15 de mayo de 2010

- Batman: Cacofonía de Kevin Smith y Walter Flanagan-


"No te odio porque esté loco...
Estoy loco porque te odio"


El Joker, retenido una vez más en el Hospital Psiquiátrico de Arkham, recibe la visita del delincuente mercenario Deadshot, antiguo miembro de El Escuadrón Suicida, contratado en esta ocasión para acabar con la vida del payaso diabólico por un padre que busca venganza por el asesinato de su hijo. El Joker recibirá en el último momento la ayuda inesperada del enigmático villano Onomatopeya, un personaje que anteriormente se había enfrentado a Green Arrow en Star City, gracias al cual conseguirá escapar de la famosa institución psiquiátrica para así reanudar su habitual campaña de terror en las calles de Gotham. Pronto se volcará en una guerra abierta contra Maximillian Zeus, un jefe criminal con ciertos problemas de doble personalidad que le hacen llegar a creerse la encarnación del mismísimo rey de los dioses olímpicos, que se ha enriquecido a costa de El Joker vendiendo su veneno como si de una nueva droga de diseño se tratase. Mientras El Joker intenta "lavar su imagen" a través del terror Batman se verá en medio de ambos contendientes y enfrentado a un nuevo y silencioso enemigo del que desconoce sus motivaciones e intenciones reales y que supondrá todo un reto para sus habilidades detectivescas.


De esta manera comienza Batman: Cacofonía, la nueva historia del guionista de cómics y director de cine Kevin Smith, después de su última incursión en el mundo del cómic con la finalización de su "pólemica" miniserie El Mal Que Hacen Los Hombres que realizó junto a Terry Dodson para Marvel. En esta ocasión Kevin Smith vuelve a probar suerte en DC, donde ya escribió una interesante aunque breve etapa en Green Arrow, y dada la oportunidad nada mejor que "enchufar" a su amigo Walter Flanagan para hacerse cargo del apartado gráfico. La miniserie de escasos tres números, seguramente por la desconfianza en los plazos de entrega que genera el director de Clerks y Persiguiendo a Amy entre los editores, es el resultado de la emoción que sintió Kevin Smith después de ver el trabajo de Christopher Nolan en El Caballero Oscuro que hizo que se volviese a enamorar del personaje. Él mismo, en la introducción a la obra que incluye la edición de Planeta de Agostini, califica Batman: Cacofonía como "la segunda mejor historia" que es capaz de guionizar sobre el famoso cruzado enmascarado y "un ensayo general para la mejor historia de Batman" que él y Walter Flanagan son capaces de realizar. Y quizá, después de ver el resultado, la mejor definición que se puede dar sobre la obra en cuestión es la de ensayo siendo como es, en todos los aspectos, una historia de escasas repercusiones.

Mientras esperamos Batman: Un Círculo Sin Fin, esa supuesta obra magna de Kevin Smith y Walter Flanagan sobre Batman, nos hemos de conformar con Batman: Cacofonía que no cumple las expectativas. Kevin Smith, sea por el limitado espacio de la miniserie o por su inspiración algo retraída, nos ofrece una historia rutinaria que no tiene la frescura de otras de sus obras anteriores. Sus diálogos siguen siendo el fuerte de su narrativa pero su característica habilidad para el tratamiento de personajes, ese perfil psicológico naif con el que sabe dotarlos en cada momento y que habitualmente combinado con su clásico sentido del humor tan buenos resultados le da, parece en este caso ausente salvo por algunos golpes de ingenio aislados aquí y allá. Los conflictos morales y la ligera crítica social sobre los que el autor suele reflexionar en sus trabajos se presentan aquí de forma más torpe y tópica de lo que ya nos ha mostrado en otras ocasiones. Por otro lado Kevin Smith recupera en Batman: Cacofonía a Onomatopeya, un villano creado como némesis para Green Arrow en su etapa en la serie con un futuro prometedor por delante pero que, desde entonces, no ha vuelto a ser utilizado por ningún otro guionista. Su inclusión dentro de esta historia se antoja algo forzada e innecesaria dejando un final abierto y autoreferencial ya casi tópico en las obras del de New Jersey.


