31 de octubre de 2009

Cajón deSastre -Cómo Debió Terminar...-


En ocasiones al revisar algunas de nuestras películas preferidas, o no, nos damos cuenta de que hay algunas cosas que no encajan. A veces una película nos encandila y llega su final y... resulta una completa decepción y juramos y perjuramos que no veremos la segunda o tercera parte de la saga, o del posible remake que planean en Hollywood, que no picaremos con la edición especial en dvd de dos discos con el montaje del director que supuestamente mejora el metraje. Muchas veces creemos entender mejor a los personajes y la historia creados por tal o cual director -lamentablemente a veces es cierto- y nos aventuramos a expresar y debatir con nuestros amigos, como si personajes en una película de Kevin Smith fuésemos, las interpretaciones y descabelladas ideas que tenemos para mejorar aquella película o saga cinematográfica que "no acaba de ser redonda". Ese coitus interruptus que resulta el final de la saga Matrix de los hermanos Wachowski, esos "multifinales" en El Retorno del Rey de Peter Jackson o esas cuestionables licencias creativas de Sam Raimi en Spider-man 3. Esta claro que algunos directores no saben rematar la jugada.

Eso deben pensar desde la web de How It Should Have Ended desde donde hacen un trabajo de "revisionismo cinematográfico" en clave de humor y mediante el uso de animaciones de las películas más taquilleras, reconocidas y dispares de los últimos tiempos como El Señor de los Anillos, Braveheart, Underworld, Salvar al Soldado Ryan, Terminator 2, Transformers y muchas otras. Si tenéis desavenencias con el inglés a continuación podréis ver una muestra de algunos de estos videos con subtítulos incorporados. En concreto veréis, a juicio de los creadores de esta web, como debieron haber terminado El Señor de los Anillos de Peter Jackson y Superman de Richard Donner. En este último atención al cameo de Batman y su cinturón multiusos. No digo más. Ahora, aunque nos defrauden George Lucas o James Cameron con sus películas, siempre nos podremos echar unas risas pensando cómo podría haber sido y no fue.


Cómo Debió Terminar Superman



Cómo Debió Terminar El Señor de los Anillos

30 de octubre de 2009

-Batman R.I.P. de Grant Morrison y Tony Daniel-


"Más allá de las visiones, encontré algo,
en la oscuridad, dentro de mí.
La forma de algo que ni siquiera puedo pronunciar o describir.
Una cicatriz en mi consciencia."


De nuevo Grant Morrison consigue crear una obra para unos pocos elegidos. Una obra que él y sólo él comprende, en la que se mueve como pez en el agua, y que no deja de ser un gran despropósito psicotrópico de difícil lectura. Batman R.I.P. es la saga que representa el punto culminante de la etapa del guionista escocés al mando de los guiones del cruzado de la capa y que Planeta de Agostini ha decidido editar en nuestro país en un tomo único prescindiendo de la grapa en que se había editado hasta ahora la serie regular del personaje. Otra muestra más del baile caprichoso de formatos que se dan en las series de DC que edita Planeta de Agostini en la actualidad y que configuran un panorama caótico que no deja muchas facilidades a la hora de seguir una determinada serie o personaje. Igual de caótica que resulta, por otro lado, la historia que Grant Morrison propone con su nueva alucinación: Batman R.I.P. un cómic grandilocuente y pretencioso que resulta carente de la emoción y de la épica para la historia que se supone pretende contar. Y ello se debe al defecto habitual de su autor de racionalizar el absurdo y la locura cosa que sólo le ha dado buenos resultados en obras como Arhkam Asylum con Dave McKean o All Star Superman junto a Frank Quitely y a consecuencia de lo cual uno se pregunta si más que aciertos debidos a sus propuestas y virtudes como guionista no lo serán más por la labor de sus dibujantes.

Batman R.I.P. enfrenta al personaje al mayor de sus desafíos cuando una misteriosa organización, un nuevo Club de Villanos, de recursos ilimitados y misteriosos objetivos decide acabar con el álter ego de Bruce Wayne, golpeando a todo lo que ha construido durante este tiempo y a todo lo que le es querido, para, al final, arrebatarle la cordura y la vida. Dicho esto podemos decir que Batman R.I.P. tiene dos cosas a destacar: por un lado su inicio, sus escasas tres primeras páginas, una clara y nada sútil referencia a La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland que promete más de lo que encontraremos al final en el resto de la historia y, por otro lado, Tony Daniel que realiza un trabajo a remarcar en las que destacan algunas de sus ilustraciones de una página y splash pages simplemente espectaculares destacando también su espeluznante retrato del Joker. Fuera de eso el resto de la obra cae en un sinsentido en el que no queda claro ni lo que el autor quiere contar ni lo que realmente esta pasando en el cómic. Grant Morrison intenta con Batman una labor de deconstrucción similar a lo que hizo con el Hombre de Acero en All Star Superman pero mientras esta era disfrutable gracias a su tono pausado y mesurado y a pesar de su herméneutica y su abuso del homenaje a la historia del personaje en Batman R.I.P. encontramos una historia oscura y onírica en exceso que convierte la trama en algo casi inentiligible.

Las ideas que maneja Grant Morrison, aquellas más evidentes que podemos entender con menos esfuerzo, son además de lo más manidas y tópicas que aunque entronquen directamente con la esencia del personaje en cuestión el autor no sabe manejar. La visión trágica del héroe que al intentar hacer el bien sólo empeora la situación, los traumas infantiles que se perpetuan en la edad adulta en obsesiones, la locura y la búsqueda de los propios limites, la dualidad entre el bien y el mal que acaba creando un círculo vicioso imposible de romper o la muerte del superhéroe y su resurección dispuesto para su última batalla. Todo ello ha sido tratado anteriormente y de forma más exitosa en otras obras y por otros autores y ejemplo de ellos son historias como La Última Cacería de Kraven de J.M. Dematties y Mike Zeck que con un planteamiento parecido a Batman R.I.P., pero más intimo y personal, es superior en todos los aspectos a esta o, centrándonos en las obras que Batman ha protagonizado tenemos El Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller o la ya mencionada La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland que han sabido tratar con más acierto las paradojas y la psicología del personaje sin tantos aspamientos y sin la retórica vacía que Grant Morrison imprime a Batman R.I.P. Incluso Jim Starlin y Berni Wrightson con Batman: The Cult, muy deudora de de los trabajos de Frank Miller con el personaje, y sin ser una obra referente, profundiza con más cierto en la psique destrozada de un Bruce Wayne que era anulado mentalmente por el villano de turno, el Diácono Blackfire.

