4 de septiembre de 2009

La Distopía del Mañana en V de Vendetta (II)


A tenor de lo mencionado anteriormente podemos decir que V de Vendetta, en definitiva, es una distopía atípica en cierto sentido pues el concepto de esperanza, a pesar de las circunstancias y del mundo que retratan sus autores, esta presente en todo momento y, a pesar del sacrificio final de los personajes, se puede hablar en cierta manera de un final feliz. Además, respecto a 1984, podemos apuntar que la sociedad que refleja V de Vendetta es menos opresiva que la “orwelliana” aunque no por ello más benevolente o agradable. El individuo, en 1984, esta controlado más allá de su libertad física siendo las prácticas de lavado de cerebro y la filosofía sectaria algo recurrente mientras que en V de Vendetta esta opresión sólo vemos a través de la represión y de la influencia, omnipresente eso sí, de La Voz del Destino. Como curiosidad, en la novela de George Orwell, la ideología del estado totalitario donde transcurre la historia se llama Ingsoc que no es otra cosa que un derivado de English Socialism cuyo emblema es una “V” que resulta a su vez una parodia de la V de Victoria que utilizaban los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. No deja de ser paradójico que en la obra de Alan Moore y David Lloyd aparezca un personaje que se hace llamar V y que más que la victoria busca saldar su propia vendetta. Esta búsqueda de la venganza nos lleva a pensar en la obra de El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas y Auguste Marquet con la que también guarda ciertas similitudes la historia y que, de hecho, es mencionada en la adaptación cinematográfica reciente.

El alma de la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd es, sin duda, el misterioso, complejo y, en todos los sentidos, fascinante personaje de V. Un personaje como que se presenta como el villano de la historia en su primera aparición. Y es que debido a sus ideales hasta él mismo es consciente de que no puede presentarse como el héroe (aunque lo sea). Cosa que también sabe Alan Moore lo que le lleva a jugar hábilmente con dicho concepto en el cómic ofreciéndonos una aventura con una amplia gama de grises. El personaje de V tiene su origen en The Doll una idea de Alan Moore para la revista Hulk Weekly que finalmente fue rechazada y que trataba sobre un terrorista, con la cara cubierta de maquillaje, que se oponía a un estado totalitario en los años 80. Esta idea puede haber estado influenciada, así como lo está el propio personaje de V, por el relato de Harlan Ellison titulado ¡Arrepiéntete, Arlequín!, dijo el Señor Tic-tac en el que encontramos a un personaje disfrazado de bufón que, mediante actos terroristas algo curiosos, se opone a una sociedad totalitariamente industrial –como una especie de concepto extremo de la película Tiempos Modernos de Charles Chaplin- representado en este caso por el llamado Señor Tic-tac. A la hora de crear V de Vendetta el dibujante David Lloyd cogió esta idea y la renovó proponiendo disfrazar al protagonista como Guy Fawkes y llamándolo V lo cual, simbólicamente, fue todo un acierto ya que Guy Fawkes es uno de los personajes más icónicos de Inglaterra y permitía que V funcionase en el mismo sentido como metáfora, símbolo e icono a la vez.

Volviendo al hilo de la distopía otra de las características de estas sociedades presente en V de Vendetta es, como suele pasar realmente en los estados fascistas, el control de la cultura y la utilización de esta como excusa para imponer una justicia y unas normas ultraconservadoras que se encargan de gestionar y administrar los propios dirigentes del partido. En el cómic V es un personaje culto y filántropo, bastante ecléctico en sus gustos, que actúa como mecenas desinteresado salvaguardando todo tipo de arte que forme parte de las listas prohibidas por el gobierno. Para ello V las rescata y conserva en su llamada Galería de las Sombras una gran muestra de la cultura olvidada y repudiada por el gobierno al no representar los ideales que ellos pretenden defender. Allí V almacena de forma clandestina una gran cantidad de libros, de música, pinturas y todo tipo de objetos antiguos presumibles de tener algún valor artístico.

En este caso podemos rastrear la influencia en este aspecto del cómic en otra novela de ciencia-ficción como es Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. En esta novela su autor retrata una sociedad donde la lectura esta prohibida ya que se supone que esta crea individuos infelices y hace a los ciudadanos diferentes unos de otros, lo que hace que se cuestionen cosas y no rindan en sus trabajos como debieran. Tal como también pasaba en 1984 de George Orwell y como ocurre de hecho en V de Vendetta, que vemos reflejado sobre todo en el personaje de Evey, el estado apuesta por la alienación del individuo suprimiendo toda posibilidad de un pensamiento o iniciativa propia y convirtiendo al individuo en poco más que una máquina. Por todo ello, en la obra de Ray Bradbury, los libros son una especie en extinción a la que los bomberos, a manera de readaptación social, se encargan de buscar y quemar mientras se imponen duras penas a quién se encuentre en posesión o esconda algún ejemplar sea del tipo, autor o temática que sea. El conocimiento es un poder que sólo esta abierto y es propiedad de la élite política y lo utilizan, como decimos, para controlar a las masas.