También es necesario destacar las referencias y guiños de las que se sirve en este caso Kevin Smith que resultan demasiado obvias y no tan sútiles como lo eran, por ejemplo, en El Hijo del Diablo, los primeros números de la que sería la andadura de Daredevil en el sello Marvel Knights, o en su mencionada etapa a cargo de Green Arrow. Prueba de ello es el final de Batman: Cacofonía tan deudor de La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland o de la historia Ruleta que Frank Miller escribió al final de su primera etapa en Daredevil a principios de los años 80. No ayuda a mejorar el conjunto los lápices de Walter Flanagan, a todas luces una elección errónea de Kevin Smith, que resultan anodinos y poco inspirados evidenciando unas importantes carencias narrativas. Walter Flanagan, abonado a los cameos en las películas de Kevin Smith, y con apenas experiencia en el medio, no llega a los mínimos requeridos. Demuestra no sabe saber jugar con las transiciones entre viñetas ni tratar de forma adecuada la acción por lo que, salvo por alguna splash page aislada, su trabajo pasa sin pena ni gloria y no consigue hacer interesante una historia que en manos de un autor más cualificado quizá hubiese hecho más agradable el resultado final.

En el lado contrario destaca el trabajo de un siempre efectivo Adam Kubert con las portadas de la serie y más aún las versiones alternativas de estas que el magnífico Bill Sienkiewicz nos brinda para la ocasión. La edición de Planeta de Agostini en formato cartoné, con motivo del 28ª Salón Internacional del Cómic de Barcelona, recopila el grueso de portadas originales e incluye treinta y tres páginas del guión de Kevin Smith del tercer capítulo de la miniserie, Desconciertos, y que en conjunto resultan la excusa perfecta para que la editorial haya decidido encarecer obscenamente el cómic de un autor que, como bien es sabido por todos, resulta un buen reclamo entre los aficionados. Pero, como ya sabemos, este tipo de obras, como el Batman R.I.P. de Grant Morrison y Tony Daniel o el actual Flash: Renacimiento de Geoff Johns y Ethan Van Sciver, "juegan en otra liga diferente". En definitiva, por la obra en sí misma y por la edición en nuestro país, Batman: Cacofonía no es una obra especialmente recomendable. Kevin Smith nos sigue ofreciendo un relato entretenido y fácil de digerir pero que, en comparación, en su carrera no pasa de ser una anécdota y una obra menor y sólo resulta apropiada para los muy completistas y para los auténticos incondicionales del autor.

Ver también:
-El Mal Que Hacen Los Hombres de Kevin Smith y Terry Dodson-
-Green Arrow de Kevin Smith y Phil Hester-

Cine Om -¿Hacemos Una Porno? de Kevin Smith

The Big Freak-Effect Theory -Expediente (II)- Persiguiendo a Cels-

2 comentarios:

Kiryë dijo...

¡Por fin puedo comentar algo!

La verdad es que no podría estar más de acuerdo con tu reseña. Es un cómic que "está bien" pero no pasa de ahí. También pienso que Dodson hace un flaco favor a Smith (por muy amiguitos que sean) y empobrece un poco más la historia. Quizá otro dibujante le hubiera dado más vidilla, no sé...

Eso sí, aunque el desarrollo en sí se queda un poco pobre, siempre se agradecen los puntos de humor e ironía de Smith.
La verdad es que me gustó mucho su forma de dar vida al Jocker, con un carácter muy cínico y bromitas subidas de tono muy, muy buenas. Y lo mismo pasa con Alfred, personaje abandonado en muchas otras historias pero que aquí aparece como un genial contrapunto ácido a Batman.

Habrá que ver cómo es "el mejor cómic de Batman que sean capaces de hacer", aunque tampoco creo que vaya a ser algo grandioso.

PD. Por cierto, curioso fetichismo el de Smith por matar personajes así porque sí.

Mythos dijo...

Sí, lo mejor es ese Alfred que también se veía en El regreso del Caballero Oscuro. Más cínico y menos condescendiente con su amo. Y el Joker esta bastante bien reflejado siendo una mezcla entre el personaje más clásico y el más actual. Pero por lo demás,lo dicho, para echar un rato y poco más.