10 de octubre de 2009

-All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely-

"Les has mostrado el rostro del hombre del mañana. Les has dado un ideal al que aspirar, has personificado sus más altas aspiraciones. Correrán y tropezarán, caerán y se arrastrarán y maldecirán... y al final... se reunirán contigo en el sol, Kal-el"


Contar algo nuevo sobre un personaje como Superman, con más de 70 años de historia y que se ha convertido en todo un icono pop de nuestro tiempo, puede ser algo harto difícil sino imposible. Suele ocurrir en el mundo del cómic, no obstante, que cuando un personaje ha ido más allá de donde podía llegar se acostumbra a volver la vista atrás a sus orígenes devolviéndolo a su esencia para recuperar todo aquello que lo ha hecho importante y lo ha definido a lo largo de su camino. Todo esto ha pasado antes y volverá a pasar como reza cierto refrán popular. Aunque fuera de la continuidad del conocido Hombre de Acero All Star Superman, de Grant Morrison y Frank Quitely, sigue esta misma premisa aunque su intención esta vez es algo diferente. All Star Superman busca más el homenaje y el guiño a cierta época en la que los cómics no se tomaban tan en serio a sí mismos y el intento de disección de un mito que enfrascarse en contar la última y épica aventura del personaje. Una época esta en donde, realmente, los superhéroes eran prodigios -como los llamaba Kurt Busiek en su obra Marvels en los 90- y todo, hasta las historias más impensables, aburdas o ridículas eran posibles en cada número. En este sentido es de reconocer que la obra de Grant Morrison resulta una verdadera carta de amor al personaje creado por Jerry Siegel y Joe Schuster en los años 50 y a la Edad de Plata de los cómics y ese y no otro es quizá el gran mérito de All Star Superman.

Superman
, después de salvar a la primera expedición tripulada al sol, descubre que las células de su cuerpo se han sobrecargado al estar tan cerca a su fuente de poder lo cual esta provocando su muerte prematura habiendo caído de esta manera en la última trampa de su archienemigo Lex Luthor que espera en la cárcel su ejecución en la silla eléctrica por crímenes contra la humanidad. Antes de morir, no obstante, Superman tendrá que realizar, como el mismísimo Hércules, doce asombrosos trabajos. Esta es la sinopsis de All Star Superman obra en la que Grant Morrison recupera al Superman primigenio cuyos poderes bebían directamente del sol y no de sus simples y extraordinarias capacidades físicas como último hijo de Kripton que otorgan en la práctica un juego muy distinto. Grant Morrison regresa a una vieja mitología en la que se maneja a sus anchas alternando el componente mesiánico y cristiano originario del personaje con toda una hermenéutica pagana y mística en la que prima el culto solar y que, muchas veces, sólo parece comprende su autor. En esta historia no encontraremos cameos o apariciones especiales de otros superhéroes compañeros eventuales del hombre de acero de DC como Batman o Wonder Woman salvo como sus hilarantes versiones bizarras en algunos capítulos. Esta es la historia de Superman, sólo él es el protagonista y así lo entiende el guionista de origen escocés al enfrentarse al proyecto.

All Star Superman es un producto fuera de nuestra época que recupera pasajes, historias, tópicos, personajes y maneras de contar historias que se perdieron hace mucho tiempo cuando el cómic era considerado labor de artesanos y no de artistas pese a haber sido siempre un destacado laboratorio experimental. Cierta manera de hacer las cosas que algunos autores han comenzado a reinvindicar en sus obras en los últimos años. Todo esto puede hacer que a ojos del lector actual All Star Superman le parezca llena de escenas y situaciones simplemente absurdas, cosa innegable y que se acrecienta por la particular prosa de Grant Morrison que consigue conscientemente que las personalidades de sus personajes sean ambiguas, cambiantes y caprichosas. Esto pude ser debido a que Grant Morrison no sólo establece una serie de remozados guiños y referencias a los cómics del mítico superhéroe en las páginas de All Star Superman sino que en cada capítulo parece mostrarnos una faceta u etapa diferente de sus personajes. En el caso de Superman encontramos: al héroe desinteresado, al único superviviente de una civilización desaparecida, al enamorado, al personaje dual cuya identidad secreta (Clark Kent) es su máxima definición, al personaje dominado por su lado más oscuro o al ser sobrenatural, casi un dios, que vela por la humanidad. Todo ello está presente en All Star Superman dotando de una épica y emotividad frías pero contundentes al conjunto que acaba de definirse con los lápices de un estático Frank Quitely.