La propuesta de Grant Morrison se limita en este caso a la paranoia de hacernos intentar creer que Batman, gracias a su personalidad extremadamente obsesiva y perfeccionista, incluso en el caso de que su mente recibiese un ataque directo o sufriese un colapso global se habría entrenado para contar con una "personalidad de emergencia" a la que recurrir en dicha situación. Esta personalidad se hace conocer como el Batman de Zur-En-Arrh que, a diferencia del Batman genuino, habla con las gárgolas de Gotham City y con el personaje olvidado de Batmito a la vez que viste una version roja y amarilla de su uniforme tradicional. Todo ello resulta en un final de película de acción del montón que hemos visto millones de veces y que no parece digno de la historia se supone debería contar la última aventura de Batman -aunque sepamos que esta situación sólo puede ser algo temporal-. En Batman R.I.P. los personajes parecen estar la mayor parte del tiempo perdidos hablando en un código cifrado incomprensible con algo de acción de relleno entre medias que no destaca ni por su planificación ni por su originalidad sino, a lo sumo, como ya hemos comentado por el trabajo realizado por Tony Daniel. Grant Morrison además se adentra en los orígenes de Batman de manera torpe inventando una trama en la que Guante Negro se relaciona con su padre, Thomas Wayne, sin quedarnos muy claro hasta que punto. Sólo ciertos momentos, más sosegados, donde Grant Morrison abandona un poco su florida y vacua prosa encontramos escenas dignas de mención como las conversaciones entre Alfred y Robin a causa del estado mental de Batman o a Jezebel Jet cuestionando la labor de Bruce Wayne como justiciero.

Lo único positivo que podemos extraer de Batman R.I.P. es la pequeña historia que Neil Gaiman escribió en la serie a modo de epitafio para el personaje, con dibujos de Andy Kubert y sin ser una referencia directa al evento perpetrado por Grant Morrison, que lleva por significativo título Whatever Happened to the Caped Crusader? en una clara alusión a Whatever Happened to the Man of Tomorrow? la conocida historia de Alan Moore sobre Superman que este escribió en 1986. La edición de Planeta de Agostini de Batman R.I.P., por otro lado, resulta cuanto menos correcta. En ella se incluyen todas las portadas originales del evento y sus variantes, algunas de ellas de Alex Ross, así como algunos bocetos de Tony Daniel. El formato en cartoné de 168 páginas a 16,95 € que incluye los números 679 a 681 de la serie estadounidense se hace más caro por el contenido de la obra que por la edición en sí misma que sigue la línea de las últimas publicaciones de la editorial. La rotulación, comparando con los originales, pierde mucho respecto a esta y aunque eso no es algo nuevo en Batman R.I.P. este aspecto parece más importante que en otras ocaciones y Planeta de Agostini debería haber respetado y haberse ceñido algo más a lo realizado en Estados Unidos. Pero, visto lo visto, la historia de Grant Morrison tampoco merecía tantos esfuerzos y estos "pequeños" detalles no habrían mejorado en nada el resultado de una obra que sólo será recordada por ser una de las tantas aparentes muertes que ha tenido y tendrá el personaje lo cual no deja de ser una ley de vida en los cómics de superhéroes.



Artículos relacionados:

All Star Superman de Grant Morrison

Ver también:

Joker de Brian Azzarello y Lee Bermejo
La Broma Asesina -La Sonrisa del Caballero Oscuro-


29 de octubre de 2009

-Dr. Slump de Akira Toriyama-


Cuando se menciona el nombre de Akira Toriyama se piensa inmediatamente en ese exitoso manga que fue Dragon Ball cuya serie animada se convirtió en un referente indiscutible para una generación no sólo de fans sino también de mangakas y es que la obra en cuestión es una de las más influyentes dentro del género japonés shonen y obras como Naruto o One Piece lo atestiguan. Aún hoy Dragon Ball continua generando entre los aficionados interés, noticias y merchandising a partes iguales debido su categoría de serie clásica y de culto que se ha ganado a pulso. Pero antes de que Akira Toriyama se enfrascase en las aventuras de Son Goku y sus amigos otra de sus obras ya había calado hondo entre los aficionados japoneses y le había dado a conocer entre el gran público: Dr. Slump.

La editorial Planeta de Agostini, coincidiendo con el XV Salón del Manga de Barcelona, presenta la esperada reedición de esta obra en su formato kanzenban como ya hiciera en su momento con la propia Dragon Ball y otras obras menores del autor como Neko Majin y los especiales Dragon Ball Landmark y Dragon Ball Forever. Dr. Slump ya había sido publicada en España hace unos cuantos años en un formato similar, en pequeños tomitos de 84 páginas, al que se publicó en su momento el Monster de Naoki Urasawa siendo unos de los primeros mangas aquí editados en formato de lectura oriental de derecha a izquierda. Dr. Slump es también conocida en España a través de la serie del mismo título creada por Toei Animation emitida en los años 80 en los canales autonómicos del país y que ha contado con un "remake" reciente que actualizaba algunos aspectos de la serie original perdiendo en el camino gran parte de la frescura de la serie animada original.

Dr. Slump es la historia del Dr. Sembei Norimaki un joven científico y genio algo disparatado y pervertido cuyo último gran invento ha sido Arale un robot aparentemente perfecto con la forma de una niña de 13 años. No obstante, Arale, en su inocencia y carencia de sentido común protagonizará un sinfín de alocadas aventuras que traerán de cabeza al propio doctor y a más de algún habitante de la ya de por sí extravagante Villa del Pingüino. Sobre todo si tenemos en cuenta que Arale tiene un pequeño "defecto" de fábrica: su asombrosa fuerza sobrehumana. Dr. Slump es una serie de capítulos autoconclusivos con cierta continuidad interna donde prima el humor absurdo y descerebrado en el que Akira Toriyama ha demostrado ser todo un maestro.

La Villa del Pingüino, situada en una pequeña isla alejada del resto del mundo, esta llena de personajes a cada cual más curioso proclives a embarcarse en extrañas y delirantes aventuras y proyectos sin pies ni cabeza y entre los cuales encontramos numerosos guiños a la cultura oriental y occidental con parodias de iconos como Superman, Ultraman, Godzilla, Tarzán, Star Wars, Bruce Lee y muchos otros. Esta premisa sirve a Akira Toriyama para escribir pequeñas historias que resultan de lo más divertidas y entretenidas, como un humor muy efectivo y directo, en las que la parodia y el homenaje resultan una de sus grandes armas. Incluso el propio autor se presta al juego y es caricaturizado por sí mismo en más de una ocasión derribando de esta manera el llamado tercer muro y haciendo parodia de la propia parodia con referencias directas a la realidad.

