14 de junio de 2010

Review Lost 6x17 - 6x18: The End


¡Atención puede y debe contener spoilers!

Han sido 6 años intensos. Hemos cazado jabalíes; saciado nuestra sed con cerveza Dharma; comido chocolatinas Apollo mientras pulsábamos un botón cada 108 minutos a fin de evitar el fin del mundo; todo ello mientras jugábamos una partida de senet o backgammon, casi sin saber que las fichas éramos nosotros mismos; viajado al pasado, al futuro, retornado al presente, para luego vivir una existencia postmortem hacia el siguiente paso evolutivo de nuestro ser. Sin duda, Perdidos, ha sido toda una experiencia, un viaje en toda regla, hasta el final de la vida y más allá, una metáfora de la existencia humana, la búsqueda de uno mismo, la lucha entre el bien y el mal, la redención y los lazos eternos del amor y la amistad como ejes vertebradores de esa trasformación de los personajes. Como en su día comenté, lo importante era el viaje en sí mismo, y no hay duda que éste ha merecido la pena.

No se han dado muchas respuestas a las cuestiones clásicas que muchos de los seguidores ansiaban, pero se ha hecho algo más importante: cerrar las tramas de los personajes. Desde este punto de vista, no podemos tener ninguna queja, pues hemos llegado incluso “más allá” de lo habitual. Sobre los enigmas sin contestar, creo que muchos de ellos pueden ser respondidos uniendo las piezas de puzzle que los guionistas han ido dejando, a cuenta gotas, a lo largo de toda la serie. En cierta forma, esa libertad de interpretación que posee Perdidos, tan característica de los “textos sagrados”, es un incentivo para que la serie siga viva muchos años después de su conclusión. Porque para ser sinceros, si hubiésemos sido espectadores omniscientes no hubiese sido lo mismo. Incluso ahora, que la serie ha concluido, esa omnisciencia perjudicaría el carácter mitológico y alegórico que destila Perdidos. Al final, no se trata tanto de encontrar las respuestas, sino de aprender a vivir sin ellas.

En The End esperábamos más épica, pero los guionistas han apostado por la emotividad y el homenaje a los personajes clave de la serie. No obstante, escenas como la lucha entre Jack y Antijacob en el acantilado han sido espectaculares. Sin olvidar la isla a punto de desmoronarse, la cueva con el manantial de luz o el despegue del vuelo de Ajira. Pero como se ha apuntado, la emotividad es la gran apuesta en esta finale, y toda ella se articula mediante esas “reconexiones” entre los personajes de la “realidad alternativa”. Realidad que muchos entienden, tras el visionado de The End, como una especie de limbo, Mundo de los Espíritus o purgatorio. Intentando seguir con la teoría que he ido hilvanando en las reseñas de los episodios, llamaré a esta realidad “Antesala Kármica”. Un lugar atemporal regido por las leyes del karma. Así, dependiendo de las acciones que los personajes realizan en sus vidas, éstas condicionarán a la existencia en la antesala. Por ende, los personajes que han logrado redimirse en sus vidas viven, en la antesala kármica, una vida ideal, al menos en apariencia. Hurley se ve librado de su mala suerte, Kate es inocente, Locke vive con Hellen, Ben sigue cuidando de Alex, Desmond tiene la aprobación de Widmore, Faraday se puede dedicar a su verdadera pasión, Miles logra conocer y tener buena relación con su padre. Sin embargo, personajes que no han logrado esa redención, como Keamy, Bakunin o Anthony Cooper, encuentran la muerte física o mental.

