2 de diciembre de 2009

-Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert-


Lobezno es, sin duda, el personaje más popular de Marvel en la actualidad, con permiso del defenestrado y "castrado" Spider-man de los últimos tiempos, lo cual ha provocado su presencia masiva en muchas de las series de la editorial ya sea en calidad de protagonista como en su serie regular, de coprotagonista como en Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis y en las múltiples series mutantes o como invitado especial de la cabecera de turno. Si a ello se añaden proyectos especiales como la reciente Lobezno: El Viejo Logan de Mark Millar y Steve McNiven podemos concluir que el personaje padece una clara y sangrante sobreexplotación. Atrás han quedado esos años de mesura en los que el misterio por el pasado del personaje era uno de sus mayores atractivos y donde Marvel, consciente de ello, dosificaba con cuentagotas todo lo que se podía contar sobre su cachorro.

Hoy en día sólo se espera de Lobezno manidas historias de venganza con recurrentes escenas de mutilaciones y sangre en las que utiliza sus garras para destripar a hordas ingentes de enemigos de Hydra o de La Mano. Mucho ha llovido desde el ya lejano 1974 en que el personaje debutaba en los números 180 y 181 de The Incredible Hulk de la mano de sus creadores Len Wein, Herb Trimpe y John Romita Sr. Posteriormente sería convertido en personaje de primera línea en base a su "reinterpretación" en manos de nombres como Chris Claremont, Frank Miller o John Byrne. Durante este tiempo pocas han sido las historias sobre el personaje que han sobresalido por méritos propios y que se puedan catalogar como algo más que un simple entretenimiento. Entre ellas destaca, sin lugar a dudas, la miniserie Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert.

Lobezno: Origen fue un proyecto con el que Marvel pretendía dar un nuevo impulso al personaje después de la llegada de Joe Quesada al sillón de mando de La Casa de las Ideas. Hecho que propició que el propio y actual editor jefe de Marvel y el presidente de la compañia, Bill Jemas, se involucrasen directamente en él proyecto participiando como coargumentistas de la historia que guionizaría Paul Jenkins. Joe Quesada, además, acabaría haciéndose cargo de las portadas de la serie. Lo cual demuestra el interés con que se acogió el proyecto en Marvel intentando que todo encajase como era debido para contar una buena historia sobre el pasado de Lobezno que contentase a sus seguidores. Una iniciativa poco habitual en los cómics que las grandes compañias suelen publicar y que, en este caso, propició que Lobezno: Origen se convirtiese en un relato de corte intimista, en una drama de época, muy alejado de los cánones habituales de los cómics de superhéroes. El guión de Paul Jenkins es sólido y bien llevado y esta arropado a la perfección por el dibujo de Andy Kubert que ponía en esta serie en práctica un estilo algo diferente a lo habitual en un cómic del gémero y que acabaría de eclosionar en su trabajo en el 1602 de Neil Gaiman. En esta última, como en Lobezno: Origen, participaba también el colorista Richard Isanove que ya en este trabajo demostró su gran compenetración con los lápices de Andy Kubert. Todo este elenco de artistas consiguió contar el que sigue siendo, aún a día de hoy, el mejor relato del mutante de las garras de adamantium. Aunque, no nos engañemos, no es una obra maestra.