Dr. Slump recuerda a los primeros capítulos de Dragon Ball cuando en esta primaban más el humor y el tono desenfadado de su narración, con personajes prestados a la parodia y villanos de chiste, donde la continuidad de la serie no era tan marcada y las épicas batallas que llegarían posteriormente no tenían un papel tan decisivo en la trama. Dragon Ball evolucionó hacía el shonen más clásico por sus propias características intrínsecas centradas en las artes marciales y en la intención de su autor de no escribir más capítulos autoconclusivos como había hecho durante años en la propia Dr. Slump y que suponían todo un reto diario para él. La misma Arale tiene mucho en común con ese pequeño Son Goku que en su inocencia era incluso incapaz de distinguir a un chico de una chica sin tocar antes sus partes intimas y que traía de cabeza a Bulma, que en este caso haría el papel del Dr. Sembei Norimaki, con su carácter, ocurrencias y sentido del deber.

En Dr. Slump es este tipo de historia, en su vertiente más humorística y desenfadada, la que evoluciona en manos de Akira Toriyama con habilidad y pulso consiguiendo hilarantes momentos incluso con sus gags más burdos, bestias y escatológicos o con su humor más picante presente a lo largo de toda su carrera. El dibujo de Akira Toriyama, claro, limpio y directo, resulta tan agradable como siempre con su habitual tendencia al detalle cuando se centra en los aspectos más técnicos en su creación de todo tipo de artilugios y vehículos de diseños atractivos e incluso visionarios, faceta que explotaría definitivamente aún con más acierto en Dragon Ball.

Volviendo a la nueva edición de Planeta de Agostini esta recupera en 15 tomos de formato rústica de 248 páginas, y a un precio de 9,95 € por tomo, esta obra ya clásica de Akira Toriyama con sus correspondientes páginas a color originales y las portadas de cada capítulo. Se han mantenido en esta edición la traducción anterior de Jesús Pece y no se han recuperado, por otro lado, las onomatopeyas originales de la obra que permanecen traducidas. A modo de extra el primer tomo incluye un pequeño artículo de Marc Bernabé traductor de manga y autor de obras como Japonés en Viñetas y Apuntes de Japón.

Con Dr. Slump estamos en definitiva ante una obra impredecible e inclasificable y llena de sorpresas, un producto en la línea del Musculman de Yudetamago que se empezó a publicar poco antes de la obra de Akira Toriyama allá por 1979 o de la más reciente Bobobo de Yoshio Sawai obra que no esconde las influencias recibidas del creador de Dragon Ball, con un humor irreverente y absurdo donde pululan una serie de personajes principales y secundarios tan fuera de lo normal que resultan entrañables. Este es un manga imprescindible para aquellas personas que se dignen de tener sentido del humor y que estén dispuestas a dejarse engatusar por unas historias tremendamente divertidas, sin más pretensión que hacer reír, rebosantes de imaginación y cariño en la que resulta ser, sin duda, una de las grandes obras de Akira Toriyama.


Ver también:


Dragon Ball Evolution -La Involución de una Historia-


27 de octubre de 2009

The Big Freak-Effect Theory -Expediente (I)-


-Todo lo que quiso saber sobre Woody Allen y Superman y nunca se atrevió a preguntar-


La teoría del efecto mariposa nos dice que absolutamente todo está interconectado, relacionado de una manera subliminal, tan sútil que ni siquiera “La mujer que arregla cuantos” puede llegar a explicarlo de una manera 100% concreta. Lo que poca gente llega a sospechar es que esta red de relaciones es capaz incluso de romper la barrera que separa la realidad de la ficción, y la prueba de ello es el numero de grados de separación que hay entre Woody Allen y Superman, y no, no es coña… (bueno un poco sí).

Para empezar hablaré del sujeto de esta relación que posee existencia tangible en este universo: Woody Allen.


Director, guionista, actor y músico estadounidense de origen judío, es considerado como director de cine de culto por obras tan cómicas y surrealista como ¿Todo lo que quiso saber del sexo y nunca se atrevió a preguntar?, aunque también se le ha concedido un nivel de profundidad con filmes tales como Manhattan. Woody Allen ha bailado entre la persona y el personaje al retratarse como un judío que critica a los rabinos, con sus extravagancias sexuales, fobias y taras, que es como se refleja él mismo en sus propias películas.
Tras varios años de abandono de su querida Manhattan por nuestra Barcelona y sus comedias por algo "un poco más serio", este año nos sorprendió (aun más que con un maltratado doblaje en Vicky Cristina Barcelona) volviendo a su querida ciudad y al género de la comedia con Si la cosa funciona.

El protagonista de dicha película vuelve a ser un retrato de sí mismo, pero esta vez no es él quien se interpreta a sí mismo, sino el tambien director, tambien guionista, tambien actor y también judío Larry David (desconozco si es músico). Otras cosa en común con Woody Allen que tiene es que Larry David también se retrato así mismo de manera parecida (un judío malhumorado) en una serie de creación propia Curb Your Enthusiasm (traducida en España como El show de Larry David o Larry David a secas), la serie es considerada como serie de culto, pero no fue la primera incursión de Larry David al las serie de TV, ya había ganado un Emmy anteriormente con el show Seinfield donde contaba la vida del monologuista americano Jerry Seinfield.


Centrémonos ahora en el superhéroe de esta relación: Superman.

Christopher Reeves se toma unas cañitas en Superman 3

Obviemos el hecho que el nombre de Jerry Seinfield recuerda al nombre de uno de los creadores de Superman (Jerry Siegel y Joe Shuster), obviemos también que estos fueran también judíos, obviemos también el hecho de la aparición de muñecos y merchandising de Superman en la serie de Seinfield, esta serie necesita algo más sustancial y crujiente, y aquí lo tengo:






Se trata de uno cortometrajes comerciales que hicieron para publicidad de American Express, los protagonistas de estos eran el cómico Jerry Seinfield y el Superhombre de los calzoncillos por encima de los pantalones. Si tomamos esto como referente Superman tiene dos grados de separación con Larry David y por consiguiente tres con Woody Allen y eso amigos míos es menos de lo seguramente tenga con Francis Bacon (o puede que no, no me he molestado en observarlo).


¿La verdad supera a la ficción? La verdad esta hay fuera...

26 de octubre de 2009

Quién es Quién en V de Vendetta -Valerie-


"En el clamor de la insurrección
es fácil olvidar el motivo por el que luchamos."