Los personajes redimidos viven en esta antesala kármica una vida un tanto idílica y de recompensa, pero no todos ellos están preparados para “reconectarse”. Por ejemplo, Ana Lucía, todavía no está preparada, en esa antesala cada persona debe solucionar algún problema personal con el que todavía está lidiando. Por ejemplo, Ben Linus, no entra en la iglesia junto a los demás, siente que todavía tiene que atar algunos cabos sueltos. Seguramente relacionados con Alex y Rousseau, a las que debe pedir perdón. Pero se queda con la alegría de haber recibido el perdón de Locke, aunque sea en esa otra vida. Por otro lado, también hay personajes como Eloise Hawking, que se resiste a abandonar ese plano de la existencia pese a que ya es conciente de su condición. Tras sacrificar a su hijo Faraday en la isla, ella tiene la oportunidad de verlo cumplir su verdadero sueño de ser músico. Pero como le recuerda Desmond, tarde o temprano tendrán que partir en otro grupo. Pero también hay otro tipo de personas que no sabemos que son, el personaje más perturbador de esta antesala kármica es David, el supuesto hijo de Jack. No sabemos quién es en realidad, quizá sea una especie de guía que ayuda a Jack a encontrar el equilibrio y prepararse para ese lugar al que van. Sea como sea, esa realidad, según nos explica el padre de Jack , que no en vano se llama Christian Shephard, es un lugar creado entre todos ellos para reencontrarse y dar el siguiente paso hacia una nueva existencia superior. Recordar lo vivido, quitarse el peso de los errores del pasado y seguir avanzando. El padre de Jack es el encargado de guiarlos hacia ese nuevo plano existencial, les abre –literalmente- las puertas hacia esa luz, la misma luz que había en la isla, pero esta vez en toda su esencia y esplendor. “Reconectarse” no es sólo recordar sus vidas, sino encontrar el equilibro existencial, liberarse y cerrar su historia personal.

Hablemos de la isla, es allí donde tiene lugar la historia real, los sucesos clave con los que cada personaje encuentra su lugar en la historia. Desmond es rescatado del pozo por Rose y Bernard. Pero Antijacob no tarda mucho en encontrarlos y se lleva consigo a Desmond. Es sorprendente la importancia que han otorgado los guionistas a este personaje. Siempre ha disfrutado de los episodios más especiales, pero, tras una quinta temporada en la que había perdido protagonismo, se ha convertido en fundamental en las trama de la isla y en Los Ángeles. Como apuntamos en la reseña del capítulo anterior, Jacob había tramado un plan para acabar con su Némesis. Él sabía que Jack, debido a las reglas, no podía dar muerte a Antijacob por sí mismo. Por eso instó a Widmore a que trajese a Desmond otra vez a la isla. Como quedó comprobado cuando explotó la escotilla, Desmond es el único capaz de aguantar el electromagnetismo de la isla sin sufrir daños graves. Desmond entra en la cueva y accede a esa especie de piscina, construida por una civilización antigua, que de algún modo canaliza el agua y la “luz”. A su alrededor hay los restos de otros intrépidos que intentaron acceder al lugar pero encontraron la muerte, o algo peor. No será el caso de Desmond, que se acerca a la luz y la desactiva sacando una especie de tapón de desagüe. Entonces empieza el pequeño Armagedón de la isla, la luz se extingue y el resplandor rojizo e infernal del magma nos presagia lo peor. La isla comienza a desmoronarse, lluvias torrenciales, terremotos, trozos enteros de la isla se hunden en el fondo del mar. Antijacob logra su objetivo, destruir la isla. Lo que no sabe es que es en ese momento en que la luz está ausente toda la isla ha perdido sus poderes especiales, y eso también le incluye a él.

Antijacob vuelve a ser mortal, éste era el plan de Jacob para acabar con él, y Jack es el encargado de esta misión. En cierto modo, Jack actúa como el mesías que se sacrifica por sus compañeros, lucha contra el mal y establece un nuevo periodo en la isla bajo nuevas reglas. Él muere, pero Hurley será nombrado su sucesor y con él se instaura un nuevo periodo, quizá más justo y con mejores reglas. Hay que reconocer que Jacob no empezó con buen pie su mandato, pues trajo dos mil años de problemas al crear al Humo Negro. Tampoco hay que olvidar que los métodos de Jacob no eran los mejores, entre ellos se incluía la manipulación de las personas, o el genocidio de los integrantes de la Iniciativa Dharma. Puede que sus intenciones fuesen buenas, resguardar la luz, pero sus métodos no distaban tanto de los que aplicaba Madre. Sin embargo, con la muerte redentora de Jack, se inicia un Nuevo Eón en la isla. Restablecido el equilibrio entre el bien y el mal, restaurada la luz de la isla, y con Hurley al mando, el personaje con el corazón más puro, cabe esperar un gobierno más positivo. No deja de ser curioso que el nuevo ayudante del guardián de la isla sea Ben. Creo que en este trabajo, Linus, acabará de encontrar la redención que tanto necesita teniendo en cuenta el pasado tan oscuro que posee. Hurley y Ben, como guardián y lugarteniente de la luz, se convierten en inmortales hasta que encuentren nuevos candidatos para esta misión. Al igual que Jacob y Richard, pudieron ejercer este cargo durante milenios o cientos de años. Aunque su primera misión será ayudar a Desmond, nuestro peculiar Ulises, a volver a su hogar y reunirse con su amada Penelope.

