25 de mayo de 2012

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"



"Cuando ya no pueda escribir libros, creo que se me quitarán las ganas de vivir"

El escrito inglés Terry Pratchett en el impactante e indispensable documental Choosing to Die en el que se trata el tema de la eutanasia y la muerte asistida  








18 de mayo de 2012

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"


"Y tú y yo sabemos que el mercado es un negocio que está lleno de gente que cuenta historias sobre superhéroes pero, al final del día, ellos no tienen lo que Ditko o Kirby tenían: “esa cosa especial”. Y eso era lo que me atraía a mí." 

David Lloyd en una entrevista exclusiva para Zona Negativa

17 de mayo de 2012

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"



"Sé que usted es de los que buscan respuestas, y por supuesto, tenemos intención de dárselas. Y es de esperar que nos devolverá el favor."

Cita de Morning Glories del guionista estadounidense Nick Spencer

12 de mayo de 2012

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"


"Estamos en el negocio de probar que las películas de superhéroes no son solo bombones (¡son trufas!). [...] Haga como lo haga El Caballero Oscuro en su primer fin de semana, lo único que me importa es la entrada que YO definitivamente voy a comprar. Nolan y Raimi INVENTARON las verdaderas películas de superhéroes. (Mención especial a Jon Favreau y James Gunn)"

Joss Whedon en una Carta Abierta
de Agradecimiento a los Fans de Los Vengadores

10 de mayo de 2012

Reflexiones y Ciras "Extraordinarias"



"Soy un gran admirador de Tolkien. Pero él era un hombre de una época distinta. Nació en el siglo XIX, dedicó su vida a la academia, era uno de los grandes lingüistas del mundo, era un producto de la Gran Bretaña de la época. Yo soy producto de la generación de los babyboomers , hijo de una familia obrera de Nueva Jersey. Tengo formación de periodista, vengo de la subcultura de la ciencia ficción, fui objetor de conciencia en Vietnam. Todas estas diferencias se reflejan en nuestra literatura, aunque sin su precedente mis libros quizá nunca se hubieran materializado. Tolkien es el gigante del que deriva toda la fantasía moderna" 

George R.R.Martin en una 
entrevista en El Periódico

9 de mayo de 2012

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"


"No podíamos establecer claramente ante quién responde SHIELD, si la organización trabaja para el Ejército o si es el Ejército el que está a su servicio. [...] Una vez nos topamos con ese obstáculo, decidimos que no queríamos tener relación con la película" 

Phil Straub, Portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos a propósito de la negativa del Pentágono a colaborar en la película Los Vengadores de Joss Whedon.

8 de septiembre de 2011

-Asombroso Spider-man Presenta: Gata Negra y Jackpot de Jen Van Meter, Marc Guggenheim, Javier Pulido y Adriana Melo-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-



“Ay, sabes que eres la única
mujer que me ha hecho caer”
 