Valerie

-Un Mundo Donde Se Regalen Rosas-


Sucede que a veces, como defendía J.R.R. Tolkien en El Señor de los Anillos, el mundo no lo cambian los que tienen más poder ni los más fuertes sino que, a veces, en más ocasiones de las que pueda parecer, alguien anónimo y pequeño puede hacer cosas realmente importantes. Este podría ser el caso de Valerie Susan Page en V de Vendetta. Este personaje representa el corazón y el alma de la historia y es la figura entorno a la cual gira, de forma muy sútil, toda la trama y de los misterios que esta encierra. Sin ser el centro de atención se convierte en el engranaje principal entorno al cual se articula el armazón más íntimo de la obra. V de Vendetta tiene varios niveles de lectura, como acostumbra a ocurrir con las obras de Alan Moore, en la que encontramos retazos propios de una fábula politica, el relato de lo heróico en clave de novela de aventuras, el cuento de ciencia-ficción distópica, la trama de suspense e intriga cercana a la novela negra, la reflexión sobre la sociedad y la cultura implícitas o, llegando al corazón de la historia, el mensaje humano y espiritual que refleja el personaje de Valerie. Y analizando en profundidad V de Vendetta es este personaje de la obra el que hace realmente especial esta parte de la historia y que sobrevive dentro de un relato de tintes superhéroicos bien disimulados con cierto aire a "reinvención" contemporánea en viñetas de un clásico como El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas -influencias estas también tangibles en la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd-.

Valerie desde pequeña supo que le atraían las mujeres y nunca sintió que ello estuviese mal como el mundo parecía querer hacerle entender. Eso le costó la relación con su familia pero ella siempre quiso mantener su integridad y seguir los dictados de su corazón así que siguió adelante. Se marchó a Londres con la ilusión primeriza de convertirse en actriz y allí realizó algunos pequeños papeles hasta que le llegó su gran oportunidad al protagonizar la película de Las Salinas. Allí conocería a su futura pareja Ruth y durante tres años que calificaría como los mejores de su vida fueron felices juntas. Todo cambió cuando el partido de Norsefire del líder Adam J. Susan llegó al poder en 1988 después del caos en que se había sumido la sociedad a raíz de una deblace nuclear que había infectado al mundo con el miedo y la desconfianza. Administrar estos dos aspectos fue la misión del nuevo régimen, duro e implacable, que recortó las libertades de sus ciudadanos y persiguió y hostigó a ciertas minorías como judíos, negros o homosexuales. Ruth fue detenida y torturada por esto último y acabó delatando a Valerie que correría el mismo destino que ella. Ruth se suicido después de aquello no soportando su sentimiento de culpa. Ya en el Campo de Reasentamiento de Larkhill, viendo próximo su final, Valerie decide escribir a escondidas su corta autobiografía y logra trasmitírsela por un hueco en la pared al residente de la celda contigua a la suya: la número V.
La historia de Valerie podría resultar simplemente un episodio emotivo, de hecho es sin lugar a dudas uno de los pasajes de mayor carga emocional de la obra, y no es de extrañar que en la adaptación a la gran pantalla de V de Vendetta la película de James McTeigue apenas haya ninguna alteración en el texto de la carta que Valerie escribe en papel higiénico respecto a lo que encontramos en la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd. El caso es este episodio es mucho más que meramente un interludio emotivo y es muy significativo para el devenir central de la historia. Si se conjugan los hechos que cuenta la Dr. Delia Surridge en su diario y la intervención de Valerie dentro de ella, que también conocemos a través de V y la carta que de esta aún conserva, es fácil descubrir que hay un patente cambio de actitud en el carácter de V después de que Valerie entrase en la ecuación. Anteriormente V es descrito como un esquizofrénico que parece algo perdido pero "con algo especial", algo que parece asustar a sus celadores y la Dr. Delia Surridge de alguna manera, y que despierta por completo después de los sucesos ocurridos en el Campo de Reasentamiento de Larkhill. V, probablemente, estaba resignado a morir pero Valerie le otorga un motivo para vivir que se traduce en un devastador sentimiento de venganza.

No hay duda de que Valerie, al igual que Evey, es una víctima de los acontecimientos. Aún así su espiritu nunca consiguió ser derrotado por sus torturadores y a pesar de que en su situación no cabía la esperanza no se quebró en ningún momento demostrando una gran entereza en sus momentos finales y en la forma de asumir su propia muerte. Valerie es el foco moral de la historia y la conciencia de una sociedad corrupta que ha olvidado sus ideales. Es quizás Valerie, en este sentido, el verdadero héroe de la historia en oposición al régimen totalitario retratado en la novela gráfica e incluso al propio V cuyos métodos atestiguan que el mensaje de Valerie define su lucha pero su sacrificio, en este caso, es silenciar la conciencia que el personaje de Valerie tenía. Este es otro de los motivos por los que V se autoproclama como el villano de la historia al sentir que se ha convertido, como dice en algún momento, en "una fuerza de la naturaleza" que para alcanzar su objetivo debe situarse más allá del bien y del mal. Es un pequeño antecedente a lo que representaría a finales de los 90, de forma más contundente y menos sútil, The Authority de Warren Ellis y Bryan Hitch. Personajes que, debido a su condición, se sienten responsables de la sociedad y asumen que deben estar por encima de ella para guiarla por el buen camino aunque eso les obligue a convertirse en unos tiranos. El patrón de V responde a este principio y arquetipo de "héroe tutelar": V tiene la capacidad y la fuerza para cambiar el mundo y no rechaza hacerlo aunque sea con violencia y a costa, quizá, de sus propios principios.

Y es que aunque V representa la venganza es, al mismo tiempo, ajena a ella ya que la venganza es una acción alimentada por sentimientos como el odio y el rencor, sentimientos como cualquier otros, propios de lo humano pero que no sirven para definir a los ideales. V asume todo esto y se entrega a su autoimpuesta misión de destruir el poder establecido aunque ello suponga sumir la sociedad en el caos. Su venganza no es tanto por lo que le hicieron a él sino por lo que hicieron al mundo que representa Valerie. ¿Sería, pues, atrevido decir que V realmente ama a Valerie? Podemos afirmar que Valerie representa eso para V. Sin ir más lejos, en la segunda parte de V de Vendetta titulado El Cabaret del Vicio, –en las páginas 104 y 105 de la edición Absolute de Planeta de Agostini-, encontramos una prueba de ello. Alan Moore nos lo rebela usando un recurso metalingüístico evidente y habitual en su prosa donde se contraponen las palabras del personaje de Rose Almond respecto a su marido fallecido sobre las imágenes de V contemplando un cartel de Las Salinas donde aparece Valerie y arrancándolo de la pared para llevarselo a su Galeria de las Sombras donde seguramente lo depositaría en el pequeño altar que allí tiene dedicado a Valerie. Las palabras de Rose Almond en esa escena definen a su personaje pero también los pensamientos de V bajo su máscara.

