27 de julio de 2009

-V de Viñetas en Movimiento - V de Vendetta (I)-

Cuando V de Vendetta se convierte en pasto cinéfilo, con el habitual desagrado de Alan Moore aunque no del virtuoso David Lloyd y de cómo un anarquista empedernido queda transformado en un héroe algo más “convencional”.

V de Vendetta fue el nuevo objetivo de Hollywood, de entre las obras de Alan Moore, para ser llevada a la gran pantalla después de los dispares resultados de las adaptaciones de From Hell (2001) y La Liga de los Caballeros Extraordinarios (2003) y que supusieron la ruptura definitiva del autor inglés con Hollywood y con cualquier interés posible en la adaptación de sus obras a la gran pantalla. El mago de Northamptom ha manifestado en varias ocasiones estar en contra de cualquier adaptación al cine y, en concreto, respecto a la relación del cómic y el cine los ve como medios diferentes, que no tienen porque ser compatibles, y en los que si algo funciona en uno de ellos no hay porque asumir que funcionará también en el otro. Pero a pesar de la oposición del autor a la película, que si contó con el beneplácito del ilustrador de la novela gráfica David Lloyd, V de Vendetta dirigida por el director James McTeigue y producida por los hermanos Wachowski llegó a las salas de cine de todo el mundo el 17 de Marzo de 2006 y fue todo un éxito que pronto hizo que se disparasen las ventas de la novela gráfica.

La película de James McTeigue se inicia con La Conspiración de la Pólvora en el año 1605 protagonizada por el histórico Guy Fawkes, del cual como ya sabemos toma su imagen el personaje de V, en su intento de asesinato del rey Jacobo I. Esta escena ya marca una diferencia respecto a la novela gráfica donde en ningún momento se cuenta la historia de este personaje más que a través de pequeñas referencias pues es una figura británica muy reconocida y el público anglosajón no necesitaba de estas explicaciones en el momento en que fue concebido el cómic de Alan Moore y David Lloyd. Es un añadido que, en todo caso, no resulta gratuito en el guión de la película, sirve de introducción a la historia, y ayuda a entender el posterior trasfondo del que habrá de ser el personaje principal de la película. Este breve episodio histórico que apenas resulta en unos minutos de explicación y que nos relata el personaje de Evey (interpretado por Natalie Portman) con voz en off, está, no obstante, cargada de un sentimentalismo que dejacasi en una anécdota el conflicto político que marco el destino de Guy Fawkes y que debería ser lo importante de la escena.

La película, por otro lado, es una actualización de la historia planteada en la novela gráfica que ya no se sitúa en los años 90 sino en una indeterminada actualidad o futuro cercano y donde la trama central que opone las ideas políticas del anarquismo y el fascismo se convierte, según Alan Moore, en la simple oposición de “el neoconservadurismo estadounidense contra el liberalismo estadounidense”. De hecho, los propios conceptos de anarquía y fascismo, no se desarrollan y ni tan siquiera se llegan a mencionar a lo largo de toda la trama. Es también obvio que el guión de la película de los hermanos Wachowski funciona como una metáfora de los excesos de la administración del ex-presidente George W. Bush en Estados Unidos a la que se hace más de un guiño en el metraje y que confirma el director de la misma, James McTeigue, cuando afirma que la novela de Alan Moore y David Lloyd “era bastante profética respecto al clima político actual”. Se elimina así la alegoría y critica implícita hacía el “tatcherismo” en la que sus autores concibieron la historia para, en cambio, darle un contexto político moderno.Curisamente tenemos una historia ambientada en un Londres alternativo que realmente habla del Estados Unidos actual.

Todo esto también influye en la concepción de los personajes que se puede ver en la producción. Sin ir más lejos el personaje de V en esta adaptación, interpretado fantásticamente por el actor Hugo Weaving, se convierte en un héroe romántico a la par que trágico, con cierta conciencia social pero desprendido de sus ideales más radicalmente políticos que observamos en la novela gráfica. Se juega con el concepto del terrorismo, tan actual también hoy en día, pero se evita tratar el diálogo anarquista propio del personaje pese a que es posible leerlo entre líneas en sus acciones. Aquí V es convertido en un aventurero culto, misterioso y carismático alejado en gran parte de la personalidad llena de matices y claroscuros que presenta en el cómic donde se juega más con la idea del villano y el héroe y no tanto con la de la redención. También, inevitablemente, el personaje de la película esta más cercano a la figura del superhéroe que imparte justicia en un mundo mucho más tecnificado que en la historia planteada por Alan Moore y David Lloyd donde es una idea mucho más difuminada.

