31 de julio de 2009

Cine Om -Arrástrame Al Infierno de Sam Raimi-


Christine tiene un buen trabajo,

un novio estupendo y un futuro brillante.

Pero en tres días,
conocerá el infierno.

¡Atención sin spoilers importantes que declarar!

S
am Raimi vuelve a sus orígenes con Arrástrame al Infierno. A aquellas películas de terror ochenteras de serie B que rodaba con medios limitados y junto a sus amigos de toda la vida en las que Bruce Campbell era siempre su actor fetiche. Aunque después de rodar tres entregas seguidas de la saga Spider-man, con resultados dispares pero siempre con enorme éxito en taquilla, y ejercer de productor de algunas películas del género por el que siempre ha tenido una especial predilección como son Boogeyman o El Grito es obvio que este no es exactamente el mismo Sam Raimi de antaño... aunque guarda cierto parecido y eso es bueno. Fue en 1981 cuando The Evil Dead (Posesión Infernal) y la posterior secuela o remake en 1987 de esta, según se mire, en las que Sam Raimi ejercia tanto de director como de guionista, la que acabaría catapultando al director estadounidense a lo más alto. Sus posteriores proyectos como director, que combinaba con su faceta de actor en pequeños papeles en películas como Muerte entre las Flores y Sangre Fresca, dejaron claro que poseía un estilo propio bastante marcado que se envidenciaba en películas como Darkman, Un Plan Sencillo y, por supuesto, El Ejército de las Tinieblas.

A esta última nos hemos de remitir para hablar de Arrástrame al Infierno (Drag Me To Hell) en donde volvemos a encontrar un producto de terror marca del director con su clásico humor negro en clave de parodia. En este tipo de productos Sam Raimi se esmera en crear atmósferas terroríficas y una estética sucesora de la serie B más mítica situando a sus personajes enfrentados a fuerzas malignas desconocidas que provocan situaciones a la par dramáticas e hilarantes. Sam Raimi es único a la hora de crear ese balance imposible que convierte sus comedias de terror en productos inmediatamente reconocibles como sólo otros directores como Tim Burton o Quentin Tarantino saben hacer. Arrástrame al Infierno es la historia de Christine Brown (Alison Lohman) una chica normal y corriente que trabaja en una oficina de prestamos de un banco y que tiene cierto complejo de inferioridad provocada por la posición social de los padres de su novio Clay Dalton (Justin Long) y su propio origen "campechano". Pendiente de un ascenso en su puesto de trabajo con el que pretende solucionar todos sus problemas de autoestima y dispuesta a impresionar a sus suegros y su jefe decide denegar la porroga de su hipoteca a la terrorífica, repulsiva y extremadamente anciana Mrs. Ganush (Lorna Raver). Debido a ello Mrs. Ganush pierde su casa y, como venganza, la anciana le lanza una maldición a Christine que se verá atormentada por el espíritu maligno de Lamia que en tres días pretende llevarse al infierno su alma.

Con esta sencilla historia Sam Raimi vuelve por los fueros que le dieron a conocer pero han cambiado muchas cosas desde entonces y el aire más comercial de esta película, pese a su revestimiento ochentero, y su visión menos transgresora respecto de aquellos primeros trabajos suyos convierte a Arrástrame al Infierno es una película para todos los públicos entretenida y sin muchas pretensiones. Disfrutable sobre todo por el particular estilo de su director que la convierte, a pesar de todo, en algo diferente a lo que el cine de terror actual nos tiene acostumbrados pese a la buena salud que se dice goza el género. Entre los actores principales destacan una casi desconocida Alison Lohman procedente de trabajos como Big Fish y Beowulf y Justin Long que después de haber participado en la última entrega de la Jungla de Cristal y haber aparecido en lo último de Kevin Smith en ¿Hacemos una Porno? empieza a ser cada vez más reconocido en Hollywood. Alison Lohman, como una version femenina del Ash Williams de Bruce Campbell, es especialmente "torturada" por Sam Raimi convirtiendo a su personaje en algo cercano a los de aquellas comedias de los años 90 en la línea de Esta Casa es una Ruina con Tom Hanks enfrentados a todo tipo de desastres que los llevan a situaciones casi surrealistas en su día a día. Mención especial para la actriz televisiva Lorna Raver que confecciona una Mrs. Ganush realmente extravagante y escatológica a la par que carismática y que se convierte en lo más llamativo de la película.

Arrástrame al Infierno es una película de unos escasos 99 minutos que no se hace en ningún momento pesada ni larga y que, en realidad, al contrario, nos deja con ganas de que Sam Raimi hubiese exprimido algo más la situación de partida que había planteado y que pierde algo de fuerza en su última parte aunque su final sea de los que queda en la retina por su plasticidad siendo muy propio del director de la saga Evil Dead. Todo los demás aspectos de la película Sam Raimi los demina de manera sútil y elegante lo que hace que, si bien no dejamos de estar ante un entretenimiento ligero, es fácil percibir en él las virtudes de este cineasta y la madurez que ha alcanzado detrás de la cámara. En todo caso este es el Sam Raimi que debería ser y en la dirección que debería seguir pero por lo visto su próximo proyecto será de nuevo otra secuela de la saga Spider-man, con la que pretende redimirse de lo visto en su última incursión con el personaje, y después iniciará los preparativos para adaptar al cine el popular videojuego World of Warcraft después de que se haya rumoreado mucho a lo largo de los años sobre posibles secuelas de Evil Dead pero sin que nunca se haya concretado nada.

29 de julio de 2009

-Johnny el Maniaco Homicida de Jhonen Vasquez-


"¿Por qué la gente es tan... desagradable? Sinceramente, ¡es tan difícil que te lleguen a importar tantas cosas sin tener antes las respuestas a algunas de las más fundamentales preguntas que arañan mi mente! ¿Cómo puede alguien respetar la existencia de algo, la gente en este caso, cuando ese algo parece desafiar al respeto? Hacen cosas triviales y encuentran diversión, hasta en la llamada "madurez", en el incesante maltrato de su propia especie"
Johnny El Maniaco Homicida, Jhonen Vasquez


En ocasiones, dentro del mundo del comic, nos podemos encontrar con productos ciertamente inclasificables, con un estilo propio muy alejado de lo convencional pero que resultan, quizás por eso mismo, muy llamativos. Lo más normal es que encontremos estos proyectos muy alejados del mainstream y que se trate de obras de autor o de corte underground donde la libertad creativa alejada de las grandes editoriales permite otros tipos de expresión. Una de las obras más bizarras y pertubadoras que podemos clasificar dentro de este grupo es, sin lugar a dudas, Johnny el Maniaco Homicida del autor estadounidense Jhonen Vasquez. Con un estilo caricaturesco de tintes góticos y trazo desgarbado a la vez que estilizado Jhonen Vasquez nos ofrece una visión existencial, macabra y plenamente enfermiza de la sociedad y de la vida en sí misma a través de tiras y viñetas llenas de un humor negro descarnado y un cinismo hiriente sobre un adorable asesino en serie adolescente con tendencias suicidas, Johnny, que intenta comprenderse a sí mismo entre asesinato y asesinato.

