonora bajo el nombre de Music from the Boat that Rocked, un recopilatorio de las 25 mejores canciones de la película, y por extensión, de Radio Rock (lástima que no exista una radio así, aunque siempre nos quedará la BBC6).

Preliminares aparte, ¿qué se puede destacar de la música de esta película? Para empezar, que los 60 fueron inigualables; creo que el buen rollito que tuvo aquella época no se ha vuelto a repetir. Así que es una música alegre, pegadiza; de letras y composiciones sencillas, hecha para disfrutar. En esta película, se ha dado prioridad al pop y el rock más bailables, aunque también queda espacio para al soul más sensual, para poder marcarse un agarrado. Seguro que muchos reconoceréis la mayoría de las canciones, o al menos os sonarán, porque son clásicos de toda la vida (y si no, preguntadle a vuestros padres). ¿Qué podemos decir de una forma de entender la música que influyó tanto en décadas posteriores? Que es imprescindible, sobre todo para los que reconocen con orgullo (¡bravo!) que les gusta el pop.


Uno de los detalles más curiosos es que en ningún momento aparece la música de los Beatles en la película, tampoco en los créditos finales, ni en la banda sonora. La historia está ambientada en 1966, cuando los de Liverpool ya estaban en la cresta de la ola. Me pregunto si esta omisión se debe al mismo motivo por el que no se puede escuchar música de los Beatles en Spotify. En fin, un pequeño detalle sin importancia. Porque The Boat that Rocked tiene un sinfín de grupos y artistas que valen mucho la pena: The Who, The Rascals, The Kinks, The Isley Brothers, Dusty Springfield, Otis Reeding, The Seekers, David Bowie, The Hollies y un largo etcétera. Aquí sería imposible hablar de todos ellos, así que os recomiendo que experimentéis. Que escuchéis. Que curioseéis.


Por eso, no encuentro mejor forma de terminar esta pequeña entrada que con unos cuantos temas que personalmente encuentro imprescindibles. Muchos tienen prejuicios ante la música de los 60, pero yo recomiendo aparcarlos por un instante. Probad y escuchad. Quizá os sorprenda. Y si no, pues el saber no ocupa lugar. Que paséis un buen rato, y gracias por leer. Hasta la próxima.



The Kinks - Sunday Afternoon





The Who - My Generation (actuación en Woodstock)




The Box Tops - The Letter


p.D: Este artículo se publicó originalmente en inglés en Gary Oldman is Smoking, el blog de música que acabo de abrir. Seréis muy bienvenidos si os apetece pasar a escuchar algo: http://likegaryblogspot.com MODO autopromoción OFF.

p.D.2: The Boat that Rocked, ya lo hemos dicho, se centra básicamente en la música pop. Pero los 60 también fueron el escenario de otro gran género, subgénero o como queráis llamarlo, la música psicodélica. Quizá algún día le dediquemos una entrada (si el Sr. Mythos nos lo permite).

p.D.3: Vuestros comentarios, quejas, ruegos y preguntas serán bienvenidos. Vuestras críticas también. Así que no os cortéis. La opción "Dejar mensaje" es gratis en este blog.


Ver también:

Music Is Om - Perfect As Cats: A Tribute to The Cure -
Music Is OM - The One With The Super Mega Car-


16 de abril de 2010

-Review Lost 6x12: Everybody Loves Hugo-


¡Atención puede y debe contener spoilers!

El capítulo de esta semana, como es habitual en Perdidos, nos regala un buen número de enigmas. Cuando apenas se esbozan algunas respuestas, se vuelven a formular el doble de preguntas. Veamos algunas de estas dos en la puesta en escena de esta semana. Por un lado, tenemos la línea que transcurre en Los Ángeles, enmarcada cronológicamente en el año 2004. Allí nos encontramos con el multimillonario Hurley convertido, además de empresario de éxito, en un gran filántropo. En un museo se celebra una ceremonia en agradecimiento a su aportaciones para difundir la cultura. El oficiante es, nada más y nada menos, que el mítico Dr. Chang. No es algo tan sorprendente, teniendo en cuenta que en episodios anteriores el propio Miles nos informó que su padre trabajaba junto a Charlotte en el museo. Lo que sí es extraño es que el Dr. Chang no parece haber envejecido. Tiene la misma apariencia que en 1977, pero han trascurrido 27 años. Otro detalle muy curioso es que posé ambos brazos en perfectas condiciones, cuando en algunos videos de la Iniciativa Dharma aparecía con una prótesis en un brazo, quizá a consecuencia de las heridas ocasionadas en el "Incidente".

