19 de mayo de 2011

Zot! de Scott McCloud


-Publicado Previamente en Zona Negativa-


"Todos éramos únicamente ideas antes de nacer. 
Todo es tan perfecto al principio. 
Todo es tan bello..."


Scott McCloud, guionista, dibujante y destacado teórico del mundo de la viñeta debido a visionarias y aplaudidas obras como Entender el Cómic, La Revolución de los Cómics y Hacer Cómics, comenzó a publicar en la pequeña editorial Eclipse Comics, en la distópica fecha de 1984, la experimental e introspectiva Zot!. Una interpretación del género superheroico, muy a contracorriente del devenir que habían empezado a adoptar los cómics en los años ochenta, que presenta un relato de marcado tono pulp aderezado con un estilo gráfico muy deudor del estilo manga de autores clásicos como Osamu Tezuka o Shigeru Mizuki. El Zot! de Scott McCloud resulta un curioso híbrido de influencias y referencias del mundo de la viñeta, con una temática propia del cómic mainstream estadounidense de la época y una inspiración extrapolada de obras pioneras de la historieta de ciencia ficción de los años treinta y cuarenta como el Flash Gordon de Alex Raymond o el Buck Rogers de Philip Francis Nowlan, pero con un tratamiento más bien cercano al cómic alternativo e independiente y una técnica y expresividad próxima y muy deudora de la sensibilidad oriental. La intención de Scott McCloud con Zot!, según sus propias palabras, era la de aportar su pequeño granito de arena “a una especie de nuevo movimiento independiente (el cómic americano de los años ochenta) que enfatizaba la creatividad y la visión personal” sin por ello perder de vista ni olvidar “a los superhéroes y otros géneros cercanos”. Su autor, con la ambición y la ilusión propias de la juventud, se atrevió a recorrer caminos hasta entonces poco transitados por el cómic estadounidense que le sirvieron para desarrollar y poner a prueba sus propias ideas e hipótesis sobre el lenguaje del cómic y el valor de este como medio de expresión artístico, plasmando posteriormente el resultado de sus impresiones en sus citadas obras teóricas. Mucho más de lo que, en un principio, Scott McCloud pretendía con su obra que, como declararía en una entrevista en exclusiva a Zona Negativa aprovechando su presencia en las jornadas de Viñetas Desde O Atlántico 2009 en A Coruña (podéis leerla integramente aquí), no iba más allá de intentar conseguir “que el resto de autores” supiese de su existencia y, con suerte, ganarse “algo de respeto”. Dicho objetivo se puede considerar cumplido después de que Zot! haya sido reconocida a lo largo de su trayectoria con el Premio Jack Kirby a la Mejor Serie Nueva en 1985 y habiendo conseguido cuatro nominaciones al Premio Eisner en 1988 y otras dos al Premio Harvey en 1991.

Zot es un joven superhéroe venido del futuro, de un mundo paralelo situado en nuestro 1965, donde se han cumplido y materializado en una perfecta utopía steampunk todas las predicciones más optimistas sobre lo que podría llegar a ser la vida en el planeta desprovisto aquí de guerras, hambrunas, enfermedades y otros males que asolan a la humanidad. Cuando Zot llega a nuestra realidad conoce a una chica de su edad llamada Jenny Weaver y descubre un mundo muy diferente al suyo que no es capaz de comprender pero que al mismo tiempo despiertan su ingenua curiosidad. Mientras, por su parte, Jenny Weaver quedará fascinada por el mundo de Zot, por el que se sentirá irremediablemente atraída, y planeará escapar a él como la única solución a sus problemas. En virtud de dicha premisa Scott McCloud se servirá de Zot! para tratar temas tan diversos, a menudo cargados con un cierto armazón filosófico ligero, como son el futuro de la tecnología, la intolerancia y el racismo, el sexo y las relaciones personales, la dualidad entre realidad y ficción o el mismísimo sentido de la existencia humana. Pero, pese a su búsqueda y tratamiento de temáticas más adultas, Zot! no deja de ser un cómic adolescente que sorprende, eso sí, por la curiosa atmósfera que su autor plasma en la obra, marcada por una desconcertante inocencia y candidez que impregna todas sus páginas. Scott McCloud ha reconocido que le resultó muy difícil dotar de cierta profundidad a la obra siendo su “primer intento de ser un escritor” y asumiendo que “la premisa tampoco daba para más” pues según confiesa también “estaba viviendo en un mundo tan bueno que me resultó difícil retratar el malo”. No obstante, sus esfuerzos se hacen notar en la serie, destacando en su tratamiento y análisis de las emociones y sentimientos humanos de sus personajes en colaboración con su constante exploración de nuevas técnicas narrativas. Scott McCloud intentaba exportar ese “sentimiento de implicación que invade al lector” que según el conseguían transmitir los cómics japoneses, capaces de crear la impresión de estar “dentro de la historia” como si la estuvieses “viviendo desde el interior de los personajes”.