Un cómic muy ácido que, desde luego, no es aconsejable para estómagos sensibles y que por su estética puede recordar a algunos productos "burtonianos" y en el que se encuentran influencias, admitidas por el propio Jhonen Vasquez, de cineastas como el David Cronenberg de los 80 y 90 o David Lynch y autores como Frank Kafka o Lovecraft. Si el lector es capaz de sobreponerse al contenido más gore de Johnny el Maniaco Homicida encontrará una filosofía explícita con la que resulta muy fácil llegar a identificarse o empatizar y comprender que el cómic no es más que, como lo cataloga el mismo autor, "una diversión de un gusto cuestionable". En este plano se identifica con personajes de series actuales como Dexter en las que el protagonista, a pesar de no ser un héroe, se acaba ganando las simpatías del público. Es de alabar como Jhonen Vasquez es capaz a través de la sátira y del humor negro criticar las hipocresías de una sociedad como la nuestra y no quedarse simplemente en un producto vacio y pólemico porque sí. Esta intención esta clara cuando observamos las delirantes tiras de El Feliz Niño Fideo o los apuntes humorísticos del autor al margen de las viñetas, o dentro de ellas, que ayudan a digerir algunas escenas que pueden parecer bastante crudas.

En un riguroso blanco y negro esta obra, aún incompleta en nuestro país habiendo publicado tres tomos la editorial D Cómics, trata temas como la desestructuración familiar, la soledad, los tabús sociales, de los idiotas, estúpidos y todo tipo de "gusanos sociales" y, especialmente, sobre la violencia implícita de nuestra especie, que vemos reflejada en los medios, en la televisión y en el cine y a nuestro alrededor. El extraño dibujo de Jhonen Vasquez, a todo esto, encaja perfectamente con el tono del cómic, que aunque esquemático es a la vez detallado y no carente de su peculiar atractivo. De su trazo nacen personajes como Squee, la parte más inocente de la obra, el pequeño y asustadizo vecino de Johnny que "pesa menos que una hamburguesa con queso", ignorado por sus padres, y traumatizado con el hecho de poder ser abducido por extraterrestres. Este personaje tuvo su propio spin-off de la serie, llamada simplemente Squee!, llegando a estar nominada a los premios Eisner en 1998 en la categorías de Mejor Serie Nueva y Mejor Publicación de Humor. También, Devi "alias la que se escapó", otro de los personajes secundarios de Johnny el Maniaco Homicida, tendría su spin-off titulado I Feel Sick que ganó en el año 2000 el Internacional Horror Guild Award a la Mejor Narrativa Ilustrada. Otros personajes recurrentes del cómic son Tess, otra víctima de Johnny con suerte, a la que le gusta "ver como despedazan a novios que se convierten en ex-novios"; dos muñecos hechos de espuma expandida el Señor Joder y el Psico-Panadero, que representan las dos voces internas del personaje, y la terrorífica cabeza de conejo flotante que no es otra cosa que la voz de la razón del bueno de Johnny.
"Los comentarios ingeniosos han sido reemplazados por un traumatismo craneal masivo y hemorragia severa"
En cuanto a la estructura del cómic este, en sus primeros múneros, esta compuesto de tiras que varian en su extensión de entre una y varias páginas en las que se presentan diversas aventuras de Johnny sin conexión aparente pero con la aparición de algunos personajes y tramas recurrentes en los diferentes capítulos. Posteriormente la serie evolucionaría hasta una cierta continuidad con capítulos centrados en los porqués y la razón de ser del personaje principal pero sin olvidar, por otro lado, el factor autoconclusivo de la serie. En definitiva, Johnny el Maniaco Homicida es cómic que habla de cosas serias pero al que hay que saber no tomarse en serio a la hora de leer para poder disfrutarlo. Resulta una lectura extrema y enfermiza de la mente pertubada y la vez terroríficamente lúcida de Jhonen Vasquez pero es una divertida propuesta sin complejos y sin mesura y eso, en ocasiones, sienta muy bien. Johnny el Maniaco Homicida es una bofetada en toda la cara a los convencionalismos y los tópicos y Jhonen Vasquez es un autor a tener en cuenta -aunque no para seguir muy de cerca por si acaso- que ha demostrado ya su acierto en otros campos como el de la televisión con una serie de dibujos ya de culto como es Invasor Zim.

28 de julio de 2009

-V de Viñetas en Movimiento - V de Vendetta (II)-

-Reanudamos la programación habitual.
Perdonen las molestias.-

Curioso es, en V de Vendetta, que no se llegue a hablar en ningún momento de una guerra nuclear como detonante y punto de partida de la historia como ocurre en el cómic sino, simplemente, de una guerra civil producida en el país. Y es que el estado fascista reflejado en la película es, ante todo, limpio y aséptico distanciado de la visión deprevisa, decadente, gris y en cierta medida mucho más opresiva que podemos leer en el cómic. Mientras la visión de Alan Moore es más “orwelliana” la que nos presentan los hermanos Wachowski es más propia del “estado perfecto” que Aldous Huxley dibujó en su novela Un Mundo Feliz. El líder del partido y del estado, Adam Sutler (en el cómic, redordemos, Adam J. Susan), presenta en la película un carácter y un tono asimilable a la figura de Adolf Hitler y es que el estado, por su facturación propagandística y estética fascista, recuerda poderosamente a la imaginería de la Alemania nazi. El personaje, al que da vida el actor John Hurt, esta falto de los matices y contradicciones del sujeto que encontramos en las viñetas de V de Vendetta donde se muestra como un ser asocial pero deseoso de ser amado que cree estar haciendo lo mejor para su país.

Su sistema de control, que pasa a través de su ordenador Fate (Destino), es un elemento totalmente eliminado en el guión de la película aunque se puede decir que la intención en este caso es “fusionar” a la máquina y el hombre ya que el líder se sigue mostrando a través de grandes pantallas de televisión, con primerísimos planos de su cara, donde prorrumpe en extensos y exaltados monólogos en defensa de la unidad del estado. Se convierte de esa manera en una versión modernizada y más acorde con nuestros tiempos del Gran Hermano de George Orwell. Como elemento a destacar de este estado es importante la colaboración de Lewis Prothero, La Voz del Destino, que es considerada en la película como una cierta parodia de los presentadores ultraderechistas estadounidenses. Curiosamente, John Hurt, participó en su día en la adaptación al cine de 1984 la famosa novela de George Orwell donde entonces él era el personaje reprimido, Winston Smith, por el estado totalitario.