Siguiendo en Los Ángeles, nos reencontramos con Libby. Está internada en un psiquiátrico a causa de sus trastornos con la percepción de la realidad. Pero pronto descubrimos que su único problema es que ha conseguido "reconectarse" con la Libby de la "otra realidad". Entre todo esto aparece Desmond, que como una especie de "guía" va dando empujoncitos a los protagonistas para que puedan "reconectarse" con sus "recuerdos del futuro". Cuando Libby besa a Hurley, éste último tiene una descarga de flashes que lo reconectan en parte con "la otra realidad". Pero Desmond no tiene suficiente en este episodio, así que decide dar otro "empujoncito" a otro personaje. En este caso el espectador se queda desconcertado, ya que Desmond se comporta de una forma muy extraña. Atropella intencionadamente al pobre Locke. Parece una forma bastante brutal de "reconectarlo", aunque Charlie tampoco se quedó atrás cuando se precipitó con el coche de Desmond en las aguas del puerto.

En el escenario que tiene lugar en la isla, y que trascurre en el año 2007, tenemos otra de las primeras bajas en esta temporada, Ilana. La verdad es que poco ha sido lo que su personaje ha aportado, su muerte es bastante precipitada, literalmente explosiva. Tengo la teoría de que una de las líneas se ha de extinguir necesariamente, y salvo "giros de tuerca" inesperados, todo apunta a que la trama isleña acabará en una especie de Armagedón. Se avecina un holocausto, y en él van a perecer muchos. Algunas muertes serán inesperadas. Pero pocos serán los que queden vivos, quizá ninguno. Si una realidad se ha de extinguir, eso quiere decir, posiblemente, que todos han de morir. Aunque ya sabemos que seguirán vivos en la otra realidad y podrán "reconectarse" consigo mismos. Así que esas muertes serán, en cierto modo, agridulces.

Para acabar, un pequeño apunte sobre los "susurros". En la isla Hurley ha desarrollado la capacidad de ver a los muertos. Y precisamente es eso lo que son los "susurros", conversaciones de los muertos que observan a los habitantes vivos de la isla. En este episodio se encuentra con Michael, que le da instrucciones para que no explosione el avión. Consejos que acabarán haciendo volar por los aires a la "Roca Negra" a manos del propio Hurley. Además, Michael le explica que los muertos que han hecho cosas malas como él quedan encerrados en la isla. Lo que nos hace preguntarnos que si por el mismo razonamiento, Jacob, que se aparece como difunto a Hurley, es otra alma condenada. Por lo que concluiríamos que ha realizado actos malos y que no es la representación del "Bien" que nos han hecho creer.

Artículos relacionados:
Lost (Perdidos)

Ver también:
El Octavo Samurái

12 de abril de 2010

Cine Om -Furia de Titanes de Louis Leterrier-


"¡Liberad al Kraken!
"


En 1981 se estrenaba la película Furia de Titanes dirigida por Desmond Davis y con el gran Ray Harryhausen encargado de las labores de producción y enfrentando al que a la postre sería su último trabajo en el campo de la animación stop motion. A este pionero de los efectos especiales el tiempo le ha granjeado el reconocimiento tanto de la crítica especializada como del público, por su trabajo en numerosas películas de corte fantástico y aventuras alcanzando su cénit con Jason y los Argonautas, del director Don Chaffey, convertida en toda una película de culto. En ello tuvo algo que ver, sin duda, la recuperación de la técnica de stop motion en las películas de Tim Burton de finales de los años 80, como en Beetlejuice, y en la década de los 90 del pasado siglo siendo Pesadilla antes de Navidad de Henry Selick el máximo exponente de esta. El pasado 31 de Marzo se estrenó en España el nuevo remake de Furia de Titanes auspiciado por Warner Bros, dirigido por Louis Leterrier y protagonizado por Sam Worthington -que hereda el papel de Perseo que en la versión de los años ochenta asumió el actor Harry Hamlin-, Gemma Artenton, Alexa Davalos, Mads Mikkelsen y los ya veteranos Liam Neeson y Ralph Fiennes que son la viva imagen de los dioses olímpicos Zeus y Hades respectivamente.

Furia de Titanes adapta el mito clásico de Perseo, hijo del mismísimo Zeus, que derrotó a la horrible gorgona Medusa y que se acabaría convirtiendo en el rey de Micenas. La adaptacion, evidentemente, resulta muy libre y caprichosa -como ya ocurría en la versión de 1981 de Ray Harrihausen- siendo el resultado algo parecido a la breve interpretación que hacía Arnold Schwarzenegger del Hamlet de William Shakespeare en la comedia El Último Gran Héroe de John McTiernan. El guión es obra de Lawrence Kasdan, cuyo último libreto digno de mención fue En Busca del Arca Perdida que se estrenó, precisamente, en 1981 lo que también nos permite darnos cuenta, al comparar con la película de Steven Spielberg, lo desfasada que estaba ya la película de Ray Harryhausen en la época. Lawrence Kasdan reinterpreta a su manera personajes mitológicos dotando a la historia de un tono cercano 300 de Zack Snyder y Frank Miller pero sin sus excelencias visuales. Aunque también se pueden rastrear influencias del Star Wars de George Lucas -Lawrence Kasdan fue guionista de El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi- encontrar el obligado guiño a la versión previa de Furia de Titanes y, echando algo de imaginación, localizar algún homenaje "simbólico" a Perdidos.


