28 de julio de 2009

-V de Viñetas en Movimiento - V de Vendetta (II)-

-Reanudamos la programación habitual.
Perdonen las molestias.-

Curioso es, en V de Vendetta, que no se llegue a hablar en ningún momento de una guerra nuclear como detonante y punto de partida de la historia como ocurre en el cómic sino, simplemente, de una guerra civil producida en el país. Y es que el estado fascista reflejado en la película es, ante todo, limpio y aséptico distanciado de la visión deprevisa, decadente, gris y en cierta medida mucho más opresiva que podemos leer en el cómic. Mientras la visión de Alan Moore es más “orwelliana” la que nos presentan los hermanos Wachowski es más propia del “estado perfecto” que Aldous Huxley dibujó en su novela Un Mundo Feliz. El líder del partido y del estado, Adam Sutler (en el cómic, redordemos, Adam J. Susan), presenta en la película un carácter y un tono asimilable a la figura de Adolf Hitler y es que el estado, por su facturación propagandística y estética fascista, recuerda poderosamente a la imaginería de la Alemania nazi. El personaje, al que da vida el actor John Hurt, esta falto de los matices y contradicciones del sujeto que encontramos en las viñetas de V de Vendetta donde se muestra como un ser asocial pero deseoso de ser amado que cree estar haciendo lo mejor para su país.

Su sistema de control, que pasa a través de su ordenador Fate (Destino), es un elemento totalmente eliminado en el guión de la película aunque se puede decir que la intención en este caso es “fusionar” a la máquina y el hombre ya que el líder se sigue mostrando a través de grandes pantallas de televisión, con primerísimos planos de su cara, donde prorrumpe en extensos y exaltados monólogos en defensa de la unidad del estado. Se convierte de esa manera en una versión modernizada y más acorde con nuestros tiempos del Gran Hermano de George Orwell. Como elemento a destacar de este estado es importante la colaboración de Lewis Prothero, La Voz del Destino, que es considerada en la película como una cierta parodia de los presentadores ultraderechistas estadounidenses. Curiosamente, John Hurt, participó en su día en la adaptación al cine de 1984 la famosa novela de George Orwell donde entonces él era el personaje reprimido, Winston Smith, por el estado totalitario.

Respecto al resto de personajes que encontramos en la obra de Alan Moore y David Lloyd muchos fueron finalmente suprimidos, junto con sus tramas secundarias, del metraje de la película. En este caso se puede decir que simplemente se ha “podado” un poco la historia prescindiendo de personajes como Rose Almond, Alistair Harper o la señora Heyer cuya importancia en la trama no pasa a veces de anecdótica aunque enriquezca la lectura de la novela gráfica. Otros personajes, en cambio, cobran más importancia de la que tenían en el cómic como es el caso de Peter Creedy (Roger Allam), responsable de la seguridad del partido, que, en parte, se acaba convirtiendo en el verdadero enemigo de V en la película cuando en el cómic era una personalidad menor. Caso llamativo es también el de Gordon Deitrich (Stephen Fry) un personaje que en la novela gráfica juega un pequeño papel convirtiéndose en el interés romántico de Evey en cierta parte de la trama y que en la interpretación del director James McTeigue, resulta ser un presentador de televisión que oculta su homosexualidad por temor a las represalias del gobierno. Este personaje ayuda así a profundizar en el tema de la manipulación de los medios de comunicación, de la censura y de la homofobia, así como en las medidas represivas representadas por el dictador Adam Sutler.

Este cambio en el personaje también permite que el interés romántico de Evey se centre exclusivamente en V. Un interés que en el cómic es puramente platónico e, incluso, distante, más paternal que amoroso, pues es como se puede llegar a querer y como puede amar un ideal que es lo que, definitivamente, representa V. De ahú que sea del todo irrelevante la persona que hay bajo la máscara. En la película, no obstante, se evidencia una atracción mutua en varias partes de la historia, una intención de que sea un amor más material y mundano que, inevitablemente, ha de ser un amor imposible y trágico. Evey confiesa su amor a V, así como intenta ver quién hay tras la máscara, y V hace lo propio con ella en su lecho de muerte. Es el típico añadido que suelen tener este tipo de superproducciones hollywoodenses en la que los personajes, aunque tengan un final trágico, siempre han de ser redimidos a través del amor. En el caso de V de Vendetta, esta variación respecto al original, da la sensación de ser uno de los cambios que más metidos a calzador están pero es lógica respecto a la versión de los personajes que encontramos en la película que no son del todo exactos, aunque muy aproximados, a los del cómic.

Cabe mencionar, en relación a esto, que en la película se respeta el anonimato del personaje principal –abierto a interpretaciones- manteniendo así el poder icónico y simbólico que este justiciero ya tenía en las viñetas. Aunque V de Vendetta, la película, deriva en más de una ocasión en un utopismo en diversos aspectos que resta credibilidad en favor de la espectacularidad. La revolución en contra del totalitarismo que presenta Alan Moore no esta desprovista de violencia y de sacrificios amargos, en una lógica exaltación de las masas ante los sucesos que están viviendo, pasando por fases de caos, de disturbios y de lucha activa contra el gobierno así como trata temas indirectamente relacionados con la trama central como la pederastia, las armas de fuego, el trafico de drogas, la homofobia, el racismo o la prostitución. En cambio, los hermanos Wachowski, silencian muchos de estos temas o quedan reducidos a su mínima expresión. La revolución resulta pues limpia, sin un periodo anárquico coherentemente integrado, sin muertes, más que la del sacrificado héroe, los villanos y alguna victima inocente que se queda en el camino. Las masas se imponen a la milicia sin que estos lleguen a actuar, tan siquiera, como aparato represor del gobierno.