Respecto al resto de personajes que encontramos en la obra de Alan Moore y David Lloyd muchos fueron finalmente suprimidos, junto con sus tramas secundarias, del metraje de la película. En este caso se puede decir que simplemente se ha “podado” un poco la historia prescindiendo de personajes como Rose Almond, Alistair Harper o la señora Heyer cuya importancia en la trama no pasa a veces de anecdótica aunque enriquezca la lectura de la novela gráfica. Otros personajes, en cambio, cobran más importancia de la que tenían en el cómic como es el caso de Peter Creedy (Roger Allam), responsable de la seguridad del partido, que, en parte, se acaba convirtiendo en el verdadero enemigo de V en la película cuando en el cómic era una personalidad menor. Caso llamativo es también el de Gordon Deitrich (Stephen Fry) un personaje que en la novela gráfica juega un pequeño papel convirtiéndose en el interés romántico de Evey en cierta parte de la trama y que en la interpretación del director James McTeigue, resulta ser un presentador de televisión que oculta su homosexualidad por temor a las represalias del gobierno. Este personaje ayuda así a profundizar en el tema de la manipulación de los medios de comunicación, de la censura y de la homofobia, así como en las medidas represivas representadas por el dictador Adam Sutler.

Este cambio en el personaje también permite que el interés romántico de Evey se centre exclusivamente en V. Un interés que en el cómic es puramente platónico e, incluso, distante, más paternal que amoroso, pues es como se puede llegar a querer y como puede amar un ideal que es lo que, definitivamente, representa V. De ahú que sea del todo irrelevante la persona que hay bajo la máscara. En la película, no obstante, se evidencia una atracción mutua en varias partes de la historia, una intención de que sea un amor más material y mundano que, inevitablemente, ha de ser un amor imposible y trágico. Evey confiesa su amor a V, así como intenta ver quién hay tras la máscara, y V hace lo propio con ella en su lecho de muerte. Es el típico añadido que suelen tener este tipo de superproducciones hollywoodenses en la que los personajes, aunque tengan un final trágico, siempre han de ser redimidos a través del amor. En el caso de V de Vendetta, esta variación respecto al original, da la sensación de ser uno de los cambios que más metidos a calzador están pero es lógica respecto a la versión de los personajes que encontramos en la película que no son del todo exactos, aunque muy aproximados, a los del cómic.

Cabe mencionar, en relación a esto, que en la película se respeta el anonimato del personaje principal –abierto a interpretaciones- manteniendo así el poder icónico y simbólico que este justiciero ya tenía en las viñetas. Aunque V de Vendetta, la película, deriva en más de una ocasión en un utopismo en diversos aspectos que resta credibilidad en favor de la espectacularidad. La revolución en contra del totalitarismo que presenta Alan Moore no esta desprovista de violencia y de sacrificios amargos, en una lógica exaltación de las masas ante los sucesos que están viviendo, pasando por fases de caos, de disturbios y de lucha activa contra el gobierno así como trata temas indirectamente relacionados con la trama central como la pederastia, las armas de fuego, el trafico de drogas, la homofobia, el racismo o la prostitución. En cambio, los hermanos Wachowski, silencian muchos de estos temas o quedan reducidos a su mínima expresión. La revolución resulta pues limpia, sin un periodo anárquico coherentemente integrado, sin muertes, más que la del sacrificado héroe, los villanos y alguna victima inocente que se queda en el camino. Las masas se imponen a la milicia sin que estos lleguen a actuar, tan siquiera, como aparato represor del gobierno.

Esta especie de utopía también la podemos apreciar, por ejemplo, en la manera en que V se cobra venganza de los captores y torturadores de su pasado y de los asesinos de Valerie persnonaje que se podría decir es verdadero amor del personaje en el cómic. Alan Moore nos lo transmite de forma velada y sutil a través de sus habituales recursos metalingüísticos y del pasado de V (o la posterior recreación de este por parte de Evey). Valerie es el motivo de la transfiguración del personaje y de la propia creación de V, a través del fuego, el origen de su venganza y el principio del fin de un estado corrupto y totalitario. Pero, en la película de James McTeigue, los asesinatos de V son menos “creativos” y más piadosos. La venganza se sirve fría en contraposición a lo que ocurre en el cómic donde V se "recrea" en la venganza con toda crudeza y sin miramientos. No obstante, el pasaje de la carta de Valerie, conserva la emotividad y crudeza de la escena que se puede leer en las viñetas y es trasladada casi literalmente a la gran pantalla siendo de los momentos de más intensidad de la película y, donde, a través de un caso de homofobia, es de los pocos momentos donde de verdad se aprecia la dureza del régimen que controla el país.

A pesar de las variaciones y cambios de la película respecto a la novela gráfica se puede decir que el espíritu de la historia, aunque confuso en algunas partes, se mantiene en esta adaptación de V de Vendetta. Es también, junto a Watchmen de Zack Snyder, una de las adaptaciones mejor llevadas y fieles de las obras que hasta ahora se han adaptado a la gran pantalla de Alan Moore. Incluso ciertos añadidos no presentes en el cómic enriquecen, en cierta medida, la historia que, innegablemente, tiene una fuerza visual fuera de toda duda. Podemos hablar del monólogo inicial de V en la presentación del personaje, o el añadido de algunas citas no presentes en la novela gráfica, así como la reinterpretación de algunas escenas como la de la caída de las piezas de domino, que cuajan y resultan un acierto en la dirección. La estética, por otro lado, aunque atractiva parece equivocada y es que en el cómic, ese mundo que pinta David Lloyd, se asemeja más al visto en producciones como Hijos de los Hombres de Alfonso Cuarón que el que apreciamos en la película. Los efectos especiales se recrean en algún momento con sobreexcesos, como el enfrentamiento final de V con Peter Creedy al más puro estilo Matrix, y en otros con acierto, como la transfiguración de Evey. Todo ello hace que se pueda considerar V de Vendetta como una interpretación respetuosa y entretenida de una historia que nos puede permitir abstraernos de la obra maestra que concibieron en su día Alan Moore y David Lloyd para apreciar sus propias virtudes.

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FICHA TÉCNICA


TITULO ORIGINAL: V For Vendetta
AÑO: 2005
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: James McTeigue
GUIÓN: Andy Wachowski & Larry Wachowski
MÚSICA: Mario Marianelli
FOTOGRAFÍA: Adrian Biddle
REPARTO: Natalie Portman, Hugo Weaving, Stephen Rea, John Hurt, Stephen Fry, Rupert Graves, Tim Pigott-Smith, Roger Allam, Ben Miles, Sinead Cusack, Natasha Wightman, Eddie Marsan, Billie Cook
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures / Vertigo DC Comics / Silver Pictures

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V de Viñetas en Movimiento (I)


Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (I) -Los Primeros Pasos-
Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (II) -Los Años Dorados-
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27 de julio de 2009

-V de Viñetas en Movimiento - V de Vendetta (I)-

Cuando V de Vendetta se convierte en pasto cinéfilo, con el habitual desagrado de Alan Moore aunque no del virtuoso David Lloyd y de cómo un anarquista empedernido queda transformado en un héroe algo más “convencional”.