Uno de los principales problemas de la película de Louis Leterrier es el montaje de la película que deja más de un hueco narrativo que, combinado al alto ritmo que imprime a la acción, no permite que los personajes siquiera se puedan situar dentro de la historia. Todo el metraje es demasiado precipitado y las decisiones y las personalidades de los personajes fluctúan de una escena a otra sin dar tiempo a profundizar en ellos para que el espectador pueda empatizar con sus desventuras (al respecto está la interesante noticia que publicaba Tu Blog de Cine - La Furia de Titanes que no vimos en los cines). A ello debemos unir unos diálogos poco trabajados que en pocas ocasiones parecen reflejar los ecos del pasado mitológico en el que se sitúa la acción. Especial mención merece el trabajo de Sam Worthington por el mérito que conlleva mantener el mismo rictus facial durante toda la película sin molestarse siquiera en empezar a interpretar su papel. Sus monólogos clamando venganza o sus vitores de guerra están huérfanos de pasión y resultan de todo menos creíbles. En el elenco actoral destacan, por un lado, las tablas de Liam Nesson y Ralph Fiennes que parecen disfrutar de verdad jugando a ser dioses, aunque el resultado este muy lejos de sus mejores registros, y, por otro lado, entre los mortales, Mads Mikkelsen interpretando al capitán Draco y Gemma Artenton como la clarividente Io que hacen lo posible con lo que tienen a mano.


El punto fuerte de la película es la acción, que aunque algo atropellada, permite disfrutar del diseño de criaturas como Medusa, el Kraken o bichos de todo tipo: desde escorpiones gigantes a demonios alados del Inframundo. Los efectos especiales, no obstante, no parecen del todo logrados en algunos casos y uno no puede evitar preguntarse si deben ser un homenaje intencionado a la técnica del stop motion que empleaba la versión del 1981 o si ese homenaje se limita a cierto búho mecánico y la cara de cartón de Sam Worthington. Louis Leterrier es un director bastante limitado, como ya pudimos apreciar en El Increíble Hulk, que, no obstante, suele ofrecer resultados correctos y disfrutables. En este caso Furia de Titanes es un buen ejemplo, puro fast food cinematográfico con un tratamiento de la mitología clásica, con algunos cambios sin sentido ni necesidad, que funciona como excusa argumental para ofrecernos una película de acción del montón para pasar el rato. En cuanto a la versión en 3D de la película parece ser que la única furia que ha desatado es la de los espectadores que se han sentido estafados con él. Ahora podemos sentarnos a esperar el inminente remake, raro sería otra cosa, de Jason y los Argonautas y eso ya sí son palabras mayores.


Ver también:
Furia de Titanes en El Lector Impaciente
Furia de Titanes en Tu Blog de Cine



10 de abril de 2010

Cine Om -Cómo Entrenar A Tu Dragón de Chris Sanders y Dean DeBlois-


¡Atención crítica de una película para niños realizada por una mente infantil!

Estábamos en Semana Santa y tenía a un niño de ocho años y a una adolescente a mi cargo y, como descuartizarlos y ocultar sus cadáveres me podría traer problemas con sus padres, llevarlos al cine era una buena opción. El niño y yo queríamos ver una película de dibujos animados y la adolescente, con tal de que dejase de cantarle Come What May de Moulin Rouge, habría entrado a ver una película kazajistaní sin subtítulos. Antes de comenzar quiero mandar un saludo al taquillero que me pasó a la adolescente como menor de diez años a pesar de aparentar casi veinte y que además soportó todas las preguntas del niño. Total que entramos a ver Cómo Entrenar a Tu Dragón, lo último de la compañia Dreamworks, dirigida por Chris Sanders -que trabajó para Disney en La Bella y la Bestia, El Rey León y Mulan- y Dean DeBlois -codirector de Lilo & Stitch y que también estuvo en Mulan-. Al parecer la película esta basada en el libro del mismo título de la autora inglesa Cressida Cowell que es la primera entrega de la saga de libros del joven vikingo Hipo Horrendo Haddock Tercero (un nombre de esos con los que en el colegio te conviertes en la diana de los demás niños).

