18 de julio de 2010

-De Wonder Woman a Persépolis: El Reflejo Femenino En El Cómic y La Novela Gráfica Contemporánea (IV)-


-Las Heroínas de Ciencia Ficción De Los Años Ochenta y El Cómic Alternativo-

Por Jezabel & Mythos


En Francia, en los años sesenta, había aparecido una nueva moda dentro del redescubierto cómic de ciencia ficción de corte pulp que ahora solían protagonizar heroínas con un marcado y sofisticado componente erótico. Obras como la Barbarella de Jean-Claude Forest, Les aventures de Jodelle de Pierre Bartier y Guy Peellaert o Pravda la Survireuse de Pascal Thomas y del mismo Guy Peellaert, volvían a recuperar la sensualidad más explícita de la figura femenina que motivaba las fantasías de perversión masculinas aunque, al mismo tiempo, presentan una visión femenina diferente. En ellas se aprecian personajes más independientes y carismaticos, más conscientes de su propia sexualidad, pese a su sensual inocencia de fábrica y su sometimiento y sumisión a ciertos roles masculinos y estereotipos sexuales, siendo capaces de compararse hasta cierto punto con las supuestas habilidades otorgadas al hombre. Estas historias tenían como inspiración, aunque de forma amortiguada, la ciencia ficción feminista que había empezado a captar cierta relevancia en los años sesenta en el cine, la televisión y el anime y el manga japonés. Gary Westfahl, profesor y articulista de revistas de ciencia ficción, defiende que "la ciencia ficción y la fantasía sirven como vehículos importantes al feminismo, concretamente como puentes entre la teoría y la práctica” pues ningún otro género es tan propicio a recrear “las metas finales del feminismo: mundos libres de sexismo, mundos en los que las contribuciones de la mujer (a la ciencia) sean reconocidos y valorados, en los que se reconozca la diversidad del deseo y la sexualidad femenina, y mundos que se muevan más allá del género”.


Estos personajes son un antecedente a las “verdaderas” heroínas que poblarían las páginas de los cómics a partir los años ochenta en los cómics generalistas. Personajes que, por primera vez, plasman las fantasías de poder de las mujeres, hasta entonces supeditadas a sus compañeros masculinos, y en las que estas se veían libres de las restricciones sociales, e incluso morales, de la sociedad. Con unos poderes y habilidades que les permitían ser algo más humanas de lo que lo habían sido hasta entonces sus compañeros de ficción pese a que en ocasiones se limitasen a copiar rutinas de sus homólogos masculinos siendo en ocasiones simples versiones femeninas de estos. Este tipo de historias son una manera de desafiar las normas sociales y proponen y exploran nuevos estándares y caminos en la relación entre los dos sexos. Las autoras también tomaron al asalto series populares que, hasta el momento, siempre habían sido campo exclusivo para autores masculinos. Louise Simonson se haría cargo de X-Factor y Los Nuevos Mutantes a finales de los años ochenta, mientras Ann Nocenti crearía una de las mejores etapas de Daredevil en fechas similares o Gail Simone que en tiempos más recientes aportaría una visión diferente de la mítica Wonder Woman que, por primera vez en su historia, contaba con guiones de una mujer. Aunque, como hace notar Marika, la utilización del cuerpo de la mujer como reclamo y ciertos cánones propios, sobre todo del género de superhéroes, siguen hoy en día presentes y “los cuerpos de las superheroínas que hace años parecían imposibles están hoy de moda, y los padres regalan a sus hijas operaciones de cirugía estética”.

Pero, al contrario que en décadas pasadas, el cómic ya no sólo sirve para representar este tipo de fórmulas sino que su madurez como medio permite que se abran nuevas perspectivas y que la mujer pueda optar por relatar su visión del mundo alejada del cómoc generalista de superhéroes y del superado cómic romántico (excepto en el manga japonés donde sigue teniendo una gran acogida). Por otro lado, a finales de los setenta, el comix underground había casi desaparecido debido a “la falta de relevo generacional” y “al agotamiento del circuito de distribución alternativo y el propio declive del ecosistema contracultural” como indica Santiago García en La Novela Gráfica. Los cómics, en general, cada vez se dirigían a un público más adulto lo que favoreció la aparición de la novela gráfica, un formato emparentado con el libro tradicional, que con obras como el Maus de Art Spielgelman, el Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y El Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller cambiarían el destino del cómic en años venideros. Al comix underground le sucedería el cómic alternativo que, en este caso, se refería a aquellas obras que no se publicaban en las dos editoriales mayoritarias: Marvel Comics y DC Comics. En el cómic alternativo se continuaría defendiendo el espacio que el comix underground había sostenido durante los años sententa, fuera de la censura del Comics Code que, no obstante, aún daría sus últimos coletazos durante los años ochenta.


En el comic alternativo encontraremos a autoras como Julie Doucet o Debbie Drechsler que continuaron explorando las posibilidades del cómic autobiográfico en obras como Dirty Plotte o Daddy´s Girl que trataban temas como las drogas, las relaciones personales o los abusos sexuales. También destacan Lynn Jonston, con sus relatos familiares, Cathy Guisewite con su análisis personal del mundo contemporáneo o Alison Bechdel que con acidez, en obras como Dykes to Watch Our For, criticaba con humor el sistema patriarcal de la sociedad imperante. En esta misma obra tiene origen el conocido como Test de Bechdel que hace referencia a la forma que la autora tiene para evaluar las películas de hoy en día en relación a la visión de la mujer que estas ofrecen. Para que una película pase dicho test debe superar tres puntos: 1) Que en la película en cuestión aparezcan dos personajes femeninos; 2) Que hablen entre sí; 3) Que la conversación sea sobre un tema que no sean los hombres. A pesar de su simpleza y aparente futilidad no deja de ser una propuesta curiosa que pocas producciones superan aún hoy en día y que se podría trasladar fácilmente para evaluar programas de televisión, series, novelas o cómics para dejarnos ver como el mundo hoy en día sigue aún rigiéndose por el pensamiento masculino que ha sido capaz de enraizarse incluso en la mente femenina para que esta asuma ciertos dogmas machistas como si fuesen propios.




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Ver también:
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