                                           Introducción
 

En las últimas décadas Spider-man ha estado inmerso en una montaña rusa de cambios y acontecimientos, desde la marcha de J. M. Straczynski de The Amazing Spider-man el personaje ha vivido en una suerte de realidad paralela a la del resto del Universo Marvel que no ha producido pocos quebraderos de cabeza a los aficionados respecto a sus dudas con la continuidad regular de la serie. Este bypass, período de transición, interludio o como se tenga a bien llamar, ha sido publicitado y conocido con el nombre de Brand New Day, una de las más polémicas etapas de la historia del trepamuros que ahora llega a su final, abriéndose una nueva puerta cuyo mango parece tener bien asido Dan Slott como guionista oficial y en exclusiva de las aventuras de nuestro arácnido favorito. Por el camino queda un irregular batiburrillo de relatos de calidad e interés dispar, en el que han metido mano demasiados autores y artistas, asi como algún que otro editor alérgico al matrimonio, dando una perspectiva del personaje a medio camino entre su versión más clásica y una actualización postmoderna de su particular idiosincrasia que, después de cincuenta años, desde aquel lejano e histórico Amazing Fantasy #15 concebido por Stan Lee y Steve Ditko en 1962, sigue igual de vigente que el primer día. Volviendo a Brand New Day, esta etapa se ha caracterizado, entre otras cosas, por intentar aportar sangre fresca a la galería de villanos y de personajes secundarios de Spider-man, como es el caso de Anti-Venom, American Son, Mr. Negativo o Jackpot, y también por recuperar algunos “antiguos compañeros de viaje” que habían caído en el olvido como pueden ser Flash Thompson, Harry Osborn o La Gata Negra. Estos personajes han conseguido mantener un cierto status en el universo arácnido actual y han llegado a protagonizar historias y miniseries propias relatando sus aventuras y orígenes a través de la cabecera The Amazing Spider-man Presents de la que Panini Cómics ya publicó en su día, en la colección Héroes Marvel, un primer tomo que recopilaba las historias Hijo de América de Brian Reed y Phil Briones, narrando la caída en desgracia de Norman Osborn, y Anti-Venom de Zeb Wells y Paulo Siqueira con la continuación de los sucesos acaecidos en Nueve Maneras de Morir. El pasado mes de Julio llegaba el segundo volumen de este recopilatorio en el que tomaban la alternativa las féminas de la serie, por un lado Felicia Hardy, más conocida como La Gata Negra, con una historia a cargo de Jen Van Meter y Javier Pulido relacionada con la saga El Desafío y, por otro lado, Jackspot, la superheroina creada por Dan Slott y Phil Jimenez de la que ahora toman el testigo Marc Guggenheim y Adriana Melo para relatar su nueva génesis.


Asombroso Spider-man Presenta: Gata Negra

“No te preocupes, sé cuando es el momento de ignorar el trofeo y comerse los estúpidos cereales”


Desde su nacimiento en 1979, el personaje de Felicia Hardy ha tenido, salvo en contadas ocasiones y etapas, un tratamiento de eterna secundaria en las series arácnidas. Ladrona, divertida y de dudosa moralidad, la Gata Negra no ha superado la sombra de su referente felino más obvio: Catwoman. El personaje ha vuelto a cobrar cierta relevencia durante la etapa Brand New Day lo que le ha servido, al igual que a otros que han aparecido recientemente en la serie regular de Spider-man, para conseguir una miniserie propia enmarcada dentro del evento conocido como El Desafío. Esta nueva miniserie de la Gata Negra narra cómo en medio de los acontecimientos de la saga del trepamuros, Felicia Hardy tendrá que usar sus habilidades felinas, de las que ahora vuelve a servirse para alcanzar un ciertos intereses monetarios, al contrario de la vertiente altruista y superheroica que había adquirido en las últimas décadas, para salvar la vida de su madre que ha sido secuestrada por el clan de los Kravinoff. Con esta miniserie nos encontramos ante una obra entretenida aunque su ritmo puede resultar un poco pausado en momentos en las que no debería serlo, como en las escenas de acción, que no logran destacar sobre el resto de la trama.

Tampoco se puede decir que se haya explotado especialmente al personaje en cuestión, una Gata Negra a la que le falta la chispa de vitalidad que otros autores como Kevin Smith, Roger Stern o el propio Marv Wolfman han sabido darle a lo largo de su irregular carrera. Pero esto no es todo culpa exclusivamente del equipo creativo, formado por el guionista Jen Van Meter y el dibujante español Javier Pulido, que hacen lo posible con el escenario planteado, sobre todo teniendo en cuenta que después del “mefistazo” algunas relaciones personales han sido alteradas, trastocadas o directamente borradas de un plumazo para conseguir este enfoque más “juvenil” del superhéroe arácnido. En este caso, supone un paso atrás en la madurez que un personaje como la Gata Negra que había alcanzado en historias recientes como El mal que hacen los hombres del citado Kevin Smith, posiblemente y pese a sus defectos el mejor relato escrito hasta la fecha sobre la señorita Hardy. Por otro lado, el dibujo de Javier Pulido resulta agradable a la vista, pero tiene muy poca variedad a la hora de caracterizar a los personajes, como se puede apreciar en el hecho de que la hija de Kraven y Felicia sólo difieran en su peinado y el vestuario, o que notemos solamente la belleza de la segunda en que cierto guarda de seguridad se muestre “muy solicito” con ella. Nada que ver con las portadas de la miniserie a cargo de Amanda Conner que retratan muy bien el espíritu del personaje.