Antes encontramos otra sútil referencia en el final de la primera parte de la novela gráfica, Europa Tras el Reino, en donde vemos a V sentando viendo una película que no es otra que Las Salinas. David Lloyd utiliza para esta escena fotografías de una conocida suya contrapuestas con su dibujo retratando un momento en el cual el líder Adam J. Susan y uno de sus esbirros divagan sobre los objetivos y la propia identidad de V mientras se suceden imágenes de un V cada vez más abatido que finalmente acaba derrumbándose tras su máscara. Esa mujer aunque no lo sepamos en ese mismo momento y como se podrá ver luego no es otra que Valerie en su interpretación de Las Salinas. Escena bastante explícita que, no obstante, pasa desapercibida en una primera lectura, pues hasta ese momento todavía no se nos ha presentado formalmente al personaje de Valerie. Dicha escena resulta remarcadamente emotiva a posteriori cuando comprendemos en una segunda lectura lo que realmente sucede y si tenemos en cuenta el hecho de que V nunca pudo ver a Valerie cara a cara. De alguna manera V, como ideal, se acaba enamorando de otro ideal y este amor platónico es el que le lleva a repudiar la justicia y abrazar la anaquía y la venganza.

Es así como, aunque no tenga una presencia más "carnal" en la trama, el fantasma de Valerie ronda toda la obra. Su presencia se intuye en cada uno de las acciones de V. Otro ejemplo de esto sería las rosas que V deja en el escenario de sus crímenes para sus víctimas, que él mismo cultiva en su Galería de las Sombras y que en cierto momento se identifican con una especie extinta, y que hacen alusión directa a la carta de Valerie en la cual expresaba su anhelo de que el mundo cambie y que "las cosas mejoren y la gente se regale rosas otra vez". V, no sin cierto humor negro e ironía, cumple ese deseo. De ahí que Valerie sea el instrumento al que V recurre cuando quiere hacer reaccionar a Evey esperando que aquellas palabras que le cambiaron a él provoquen lo mismo en ella. Significativo es el hecho de que una vez producida la transfiguración en Evey esta llegue a exclamar en cierto momento sobre Valerie, creyendo que esta es una invención de V, que le había parecido muy real y que casi la amó "sin haberla visto". La V, pues, no es sólo de “vendetta” o se relaciona con el número de la celda en la que fue recluido V en Larkhill, o con Evey, entre otros juegos que utilizan Alan Moore y David Lloyd en la novela gráfica, sino que nunca debemos olvidar que también es, o sobre todo es, V de Valerie.


Ver también:

Especial V de Vendetta


23 de octubre de 2009

Cine Om -[REC]² de Jaume Balagueró y Paco Plaza-


En 2007 dos producciones españolas enmarcadas en el género de terror triunfaban en la taquilla y cosechaban buenas críticas allí por donde pasaban. Una de ellas era El Orfanato dirigida por el debutante Juan Antonio Bayona y producida entre otros por Guillermo del Toro que se descubría como la enésima revisitación apócrifa del clásico Otra Vuelta de Tuerca de Henry James -relato a tener en cuenta para comprender el cine de terror que se hace hoy en día y que puso de moda El Sexto Sentido de M. Night Shyamalan-. La película de Juan Antonio Bayona destacaba por su buena factura y resultaba en una suerte de film de suspense, muy en la línea del terror psicológico clásico que, no obstante, no aportaba nada nuevo al panorama actual del género pese a su reconocimiento con siete premios Goya. La otra producción que cabe destacar no es otra que [REC] de Jaume Balagueró y Paco Plaza que representó un producto muy distinto y que, a la sombra de El Orfanato, cosechó un gran éxito consiguiendo por el camino varios premios en el Festival de Sitges, incluídos en el mejor director y mejor actriz para Manuela Velasco, y tres premios Goya arrebatados a las sobras que dejo El Orfanato. La propuesta de [REC] era más subversiva, planteada como un survival horror y rodada en clave de falso documental que otorgaba una lograda tensión y unas escenas realmente angustiantes con un ritmo frenético que no desentonaba con el conjunto y que superaba a productos recientes de factura o intención parecida como la saga 28 días después de Danny Boyle o Diario de los Muertos de George Romero.

Ahora, después de apenas dos años, con un remake en Estados Unidos a sus espaldas de escasos méritos conocido como Quarantine llega a las pantallas [REC]² reinventándose a sí misma hasta donde es posible pero sin ofrecer en apariencia nada nuevo. La historia transcurre tan solo unos pocos minutos después de la finalizacion de la primera película en el que veíamos al personaje de Manuela Velasco desaparecer en la oscuridad ante nuestros ojos. Un comando de los G.E.O.S., equipado con cámaras en sus cascos, se adentra en el interior de la casa para controlar la situación y determinar el alcance de la infección mientras, por otro lado, un grupo de chicos con ganas de emociones fuertes deciden colarse en el edificio para, cámara en mano, registrar su propia aventura. Todo confluye en una suerte de ligeros encuentros e historias entrelazadas de estos dos grupos y con bastantes referencias a lo sucedido en la primera parte de la saga. La sorpresa y la novedad ya no son el pilar en el que se sustenta este proyecto que ha perdido algunas dosis del efecto documental que tenía [REC] para derivar, en ocasiones, en un impactante videojuego y en otras en una revisitación a clásicos del cine de terror como Aliens de James Cameron, La Cosa de John Carpenter o, especialmente, El Exorcista de William Friedkin. Películas estas y otras de las que [REC]² toma algunas ideas y las hace evolucionar para hacerlas propias lo que demuestra el amor por el género de terror de sus creadores.

Si una cosa se agradece de [REC]² es la voluntad de ofrecer respuestas a las preguntas que quedaron sin contestar en la primera entrega, que pueden ser o no del agrado del espectador, pero que permiten a la historia evolucionar y no convertirse en producto menor que cae en la pura rutina y la repetición inocua. A este respecto la apuesta de mantener los mismos escenarios de la primera película era muy arriesgada pero el guión sabe sacar jugo a esta situación con ingenio supliendo la ausencia de la sorpresa de la propuesta original. Algunos temas recurrentes del género, como la religión enfrentada al mal puro, son abordados desde un punto de vista en cierta manera original si se tiene en cuenta la revelación sobre el origen de la infección. Novedades que seguramente defraudaran a muchos pero necesarias a la hora de abordar un proyecto de este tipo. Si se podría decir, no obstante, que existe algún exceso en el uso de algunos recursos o de ciertas revelaciones que no parecen realmente necesarias y que acaban siendo demasiado explicativas. Aún así [REC]² sigue siendo tan inquietante y terrorífica como la película original, superior incluso en algunos aspectos, mantiendo esa presión claustrofóbica y esa tensión que tan bien saben administrar sus directores. En [REC]² los momentos de calma son contados y a menudo resultan más perturbadores que la acción en sí misma que resulta menos determinante ya que en esta secuela sus directores se esfuerzan en crear una atmósfera opresiva y escenas donde predomina más el diálogo.