Es por ello, quizás, que los personajes de Scott McCloud gozen de una compleja psicología, en la que se irá indagando número a número, consiguiendo hacerlos cercanos y creíbles, a pesar de los clichés y tópicos presentes en su definición que, no obstante, su autor suele eludir, en la mayoría de casos, con habilidad y acierto. Su personaje protagonista, cuyo nombre real es Zachary T. Paleozogt, no tiene superpoderes y combate el crimen gracias a su arrebatadora personalidad, sus botas antigravedad y su pistola de rayos construidas por su tío Max, convirtiéndose así en un evidente reflejo naif del Astroboy de Osamu Tezuka con un uniforme que recuerda sospechosamente al Capitán Marvel original de los años cuarenta creado por Bill Parker y Charles Clarence Beck para Fawcett Comics. Por otro lado, es habitual en Zot! la presencia de una larga tradición de mad doctors, “villanos antiglobalización”, robots y androides caracterizados por conflictos meramente humanos o simios parlantes con lo que resulta extrañamente fácil identificarse. Los extravagantes y decimonónicos villanos de la serie como Dekko, Zybox o 9-Jack-9, pese a su gran carisma, irán desapareciendo poco a poco de las páginas de Zot! a medida que el concepto superheroico pierda relevancia e importancia en las historias contadas por Scott McCloud. Los últimos capítulos de la serie, que conforman la saga conocida como Historias de la Tierra, denotan claramente una visión más intima y personal de Scott McCloud, ya más confiado en sus capacidades, que acaba por decantarse totalmente por el conflicto latente entre sus personajes, un grupo de adolescentes que buscan encontrar su sitio en la sociedad, y el “mundo real” en el que se siente retenida Jenny Weaver. En estos capítulos el elemento fantástico y de ciencia ficción, la propuesta superheroica primigenia que había sido el punto de partida de la serie, representa ahora una mera anécdota en la trama cobrando los relatos mayor lirismo e intensidad dramática y presentándose en ellos temáticas señaladas por la denuncia social y el crecimiento personal.

Scott McCloud se aleja conscientemente de lo fantástico para explotar más cómodamente “las posibilidades de la narrativa” en el cómic pues el propio artista estadounidense ha afirmado que no era “fácil mantener un equilibrio entre el aspecto fantástico y real de la obra” y “en ocasiones la balanza se inclinaba más a favor de uno de ellos”. Esta dualidad se recrea en una puesta en escena melancólica y cínica, propia del mencionado “mundo real” de Jenny Weaver, que contrasta y sirve de contrapeso a la perspectiva de Zot, su opuesto y complementario representante del “mundo de fantasía”, cuya visión resulta siempre optimista, poética y llena de esperanza. Una dinámica argumental que puede recordar a Peter Pan, la creación inmortal del novelista y dramaturgo inglés James Matthew Barrie, con la que Zot! comparte una cierta capacidad de interpretación freudiana para representar arquetipos y estereotipos en virtud a sus personajes y su contexto ficcional. En función del carácter experimental de la obra de Scott McCloud, su composición de viñeta y su dibujo austero, claro y limpio, Zot! consigue granjearse un perfil muy marcado y reconocible. También hay una cierta influencia cinematográfica en la obra que se hace más evidente cuando Scott McCloud juega con el encuadre de sus viñetas y las utiliza para ofrecernos diferentes planos de acción simultáneos que acaban cayendo en un cierto surrealismo existencial en los capítulos dedicados a Dekko, tanto en los episodios regulares de la serie como en Zot! Online: Hearts and Minds, el webcómic que el autor de Entender el Cómic publicó en el año 2000 de forma gratuita en internet.