V de Vendetta fue el nuevo objetivo de Hollywood, de entre las obras de Alan Moore, para ser llevada a la gran pantalla después de los dispares resultados de las adaptaciones de From Hell (2001) y La Liga de los Caballeros Extraordinarios (2003) y que supusieron la ruptura definitiva del autor inglés con Hollywood y con cualquier interés posible en la adaptación de sus obras a la gran pantalla. El mago de Northamptom ha manifestado en varias ocasiones estar en contra de cualquier adaptación al cine y, en concreto, respecto a la relación del cómic y el cine los ve como medios diferentes, que no tienen porque ser compatibles, y en los que si algo funciona en uno de ellos no hay porque asumir que funcionará también en el otro. Pero a pesar de la oposición del autor a la película, que si contó con el beneplácito del ilustrador de la novela gráfica David Lloyd, V de Vendetta dirigida por el director James McTeigue y producida por los hermanos Wachowski llegó a las salas de cine de todo el mundo el 17 de Marzo de 2006 y fue todo un éxito que pronto hizo que se disparasen las ventas de la novela gráfica.

La película de James McTeigue se inicia con La Conspiración de la Pólvora en el año 1605 protagonizada por el histórico Guy Fawkes, del cual como ya sabemos toma su imagen el personaje de V, en su intento de asesinato del rey Jacobo I. Esta escena ya marca una diferencia respecto a la novela gráfica donde en ningún momento se cuenta la historia de este personaje más que a través de pequeñas referencias pues es una figura británica muy reconocida y el público anglosajón no necesitaba de estas explicaciones en el momento en que fue concebido el cómic de Alan Moore y David Lloyd. Es un añadido que, en todo caso, no resulta gratuito en el guión de la película, sirve de introducción a la historia, y ayuda a entender el posterior trasfondo del que habrá de ser el personaje principal de la película. Este breve episodio histórico que apenas resulta en unos minutos de explicación y que nos relata el personaje de Evey (interpretado por Natalie Portman) con voz en off, está, no obstante, cargada de un sentimentalismo que dejacasi en una anécdota el conflicto político que marco el destino de Guy Fawkes y que debería ser lo importante de la escena.

La película, por otro lado, es una actualización de la historia planteada en la novela gráfica que ya no se sitúa en los años 90 sino en una indeterminada actualidad o futuro cercano y donde la trama central que opone las ideas políticas del anarquismo y el fascismo se convierte, según Alan Moore, en la simple oposición de “el neoconservadurismo estadounidense contra el liberalismo estadounidense”. De hecho, los propios conceptos de anarquía y fascismo, no se desarrollan y ni tan siquiera se llegan a mencionar a lo largo de toda la trama. Es también obvio que el guión de la película de los hermanos Wachowski funciona como una metáfora de los excesos de la administración del ex-presidente George W. Bush en Estados Unidos a la que se hace más de un guiño en el metraje y que confirma el director de la misma, James McTeigue, cuando afirma que la novela de Alan Moore y David Lloyd “era bastante profética respecto al clima político actual”. Se elimina así la alegoría y critica implícita hacía el “tatcherismo” en la que sus autores concibieron la historia para, en cambio, darle un contexto político moderno.Curisamente tenemos una historia ambientada en un Londres alternativo que realmente habla del Estados Unidos actual.

Todo esto también influye en la concepción de los personajes que se puede ver en la producción. Sin ir más lejos el personaje de V en esta adaptación, interpretado fantásticamente por el actor Hugo Weaving, se convierte en un héroe romántico a la par que trágico, con cierta conciencia social pero desprendido de sus ideales más radicalmente políticos que observamos en la novela gráfica. Se juega con el concepto del terrorismo, tan actual también hoy en día, pero se evita tratar el diálogo anarquista propio del personaje pese a que es posible leerlo entre líneas en sus acciones. Aquí V es convertido en un aventurero culto, misterioso y carismático alejado en gran parte de la personalidad llena de matices y claroscuros que presenta en el cómic donde se juega más con la idea del villano y el héroe y no tanto con la de la redención. También, inevitablemente, el personaje de la película esta más cercano a la figura del superhéroe que imparte justicia en un mundo mucho más tecnificado que en la historia planteada por Alan Moore y David Lloyd donde es una idea mucho más difuminada.

El caso de Evey es especialmente llamativo y diferente del personaje presente en las viñetas dibujadas por David Lloyd y narradas por Alan Moore. La Evey del cómic es un personaje, al principio de la novela gráfica, inseguro, triste y sin esperanza que, a lo largo de la trama, va cambiando y madurando hasta que se produce su transfiguración final que V ha ayudado a construir para ella. La Evey cinematográfica, por el contrario, es un personaje que ya desde el principio tiene ciertos ideales y cierta fuerza de carácter aunque no sepa encauzarlo. Mientras la Evey de las viñetas, en su penosa situación, se ve obligada a la prostitución –hecho que, no obstante, nunca se llega a consumar- la Evey que encontramos en la versión del director James McTeigue tiene un trabajo estable en la televisión pública del país donde se retransmiten los monólogos fascistas de La Voz del Destino que ensalzan las virtudes del gobierno. La película con ello pretende ahondar más, de lo que lo hace el cómic, en la manipulación de los medios de comunicación por los gobiernos corruptos o ilegítimos.

Se explican además los orígenes del personaje, ligados al activismo político de sus padres que resultaron ser victimas del estado totalitario que gobierna el país. Todo esto hace a Evey un personaje más complejo ya desde el principio de la historia en contra de lo que ocurre en el cómic donde esa complejidad se va ganando poco a poco hasta el momento definitivo de la transfiguración la cual, en la película, por esto mismo, pierde algo de fuerza pues esta resulta algo menos trascendental de lo que debería. Ello se debe a que el cambio de personalidad que vemos en el cómic es mucho más contundente al partir de un personaje sometido y apático. Al contrario de la película donde la escena nos gana por el sentimentalismo y el revestimiento espiritual, casi mistico, que se le otorga que, no obstante, también podemos encontrar en la novela gráfica. Esta "espiritualidad" llega a su punto máximo en el cómic con momentos como los del Inspector Eric Finch “reviviendo” a través de una experiencia alucinógena inducida por drogas el drama del propio V. Estos elementos más extremos, muy propios de la narrativa de Alan Moore, son definitivamente suprimidos en la película.

El personaje del Inspector Eric Finch ya mencionado, en la película, esta interpretado por el actor irlandés Stephen Rea el cual, como curiosidad, estuvo casado con Dolours Price una ex-miembro de la organización terrorista IRA que fue encarcelada por un atentado en el Old Bailey. Este es el mismo objetivo que V vuela por los aires al principio de la película con la pieza de La Cabalgata de Las Valkirias y fuegos artificiales sonando de fondo. Este personaje, en la película, se encuentra persiguiendo al terrorista V cuando la investigación le lleva a encontrar pruebas de una conspiración del actual gobierno en el poder lo cual supone, respecto a lo ideado por Alan Moore, otro cambio en cierta manera sustancial. En el cómic el partido del Norsefire llegaba al poder legítimamente al ganar las elecciones a las que había conducido una situación caótica producto, entre otras cosas, de una guerra nuclear de efectos mundiales catastróficos. Esto no es así en la versión fílmica donde el Norsefire llega al poder, como se va descubriendo a lo largo de la trama, a través de una conspiración a nivel farmacéutico y viral y de sus propias mentiras. La historia en el cómic habla de la fuerza del pueblo y de la responsabilidad de los ciudadanos para con sus gobiernos pero este pequeño cambio en la película adultera ligeramente el mensaje que el cómic quería transmitir.