Lobezno: Origen se sitúa a principios del S. XX en Alberta (Canadá) donde se asienta la hacienda de la familia Howlett y a la que llega la joven Rose, la nueva niñera y enfermera del débil y enfermizo James, hijo del apoderado matrimonio dueño de la hacienda. Rose, James y Perro, el hijo del malhumorado y autoritario Logan uno de los empleados que trabaja para los Howlett, iniciarán una tormentosa amistad que acabará desencadenando la tragedia y desvelando los terribles secretos y engaños que oculta el lugar. Lobezno: Origen es una historia que, en sus primeros capítulos, juega al despiste con el lector pero que, en términos generales, nos ofrece una historia madura y alejada de los clichés superheroicos para contarnos un auténtico drama en el que los personajes están bien delimitados y caracterizados. La emotividad del relato se convierte en la gran baza de sus autores en una historia que, eso sí, arroja más preguntas sobre el pasado de Lobezno de las que responde. No podemos esperar pues un origen sui generis como el de otros superhéroes ni saltos temporales que enlacen el relato con acontecimientos presentes. Lobezno: Origen es una historia independiente, autoconclusiva, de fácil lectura, que casi funciona como un What If por su escasa relación con el resto del universo Marvel. La narración de Paul Jenkins es pausada, sin muchos aspamientos y con casi total ausencia de acción como pocas veces sería de esperar de un cómic protagonizado por Lobezno.

Pero, a pesar de sus virtudes, Lobezno: Origen funciona solo a medias quedándose a mitad de camino de convertirse en una obra verdaderamente referente, en la línea del Batman: Año Uno de Frank Miller, debido a las limitaciones de una historia donde acaban primando los intereses comerciales de Marvel. Una historia que no acaba de trascender el género ni aportar nada realmente nuevo al panorama del cómic de superhéroes salvo un buen relato contado con oficio y cuidado sobre un personaje al que en los últimos tiempos se le ha perdido un poco el respeto. Paul Jenkins supo ofrecer un producto diferente sin desligarse a los intereses de la compañia que arriesgo lo justo con la historia siendo, como es, uno de sus personajes más rentables de las últimas décadas. Por todo ello, aprovechando la nueva edición de esta obra por parte de Panini en su línea Marvel Deluxe, anteriormente publicada también en la colección Best of Marvel Essentials, puede resultar un buen momento para acercarse a una de las pocas historia que realmente han marcado al personaje. Un personaje al que, cada vez más, su mitología empieza a pesarle demasiado jugando muchas veces en su contra mientras desde Marvel aprovechan el tirón del momento sin pensar en el mañana. Y es que Marvel, al igual que Lobezno, son los mejores en lo que hacen... aunque a veces no sea muy agradable.


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5 comentarios:

Tatsel Le Duc dijo...

De lo poquito de Marvel q he leído, y sí, me ha gustado... aunq parecía más un culebrón q otra cosa, vaya tragedias!

David dijo...

Amén. "Orígenes" es de las mesjores historias publicadas del personaje, y me sorprendió porque esperaba un relato mucho más vulgar, y no un viaje íntimo a las motivaciones y fundamentos del personaje. Por cierto, qué me dices de ese pedazo de spoiler que mete la risible película de Lobezno. En la primera escena del metraje te desvela una de las grandes sorpresas de este cómic. Qué pena joder un giro argumental tan bueno (en el cómic) desvelándolo e una peli tan mala.

Mythos dijo...

David: Pues el problema es que encima adulteran la idea original del cómic.Lo que me gustaba de Lobezno: Origen es el hecho de que, de primeras, no conoces quién es en la historia Logan y al final acaba siendo quién menos te esperas. Eso lo hizo muy bien Paul Jenkins y en esa horrible película, en vez de acercarse a esa idea, la destrozan por completo. Yo tenía esperanzas de que al menos eso estuviese bien reflejado en la película pero...

Tatsel: ¿Y quién te lo recomendo? ¿eh? ¿eh? :P

Osukaru dijo...

La verdad es que tengo muy buen recuerdo de esta miniserie, la verdad. No me hubiera importado que este "origen" fuera el oficial.

Y sí, a mi también me pareció que se utilizó como el culo en la peliculilla aquella... Guajj!.

charlie furilo dijo...

Si que es verdad que pese a la sobreexplotación del personaje, existen poquísimas obras de Lobezno que superen la condición de mero entretenimiento.

No lo he leído, pero por lo que dices en tu reseña, puede ser interesante, máxime que Panini lo recopilo en un tomo. Si la pasta me lo permite, igual le doy una oportunidad...