[REC]² es pues una buena secuela lo suficientemente diferente para no poder definir con claridad si es superior o no a su antecesora pero estando lo suficientemente ligada a esta para disfrutar del juego de historias cruzadas y personajes encontrados. Sangrienta y contundente sin llegar al gore y sentando las bases de una mitología propia que aún puede dar mucho de sí en futuras entregas aunque es muy posible que la cuerda ya se haya estirado más de lo que debería. En el peor de los casos, no obstante, estamos ante un producto entretenido que se adapta a un lenguaje de género más estadounidense e internacional, con sus clichés típicos y tópicos y lo que esto conlleva, pero que nos mantendrá pegados a las butacas por lo impredecible de su desarrollo y su fuerza en el metraje. Simplemente por esto ya nos encontramos ante la mejor película de terror del año superando de largo lo que se pueda hacer con sagas tan manidas como Saw o los continuos remakes de los clásicos de los años 80 que inundan nuestras pantallas. El terror patrio vive desde hace unos años una época de bonanza que en nada puede envidiar la creatividad y catalogo de las propuestas estadounidenses o asiáticas y eso es algo que debemos disfrutar mientras dure.



Ver también:

[REC]² en Tu Blog de Cine

11 de octubre de 2009

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"

"Nadie sabía, o todo el mundo fingía no saber, que Bob Dylan era un personaje ficticio. Su autenticidad era absolutamente elaborada. Bob Dylan y Superman son los dos mayores mitos americanos del último siglo. ¿Quién coño quiere ser auténtico?"

Warren Ellis en su obra Doktor Sleepless

10 de octubre de 2009

-All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely-

"Les has mostrado el rostro del hombre del mañana. Les has dado un ideal al que aspirar, has personificado sus más altas aspiraciones. Correrán y tropezarán, caerán y se arrastrarán y maldecirán... y al final... se reunirán contigo en el sol, Kal-el"


Contar algo nuevo sobre un personaje como Superman, con más de 70 años de historia y que se ha convertido en todo un icono pop de nuestro tiempo, puede ser algo harto difícil sino imposible. Suele ocurrir en el mundo del cómic, no obstante, que cuando un personaje ha ido más allá de donde podía llegar se acostumbra a volver la vista atrás a sus orígenes devolviéndolo a su esencia para recuperar todo aquello que lo ha hecho importante y lo ha definido a lo largo de su camino. Todo esto ha pasado antes y volverá a pasar como reza cierto refrán popular. Aunque fuera de la continuidad del conocido Hombre de Acero All Star Superman, de Grant Morrison y Frank Quitely, sigue esta misma premisa aunque su intención esta vez es algo diferente. All Star Superman busca más el homenaje y el guiño a cierta época en la que los cómics no se tomaban tan en serio a sí mismos y el intento de disección de un mito que enfrascarse en contar la última y épica aventura del personaje. Una época esta en donde, realmente, los superhéroes eran prodigios -como los llamaba Kurt Busiek en su obra Marvels en los 90- y todo, hasta las historias más impensables, aburdas o ridículas eran posibles en cada número. En este sentido es de reconocer que la obra de Grant Morrison resulta una verdadera carta de amor al personaje creado por Jerry Siegel y Joe Schuster en los años 50 y a la Edad de Plata de los cómics y ese y no otro es quizá el gran mérito de All Star Superman.

Superman
, después de salvar a la primera expedición tripulada al sol, descubre que las células de su cuerpo se han sobrecargado al estar tan cerca a su fuente de poder lo cual esta provocando su muerte prematura habiendo caído de esta manera en la última trampa de su archienemigo Lex Luthor que espera en la cárcel su ejecución en la silla eléctrica por crímenes contra la humanidad. Antes de morir, no obstante, Superman tendrá que realizar, como el mismísimo Hércules, doce asombrosos trabajos. Esta es la sinopsis de All Star Superman obra en la que Grant Morrison recupera al Superman primigenio cuyos poderes bebían directamente del sol y no de sus simples y extraordinarias capacidades físicas como último hijo de Kripton que otorgan en la práctica un juego muy distinto. Grant Morrison regresa a una vieja mitología en la que se maneja a sus anchas alternando el componente mesiánico y cristiano originario del personaje con toda una hermenéutica pagana y mística en la que prima el culto solar y que, muchas veces, sólo parece comprende su autor. En esta historia no encontraremos cameos o apariciones especiales de otros superhéroes compañeros eventuales del hombre de acero de DC como Batman o Wonder Woman salvo como sus hilarantes versiones bizarras en algunos capítulos. Esta es la historia de Superman, sólo él es el protagonista y así lo entiende el guionista de origen escocés al enfrentarse al proyecto.

All Star Superman es un producto fuera de nuestra época que recupera pasajes, historias, tópicos, personajes y maneras de contar historias que se perdieron hace mucho tiempo cuando el cómic era considerado labor de artesanos y no de artistas pese a haber sido siempre un destacado laboratorio experimental. Cierta manera de hacer las cosas que algunos autores han comenzado a reinvindicar en sus obras en los últimos años. Todo esto puede hacer que a ojos del lector actual All Star Superman le parezca llena de escenas y situaciones simplemente absurdas, cosa innegable y que se acrecienta por la particular prosa de Grant Morrison que consigue conscientemente que las personalidades de sus personajes sean ambiguas, cambiantes y caprichosas. Esto pude ser debido a que Grant Morrison no sólo establece una serie de remozados guiños y referencias a los cómics del mítico superhéroe en las páginas de All Star Superman sino que en cada capítulo parece mostrarnos una faceta u etapa diferente de sus personajes. En el caso de Superman encontramos: al héroe desinteresado, al único superviviente de una civilización desaparecida, al enamorado, al personaje dual cuya identidad secreta (Clark Kent) es su máxima definición, al personaje dominado por su lado más oscuro o al ser sobrenatural, casi un dios, que vela por la humanidad. Todo ello está presente en All Star Superman dotando de una épica y emotividad frías pero contundentes al conjunto que acaba de definirse con los lápices de un estático Frank Quitely.

