9 de julio de 2010

-De Wonder Woman a Persépolis: El Reflejo Femenino En El Cómic y La Novela Gráfica Contemporánea (I)-


-De Los Orígenes del Comic Book En La Prensa Periodística Al Cómic Romántico Para Mujeres-


Por Jezabel & Mythos


El cómic, como cualquier otra forma de expresión artística puede ejercer las funciones de testimonio de la historia, siendo capaz de mostrarse como un narrador más de los acontecimientos históricos y haciéndonos reflexionar sobre estos a través de la propia evolución del medio tal como ocurre también con el cine, la literatura o la pintura. La idiosincrasia característica del cómic hace que este sea un medio relativamente nuevo y poco cercano al ambiente académico siendo, en su origen, un objeto de configuración artesanal y de consumo poco valorado. Sus autores y profesionales, en este mismo sentido, han sido en muchas ocasiones poco reconocidos por su trabajo. Algo no muy diferente al nacimiento de otro tipo de representaciones artísticas como, por ejemplo, la escultura. En relación a la historia contemporánea de la mujer el cómic puede ofrecer un panorama global de la situación de esta a lo largo del siglo XX y principios del XXI aunque, para conocer y entender el papel que ha jugado el sexo femenino en este tipo de arte, es necesario al menos hacer un pequeño recorrido por la propia historia del cómic. Entonces descubriremos que la conquista de la independencia de la mujer y la evolución del cómic contemporáneo han sido casi paralelas pasando de un papel casi marginal y sometido al hombre y a la industria respectivamente a los primeros ecos de emancipación y libertad que finalmente consiguieron dejar atrás la censura y las restricciones morales y conseguir hacerse con un nuevo lugar en el mundo.


Pese a algunos pasos primigenios en tiempos anteriores, como afirman Scott McCloud en Entender el Cómic o Santiago García en La Novela Gráfica entre otros, podemos decir que el cómic tuvo su verdadera eclosión a finales del siglo XIX en la prensa periodística de la época y, sobre todo, a raíz de la vorágine a la que condujo el enfrentamiento que mantuvieron los periódicos del New York World del célebre Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst (el magnate y periodista que Orson Welles retrató en Ciudadano Kane). De hecho sería el éxito de uno de los primeros referentes de las tiras cómicas que se podían leer en dichos periódicos, el Yellow Kid de Richard Felton Outcault, quién daría lugar a la expresión “periodismo amarillo” después de la disputa mantenida por ambos periódicos por la exclusividad del personaje en sus páginas y que poco contribuiría a la buena fama de este medio artístico en décadas posteriores. A lo largo de los años veinte, como indica Santiago García en la mencionada La Novela Gráfica, “la prensa va adoptando la continuidad como modelo predominante” y ya en los años treinta nace el cómic de aventuras y ciencia ficción, como el Buck Rogers de Philip Nowlan y Dick Calkins, el Dick Tracy de Chester Gould, el Flash Gordon de Don Moore y Alex Raymond o el El Príncipe Valiente de Harold Foster.

A la larga esto produjo que el cómic se independizase de la prensa escrita dando lugar al llamado comic book, o tebeo como se conocería en España, que se vendía en los quioscos y estaba especialmente dirigido al público infantil como un simple producto de entretenimiento más. En 1938 vería la luz un nuevo género: el cómic de superhéroes; del cual su primer representante sería el conocido Superman de Jerry Siegel y Joe Shuster que se convertiría en todo un fenómeno inmediato y a la larga en todo un icono del siglo XX y uno de los personajes de ficción más reconocidos a nivel mundial. El cómic se había topado con un nuevo concepto, de hecho el término superhéroe no sería acuñado hasta varios años después y hoy en día es una marca registrada conjuntamente por Marvel Comics y DC Comics, convirtiéndose en la seña de identidad del comic book y transformando a este en un medio de masas. Durante estos primeros pasos el cómic en general, y del género de superhéroes en particular, el medio estaba destinado y pensado para los gustos de un público de corte adolescente y masculino. El medio aún no había hecho ningún movimiento para acercarse a la mentalidad femenina y a sus intereses más dados a la inquietud artística que dificilmente se podía encontrar en un tipo de cómic anclado en las fantasías y deseos masculinos.


No sería hasta los años cuarenta cuando se harían patentes los primeros signos de cambio siendo en 1947 cuando comenzarían a aparecer las primeras publicaciones destinadas a captar la atención del sector femenino: el llamado cómic romántico. Estos primeros cómics, de los cuales sería pionero el Young Romance de Joe Simon y Jack Kirby –creadores del conocido Capitán América-, mostraba un mundo idílico, contemporáneo, en el que se reflejaban las relaciones laborales y sentimentales con las que la lectora podía identificarse aunque estas fuesen siempre vistas desde un prisma masculino. El mayor apogeo del cómic romántico se produciría entre 1949 y 1955 acaparando el 25% del total del mercado del comic book estadounidense. Irónicamente, el cómic romántico, junto al género de crimen y terror, supondría el empujón definitivo para liberar al comic book de las limitaciones y etiquetas que lo habían catalogado como un producto infantil hasta entonces. Había conseguido captar de esta manera la atención del sector femenino y de un sector de público más adulto aunque aún mayormente adolescente. Joe Simon, al respecto, declararía que siempre le había asombrado “que tantos adultos estuvieran leyendo comic books para niños” y se preguntaba además “por qué había tal escasez de comic books para la población femenina”.

Unos años antes de la llegada del cómic romántico y lo que este supondría para la industria, en 1941, el cómic de superhéroes asistiría al nacimiento de la primera superheroína. William Moulton Marston, abogado doctorado en psicología conductista e inventor del polígrafo, junto a su esposa Elizabeth Holloway Marston, crearía a Wonder Woman para la editorial DC Comics, un personaje forjado en los ideales feministas nacientes del momento. Estas teorías conductistas feministas de William Moulton Marston, unidas a la concepción mágica del origen del personaje –al contrario que sus homólogos masculinos-, pretendía crear un nuevo concepto de femineidad ya que, según su autor, ni siquiera las mujeres querían ser mujeres mientras el arquetipo de femineidad construido por el hombre “carezca de fuerza, fortaleza y poder”. Por ello la solución era “crear un personaje femenino con toda la fuerza de Superman mas todo el encanto de una mujer buena y hermosa" que, no obstante, no dejaba de ser una visión algo sexista de la situación. La princesa amazona Wonder Woman, cuya nombre de pila, Diana, proviene de la diosa griega de la caza, sugería ciertas connotaciones sexuales que rozaban el sadomasoquismo y que parecían reflejar los gustos propios de su creador. A esto se puso freno desde la editorial pese al éxito de ventas de la serie, para acabar mostrando al personaje como un simple prototipo de mujer superpoderosa más convencional que la definiría hasta finales de los años ochenta cuando George Pérez, cuya editora en aquel momento era una prometedora Karen Berger, se hizo cargo de la colección redefiniendo al personaje desde sus orígenes y también en su femineidad mucho más explícita y abierta que en décadas pasadas.




Ver también:
-Especial V de Vendetta-


2 comentarios:

PAblo dijo...

Bonito artículo. Estaré atento a próximas entregas.

Impacientes Saludos.

Baal Zak dijo...

Bastante bueno como todo artículo de Om. Estaré atento a lo que siga :)