-Continuará-

21 de julio de 2009

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"

"Nunca saldría con una chica que fuera bisexual, porque eso significaría que también se ha acostado con hombres, y los hombres son tan sucios que nunca me acostaría con una chica que se hubiese acostado con un hombre. No soy lesbiana, sólo creo que todos los humanos nacen con la habilidad de sentirse atraídos por ambos sexos"

Megan Fox actriz de la saga Transformers

19 de julio de 2009

Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (III) -La Etapa Mágica-

Amable lector, no decaigas, reconoce la magnificencia del honorable Alan Moore y asiste junto a nosotros a la parte final de este retablo de vivencias en que se produce la transfiguración del artista en el ilusionista y el mago de Northamptom y de cómo, tan palpitante cerebro, goza casi de su jubilación sin haber visto una sola adaptación hollywoodense de sus visionarias obras.
En 1991 Alan Moore publicó con la editorial Christic Institute la obra Shadowplay: The Secret Team que ocupaba la mitad del libro Brought to Light sobre operaciones encubiertas de la CIA con dibujos de Bill Sienkiewicz y Un Pequeño Asesinato con Oscar Zarate que trataba sobre un publicista que vende refrescos a la Unión Soviética. Antes, en 1989, Steve Bisette le comento que iba a editar la revista propia Taboo y Alan Moore, tentado por este, acabó colaborando con dos de sus historias más conocidas de esta etapa: From Hell con Eddie Campbell y Lost Girls con Melinda Gebbie. Por otro lado en estos años el gobierno Tatcher, que ya había inspirado en parte la idea de V de Vendetta, promulgó la que vino a llamarse Cláusula 28, que pretendía ilegalizar la defensa de la homosexualidad en los ayuntamientos, lo cuál motivo al escritor y guionista a publicar un libro benéfico como medio de protesta: AARGH! (las siglas en inglés significan Artistas Contra la Incontrolada Homofobía del Gobierno) donde incluyó su obra Mirror of Love. Para todo ello creó su propia editorial: Mad Love con su mujer Phyllis y la amante mutua de ambos, Deborah, como socias.

Después de fundar su propia editorial Alan Moore decidió apostar por publicar sus propios cómics. Su primer proyecto sería excesivamente ambicioso: Big Numbers una historia de 12 números con 40 personajes y de cómo las vidas de estos se entrecruzan en una ciudad sospechosamente similar a Northampton. Pero la obra, a día de hoy, sigue inconclusa después de muchos problemas y Mad Love se convirtió en un agujero negro financiero que casi arruinó económicamente a Alan Moore. Para redondear esta mala época en su vida el matrimonio con su esposa Phyllis se rompió y esta se fue con su amante Deborah. A esto se unió poco después el cierre de la revista Taboo que dejó sus dos obras: From Hell y Lost Girls en el limbo. From Hell llevaría diez años acabarla pero se convirtió en una de las primeras obras del autor en ser adaptadas al cine. Lost Girls, definida por el guionista como “pornografía post-feminista”, tardaría quince años en ser publicada completa por la editorial Top Shelf. Finalmente la unión artística con Melinda Gebbie pasó a ser también una unión en la vida real que recientemente le llevo a contraer matrimonio por segunda vez.

Entonces, para sorpresa de todos, después de un parón iniciado en 1987 en el mundo del cómic superheroico que había prometido abandonar Alan Moore volvió al género escribiendo un número del Spawn de Todd McFarlane por la recientemente formada editorial Image Comics. Alan Moore declaró que le desagradaba la idea de que Watchmen hubiese sido, sin querer, responsable de crear todo un género de cómics de superhéroes irónicos y cínicos que dominaban el mercado en aquel momento y explicó que en este momento quería escribir literatura escapista para chicos de trece años “no basura oscura y violenta para tipos de cuarenta y tantos”. Poco después, cuando cumplió los 40 años, Alan Moore tomó la decisión más importante de su vida: iba a convertirse en mago. Decía haber invocado a una deidad ofidea romana del siglo segundo llamada Glycon y junto a Steve Moore y Melinda Gebbie formó una sociedad secreta de artistas, músicos y ocultistas que se bautizaron como The Moon and The Serpent Grand Theatre of Marvels con la que lanzaron una serie de grabaciones y espectáculos por Inglaterra.

De esta época, e inspirado por la muerte de su madre en 1995, Alan Moore escribió dos obras escénicas El Amnios Natal: Un Acto Chamánico de la Infancia y Snakes y Ladders de las que Eddie Campbell hizo posteriormente adaptaciones al cómic. En 1996 se publicaba su primera novela: Voice of The Fire con éxito de crítica pero no de público y escribiría 12 números de WildC.A.T.S. para Wildstorm la nueva editorial de Jim Lee y algunos números de Supreme para Image planteados como un homenaje a las historias de los 60 de Superman. Fue Jim Lee precisamente quién le propuso crear su propia línea de cómics para Wildstorm, de lo que surgió la línea de America´s Best Comics. Esta se componía por varias series: Tom Strong, un héroe pulp en la tradición de Doc Savage; Top Ten, definida como una especie de Canción Triste de Hill Street en una ciudad futurista donde todo el mundo tiene superpoderes; The League of the Extraordinary Gentlemen, un grupo de héroes victorianos del siglo XIX; Tomorrow Stories, una antología de historias cortas con diversos personajes protagonistas; y Promethea, una obra llena de misticismo y simbolismo mágico con historias basadas en el Tarot y la Cabala con las cuales estaba muy familiarizado Alan Moore.

Los problemas volvieron a llegar cuando Jim Lee vendió Wildstorm a DC convirtiéndose en un sello de esta. Alan Moore había jurado no volver a trabajar la editorial estadounidense pero acabó conviniendo a regañadientes y a cambio de que el sello DC no apareciese en la portada de sus cómics y no interfiriesen de ninguna manera en el proceso creativo. Pronto, como era de esperar, surgieron problemas con la publicación de algunas historias y en consecuencia Alan Moore retiró el permiso a DC para los planes de celebración del 15 aniversario de Watchmen que incluían una nueva reimpresión en tapa dura y otro tipo de merchandising. A pesar de ello ha continuado escribiendo para la línea America´s Best Comics, hasta acabar sus contratos vinculantes, llegando hasta el presente en que sólo continua al mando de The League of Extraordinary Gentlemen junto a Kevin O´Neill ocupa su tiempo. Actualmente esta casi retirado del mundo del cómic y tiene previsto, según sus propias declaraciones, convertirse en “mago a tiempo completo”. Entre sus planes futuros destacan su voluntad de escribir un gran Grimorio mágico en cómic, publicar su segunda novela y, a ser posible, vivir tranquilo sin volver a saber nada de ninguna adaptación al cine de sus cómics.



