24 de febrero de 2009

Cine Om - Valkiria de Bryan Singer


Bryan Singer anda algo gafado últimamente. Después de abandonar la franquicia de X-men que le dio sus mayores éxitos después de Sospechosos Habituales por contar de nuevo la historia de Superman que ya nos había contado Richard Donner en los años setenta se embarcó en su proyecto Valkiria. Desde luego, en principio, un giro de noventa grados a lo que venía haciendo. El estilo de Bryan Singer se podría asimilar al de Steven Spielberg, por su factura visual especialmente (no es casual que la película favorita de Bryan Singer sea Tiburón), pero una cosa le diferencia del antiguo Rey Midas del cine: Steven Spielberg consigue resultados en menos tiempo y con presupuestos más ajustados.

Valkiria no ha funcionado bien. Tenía todo a favor: un reparto envidiable, una presupuesto alto y una historia, que aunque ya había sido contada en otras ocasiones, aún podía dar una nueva visión. Pero, curiosamente, lo que ha fallado es el componente humano. Muchas criticas apuntan el problema: la falta de alma del producto de Bryan Singer. Yo no diría tanto pero sí hay un problema en el guión a la hora de abordar la historia. En ningún momento sentimos el horror de la guerra. No se profundiza en las razones y los porqués de que los personajes actuen como lo hacen o, si lo hacen, pasan por encima rápidamente como es el caso de Claus Von Stauffenberg personaje interpretado por Tom Cruise. El resultado es demasiado corporativo y frío lo cuál no permite identificarte con el sufrimiento ni con la tensión que intenta imprimir la película.

Tom Cruise cumple, no es el mal actor que muchos pretenden y lo ha demostrado en películas tan dispares como Magnolia, Entrevista con el Vampiro o Tropic Thunder, pero, en este caso, como el resto de actores de la película no tiene matices que le ayuden a enriquecer su actuación. Bill Nighy, Kenneth Branagh o Tom Wilkison realizan buenos trabajos y se notan sus tablas. La película es visualmente impecable y la banda sonora es correcta e intenta imprimir esa tensión necesaria en una película de intriga como esta que relata el atentado que sufrió Hitler en 1944 por una facción traidora dentro de su propio ejército. Pero no funciona... del todo.

Si la historia no se hubiese centrado tanto en un punto de vista de los altos mandos militares, hubiese echado la vista atrás de vez en cuando y hubiese ahondado más en la psicología de los personajes protagonistas estaríamos ante una película que tendría todas las papeletas para ser una de las grandes. Desafortunamente Bryan Singer ha imprimido el mismo espíritu a esta que a su saga de los X-men sin tener nada que ver los nazis con los superhéroes. Ambas son películas con una fotografia impecable donde abundan los tonos azules y grises y una puesta en escena sobria. Lo cuál hace que estés esperando el momento en el que Tom Cruise sacará sus garras y empezará a matar nazis como loco.

En definitiva, la historia, en manos de Bryan Singer, parece un juego de niños que resulta poco creíble aunque las dos horas que duran la película no se hacen largas ni mucho menos ni estemos hablando de un mal producto. Valkiria sube el nivel de lo que podamos haber visto últimamente en cine pero se queda a medio camino de ser una película a recordar. Y en cuanto a Bryan Singer ha demostrado ser capaz de buenas cosas y en Valkiria podemos ver algunos retazos de su talento como cinesta en pequeñas escenas visuales, contadas, a lo largo de la película que representan casi metáforas visuales como esa breve imagen de un mosquito siendo quemado por un cigarrillo. Otra vez será.