25 de abril de 2009

-Gantz de Hiroya Oku-


S
i bien el manga muchas veces puede ofrecernos auténticas obras maestras del mundo de la viñeta, como podrían ser las personificadas en las figuras de Katsuhiro Otomo o Osamu Tezuka entre otros, el Gantz de Hiroya Oku, obviamente, no es una de ellas. Tampoco le hace falta. Gantz es una serie de entretenimiento puro y duro aunque, eso sí, no diremos que sano conociendo su contenido. Digo todo esto porque Gantz presenta un tratamiento en sus historias y una atmósfera que bien podría haber desarrollado fácilmente el mencionado Katsuhiro Otomo pero, en ese caso, no sería el entretenimiento puro y duro que nos esta ofreciendo Hiroya Oku. Sería sin duda algo más profundo que el simple pastiche por el que se decanta el autor de Gantz con una historia llena de acción sangrienta "tarantinesca" (aunque sin geniales diálogos que hablen de hamburguesas o de canciones de Madonna), sexo de todo tipo (incluso del más depravado, véase el personaje de Kazuo Kuwabara) y ciertos elementos, los justos, de ciencia-ficción para otorgarle un minúsculo trasfondo filosófico y existencial (que no ético) en el que sustentar el dramatismo que requiere la cuestión.

Gantz es la historia de un grupo de personas que, después de haber muerto en diferentes circunstancias aparecen, de pronto, en una habitación con una extraña esfera que les propone luchar por sus vidas contra todo tipo de monstruos y aliens armados con extrañas armas futuristas y un traje negro ceñido que lo marca todo. Después de 24 tomos publicados hasta ahora por Glénat en España, en Japón aún es una serie abierta, la historia no ha avanzado lo más mínimo en la resolución de las interrogantes que ya se planteaban desde el principio de la serie. Y vuelvo a decirlo: ni falta que hace. Hiroya Oku ha dejado claro que lo importante de este manga es simplemente disfrutar con las eternas luchas por la supervivencia de sus protagonistas, de los ligeros toques de humor y de las escenas de sexo (y poses, véase las portadas de cada número) más gratuitas conocidas del mundo del cómic no pornográfico (vaya por delante que el autor se vanagloria de haber sido el inventor en el pasado de la técnica de los "rastros de movimiento de pechos" que tanto utilizan los autores de manga hentai).

Debemos destacar, eso sí, el apartado gráfico y es que Hiroya Oku ( y sus negros) realiza un trabajo a medio camino entre el dibujo tradicional y el tratamiento informático que consigue dotar a la serie de un cierto interés en este aspecto que se va incrementando a medida que avanzan los tomos y el autor (y sus negros) se encuentra más suelto con esta técnica. Aunque esto es una desventaja clara a nivel argumental pues Hiroya Oku se centra tanto en el dibujo que descuida lo demás y un tomo de Gantz se puede leer en apenas 20 minutos por la escasez de diálogos que presenta. También es interesante, hasta cierto punto, los guiños culturales que suele incluir Hiroya Oku en la historia (como la aparición de personajes inspirados en Go Go Yubari de Kill Bill o el personaje de videojuegos Lara Croft) y las interpretaciones del bestiario del folklore japonés en concreto o popular en general (como los vampiros). Fuera de eso, analizando friamente Gantz, sólo quedan litros y litros de sangre, mutilaciones de todo tipo para hoy y para mañana, monstruos cada vez más grandes con sus respectivas transformaciones a lo Dragon Ball, algo de romance y mucho sexo, algo de amistad y mucho capullo suelto y muertes, resurrecciones, teletransportaciones y preguntas sin contestar al más puro estilo de la serie de Perdidos de la que estoy seguro que el autor es todo un fan.

Hiroya Oku no oculta sus perversiones en este manga que por momentos tiene algunos pasajes que sólo se pueden calificar de sádicos y enfermizos. La sociedad japonesa que refleja en su obra es plenamente decante y cruel y son escasos los personajes que en ella aparecen que tengan unos principios a prueba de balas. No obstante, eso, es uno de los aciertos de Gantz que hace un tratamiento bastante realista de lo que una persona puede hacer o en que puede convertirse bajo presión o debido a lo que la sociedad espera de ella y es que en Gantz no sólo el mundo virtual donde trascurren sus aventuras es un lugar terrible sino que la realidad (los institutos japoneses son los peores parados) también lo es. Ni siquiera el protagonista principal de la historia, de los pocos con una evolución clara, empieza siendo un modelo a seguir sino que su calidad como héroe es algo que va descubriendo tomo a tomo. Esta obra, en ese aspecto, alivia nuestra vena cruel pues algunos de los personajes retratados por Hiroyu Oku son tan mezquinos que sus muertes, siempre crueles y bestiales, nos acaban reconfortando. Quizá, para entonces, hayamos descubierto que nos hemos adentrado demasiado en el mundo de Gantz.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Vaya Mythos,cuando recien subiste este texto no lo lei, ahora que vuelvo a él y lo leo me ha decepcionado. Y es que Gantz me parece una obra mayor, tanto por su soberbio apartado gráfico, además del uso de muchas técnicas narrativas aportadas del cine de acción, como la visión subjetiva en movimiento. Hiroya deja de lado el aire onirico que caracteriza al Manga en general y le inyecta cinetica y movimiento conviertiendo el sueño en pesadilla, y ya ni que decir de los personajes que me parecen bastante complejos, que a pesar de todo el sexo que tiene poseen una complejisima vida erotica, como ocurre en la relación base entre Kei y Kei (motivo del doble) y ambos con Kato. En fin, creo que es una obra imperdible que es muchisimo mas de lo que aparenta. De hecho me parece muy pero muy superior a Lost de JJ Abrams.
saludos

Mythos dijo...

Bueno, yo creo que venimos a decir lo mismo, ya destacaba su apartado gráfico en el manga y vaya por delante que a mi la serie me encanta y ya estoy esperando el tomo 26 que se supone sale este mes. Pero, veamos, las cosas son lo que son y Gantz es un producto destinado simplemente al entretenimiento: batallas gigantescas y chicas ligeras de ropa es su principal reclamo. La complejidad de los personajes sólo se ve en Kato y Kei y alguno más, los demás suelen ser morralla con el tiempo contado, con personalidades llevadas al límite para hacerlos atractivos y odiosos al lector al mismo tiempo. Kei, de hecho, sólo empieza a ganar complejidad a raíz de la relación que mencionas con Kei porque antes no deja de ser un simple adolescentes pajillero obsesionado con una chica y al que se le da bien la lucha. Pero es que yo no lo pido más a Gantz. No me parece una obra maestra pero sí una obra muy entretenida y adictiva. Puede que la reseña parezca desfavorable, nada más lejos de la realidad, sólo intentaba dejar bien claro que era Gantz para quién no la conociese -que no es fácil de explicar realmente- para que no se llevase a engaño.