Artículos relacionados:

Biografía Extraordinaria de Alan Moore (I) -Los Primeros Pasos-

Biografía Extraordinaria de Alan Moore (II) -Los Años Dorados-


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Material consultado:


-
Spencer Millidge, Gary y otros. Alan Moore. Retrato de un Caballero Extraordinario, Recerca Editorial (2004)

-Documental
The Mindscape of Alan Moore de Dez Vylenz (2003)

-Alan Moore en wikipedia

16 de julio de 2009

Cine Om -Harry Potter y el Misterio del Príncipe de David Yates-


¡Atención un montón de spoilers sobre gilimemos que dicen ser magos!
-Advertencia: Crítica de una furibunda fan de la saga de Harry Potter-


He de empezar diciendo que no he subido antes la crítica por el impacto que me ha supuesto la película porque lo más fino que me iba a salir después de verla -con el cabreo que tenía- sería un "¡Cabrones hijos de puta que no saben leer un puñetero libro!". Además, sabiendo que la autora le da el visto bueno a los guiones de las películas, ha quedado claro que los mira con el ojo del culo (en el cual al parecer no tiene rayos láser como las avispas). Aunque más bien podemos decir que los mira pensando en su cuenta corriente... ejem. La señorita J.K. Rowling pensaría con su capacidad de síntesis británica: "El caso es que la esencia del libro está: al final muere Dumbledore y exponen lo de los horrocruxes".

Ahora sí. Empiezo con la crítica a la película.

A pesar de la decepción que me lleve (teníais que haber visto al friki que llegó con la bufanda de Gryffindor) hay cosas que si son como en el libro. En primer lugar, la tienda de los gemelos Fred y George Weasley; después la reconstrucción del armario evanescente que usa el gallina de Draco Malfoy; a continuación... Esperad que recuerde. ¡Ah sí! La lucha entre el gallina y el creído (que no lo es tanto como lo ponen en las películas). También la relación entre Parvati Patil y su querido RoRo y, asimismo, la destrucción de la casa de los Weasley con la huída de los dos amantes: Harry y Ginny. Por último el empanamiento que coge Ron Weasley con el filtro de amor hasta que Harry sale de la casa de Hagrid (si habeís visto la película diría que este último trozo son unos quince minutos). Como podéis comprobar esos quince minutos del final más los cortos quince que pueden sumar el resto de escenas mencionadas no es nada en una película de más de dos horas. En realidad he de admitir una cosa: el mejor momento de la película para mí fue el principio cuando aparecieron Bellatrix Black y Narcisa Malfoy y las enfocaron tan de cerca que mi querida Rosita (mi hermana acompañante en esta ocasión) exclamó un: "¡Que zapatos más bonitos lleva Bellatrix!".

Es obvio, por ello, que los guionistas y el resto del equipo no se han leído el puñetero libro. En primer lugar, el puto principio, que cuando lo vi no cabía en mi el asombro (imaginaros al friki de la bufanda... me hubiera gustado que me hubiera tocado a su lado y no a tres kilometros y medio de él). Para cualquier lector de Harry Potter no cabe en la cabeza que se pase el verano yendo de estación de tren en estación de tren. Según mi querida Rosita fue por no empezar con los Dursley todas las pelis pero, en mi opinión, eso ha sido por joder a los que les toque hacer la próxima película (que graciosos) porque Harry no se puede ir de la casa de sus tíos hasta que no sea mayor de edad en el mundo de la magia. Cosa que, por cierto, ocurre en el siguiente libro cuando cumple los diecisiete años. Estando con su familia no pueden atacarlo hasta que no alcance esa mayoría de edad.


Siguiendo con el principio... ¿desde cuando los mortífagos atacan a los muggles inocentes en el libro de Harry Potter y el Misterio del Príncipe?. Vale que en el siguiente sí ocurre pero no en este. Pero por lo menos Dumbledore salió con su mano negra la cuál debía de estar putrefacta porque según esta descrita en el libro ya te imaginas que la chinga. Que me digo sino alguien cuanto puede aguantar una persona con una mano podrida... pues más bien nada a no ser que se la ampute. Y, por otro lado, ¿no os habéis fijado en qué cada año el comedor del Colegio Hogwarts es más pequeño? Es flipante lo que puede llegar a hacer la magia...

Después de este horrible principio que se han sacado de la manga, como buenos magos que se precien, viene las respectivas relaciones amorosas entre Harry y Ginny y Hermione y Ron. Empezaré con Harry y Ginny. A Ginny se le nota desde el primer libro que le gusta Harry y sigue el consejo de Hermione de no hacerle caso y salir con otros chicos... tanto que en el colegio tiene fama de putilla. Por otro lado, Harry en esta película sale enchochado, nunca mejor dicho, con Cho Chang. Y mira que la tía le pone los cuernos pues él enchochado hasta que se tira al novio de Ginny (sí, en la película llega a salir el novio). A partir de ese momento es cuando Harry se da cuenta de que no puede vivir sin Ginny... pero sin esos momentos románticosde por medio que aparecen en la película. Además, el primer beso no es la Sala de los Menesteres, que por cierto es una sala que muestra lo que tú deseas no lo que desean los demás.

Para los que no se han leído los libros, sí, Ron ya estaba en el equipo el año pasado y, sí, paró su primer gol el año pasado... pero como no le dan ninguna importancia al quidditch pues no os enteráis de la misa la mitad. Este año, además, debían haber ganado la Copa de Quidditch. Hecho siempre destacado para las diferentes casas dentro de Hogwarts y, en este caso, para los Gryffindors y para la gran participación de Ginny. Ocurre que en los libros Harry no puede jugar este partido y siendo ella como es Cazadora del equipo acaba como Buscadora. Y sí esa escena es importante también es por derivar en un enfrentamiento entre Ginny y la puta Cho Chang que es la Buscadora de los Ravenclaw. ¿Y quién coge la snitch dorada? Pues Ginny Weasley. Así que cuando Harry llega a la casa de Gryffindor va y le pega un morreo bien dado (no un pico de mierda como se ve en la peli) en presencia de todo el equipo que están allí celebrando la victoria. A continuación busca a Ron para ver si aprueba su relación el cuál pone un mohín de asco pero no de tanto asco como con los novios anteriores de Ginny y así Harry se queda satisfecho.

Hablando de la otra pareja Ron y Hermione o Hermione y Ron, es difícil explicar esto, pues no hay por donde agarrar lo que han hecho. Es verdad que en el libro de Harry Potter y el Misterio del Príncipe se le empieza a notar a Hermione que le gusta Ron pero nadie se da cuenta... y menos el susodicho Ron que, primero su relación con Parvati (¿os habéis fijado en que han cambiado a la actriz de las anteriores pelis?) que practicamente no se separa de él en todo el libro y, después, con el empanamiento del filtro de amor, no se da ni cuenta que Hermione lo sufre todo por dentro.

