26 de octubre de 2009

Quién es Quién en V de Vendetta -Valerie-


"En el clamor de la insurrección
es fácil olvidar el motivo por el que luchamos."


Valerie

-Un Mundo Donde Se Regalen Rosas-


Sucede que a veces, como defendía J.R.R. Tolkien en El Señor de los Anillos, el mundo no lo cambian los que tienen más poder ni los más fuertes sino que, a veces, en más ocasiones de las que pueda parecer, alguien anónimo y pequeño puede hacer cosas realmente importantes. Este podría ser el caso de Valerie Susan Page en V de Vendetta. Este personaje representa el corazón y el alma de la historia y es la figura entorno a la cual gira, de forma muy sútil, toda la trama y de los misterios que esta encierra. Sin ser el centro de atención se convierte en el engranaje principal entorno al cual se articula el armazón más íntimo de la obra. V de Vendetta tiene varios niveles de lectura, como acostumbra a ocurrir con las obras de Alan Moore, en la que encontramos retazos propios de una fábula politica, el relato de lo heróico en clave de novela de aventuras, el cuento de ciencia-ficción distópica, la trama de suspense e intriga cercana a la novela negra, la reflexión sobre la sociedad y la cultura implícitas o, llegando al corazón de la historia, el mensaje humano y espiritual que refleja el personaje de Valerie. Y analizando en profundidad V de Vendetta es este personaje de la obra el que hace realmente especial esta parte de la historia y que sobrevive dentro de un relato de tintes superhéroicos bien disimulados con cierto aire a "reinvención" contemporánea en viñetas de un clásico como El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas -influencias estas también tangibles en la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd-.

Valerie desde pequeña supo que le atraían las mujeres y nunca sintió que ello estuviese mal como el mundo parecía querer hacerle entender. Eso le costó la relación con su familia pero ella siempre quiso mantener su integridad y seguir los dictados de su corazón así que siguió adelante. Se marchó a Londres con la ilusión primeriza de convertirse en actriz y allí realizó algunos pequeños papeles hasta que le llegó su gran oportunidad al protagonizar la película de Las Salinas. Allí conocería a su futura pareja Ruth y durante tres años que calificaría como los mejores de su vida fueron felices juntas. Todo cambió cuando el partido de Norsefire del líder Adam J. Susan llegó al poder en 1988 después del caos en que se había sumido la sociedad a raíz de una deblace nuclear que había infectado al mundo con el miedo y la desconfianza. Administrar estos dos aspectos fue la misión del nuevo régimen, duro e implacable, que recortó las libertades de sus ciudadanos y persiguió y hostigó a ciertas minorías como judíos, negros o homosexuales. Ruth fue detenida y torturada por esto último y acabó delatando a Valerie que correría el mismo destino que ella. Ruth se suicido después de aquello no soportando su sentimiento de culpa. Ya en el Campo de Reasentamiento de Larkhill, viendo próximo su final, Valerie decide escribir a escondidas su corta autobiografía y logra trasmitírsela por un hueco en la pared al residente de la celda contigua a la suya: la número V.
La historia de Valerie podría resultar simplemente un episodio emotivo, de hecho es sin lugar a dudas uno de los pasajes de mayor carga emocional de la obra, y no es de extrañar que en la adaptación a la gran pantalla de V de Vendetta la película de James McTeigue apenas haya ninguna alteración en el texto de la carta que Valerie escribe en papel higiénico respecto a lo que encontramos en la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd. El caso es este episodio es mucho más que meramente un interludio emotivo y es muy significativo para el devenir central de la historia. Si se conjugan los hechos que cuenta la Dr. Delia Surridge en su diario y la intervención de Valerie dentro de ella, que también conocemos a través de V y la carta que de esta aún conserva, es fácil descubrir que hay un patente cambio de actitud en el carácter de V después de que Valerie entrase en la ecuación. Anteriormente V es descrito como un esquizofrénico que parece algo perdido pero "con algo especial", algo que parece asustar a sus celadores y la Dr. Delia Surridge de alguna manera, y que despierta por completo después de los sucesos ocurridos en el Campo de Reasentamiento de Larkhill. V, probablemente, estaba resignado a morir pero Valerie le otorga un motivo para vivir que se traduce en un devastador sentimiento de venganza.