Cómo Entrenar a Tu Dragón es la historia de una aldea de vikingos grandotes y fuertes, como son los vikingos de toda la vida vamos, que es atacada por dragones muy a menudo por lo que ellos se dedican a cazar y matar a todos los que pueden. El hijo del jefe, Hipo Horrendo, es un enclenque y torpe muchacho que tiene de vikingo grandote y fuerte lo que Dan Brown de historiador. El pobre crío está marginado por toda la aldea, su padre no le comprende, la chica que le gusta pasa de él, los demás niños le canean en el patio…Como el Nobita de Doraemon pero sin ser gilipollas. Como os podréis imaginar se encuentra a un dragón, que coincide que es el más peligroso de todos, uno de la especie Furia Nocturna, que nadie nunca ha conseguido atrapar y con el que consigue entablar una bonita amistad.

Intentando no soltar muchos spoilers quiero destacar que todos los niños del cine (y entre ellos me incluyo) salimos queriendo un dragón como Desdentao, el Furia Nocturna protagonista de la película. Aquí deben llevarse el mérito y reconocimiento los diseñadores gráficos pues, aunque algunos dicen que el dragón tiene un sospechoso parecido con Stitch (de Lilo & Stitch se entiende), es una de los mejores diseños que he visto en una película animada y, desde luego, sorprende al público. Puede parecer una criatura indefensa y tierna pero también una fiera salvaje y peligrosa. Es lo suficientemente negro y "aerodinámico" para que les encante a los niños y lo suficientemente mono, con esos ojazos verdes que se gasta, como para que las niñas lo adoren. Así que todo el mundo contento.

Los demás apartados gráficos también son geniales, muy logrados, los personajes están diseñados para que sigan pareciendo dibujos animados pero con detalles tan minuciosos en el tratamiento gráfico (como, por ejemplo, la piel rojiza en las orejas cuando les da el sol de espaldas) que les confiere un gran realismo a los personajes que viven en unos parajes en los que te puedes meter totalmente. El 3D está tan bien conseguido que te introduces en él sin necesidad de limitarte a espantar bichos todo el rato como pasa en otras producciones –véase Los Mundos de Coraline de Henry "Aburre-niños" Selick o el Avatar de James "Mi Ex-Mujer Me Apalizó En Los Oscars" Cameron- haciendo las escenas de acción aún más espectaculares y apabullantes. No me llegaron a molestar las gafas de 3D, aunque insistó en que está técnica queda bien en los dibujos animados y poco más, Mister Cameron. Lo siento, pero después de tanto flipado suelto con Avatar, fuí a verla y me decepcionó muchísimo.

Lo mejor de la película además es que no se les ha olvidado de hacer una cosa llamada guión (de los mismos directores y la autora del libro) y no es sólo una serie de paisajes espectaculares y efectos especiales vacíos de esos que simplemente entretienen tu plano visual pero que aburren si vas buscando algo más. Los personajes no son unidimensionales, ni unineuronales, y la historia hasta se le puede sacar una moraleja sin que te des cuenta ni resulte molestosa. Moraleja: Antes de lanzarte a por alguien y llamarlo enemigo, conócelo, quizás cambies de opinión. Y, para que negarlo, tiene muy buenos golpes de humor, sin tener que recurrir a los dobles sentidos para entretener a los adultos como suelen hacer las películas de animación hoy en día. La posible historia de amor se deja muy en segundo plano para centrarse en la historia entre Hipo y Desdentao, que si no te emociona es que no tienes corazón, alejándose de clichés cursileros para contarnos una relación de amistad creíble y emotiva.

Con respecto al final, sólo diré que tiene una sorpresa que no te esperas, pero que es lo lógico y lo más probable si piensas en lo que ocurriría de verdad, dejándole al espectador una sensación algo agridulce. La adolescente de la que hablaba al principio de la crítica salió del cine después de ver Cómo Entrenar a Tu Dragón con lágrimas en los ojos, el niño de ocho años emocionado diciendo que quería un dragón y yo haciendo ambas cosas a la vez. Dreamworks, está vez te has superado, Cómo Entrenar a Tu Dragón es la mejor película en 3D actualmente en taquilla (y sí, en taquilla incluyo a los bichos azules) y es altamente recomendable para el padre, el hijo y hasta el Espíritu Santo (aunque ya haya pasado Semana Santa). Si debo calificarla le pondría, sin duda, una merecida Matrícula de Honor.

- Si Tienes Gafas En 3D Puedes Intentar Ver Esta Actualización En Tres Dimensiones Aunque No Aseguramos Que La Experiencia Valga La Pena -


Ver también:
Cine Om - Los mundos de Coraline de Henry Selick-

Podría Pasarle A Cualquiera