Sawyer, Kate y Claire logran escapar de la isla mediante el avión de Ajira que han reparado Richard, Miles y Lapidus. Me alegro de que nuestro compatriota inmortal siga vivo, Richard es un personaje muy especial. Al fin se ve librado de la maldición de no envejecer y se alegra cuando Miles le descubre una cana. Quiere vivir la vida, no sumando años, sino experiencias. Ahora sabe que al envejecer el camino para encontrarse con su amada Isabella es cada día más corto. Cabe suponer que los pasajeros del vuelo de Ajira escaparon de la isla y vivieron una larga vida fuera de ella. En la antesala kármica, Kate le dice a Jack que lo ha echado mucho de menos, lo que nos indica que vivió una larga vida fuera de la isla.

Antes de entrar en la cueva, Desmond y Jack tienen una conversación muy interesante. Desmond le dice a Jack que ha visto esa realidad alternativa en la que el avión no se había estrellado y vivían felices. Hasta aquí podemos entender que la detonación de la bomba de hidrógeno tuvo lugar, y como especuló Faraday, podrían cambiar la historia. Pero como Jack remarca, se equivocaron y la bomba no funcionó, no hay atajos, lo que pasó, pasó. Para confirmar este hecho, tenemos la escena en la que se “reconectan” Juliet y Sawyer. Ese “funcionó” de Juliet se refería a la máquina de chocolatinas y no a la bomba.

Jack muere entre el bambú, igual que llegó a la isla se va. Cierra los ojos, feliz al haber encontrado su lugar en la vida. No muere solo, Vincent, el perro de Walt, el mismo que lo despertó cuando llegó a la isla, le hará compañía en su transito hacia el otro mundo. Jack, ha cumplido su misión, el avión de Ajira sobrevuela por encima de él, ha salvado a sus amigos. Muere convertido en un hombre de fe, creyendo en el destino y viéndolo cumplido en sus manos. Locke tenía razón, estaban en la isla por un motivo, salvar a la humanidad y algo más importante para ellos, salvarse a sí mismos.

¿Qué es la isla? Es tan real como imaginaria, una metáfora del juego de la vida, un lugar físico y espiritual. Es San Borondón, el Shangri-La, el Shambhala, la Atlántida, el Axis Mundi y el Ónfalos de mundo. Es todos ellos y ninguno a la vez.

Námaste,


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El Octavo Samurái

4 comentarios:

Mythos dijo...

Yo estoy de acuerdo en que la parte de los personajes está más o menos cerrada pero para ello se han sacado un deus ex machina de la manga que no tiene nada que ver con lo que ha pasado estos seis años en la isla salvo por la detonación de una bomba... Ya he dicho que el viaje ha válido la pena y ha sido una gran serie que hemos seguido durante mucho tiempo pero eso no quita para que hallan elegido el camino fácil, convervador y tópico. La trama de la isla en The End era de lo más predecible y en todo momento me pude adelantar a lo que iba a pasar en pantalla. Perdidos ha sido una buena serie pero con este final ha optado por apelar a la emotividad del espectador, y ha funcionado hasta cierto punto, pero han perdido la oportunidad de hacer algo verdaderamente original porque no ha tenido valor a arriesgar.

Etrigan dijo...

A mí me gustó el final. Lo único que le critico es que es demasiado explicativo, yo lo hubiese dejado más ambiguo, más abierto a la interpretación. Sin embargo la parte emotiva me cautivó, seré que soy algo sensiblero...

Jezabel dijo...

Ahora es cuando digo que Lost me aburrió en la primera temporada y deje de verlo.

Mythos dijo...

Etrigan, ¿explicativo? Yo creo que más ambiguo no puede ser xDD La parte emotiva nos tocó la fibra a todos, esta bien llevada y, por así decirlo, los personajes se lo merecen, pero no deja de ser un recurso fácil para apelar a nuestras emociones...