La mitología que utiliza Grant Morrison es a veces sútil y agradable y otras resulta vacua e intrascendente, o cuanto menos poco accesible, mientras rellena espacios con palabras grandilocuentes de pretendido carácter científico tales como apoptosis, megantropoides o octoesfera infinitesimal, de las que ni él mismo debe conocer el significado. También, es esta línea, encontramos diálogos y conversaciones entre los personajes que no van a ningún sitio, que no dicen ni aportan nada y que dan lugar a situaciones que no son explicadas ni tienen una razón aparente de ser. No obstante, por otro lado, Grant Morrison es capaz de condensar en muy pocas palabras la misma esencia del personaje y jugar con ella a su gusto. De hecho, el juego con el lector es la principal motivación de Grant Morrison, que no es capaz de especificar, por ejemplo y sin ir más lejos, cuales son esos doce trabajos que debe realizar Superman. El lector se ve obligado a asumir o interpretar y hacer cábalas sobre cuales pueden o no ser. El objetivo del autor es ambicioso: intentar hacernos entender como se percibe la creación de un mito. Para ello se sirve de recursos habituales de su narrativa como su interés en la metaficción y por las tramas plagadas de escenas alucinógenas, que casi se imponen al efecto visual de la viñeta de los dibujantes con los que trabaja, y en las que el lector debe forzarse a entender entre líneas las ideas que intenta transmitir. El potencial metafórico e icónico de un personaje como Superman es explorado por Grant Morrison de una forma personal en la que se hace patente su amor por la historia del personaje aunque adolece de una falta de equilibrio, a veces angustiante, más allá de la trama central de la historia.
Los doce trabajos de Superman son:

1. Superman salva a la primera misión tripulada al sol.
2. Superman elabora la alquimia del superelixir.
3. Superman responde a la pregunta que no se puede responder.
4. Superman detiene al Cronóvoro.
5. Superman salva la Tierra del ataque de los bizarros.
6. Superman regresa del Planeta Bizarro.
7. Superman crea vida.
8. Superman libera Kandor.
9. Superman derrota a Solaris.
10. Superman conquista a la muerte.
11. Superman construye un corazón artificial para el sol.
12. Superman desentraña el secreto del superhombre.


Esta metaficción que mencionamos llega a su cumbre en la historia cuando Superman medita, cerca del final, sobre lo que sería una tierra sin él. Crea entonces para ello la Tierra Q, la que sería y representaría nuestro propio mundo, y la sorpresa es, descubrir que su existencia esta determinada de una manera u otra aunque sea Joe Shuster "dibujándonos para siempre a todos nosotros en la historia que nunca termina" como explica Grant Morrison. Superman, como idea, como concepto o icono no puede dejar de existir y de esta manera Grant Morrison expresa toda la fuerza que el mito encierra más allá de las páginas de los cómics. La intención de All Star Superman queda clara en la diatriba personal del personaje que, en cierto momento, llegará a expresar su deseo de que las generaciones futuras puedan saber "que se sentía al vivir en el comienzo de la era de los superhéroes" y el comienzo de dicha era, indiscutiblemente, comenzó con Superman. Grant Morrison y Frank Quitely pretenden recrear para nosotros esa misma emoción. Articula de esta manera el guionista de Arkham Asylum un discurso cíclico que se adivina en el final de la historia donde un Superman resucitado, con un retórica cristiana muy presente, decide "enfrentarse al mal por última vez" para posteriormente no morir sino para convertirse en el corazón artificial que necesita un sol moribundo mientras prepara, como intuye Lois Lane, su futuro regreso cuando los acontecimientos requieran de él. Es esto una vuelta de tuerca al mito de Prometeo que también está presente a lo largo de todo el cómic donde ya desde el principio Superman salva la primera misión tripulada al sol y es de alguna castigado con la muerte por su osadia.