La obra Scott McCloud fue reeditada en 2008 en Estados Unidos, bajo su propia supervisión, en un único volumen con el título de Zot!: The Complete Black and White Collection: 1987-1991 del que se excluyen los primeros diez números de la serie, publicados en su día a color, y de los que su creador reniega en la actualidad por considerarlos “muy de novato” aunque asegura, a pesar de todo, que dicho material se publicará “a su debido tiempo”. Tampoco se incluyen en esta recopilación los complementos The Adventures of Zot! in Dimension 10½ de Matt Feazel ni el arco argumental Llegando al 99, compuesto por dos únicos números dibujados por el artista invitado Chuck Austen, supliendo a Scott McCloud a los lápices mientras este se encontraba de luna de miel con su esposa. De este último si encontramos, no obstante, las miniaturas de los bocetos que Scott McCloud esbozó como referencia para su compañero sustituto. Este tipo de decisiones, amparadas por el legítimo creador de la serie, se antojan algo desafortunadas y hasta cierto punto inexplicables y hacen que no podamos hablar de una edición completa de Zot! como hubiese sido lo esperado y deseable. La editorial española Astiberri Ediciones, por su parte, sigue al pie de la letra la edición estadounidense excepto por el detalle de dividir la obra en dos volúmenes para así encarecer el producto de forma exponencial, hasta casi el doble del precio del recopilatorio original. La edición, por otro lado, tiene multitud de extras en los que Scott McCloud se convierte en auténtico protagonista y showman del evento, implicándose de forma casi omnipresente, a veces demasiado reiterativa y asfixiante, en los textos incluidos en los que el guionista y dibujante aprovecha para relatar su experiencia, incluyendo alguna jugosa anécdota, sobre la gestación y publicación de su embrionaria ópera prima. Una obra capaz de entretenernos y de hacernos reflexionar e incluso de emocionarnos a través de una propuesta sencilla en su planteamiento pero arriesgada y poco convencional en las formas, atípica sobre todo comparada con los oscuros años ochenta que la vieron nacer, que reivindica otra manera de contar historias apelando a nuestra inocencia y a nuestra propia pasión por el cómic.

Ver también:
Entender el Cómic: El Arte Invisible de Scott McCloud

Artículos relacionados:
Entrevista exclusiva a Scott McCloud de David Fernández, José Torralba y Alberto Morán para Zona Negativa
Webcómic de Scott McCloud en Zot! Online: Hearts and Minds

4 comentarios:

Musa Ambulante dijo...

Tengo que confesar, Jörg, que a mí éste no me atrae mucho. Supongo que ahora estoy demasiado embebida en Sin City (necesito leer ya el tomo). Y te recuerdo que mi adicción es culpa tuya :)

Por cierto, que me leí las dos primeras historias de Tomorrow Stories y ahora me estaba partiendo el culo con Apocatonto, me meo, qué hilarante. Tampoco es que tengan mucho seso, aunque sí que son historietas ingeniosas, y al precio que están... Pues eso, para pasar un buen rato.

Gracias por la recomendación ;)

haddock dijo...

El principal problema de Zot!, y creo que por ello la reedición no es completa, radica en que empezó como un pastiche del pulp no muy bien dirigido.
Pero de manera progresiva McCloud fue aumentando la calidad, volviéndose más y más interesante, y llegando a cotas donde el híbrido de manga naíf y aventuras de ciencia ficción merece un sobresaliente.
Teniendo en cuenta esto, y que cuando eres un recién iniciado en esta obra y lees los primeros tres arcos te dan ganas de tirarte de los pelos por desembolsar 40 € (de lo insulsa que es), no incluir los 10 primeros números igual no es tan mala idea.

Por cierto, excelente crítica. Me ha encantado lo del lirismo. También coincido en el que a veces es preferible que el postmodernismo de Watchmen no hubiese trascendido de un pequeño número de obras. Parte de la magia del tebeo es su inocencia.

haddock dijo...

Por cierto, te recomiendo otra de las "compilaciones saloneras": Epiléptico o La Ascensión del Gran Mal.
Solo decir que es la obra que Marjane Sartrapi tuvo como referencia para hacer su Persépolis. Una auténtica joya.

Mythos dijo...

Aún así reinvindico que deberían haber sido incluídos. Y que no empiecen a ser las ediciones de cómics como las de dvds: ahora la edición en color, ahora en blanco y negro, ahora con los extras de Alan Moore bebiendo una cerveza, etc. Aunque, en realidad, eso ya pasa...