La mitología que utiliza Grant Morrison es a veces sútil y agradable y otras resulta vacua e intrascendente, o cuanto menos poco accesible, mientras rellena espacios con palabras grandilocuentes de pretendido carácter científico tales como apoptosis, megantropoides o octoesfera infinitesimal, de las que ni él mismo debe conocer el significado. También, es esta línea, encontramos diálogos y conversaciones entre los personajes que no van a ningún sitio, que no dicen ni aportan nada y que dan lugar a situaciones que no son explicadas ni tienen una razón aparente de ser. No obstante, por otro lado, Grant Morrison es capaz de condensar en muy pocas palabras la misma esencia del personaje y jugar con ella a su gusto. De hecho, el juego con el lector es la principal motivación de Grant Morrison, que no es capaz de especificar, por ejemplo y sin ir más lejos, cuales son esos doce trabajos que debe realizar Superman. El lector se ve obligado a asumir o interpretar y hacer cábalas sobre cuales pueden o no ser. El objetivo del autor es ambicioso: intentar hacernos entender como se percibe la creación de un mito. Para ello se sirve de recursos habituales de su narrativa como su interés en la metaficción y por las tramas plagadas de escenas alucinógenas, que casi se imponen al efecto visual de la viñeta de los dibujantes con los que trabaja, y en las que el lector debe forzarse a entender entre líneas las ideas que intenta transmitir. El potencial metafórico e icónico de un personaje como Superman es explorado por Grant Morrison de una forma personal en la que se hace patente su amor por la historia del personaje aunque adolece de una falta de equilibrio, a veces angustiante, más allá de la trama central de la historia.
Los doce trabajos de Superman son:

1. Superman salva a la primera misión tripulada al sol.
2. Superman elabora la alquimia del superelixir.
3. Superman responde a la pregunta que no se puede responder.
4. Superman detiene al Cronóvoro.
5. Superman salva la Tierra del ataque de los bizarros.
6. Superman regresa del Planeta Bizarro.
7. Superman crea vida.
8. Superman libera Kandor.
9. Superman derrota a Solaris.
10. Superman conquista a la muerte.
11. Superman construye un corazón artificial para el sol.
12. Superman desentraña el secreto del superhombre.


Esta metaficción que mencionamos llega a su cumbre en la historia cuando Superman medita, cerca del final, sobre lo que sería una tierra sin él. Crea entonces para ello la Tierra Q, la que sería y representaría nuestro propio mundo, y la sorpresa es, descubrir que su existencia esta determinada de una manera u otra aunque sea Joe Shuster "dibujándonos para siempre a todos nosotros en la historia que nunca termina" como explica Grant Morrison. Superman, como idea, como concepto o icono no puede dejar de existir y de esta manera Grant Morrison expresa toda la fuerza que el mito encierra más allá de las páginas de los cómics. La intención de All Star Superman queda clara en la diatriba personal del personaje que, en cierto momento, llegará a expresar su deseo de que las generaciones futuras puedan saber "que se sentía al vivir en el comienzo de la era de los superhéroes" y el comienzo de dicha era, indiscutiblemente, comenzó con Superman. Grant Morrison y Frank Quitely pretenden recrear para nosotros esa misma emoción. Articula de esta manera el guionista de Arkham Asylum un discurso cíclico que se adivina en el final de la historia donde un Superman resucitado, con un retórica cristiana muy presente, decide "enfrentarse al mal por última vez" para posteriormente no morir sino para convertirse en el corazón artificial que necesita un sol moribundo mientras prepara, como intuye Lois Lane, su futuro regreso cuando los acontecimientos requieran de él. Es esto una vuelta de tuerca al mito de Prometeo que también está presente a lo largo de todo el cómic donde ya desde el principio Superman salva la primera misión tripulada al sol y es de alguna castigado con la muerte por su osadia.

En este sentido, All Star Superman, representa para el personaje lo que La Broma Asesina de Alan Moore fue en su momento para Batman. Una historia que se convierte en una lectura que nos hace reflexionar sobre el concepto mismo de lo superhéroico y de la futilidad que supone transgredir las reglas establecidas por el género pues en estas misma radica la grandeza del mismo y de su fuerza para crear iconos imperecederos. Esto también se desprende de la relación entre Superman y Lex Luthor en el cómic que resume los enfrentamientos a lo largo de la historia que han mantenido estas dos fuerzas de la naturaleza. En el caso de Lex Luthor, en All Star Superman, este es representado como un científico loco petulante y narcisista, de maneras y gestos exagerados, con la pretendida elegancia que es capaz de forjarse un autodidacta y megalómano como él. Él mismo lo expresará a la perfección, de forma contundente, cuando exclama altivo y arrogante en cierto pasaje "¡Soy un dictador nato!". Un personaje que utiliza la excusa del complejo de inferioridad que supone para el espíritu humano la simple presencia de Superman en el planeta enmascarando su deseo de arrebatar la atención que centra su enemigo. Lex Luthor utiliza todo su talento a disposición de su eterna lucha contra Superman que como él mismo afirma no tiene "ninguna psicología profunda oculta". Superman al fin comprende que Lex Luthor nunca podrá representar algo constructivo para la humanidad, aunque él no este, conclusión, por otro lado, contraria a la que llegaba Mark Millar en Superman: Hijo Rojo obra de la que All Star Superman parece tomar algunas ideas.

Y es que pese a sus defectos Grant Morrison construye con All Star Superman una obra referente, que no maestra, sobre el personaje en donde plantea muchas posibilidades e ideas interesantes, algunas desaprovechadas, con momentos realmente espectaculares aunque la estructura adolezca de una narrativa inconstante y en ocasiones precipitada. El trabajo de Frank Quitely esta repleto de momentos realmente para el recuerdo, con una narrativa detallada en los planos cortos pero en la que muchas veces la ausencia de fondos produce un cierto horror vacui no corregido que resta enteros a un trabajo que podría haber sido excelente pero que, por otro lado, se adapta perfectamente a los caprichos de Grant Morrison. Esta falta de detalle en los fondos en el trabajo de Frank Quitely se aprecia en algunas de sus splages pages cuyo impacto no acaba de ser el que debería a pesar del buen planteamiento de estas. Se deben destacar también las tintas y el color de Jamie Grant que otorgan una gran personalidad a la obra y ofrece un interesante aliciente visual a los lápices de Frank Quilety sacando lo mejor de estos. La lectura de All Star Superman, llegados a este punto, deja un sabor agridulce en su resultado aunque es de reconocer, por ello mismo, por haber intentado rozar el mito y diseccionarlo no para contar una nueva historia de Superman sino para intentarnos enseñar quién es y de qué esta hecho este famoso personaje, que estamos ante una obra que recoge esa sensación ambigua que nos puede producir cualquier gran mito. Un cómic de superhéroes, en definitiva, que se muestra tal como es, que no tiene complejos y que saca pecho con orgullo para afirmar la validez de un género que aún nos puede ofrecer grandes historias.


Ver también:

Superman: Hijo Rojo de Mark Millar

RecOMendados:

All Star Superman en Zona Negativa
All Star Superman, El Regreso del Superhéroe en MisComis


8 de octubre de 2009

Quién es Quién en V de Vendetta -Evey-


"Con la anarquía surge una nueva vida de las ruinas
y se restaura la esperanza.
Dicen que la anarquía ha muerto, pero mirad:
los rumores sobre mi muerte...
eran exagerados."