¡Ah sí! Se me olvidaba una cosa fundamental. ¿Alguien que no se haya leído el libro sabe el porqué Severus Snape se llama a sí mismo el Príncipe Mestizo? Claro que no porque es una cosa que no tiene importancia por lo visto así que no voy a ser yo quién os lo desvele porque, además, es algo que nada más empezar el libro de Harry Potter y el Misterio del Príncipe, se sabe y eso sin contar que no te hayas leído los libros anteriores. Al menos hay que agradecer que hayan explicado que es un horrocruxes. Aunque creo que se les ha olvidado poner más recuerdos guardados de Tom Riddle porque en la siguiente entrega Harry y sus amigos deberían saber qué buscar y donde buscarlo... pero, en fin, que se le va a hacer si hay tanto gilipollas y gilimemo suelto que no dá para más. Y esos mismos gilipollas y gilimemos son los que se han cargado el final del libro que era bastante más interesante. ¿Cómo decir esto sin ofender a aquellas personas que han visto la peli y les ha gustado...? Han timado a la gente y la han tomado por tonta, gilipollas, retrasados y capullos a los cuáles se les puede engañar y convencer con cualquier cosa... y que alguien me diga lo contrario que le arranco los huevos.

Desde que Harry sale de casa de Hagrid y ve el recuerdo junto con Dumbledore no hay por donde coger ese engendro de final. Vale. Admito que esa gruta del "terror" está lograda pero, ¿sabéis por qué esconde allí el guardapelo Tom Riddle y por qué concretamente usa ese objeto para esconder parte de su alma? A aquellas personas que les haya entusiamado la película y no se hayan leído el libro sólo puede decirles una cosa: "Ahora te jodes como Herodes". Porque si hubiesen aparecido todos los recuerdos importantes de Tom Riddle ahora lo sabriáis... y yo como soy una zorra no lo pienso decir. Que lo digan los gilipollas y gilimemos que han destrozado el libro. Volviendo a la escena de la gruta reconozco que el pollo que se arma dentro está bien pero los muertos que salen, esos maniquíes sin pelo y huesudos, parecen más, eso, muertos, que personas afectados por el hechizo de un mortífago como ocurre en los libros.

Pero, cuando creía que el final no podía ir a peor, éste no fue a peor si no que pasó a ser pésimo. No encuentro palabras para describirlo. Es cierto que Harry y Dumbledore se aparecen en la Torre de Astronomía y que, a pesar de que Dumbledore ya estaba más p'allá que p'aca, sabía que en ese momento Harry no le iba a obedecer y, por ello, le lanza un conjuro para inmobilizarlo y que viese lo que pasaba con los mortífagos escondido bajo su capa invisible. Nada que ver con esa escena de la película bajo la Torre de Astronomía donde Harry se encuentra con Severus Snape que sin palabras le dice algo así como "Estate quieto, capullo". Lo que si está bien plasmado, por otro lado, es el acobardamiento del gallina de Draco Malfoy que si no os fijastéis bien en la escena se ve como empieza a bajar la varita después de las palabras de Dumbledore. A continuación la suplica de Dumbledore a Severus Snape con ese simple por favor que le pedía ayuda, ¿pero de qué tipo? Ya os lo contaré en la crítica al último libro de Harry Potter. El caso es que es al final Severus Snape es quién se carga a Dumbledore (siempre se pringan los mismos) y se despeña torre abajo. En esa escena me podríais haber visto a mí y a mi hermana con cara de gilipollas total pensando "¿Como pueden hacer esto? ¿No han tenido suficiente con invertarse toda la peli (salvo honrosas y milimétricamente contadas excepciones)?". Ni siquiera Fawkes, el Ave Fénix de Dumbledore sale huyendo después de su muerte cosa que debería haber pasado ya que, como se explica en los libros, esos bichos son más fieles que un perro y cuando pierden a su amo no tienen más a que permanecer atados.

Fue en un momento cercano al final cuando se oyó en la sala al friki de la bufanda exclamar un "No me jodas". Pues sí, aún podía ir a peor después de aquello, cuando el gallina de Draco Malfoy no sólo deja pasar a los cuatro mortífagos y se desencadena la lucha final dentro del castillo. No tan grande como la del último libro con los dos gilimemos diciéndose cosas y lanzadose hechizos el uno al otro pero casi. Y Harry salvando a su Ginny que se había tomado parte de la poción de la suerte y corriendo detrás de Severus Snape. Casi nada queda de ello en la película. Por cierto, que bien sale Helena Bonham Carter como Bellatrix Black, es la única junto con Rupert Grint como Ron que calcan a los personajes del libro). El caso es que al parecer los responsables de la película se dieron cuenta de qué habían perdido el tiempo del metraje con gilipolladas y gilimemadas que no venían a cuanto, destrozado el libro, y cortaron el final. Porque Harry se debería haber peleado con Remus Lupin por no haberle hecho caso con sus sospechas sobre Severus Snape y esa conversación final entre los tres protagonitsas la tendrían que haber tenido en el funeral de Dumbledore que era enterrado en el jardín del Colegio de Hogwarts. Un hecho, por cierto, fundamental para el desarrollo de la historia y que, por supuesto, en la película no aparece. Y eso sin mencionar que Harry se despide de Ginny porque al darse cuenta este de que siempre acaban matando a todas las personas que él quiere decide que no quiere que a ella le pase lo mismo. En ese momento, en los libros, Ron pone una sonrisa que no le cabe en la cara de pensar que su hermana ya no tiene novio.

Creo que, con todo esto, habrá quedado claro como se ha de hacer una película encaminada a aquellas personas que se conforman con poco. He de decir que tengo hecha una clasificación de las películas, y esta de Harry Potter y El Misterio del Príncipe es la segunda peor de la lista porque es cierto que es bastante difícil superar la gran mierda que hicieron con Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Y avisados quedáis, y concluyo con esto, que si queréis ver una película donde te aburres más que una ostra (otra cosa sería si se hubiese basado algo más en el libro) y en la que te dan ganas de pegarles ostiejas a los personajes para que se muevan o al menos hagan algo interesante id a verla pero, eso sí, os recomiendo que vayáis a verla con alguien que se haya leído los libros porque os lo pasaréis de puta madre viendo su cara de indignación y de incredulidad ante semejante despropósito.


14 de julio de 2009

Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (II) -Los Años Dorados-

En dónde seguimos relatando la vida de ese curioso personaje de palabras virtuosas, ingente talento y barba prominente llamado Alan Moore y de cómo a pesar de sus éxitos y, aún después de tanto tiempo, le sigue amenazando el instinto come-cerebros cuando alguien le menciona sobre esas grandes editoriales de cómics pijameros estadounidenses.

