8 de mayo de 2009

Kimagure Orange Road de Izumi Matsumoto



Kimagure Orange Road (きまぐれ オレンジ ロ-ド), manga que muchos quizá conozcan más por la antigua serie de televisión conocida como Johnny y sus amigos, es una historia de culto ideada por Izumi Matsumoto que se comenzó a publicar en 1984 en la revista Shonen Jump y cuya andadura se prolongó hasta 1988. En manga derivó en la mencionada serie de televisión, en dos películas y un buen puñado de OVAs. Inluso tiempo después el mismo Izumi Matsumoto se atrevió a escribir tres novelas que continuaban la historia de sus personajes. Se puede decir que el autor ha sabido rentabilizar bien el éxito de su obra.

Kimagure Orange Road cuenta la historia de Kyosuke (el mítico Johnny), un chico tímido, torpe y del montón (y algo tonto podriamos añadir) salvo por el hecho de que al igual que el resto de su familia, su padre y sus hermanas, tiene poderes especiales tales como la capacidad para tener sueños premonitorios, mover objetos con la mente, o de utilizar la autohinopsis o la teletransportación. Algunos mientros de su familia hacen gala de otros poderes tales como la capacidad para leer el pensamiento o de cambiar su cuerpo con el de otras personas. La acción comienza cuando el mismo día después de haberse mudado a una nueva ciudad conoce a una chica, Madoka (Sabrina), de la que se enamora y con la que se reencuentra posteriormente en el instituto donde también conoce a Hikaru (Rosita), amiga de Madoka, que se enamora a su vez de él. Kyosuke tendrá que intentar pasar desapercibido para que nadie descubra sus poderes mientras intenta conquistar a Madoka sin romperle el corazón a Hikaru.



¿Y qué tiene Kimagure Orange Road para haberse convertido en una serie de culto? Kimagure Orange Road es una de esas series que parece que nunca avanzan. Que se deleita con situaciones quotidianas y que se sirve del humor y de las situaciones de enredo para crear un producto ligero de puro entretenido. Ese tipo de historia donde el protagonista se mete, capítulo tras capítulo, en los más variopintos lios y que en ocasiones sientes la necesidad de gritarle lo idiota que es por generar problemas allí donde no los hay. Ese tipo de manga repetitivo, que sigue una vez y otra el mismo esquema. A saber: la tyrama empieza con una situación de tensión previa, la chica se enfada con el protagonista lo que conlleva que este se intente justificar y explicar dando pie a más situaciones liosas que desembocan en una conversación entre los personajes donde abren lo justo sus corazones para que todo quede en nada pero no lo suficiente como para no declararse y acabar de una vez por todas con el paripé. Ese tipo de producto es el que encontraréis en Kimagure Orange Road y lejos de ser estos sus defectos no son más que sus virtudes pues es una historia que lo único que pretende es hacernos pasar un buen rato.

Glénat ha comenzado a publicar esta serie hace unos meses, tanto en catalán como en castellano, que tendrá un total de 10 tomos a un precio de 9,95 €. En función del número de páginas el manga sale bastante rentable a pesar de la acostumbrada sencillez de las ediciones de esta editorial. La obra se incluye en su línea Shonen Manga a pesar de qué Kimagure Orange Road tiene más bien, en mi opinión, categoría de Shojo, ya que si exceptuamos el hecho de que el protagonista sea masculino se puede decir que cumple todos los requisitos. La originalidad en este caso son, desde luego, los poderes de los que hace gana Kyosuke que, no obstante, en casi ningún momento se convierten en el centro de la trama y sólo se utilizan para crear situaciones humorísticas. Un producto agradable de lectura con un dibujo ochentero algo pasado de moda pero que mejora tomo a tomo como suele ocurrir en estas ocasiones una vez el autor le ha cogido el pulso a sus personajes. Un producto que calará sobre todo entre los nostálgicos de la serie de televisión como ya ocurrió con la publicación, también por parte de Glénat, de la mítica Musculman.