No hay duda de que Valerie, al igual que Evey, es una víctima de los acontecimientos. Aún así su espiritu nunca consiguió ser derrotado por sus torturadores y a pesar de que en su situación no cabía la esperanza no se quebró en ningún momento demostrando una gran entereza en sus momentos finales y en la forma de asumir su propia muerte. Valerie es el foco moral de la historia y la conciencia de una sociedad corrupta que ha olvidado sus ideales. Es quizás Valerie, en este sentido, el verdadero héroe de la historia en oposición al régimen totalitario retratado en la novela gráfica e incluso al propio V cuyos métodos atestiguan que el mensaje de Valerie define su lucha pero su sacrificio, en este caso, es silenciar la conciencia que el personaje de Valerie tenía. Este es otro de los motivos por los que V se autoproclama como el villano de la historia al sentir que se ha convertido, como dice en algún momento, en "una fuerza de la naturaleza" que para alcanzar su objetivo debe situarse más allá del bien y del mal. Es un pequeño antecedente a lo que representaría a finales de los 90, de forma más contundente y menos sútil, The Authority de Warren Ellis y Bryan Hitch. Personajes que, debido a su condición, se sienten responsables de la sociedad y asumen que deben estar por encima de ella para guiarla por el buen camino aunque eso les obligue a convertirse en unos tiranos. El patrón de V responde a este principio y arquetipo de "héroe tutelar": V tiene la capacidad y la fuerza para cambiar el mundo y no rechaza hacerlo aunque sea con violencia y a costa, quizá, de sus propios principios.

Y es que aunque V representa la venganza es, al mismo tiempo, ajena a ella ya que la venganza es una acción alimentada por sentimientos como el odio y el rencor, sentimientos como cualquier otros, propios de lo humano pero que no sirven para definir a los ideales. V asume todo esto y se entrega a su autoimpuesta misión de destruir el poder establecido aunque ello suponga sumir la sociedad en el caos. Su venganza no es tanto por lo que le hicieron a él sino por lo que hicieron al mundo que representa Valerie. ¿Sería, pues, atrevido decir que V realmente ama a Valerie? Podemos afirmar que Valerie representa eso para V. Sin ir más lejos, en la segunda parte de V de Vendetta titulado El Cabaret del Vicio, –en las páginas 104 y 105 de la edición Absolute de Planeta de Agostini-, encontramos una prueba de ello. Alan Moore nos lo rebela usando un recurso metalingüístico evidente y habitual en su prosa donde se contraponen las palabras del personaje de Rose Almond respecto a su marido fallecido sobre las imágenes de V contemplando un cartel de Las Salinas donde aparece Valerie y arrancándolo de la pared para llevarselo a su Galeria de las Sombras donde seguramente lo depositaría en el pequeño altar que allí tiene dedicado a Valerie. Las palabras de Rose Almond en esa escena definen a su personaje pero también los pensamientos de V bajo su máscara.

Antes encontramos otra sútil referencia en el final de la primera parte de la novela gráfica, Europa Tras el Reino, en donde vemos a V sentando viendo una película que no es otra que Las Salinas. David Lloyd utiliza para esta escena fotografías de una conocida suya contrapuestas con su dibujo retratando un momento en el cual el líder Adam J. Susan y uno de sus esbirros divagan sobre los objetivos y la propia identidad de V mientras se suceden imágenes de un V cada vez más abatido que finalmente acaba derrumbándose tras su máscara. Esa mujer aunque no lo sepamos en ese mismo momento y como se podrá ver luego no es otra que Valerie en su interpretación de Las Salinas. Escena bastante explícita que, no obstante, pasa desapercibida en una primera lectura, pues hasta ese momento todavía no se nos ha presentado formalmente al personaje de Valerie. Dicha escena resulta remarcadamente emotiva a posteriori cuando comprendemos en una segunda lectura lo que realmente sucede y si tenemos en cuenta el hecho de que V nunca pudo ver a Valerie cara a cara. De alguna manera V, como ideal, se acaba enamorando de otro ideal y este amor platónico es el que le lleva a repudiar la justicia y abrazar la anaquía y la venganza.

Es así como, aunque no tenga una presencia más "carnal" en la trama, el fantasma de Valerie ronda toda la obra. Su presencia se intuye en cada uno de las acciones de V. Otro ejemplo de esto sería las rosas que V deja en el escenario de sus crímenes para sus víctimas, que él mismo cultiva en su Galería de las Sombras y que en cierto momento se identifican con una especie extinta, y que hacen alusión directa a la carta de Valerie en la cual expresaba su anhelo de que el mundo cambie y que "las cosas mejoren y la gente se regale rosas otra vez". V, no sin cierto humor negro e ironía, cumple ese deseo. De ahí que Valerie sea el instrumento al que V recurre cuando quiere hacer reaccionar a Evey esperando que aquellas palabras que le cambiaron a él provoquen lo mismo en ella. Significativo es el hecho de que una vez producida la transfiguración en Evey esta llegue a exclamar en cierto momento sobre Valerie, creyendo que esta es una invención de V, que le había parecido muy real y que casi la amó "sin haberla visto". La V, pues, no es sólo de “vendetta” o se relaciona con el número de la celda en la que fue recluido V en Larkhill, o con Evey, entre otros juegos que utilizan Alan Moore y David Lloyd en la novela gráfica, sino que nunca debemos olvidar que también es, o sobre todo es, V de Valerie.


Ver también:

Especial V de Vendetta


1 comentario:

Mythos dijo...

Me encanta la historia de Valerie. Creo que es de los mejores momentos, sino el mejor, del cómic porque su relato tiene mucha fuerza. Y creo que en el trabajo tuviste una gran idea al ver y darle la importancia que se merece.