En 1982 el editor de cómics Dez Skinn lanzó al mercado la revista Warrior y fichó al prometedor Alan Moore como estrella en alza para que escribiese tres de las historietas de la revista. Este se decantó por escribir The Bojjefries Saga una hilarante historia sobre las vivencias de una familia de monstruos. Aunque las otras dos series son las levantarían verdadera expectación. La primera sería Marvelman, un revival de un personaje de los 50 creado para llenar el hueco que había dejado el Capitán Marvel americano que había sido cancelado debido a los litigios con DC. La otra serie sería V de Vendetta la visión del guionista de Northampton y el dibujante David Lloyd de un mundo distópico con un terrorista anarquista que luchaba contra el gobierno fascista británico tras una máscara de Guy Fawkes (véase próximas publicaciones en Om & Asociados). Posteriormente Marvel UK le daría la oportunidad de hacerse cargo del Capitán Britania junto a Alan Davis serie que se convertiría en otro de sus éxitos tempranos. También firmo obras "menores" como Skizz, D.R. & Quinch y La balada de Halo Jones para la revista 2000 AD.

Todo ello llevó a Alan Moore a ganar el Premio Eagle al mejor escritor en 1982 y 1983 lo cuál llamó la atención en Estados Unidos aunque, según Alan Moore, “los americanos tienden a pensar que cada premio es un Oscar y no se dan cuenta que los premios de la industria del cómic son votados por 30 personas que visten anoraks y tienen espantosas vidas sociales”. Finalmente en 1983 recibió una llamada de Len Wein de DC para ofrecerle la serie de La Cosa del Pantano. Bajo los incentivos de un mayor salario y de royalties Alan Moore acepta mientras que en 1984 Warrior cerraba dejando colgada V de Vendetta (al menos durante 5 años). Abandonó también el Capitán Britania de Marvel UK porque considero que habían tratado mal a sus compañeros Bernie Jaye y Steve Moore. Y enseguida el guionista británico empezó a destacar en su nueva serie de la que habría que remarcar su segundo capítulo en ella que tenía por título Lección de Anatomía. Esta serie sirvió a Alan Moore para experimentar y descubrir las posibilidades del medio mientras exploraba todo tipo de temas sociales, desde el racismo a la critica medioambiental, con un trasfondo de horror existencial retratado a la perfección por Stephen Bisette y John Totleben. Su labor en La Cosa del Pantano le valió así para ganar algunos premios más por su trabajo.

La Cosa del Pantano sería además el germén del sello Vertigo de DC que inauguraría John Constantine, personaje creado por Alan Moore en la serie cuyo carisma le valió su serie propia, Hellblazer, a modo de spin-off, de la mano de Jaime Delano. Alan Moore, no obstante, siempre se ha desligado de esta línea Vertigo alegando que si es un hijo ilegitimo suyo, no lo reconoce y “no piensa someterse a pruebas de paternidad”. Dentro de DC, en este periodo, escribió otras historias como Tales of The Green Lantern Corps, Vigilante con una historia de abuso a menores algo pólemica, un par de historias sobre Superman entre ellas ¿Qué Fue del Hombre del Mañana? o El Hombre Que Lo Tenía Todo con David Gibbons y la magnifica La Broma Asesina con Brian Bolland en un especial de Batman. Fuera del mundo de los cómics en sus ratos libres Alan Moore aún tuvo tiempo para formar un grupo de música con David J el ex-miembro del grupo Bauhaus. El grupo en cuestión se llamo The Sinister Ducks y llegaron a publicar un single en 1983 con el título de March of Sinister Ducks.



Pero la obra que le haría alcanzar definitivamente el estrellato a Alan Moore no serían sus pinitos en el mundo de la música sino un cómic: Watchmen. Una novela gráfica en 12 partes co-creada y dibujada por David Gibbons que se empezó a publicar en 1986. La historia intentaba plantear como sería el mundo real si los superhéroes existiesen y se sitúa en los años de la Guerra Fría con la tensión entre Estados Unidos y la U.R.S.S. como eje central del relato. En principio Alan Moore iba a utilizar los superhéroes de la Charlton, que él había leído de pequeño y que la DC acababa de comprar, pero al final sólo se basaron en ellos y los tomó como referencia para establecer diferentes arquetipos superheróicos. Watchmen fue el primer cómic en ganar el Premio Hugo de Ciencia Ficción en 1988. Alan Moore se había convertido de la noche a la mañana en una estrella para los medios. Radios, televisiones y revistas se hacían eco de él y junto a Frank Miller con El Regreso del Caballero Oscuro y Art Spiegelman con Maus se convirtió en el abandero del nuevo concepto de cómic que alguien dio en llamar novela gráfica. Según Alan Moore aquel fue el momento de dar un giro al mundo del cómic pero “los del marketing se cargaron la oportunidad al inundar el mercado con montones de mierdas de Batman y Spiderman editadas con portadas brillantes” matando, de esta manera, a la novela gráfica.

La fama, por otro lado, no hacía sentir cómodo a Alan Moore y las convenciones se hicieron casi insoportables llegando a provocarle pesadillas. El siguiente proyecto para DC del guionista iba a ser Twilight of the Superhéroes con los personajes principales de DC pero nunca llego a publicarse y ni tan siquiera a iniciarse. Aunque diez años después algunas de las ideas centrales planteadas por Alan Moore fueron utilizadas en Kingdom Come, aunque no con la participación del guionista inglés, sino con Mark Waid y Alex Ross. Pronto surgieron diferencias con DC por los royalties de Watchmen y otras disputas sobre el control creativo pero la gota que colmo el vaso para el autor fue el nuevo sistema de calificación para adultos que DC planeaba aplicar con el que Alan Moore estaba en desacuerdo. Él era de la opinión de que si no había clasificaciones en los libros no debería haberlas en los cómics y con ironía animo a DC a clasificar sus cómics como “Repletos de Tetas y Entrañas”. Después de aquello juro no volver a trabajar para la editorial estadounidense una vez hubiese cumplido su contrato con esta y hubiese acabado V de Vendetta de la que se habían hecho cargo y reimprimido en color.

Alan Moore también rechazó trabajar para Marvel por la disputa que esta tenía con la editorial menor Eclipse que estaba reimprimiendo Marvelman y se vio obligada a cambiar el nombre del personaje por Miracleman debido a las amenazas de acciones legales. Alan Moore, como venganza, prohibió la reimpresión de Capitán Britania en Estados Unidos lo que le llevó a enfrentarse con su amigo y antiguo colaborador Alan Davis que respondió a su vez prohibiendo la reimpresión de Marvelman en Estados Unidos. Alan Moore se retiró del escenario entonces y estaba dispuesto a dejar los cómics de superhéroes atrás después de las continuas decepciones con las grandes editoriales. El cine y la televisión parecía que iba a ser su nuevo destino por el interés que estas demostraron por el artista inglés que les llevaron a ofrecer lucrativas propuestas como Robocop 2 o Dr. Who que Alan Moore rechazó una y otra vez. Si acabo firmando un guión propio llamado Fashion Beast que resultaba ser una interpretación del cuento de La Bella y la Bestia y del que a día de hoy no se sabe nada.

-Continuará-


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