En este sentido, All Star Superman, representa para el personaje lo que La Broma Asesina de Alan Moore fue en su momento para Batman. Una historia que se convierte en una lectura que nos hace reflexionar sobre el concepto mismo de lo superhéroico y de la futilidad que supone transgredir las reglas establecidas por el género pues en estas misma radica la grandeza del mismo y de su fuerza para crear iconos imperecederos. Esto también se desprende de la relación entre Superman y Lex Luthor en el cómic que resume los enfrentamientos a lo largo de la historia que han mantenido estas dos fuerzas de la naturaleza. En el caso de Lex Luthor, en All Star Superman, este es representado como un científico loco petulante y narcisista, de maneras y gestos exagerados, con la pretendida elegancia que es capaz de forjarse un autodidacta y megalómano como él. Él mismo lo expresará a la perfección, de forma contundente, cuando exclama altivo y arrogante en cierto pasaje "¡Soy un dictador nato!". Un personaje que utiliza la excusa del complejo de inferioridad que supone para el espíritu humano la simple presencia de Superman en el planeta enmascarando su deseo de arrebatar la atención que centra su enemigo. Lex Luthor utiliza todo su talento a disposición de su eterna lucha contra Superman que como él mismo afirma no tiene "ninguna psicología profunda oculta". Superman al fin comprende que Lex Luthor nunca podrá representar algo constructivo para la humanidad, aunque él no este, conclusión, por otro lado, contraria a la que llegaba Mark Millar en Superman: Hijo Rojo obra de la que All Star Superman parece tomar algunas ideas.

Y es que pese a sus defectos Grant Morrison construye con All Star Superman una obra referente, que no maestra, sobre el personaje en donde plantea muchas posibilidades e ideas interesantes, algunas desaprovechadas, con momentos realmente espectaculares aunque la estructura adolezca de una narrativa inconstante y en ocasiones precipitada. El trabajo de Frank Quitely esta repleto de momentos realmente para el recuerdo, con una narrativa detallada en los planos cortos pero en la que muchas veces la ausencia de fondos produce un cierto horror vacui no corregido que resta enteros a un trabajo que podría haber sido excelente pero que, por otro lado, se adapta perfectamente a los caprichos de Grant Morrison. Esta falta de detalle en los fondos en el trabajo de Frank Quitely se aprecia en algunas de sus splages pages cuyo impacto no acaba de ser el que debería a pesar del buen planteamiento de estas. Se deben destacar también las tintas y el color de Jamie Grant que otorgan una gran personalidad a la obra y ofrece un interesante aliciente visual a los lápices de Frank Quilety sacando lo mejor de estos. La lectura de All Star Superman, llegados a este punto, deja un sabor agridulce en su resultado aunque es de reconocer, por ello mismo, por haber intentado rozar el mito y diseccionarlo no para contar una nueva historia de Superman sino para intentarnos enseñar quién es y de qué esta hecho este famoso personaje, que estamos ante una obra que recoge esa sensación ambigua que nos puede producir cualquier gran mito. Un cómic de superhéroes, en definitiva, que se muestra tal como es, que no tiene complejos y que saca pecho con orgullo para afirmar la validez de un género que aún nos puede ofrecer grandes historias.


Ver también:

Superman: Hijo Rojo de Mark Millar

RecOMendados:

All Star Superman en Zona Negativa
All Star Superman, El Regreso del Superhéroe en MisComis


4 comentarios:

Osukaru dijo...

Ya había leído otras reseñas de este cómic y eran todas muy favorables (dejando a parte el tema de ciertas portadas y el de la rotulación ;P). En cambio la tuya me ha dado una visión más amplia y que tendré en cuenta a la hora de comprar dicho cómic más adelante.

Gran reseña Mythos!.

Etrigan dijo...

Buena reseña. En breve escribiré algo de este cómic en mi blog.

Mythos dijo...

Gracias a los dos ;)
Y espero poder leer pronto lo que tengas preparado, Etrigan.

Anónimo dijo...

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