Evey

-La Heredera de Un Nuevo Mundo-



Al contrario que V saber quién es Evey Hammond es fácil pues su identidad no es un misterio: Evey es una víctima con su nombre y apellidos. Al principio de la novela gráfica de V de Vendetta nos encontramos a una niña de dieciséis años, pues eso es realmente Evey en este momento, que parece perdida en el voraz mundo en el que vive que no es capaz de entender y que nadie se molesta en explicarle. No lo cuestiona pues prácticamente no ha conocido nada más simplemente asume que las cosas son como son. Evey, como tantas otras personas en el Londres que retratan Alan Moore y David Lloyd en el cómic, no es feliz pues el estado no busca el bienestar de sus ciudadanos. Siendo pequeña Evey contempló la crueldad de este mundo que se vino abajo después de una guerra nuclear y de un grupo de poderosos que quisieron aprovecharse de la situación. Un gobierno que decía protegerla se llevó a sus padres para no devolvérselos nunca más. En ese momento aprendió a no hacer preguntas y a no cuestionarse las cosas y fue ingresada en un orfanato en el que tenía que apañárselas para sobrevivir en unas condiciones lamentables. La vida de Evey, como la de muchos de los personajes de V de Vendetta, no ha sido fácil.

Evey es el producto perfecto de lo que su país espera de ella: ingenuidad, ignorancia y debilidad. Un producto de los acontecimientos y de la situación decadente en que se ha sumido la sociedad inglesa. En un país con un gobierno totalitarista donde los individuos se ve sublimados y pierden la facultad de pensar por sí mismos convirtiéndose en instrumentos más o menos útiles del engranaje. La dictadura de Adam J. Susan “construye” individuos confusos y asustados que tienden a aferrarse a cualquier mínima posibilidad de salvación y esperanza en sus monótonas vidas que se encuentran determinadas y definidas por el férreo control de un gobierno, literalmente, siempre vigilante. Por estas cuestiones, el dibujo de David Lloyd se destapa perfectamente a la hora de retratar a la gente de la calle, personas abatidas y depresivas que el artista interpreta como formas fantasmales y desnutridas. Descripción que comparte el personaje de Evey. La única solución que le queda a Evey para mejorar mínimamente su vida es la de prostituirse pero su total inexperiencia hace que caiga en manos de los Dedos en su primer intento. En ese mismo momento Evey es rescatada por V… en más de un sentido.

Bajo la tutela de V, iniciática y por momentos casi paternal, pronto aprende que el mundo es mucho más grande de lo que le habían enseñado. V la sumerge en un mundo confortable, personificado en La Galería de las Sombras, en el que se siente segura pese a su desconfianza inicial y su oposición a la misión y los métodos de V. Su protector le anima a leer y a formarse e intruirse como persona, es decir, le da una educación a la que no podría haber tenido de otra manera acceso. En cierta manera V restaura la infancia de la que privaron a Evey y que él mismo, posteriormente, acabará volviéndosela a arrebatar. Antes, no obstante, se volverá a ver abandonada. Esta vez por V que esta dispuesto, por duro que sea, a plantearle la más dura lección que debe aprender para poder valerse por sí misma: vencer el miedo. Fuera de la Galería de las Sombras Evey se las arregla para conocer a un hombre mayor que ella, Gordon Dietritch, con el que establece una relación amorosa que parece más determinada por la propia necesidad de supervivencia que por ser una verdadera aspiración romántica del personaje. Nuevamente una pátina de felicidad parece caer en su vida hasta que un día el gobierno descubre las actividades clandestinas a las que se dedica su pareja. Evey vuelve a ver sola y asustada, intenta vencer el miedo por sí misma pero fracasa, y de nuevo se encuentra con que le han robado todo lo que tenía.

Cuando creía que no le podía ir peor es detenida y llevada a las dependencias del gobierno O eso mismo cree ella y creemos nosotros al caer en la trampa de Alan Moore. Allí Evey será torturada, maltratada y vejada con la intención de que revele el paradero de V. Cuando Evey se encuentra a punto de ceder llega una carta a sus manos de una interna de la habitación contigua a ella: Valerie. Lo que en aquella carte lee Evey la cambia por dentro, como ya había hecho con V sin ella saberlo entonces, y su inocencia muere para definir su carácter con firmeza y vencer al miedo. Incluso al que acompaña a la muerte. Finalmente, liberada de su encierro para sorpresa suya, descubre que todo ha sido un montaje orquestado por V y tiene una crisis de ansiedad pero en el exterior, de noche y con la lluvia cayendo sobre ella, al fin comprende la lección y se produce en ella una transfiguración. Evey camina desnuda bajo del agua de la lluvia en lugar del fuego a través del cual nació V que resulta una premonición sobre su destino como lo fue para V su propia experiencia. En este momento, aún sin saberlo, se convierte en la heredera de V y de su máscara. La anterior Evey ya no existe y aquella chica asustadiza incapaz de valerse por sí misma ahora es una mujer convencida de su destino y de sus acciones.

Después de la muerte de V no tardará Evey en comprender que el ideal, la llama de la esperanza, debe seguir viva. Ella misma debe asumir la máscara y mostrar el camino a una sociedad rota, gracias a su predecesor y maestro, construyendo algo nuevo sobre sus cimientos. "Esa es tu tarea: gobernar sus vidas, sus pasiones, su tierra y a sí mismos..." le dice V con su último aliento dando a entender que no será un camino fácil y que Evey tendrá que tomar muchas decisiones difíciles hasta llegar a esa nueva tierra prometida y dejar atrás la tierra de haz lo que quieras. Evey debe descubrir quién estaba bajo la máscara pero sin que la tentación le haga mirar la verdadera cara de V. Eso le pide él mismo y como último favor le solicita un funeral vikingo. El funeral vikingo no es una excentricidad de V ni algo gratuito. En estos antiguos funerales se quemaba al difunto en una pira liberando de esta manera el alma del cuerpo. Es por ello el ritual más apropiado para este caso ya que de esta manera V se convierte definitivamente en una idea, en un concepto y un ideal, al no quedar nada del hombre. No acaba convirtiéndose en un falso ídolo como podría haber ocurrido de seguir vivo. De haber seguido su cruzada, una vez cumplido su objetivo, aquello sólo podría haber conducido a la corrupción de sus principios. Por ello V se hace a un lado, se aparta, para no caer en los mismos errores de aquellos que habían llevado al país a su estado actual. V no quiere convertirse en un alma errante condenada a vagar eternamente motivo por el cual los pueblos nórdicos quemaban también a sus seres queridos. Finalmente Evey, consciente de todo esto, descubre, no quién estaba bajo la máscara, sino quién debe estar. Evey es la otra cara de la anarquía, sobre la que V le había hablado, aquella que debe construir sobre los cimientos de lo destruido y edificar el mañana con la esperanza de que no sea demasiado tarde para que una rosa florezca entre las ruinas.


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