En V de Vendetta, no obstante, la sublimación de la cultura al estado fascista es un aspecto menos desarrollado aunque la obra este llena de referencias, citas y guiños a todo tipo de arte entre las que incluso podemos encontrar algunas alusiones a series televisivas o radiofónicas inglesas antiguas. Destacan el perfil teatral y cabaretero de V que impregna toda la historia pues sus acciones siempre tienen una réplica ingeniosa, una reflexión o cita certera a través de las cuales, en especial el personaje de Evey y el propio lector, puede entrever las verdades y desenmarcar las mentiras del mundo real que les rodea y todo ello a través del arte. Alan Moore se sirve de autores clásicos como Shakespeare, Goethe, William Blake o Yeats para reforzar la historia. Utiliza referencias musicales que van desde Billie Holiday y las menciones al folk de los años 60 al Sympathy for the Devil de los Rolling Stones. Realiza tanto guiños cinéfilos a una película como Monkey Bussiness como los hace a programas clásicos de la televisión británica o estadounidense en la línea de What´s My Line? o Hi-De-Hi. Todo es una amalgama cultural que hace que la lectura, curiosamente, resulte de lo más fluida además de enriquecedora y que ofrecen diferentes matices así como interpretaciones y niveles a los que se puede acercar el lector más profano pues Alan Moore domina a la perfección los elementos propios de la novela y sabe “enmascarar” y limitar hábilmente el factor superheroico que pudiese disuadir al lector ajeno al mundo de las mallas.

Y es que V de Vendetta no deja de ser un cómic de superhéroes aunque su estructura, su tono y desarrollo nos indiquen lo contrario y aunque su protagonista tenga más el perfil clásico del héroe romántico de autores como el ya mencionado Alejandro Dumas que las características propias y tópicas del superhéroe. V de Vendetta es un cómic de aventuras, con un héroe disfrazado, con una identidad secreta, y que imparte justicia entre los malhechores. Pero V no tiene superpoderes más allá de representar un ideal como en un momento de la historia declarará. No obstante, sabemos que Alan Moore es un guionista que nos ha mostrado la figura icónica del superhéroe desde todos los puntos de vista posibles. Desprovistos siempre de su magnificencia y su halo más mítico ha apostado por una visión humanista y mundana de estos. A eso se suma su jugueteo con el arte de crear ficción sirviéndose de la historia con exitosos experimentos como Watchmen o La Liga de los Caballeros Extraordinarios. V de Vendetta nos presenta al superhéroe más noir de su galería de personajes así como la génesis de la transformación del superhéroe en antihéroe antes incluso de la eclosión total de este en los cómics de la época. Un villano que a pesar de tener una vendetta personal como “leif motiv” es capaz de inspirar la conciencia social y humana de toda una nación alcanzando, finalmente, su venganza.


Ver también:

La Distopía del Mañana en V de Vendetta (I)


Artículos relacionados:

V de Viñetas en Movimiento (I)

V de Viñetas en Movimiento (II)

Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (I) -Los Primeros Pasos-
Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (II) -Los Años Dorados-
Biografía "Extraordinaria" de Alan Moore (III) -La Etapa Mágica-

3 comentarios:

Hasta los cojones. dijo...

Partiendo de la base de que soy fan de la película y despides de haberte leído, te doy la razón y saco mis conclusiones. Un héroe, movido por la venganza con el suficiente carisma para movilizar a toda la población, ese seria su superpoder, pero cuyo único fin es, al fin y al cabo, su venganza. ¿Es entonces un antihéroe social, egoísta movido por su propio interés y, como “daño” colateral, salva a la población del yugo que la oprime…? Bueno, a mí me vale, ja, ja, ja…

Ya estas enlazado ;)

http://gentedeputamadremasiva.blogspot.com/

Salu2 y muchas gracias.

Deprisa dijo...

La película, si no hubiera existido el comic hubiera tenido su aquel. Comparada con el comic es una basura (y eso que hace mucho que no lo releo).

En cuanto a que es una distopía atípica, no sé, no coincido. Ahí tenemos Farenhait en la que los héroes son seres humanos conscientes de sus limitaciones y que se sacrifican hasta el punto de alejarse de la sociedad.

Mythos dijo...

Como Jezabel está ausente contestaré yo.
Deprisa, con distopía atípica se refiere simplemente al hecho de que la historia tiene un "final feliz". Independientemente del destino del héroe en esta caso. En las novelas que se citan en el artículo, como 1984 y Fahrenheit 451, yo también añadiría Un Mundo Feliz de Aldous Huxley por ejemplo, la sociedad se impone al individuo y este queda simplemente alienado y marginado. En cambio, en V de Vendetta, la sociedad corrupta es vencida (aunque no se diga en ningún momento cuál es el futuro que espera al país después de su caída) y prelavece la idea de esperanza. Eso en la película se muestra de una manera exagerada y poco sútil en lo que parece casi una fiesta estadounidense de independencia.
Yo he de decir que V de Vendetta no me parece una mala película. Está bastante bien de hecho pero desde luego el concepto y la propuesta de Alan Morre está muy desvirtuada y hay muchas cosas que no cuajan debido a la necesidad comercial de la película y la métafora estadounidense que sustituye el terror a los abusos del gobierno "thatcheriano" del cómic. Pero tiene sus virtudes a parte de eso.