28 de mayo de 2010

Cine Om -Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo de Mike Newell-


“Casi todos creen que el tiempo es como un río que fluye seguro y veloz en una sola dirección, pero yo le he visto la cara al tiempo y os puedo asegurar que están equivocados.”

Prince of Persia -Las Arenas del Tiempo-


Prince of Persia es una veterana saga de videojuegos del género de plataformas creada por el programador y diseñador Jordan Mechner que en su debut en 1989 supuso toda una revolución en su momento por su animación fluida y realista. Su éxito propició varias secuelas durante los años noventa obra de las compañias Broderbund y Red Orb Entertainment que conforman la hoy conocida como trilogía original de Prince of Persia. En 2003 la franquicia pasó a manos de Ubisoft que sacó al mercado una nueva entrega de la serie con el subtítulo de Las Arenas del Tiempo que significaba un nuevo inicio para la historia del famoso príncipe sin nombre. El videojuego presentaba cuantiosas novedades conformando un videojuego con una historia llamativa, un aspecto gráfico bastante logrado y una jugabilidad inmejorable. Las Arenas del Tiempo se convertiría en el primer título de una nueva trilogía que completarían El Alma del Guerrero y Las Dos Coronas. Posteriormente, en 2008, Ubisoft quiso darle un nuevo enfoque a la saga con un nuevo título, simplemente conocido como Prince of Persia, independiente a la historia que hasta el momento se había contado en los anteriores juegos y que no convenció a los seguidores de toda la vida. El resultado fue una vuelta a los orígenes con una precuela ambientada entre los dos primeros títulos de la nueva trilogía, Las Arenas Olvidadas, y que hace apenas unos días se puso a la venta en nuestro país coincidiendo con la llegada del príncipe a los cines.

Era cuestión de tiempo que Prince of Persia fuese adaptado a la gran pantalla y la primera piedra para que ello fuese posible se puso en 2004 cuando el productor Jerry Bruckheimer adquirió los derechos del videojuego para realizar una adaptación cinematográfica de Las Arenas del Tiempo con la Walt Disney Pictures como distribuidora. En la dirección Mike Newell, autor de películas tan dispares como Cuatro Bodas y un Funeral, Harry Potter y el Cáliz de Fuego o El Amor en Tiempos del Cólera, con un guión escrito por el mismo Jordan Mechner y reescrito a su vez por Boaz Yakin, Doug Miro y Carlo Bernard. En el reparto Jake Gyllenhaal se encarga de interpretar al sardónico príncipe, en esta ocasión bautizado como Dastan, acompañado por Gemma Artenton, Ben Kingsley y Alfred Molina, entre otros, cuyos papeles han sido convenientemente alterados y remozados en sus nombres -innecesariamente-, orígenes e incluso finalidades en algunos casos. Encargándose de la banda sonora el compositor Harry Gregson-Williams que prueba de nuevo suerte en un film de factura épica después de haber participado en El Reino de los Cielos de Ridley Scott y en las dos películas de la saga de Las Crónicas de Narnia vistas hasta la fecha y dirigidas por Andrew Adamson.


Con este despliege de medios Jerry Bruckheimer y Walt Disney pretenden repetir el éxito de Piratas del Caribe y convertir a Prince of Persia en la nueva franquicia de moda aunque sus expectativas, quizá, sean algo elevadas vistos los resultados. Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo cuenta la historia de Dastan, uno de los hijos del rey Sharaman de Babilonia que siendo huérfano de nacimiento fue adoptado por el regente asombrado por su coraje y valor. Dastan se verá envuelto en una conspiración después de invadir la ciudad sagrada de Alamut junto a sus hermanos putativos y descubrirá el poder milenario de las arenas del tiempo escondido en una poderosa daga. Junto a la princesa y guardiana de los secretos del tiempo, Tamina, con la que establece una difícil relación, Dastan se verá obligado a huir como un traidor después del asesinato de su padre para intentar demostrar su inocencia y salvar el mundo del auténtico enemigo oculto en las sombras. Un argumento que respeta en gran medida la sinopsis del videojuego aunque, sin embargo, abunden cambios realmente sustanciales respecto a este. Se mantienen los elementos más destacados para contar una historia que podría funcionar realmente como una precuela a los videojuegos en que se inspira y que más que emparentada con Piratas del Caribe, bien sea por ambientación o por temática, Prince of Persia recuerda más a películas como La Momia de Stephen Sommers o a La Búsqueda de Jon Turteltaub con alguna pincelada del Aladdín de Walt Disney.