Esta especie de utopía también la podemos apreciar, por ejemplo, en la manera en que V se cobra venganza de los captores y torturadores de su pasado y de los asesinos de Valerie persnonaje que se podría decir es verdadero amor del personaje en el cómic. Alan Moore nos lo transmite de forma velada y sutil a través de sus habituales recursos metalingüísticos y del pasado de V (o la posterior recreación de este por parte de Evey). Valerie es el motivo de la transfiguración del personaje y de la propia creación de V, a través del fuego, el origen de su venganza y el principio del fin de un estado corrupto y totalitario. Pero, en la película de James McTeigue, los asesinatos de V son menos “creativos” y más piadosos. La venganza se sirve fría en contraposición a lo que ocurre en el cómic donde V se "recrea" en la venganza con toda crudeza y sin miramientos. No obstante, el pasaje de la carta de Valerie, conserva la emotividad y crudeza de la escena que se puede leer en las viñetas y es trasladada casi literalmente a la gran pantalla siendo de los momentos de más intensidad de la película y, donde, a través de un caso de homofobia, es de los pocos momentos donde de verdad se aprecia la dureza del régimen que controla el país.

A pesar de las variaciones y cambios de la película respecto a la novela gráfica se puede decir que el espíritu de la historia, aunque confuso en algunas partes, se mantiene en esta adaptación de V de Vendetta. Es también, junto a Watchmen de Zack Snyder, una de las adaptaciones mejor llevadas y fieles de las obras que hasta ahora se han adaptado a la gran pantalla de Alan Moore. Incluso ciertos añadidos no presentes en el cómic enriquecen, en cierta medida, la historia que, innegablemente, tiene una fuerza visual fuera de toda duda. Podemos hablar del monólogo inicial de V en la presentación del personaje, o el añadido de algunas citas no presentes en la novela gráfica, así como la reinterpretación de algunas escenas como la de la caída de las piezas de domino, que cuajan y resultan un acierto en la dirección. La estética, por otro lado, aunque atractiva parece equivocada y es que en el cómic, ese mundo que pinta David Lloyd, se asemeja más al visto en producciones como Hijos de los Hombres de Alfonso Cuarón que el que apreciamos en la película. Los efectos especiales se recrean en algún momento con sobreexcesos, como el enfrentamiento final de V con Peter Creedy al más puro estilo Matrix, y en otros con acierto, como la transfiguración de Evey. Todo ello hace que se pueda considerar V de Vendetta como una interpretación respetuosa y entretenida de una historia que nos puede permitir abstraernos de la obra maestra que concibieron en su día Alan Moore y David Lloyd para apreciar sus propias virtudes.

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FICHA TÉCNICA


TITULO ORIGINAL: V For Vendetta
AÑO: 2005
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: James McTeigue
GUIÓN: Andy Wachowski & Larry Wachowski
MÚSICA: Mario Marianelli
FOTOGRAFÍA: Adrian Biddle
REPARTO: Natalie Portman, Hugo Weaving, Stephen Rea, John Hurt, Stephen Fry, Rupert Graves, Tim Pigott-Smith, Roger Allam, Ben Miles, Sinead Cusack, Natasha Wightman, Eddie Marsan, Billie Cook
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures / Vertigo DC Comics / Silver Pictures

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3 comentarios:

Baal Zak dijo...

A mi me gustó mucho esta película, pero a veces hay muchos detractores que no pueden entender que una adaptación necesariamente es otro texto que si bien se alimenta del comic, no puede tomarlo completamente. Y claro, tampoco ayuda que Moore le de con palos a todas las adaptaciones de sus comics hehehe. Por cierto, hoy volví a ver The League of Extraordinary Gentlemen y me sigue pareciendo agradable. No se si la han reseñado acá, sino ojalá puedas hacerlo.

Mythos dijo...

A mi también me gusto. Habría cosas que hubiese cambiado como algunas que se mencionan en la entrada pero en términos generales es una interpretación bastante fiel de la obra de Alan Moore. Tiene su propio carisma. Pero el tema de las adaptaciones es siempre peliagudo...

Baal Zak con La Liga de los Hombres Extraordinarios no nos hemos atrevido pero todo se andará. No sé si Jezabel estará de acuerdo pero a mi La Liga de los Hombres Extraordinarios si que no me gusto... Es una anti-adaptación y no conserva más que algunos personajes de la obra de Alan Moore con lo cual pierde casi todas las cosas buenas que tenía el cómic. Ni siquiera los personajes se parecen en muchos casos.

Peter Parker dijo...

A mí me gustó mucho, especialmente la escena de la caída del dominó y como va subiendo la tensión mientras tanto.

Con La Liga me pasó que como película me gustó, pero fue leerme los cómics y ya no me gustó tanto. Es una adaptación infame, porque si bien V de Vendetta se toma algunas libertades, esta otra se las toma todas, quedando casi solo los nombres de los personajes.

Saludos!