El caso de Evey es especialmente llamativo y diferente del personaje presente en las viñetas dibujadas por David Lloyd y narradas por Alan Moore. La Evey del cómic es un personaje, al principio de la novela gráfica, inseguro, triste y sin esperanza que, a lo largo de la trama, va cambiando y madurando hasta que se produce su transfiguración final que V ha ayudado a construir para ella. La Evey cinematográfica, por el contrario, es un personaje que ya desde el principio tiene ciertos ideales y cierta fuerza de carácter aunque no sepa encauzarlo. Mientras la Evey de las viñetas, en su penosa situación, se ve obligada a la prostitución –hecho que, no obstante, nunca se llega a consumar- la Evey que encontramos en la versión del director James McTeigue tiene un trabajo estable en la televisión pública del país donde se retransmiten los monólogos fascistas de La Voz del Destino que ensalzan las virtudes del gobierno. La película con ello pretende ahondar más, de lo que lo hace el cómic, en la manipulación de los medios de comunicación por los gobiernos corruptos o ilegítimos.

Se explican además los orígenes del personaje, ligados al activismo político de sus padres que resultaron ser victimas del estado totalitario que gobierna el país. Todo esto hace a Evey un personaje más complejo ya desde el principio de la historia en contra de lo que ocurre en el cómic donde esa complejidad se va ganando poco a poco hasta el momento definitivo de la transfiguración la cual, en la película, por esto mismo, pierde algo de fuerza pues esta resulta algo menos trascendental de lo que debería. Ello se debe a que el cambio de personalidad que vemos en el cómic es mucho más contundente al partir de un personaje sometido y apático. Al contrario de la película donde la escena nos gana por el sentimentalismo y el revestimiento espiritual, casi mistico, que se le otorga que, no obstante, también podemos encontrar en la novela gráfica. Esta "espiritualidad" llega a su punto máximo en el cómic con momentos como los del Inspector Eric Finch “reviviendo” a través de una experiencia alucinógena inducida por drogas el drama del propio V. Estos elementos más extremos, muy propios de la narrativa de Alan Moore, son definitivamente suprimidos en la película.

El personaje del Inspector Eric Finch ya mencionado, en la película, esta interpretado por el actor irlandés Stephen Rea el cual, como curiosidad, estuvo casado con Dolours Price una ex-miembro de la organización terrorista IRA que fue encarcelada por un atentado en el Old Bailey. Este es el mismo objetivo que V vuela por los aires al principio de la película con la pieza de La Cabalgata de Las Valkirias y fuegos artificiales sonando de fondo. Este personaje, en la película, se encuentra persiguiendo al terrorista V cuando la investigación le lleva a encontrar pruebas de una conspiración del actual gobierno en el poder lo cual supone, respecto a lo ideado por Alan Moore, otro cambio en cierta manera sustancial. En el cómic el partido del Norsefire llegaba al poder legítimamente al ganar las elecciones a las que había conducido una situación caótica producto, entre otras cosas, de una guerra nuclear de efectos mundiales catastróficos. Esto no es así en la versión fílmica donde el Norsefire llega al poder, como se va descubriendo a lo largo de la trama, a través de una conspiración a nivel farmacéutico y viral y de sus propias mentiras. La historia en el cómic habla de la fuerza del pueblo y de la responsabilidad de los ciudadanos para con sus gobiernos pero este pequeño cambio en la película adultera ligeramente el mensaje que el cómic quería transmitir.


-Continuará-

1 comentario:

adrián esbilla dijo...

Muy buen trabajo (en aprticular este texto y en general todo el proyecto sobre V) al que llego por mediación y sabia recomendación de Mister Torralba. Coincido plenamente con tu disección, estamos ante la versión liofilizada del original, la pérdida de la sordidez ambiental es incalculable, de todo el submundo estraperlista y miserable que Moore y Lloyd retratan magistralmente no queda ni rastro (lo que hace menos entendible cualquier ansia revolucionaria, en esa ciudad límpia y tecnológica solo apreciamos acomodamiento y complicidad mansa)y el personaje del lider (ese hombre que, en el fondo solo quiere que le quieran)queda despojado de toda complejidad y ambigüedad, en fin...La peli adapta la primera parte que esl amás facilona en todos los sentidos (algo reconocido por el propio Moore)y en ningún caso se atreve con los pantanosos terrenos en los que se mueve la segunda, que es donde está el mondongo de todo el invento. Felicitaciones y seguiré vigilante.