Lo primero que llama la atención de la película de Mike Newell es la fotografía granulosa, casi borrosa en ocasiones, de John Seale que, por momentos, parece demasiado apagada y opaca para el género de aventuras que tiene que seducir a nuestras retinas. Luego descubrimos una acción apresurada, que muchas veces no permite apreciar bien lo que esta sucediendo en pantalla, combinada con el uso de la cámara lenta que en este caso, al contrario que en otras producciones, no llega a molestar ya que no se utiliza de forma pedante ni gratuita sino como un recurso narrativo obligado por la historia que se nos cuenta y también, por otro lado, porque es una de las características habituales de los videojuegos de Prince of Persia donde el tiempo es un personaje más de la función. A esto debemos añadir la factura propia de videojuego de muchas de las escenas de la película, argumentalmente hablando, adornadas con las piruetas calcadas del personaje del videojuego, una gran fidelidad al vestuario y la mitología de la historia y del uso de la perspectiva y el zoom de un modo similar al que se utilizaba para situar al jugador en el entorno del juego. Todo ello con el gran acierto de que no parezcan fuera de lugar ni ajenos a la historia. Teniendo todo esto en cuenta podemos afirmar con rotundidad que, hasta la fecha, Prince of Persia resulta la mejor adaptación que se haya podido hacer de un videojuego después de una larga lista de subproductos que van desde despropósitos en la línea de Super Mario Bros., Street Fighter o Mortal Kombat a una larga lista de películas totalmente prescindibles como Tomb Raider, Silent Hill, Hitman, Max Payne o la saga Resident Evil.


La relación entre los personajes protagonistas, un príncipe interpretado por un Jake Gyllenhaal del que no acaban de aprovechar todo su potencial, y una más que efectiva Gemma Artenton, resulta simpática y entrañable, llena de giros y cambios de rasante, demostrando la química entre ambos actores aunque muchas veces no acompañen los diálogos o la planificación de escenas y el romanticismo épico del videojuego se pierda en parte. Alfred Molina interpreta a un "pequeño empresario" que supone la nota de humor de la película, cruzandose en más de una ocasión con nuestros héroes para al final acabar ayudándoles a derrotar el mal que los acecha. Ben Kingsley, alejado un poco de sus papeles habituales aquí, demuestra sus tablas y su experiencia para dotar de un relativo carisma a un personaje que no deja de ser algo tópico y que, como el resto de actores de la película, parece algo desaprovechado. La música de Harry Gregson-Williams resulta un gran acierto, con melodías de resonancias orientales, que ayudan a ambientar el relato épico y de aventuras que nos están intentado contar. Por lo demás estamos ante una película que nos hará pasar un buen rato, con algunas carencias y defectos que se podrían suplir en una futura secuela, pero que no supone un insulto al espectador como ocurre con muchas producciones de hoy en día. El viaje podría haber sido mejor y peca de exceso de sobriedad en su resultado final, aunque con un ritmo muy bien llevado, al que se agradece su fidelidad y su intención respecto a su referente original. Sólo se hecha en falta una mayor confianza en la historia en donde lo mágico y lo fantástico, tan deudor de Las Mil y Una Noches en Prince of Persia, en ocasiones, se encuentra demasiado supeditado a la rutina del "realismo místico".

Ver también:
-Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo en El Blog del Chacal-

-Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo en Tu Blog de Cine-

3 comentarios:

Jezabel dijo...

Jake Gyllenhall ya me moviliza para ir al cine, que consté, pero el videojuego ya ayuda. Por cierto, quiero los vestidos de Farah/Tamina.
La pelicula no es redonda, pero es entretenida. Y se te ha olvidado la canción de Alanis Morissette del final.

Osukaru dijo...

Estoy bastante de acuerdo con tu reseña. Con sus virtudes y defectos a mi me resultó una peli muy entretenida y una buena adaptación del videojuego.

Donde no estoy de acuerdo es eso que dices de que Silent Hill y la primera Resident Evil entren en el saco de adaptaciones videojueguiles totalmente olvidables.

Tal vez la primera de Resident Evil sea la más floja de las que estamos hablando, pero creo que Christophe Gans elaboró un film que funcionaba muy bien como adaptación de la saga principal de juegos de Silent Hill.

Un saludo!.

Mythos dijo...

Osakaru para mí Silent Hill empezaba bien pero luego las situaciones que plantea acaban siendo algo risibles para una película de terror. Hay cosas que quedan bien en un videojuego pero que a la hora de adaptarlas al cine pierden fuerza. Y respecto a Resident Evil, sí, se puede decir que no es una mala película pero no aporta nada nuevo ni bueno a la saga de videojuegos por lo que para mí se hace prescindible.