Asombroso Spider-man Presenta: Jackpot

“Me siento como una adicta que ha recaído. Una adicta reticente que se vio obligada a recaer. Por la culpa. No, no es cierto. Por el deber. Que me hizo sentir culpable."





 
“Comtempla de nuevo a Jackpot por primera vez”. De esta manera intenta vendernos el guionista Marc Guggenheim la nueva miniserie de Jackpot, un personaje creado por Dan Slott y Phil Jimenez en la historia titulada Spider-Man: Swing Shift, el que habría de ser el Free Comic Book Day 2007, que pronto acaparó la atención de los aficionados, no por su originalidad y atractivo, más bien por el juego de identidades y secretos en la que la habían envuelto los guionistas y que parecían apuntar en dirección a la ahora ex-esposa de Spider-man, la repudiada Mary Jane Watson. Durante su corta trayectoria poco ha podido aportar un personaje como Jackpot a la historia arácnida conocida hasta la fecha pero Marc Guggenheim, secundado a los lápices por la efectiva Adriana Melo, serían los encargados designados para narrar sus nuevas aventuras. En el relato Asombroso Spider-man Presenta: Jackpot encontraremos un resumen de los acontecimientos hasta el momento, cuando la Jackpot original, la investigadora científica Sara Ehnet, recupera su antigua identidad en memoria de Alana Johnson, la joven que había vestido las mallas después de ella y cuyo dramático final conoceríamos en el The Amazing Spider-man #31 incluido en la etapa Brand New Day. Pero en sus nuevas andanzas superheroicas Jackpot se cruzará en el camino con el supervillano conocido como Boomerang y las consecuencias serán fatales para ella convirtiendo su regreso en una continúa búsqueda de venganza en la que también se verán implicados Spider-man y el antiguo mafioso conocido como La Rosa. Esta miniserie de tres números resulta, sorprendentemente, una lectura agradable y entretenida protagonizada por un personaje falto de carisma plástico pero al que Marc Guggenheim intenta otorgar una cierta profundidad psicológica. En parte el guionista consigue el objetivo pero él mismo echa por tierra su trabajo cuando, con las piezas sobre la mesa, con las particularidades que podrían dar más juego a Jackpot como es su situación familiar, desaparecen de un plumazo y sólo queda un relato que se pierde en la mediocridad.

Esto se acaba confirmando en la siguiente miniserie del personaje, también incluida en el volumen editado por Panini Cómics, con una historia en tres partes recogida en la cabecera Web of Spiderman y en la que Marc Guggenheim colabora con la artista japonesa Sana Takeda cuyo trabajo resulta, probablemente, lo mejor de esta propuesta, aunque no destaque lo suficiente como para hacer repuntar al relato. Esta historia funciona como una secuela o epílogo a la anterior entrega intentando cerrar las tramas que habían quedado pendientes el ella y que se resuelven de manera apresurada para devolver a Jackpot de nuevo al punto de partida. Todo esto demuestra que Jackpot es un personaje limitado, “una superheroina del despartamento antidroga” que combate a narcotraficantes y mafiosos, como en los años ochenta lo fueron Capa y Puñal de la mano de Bill Mantlo o como lo ha sido en muchas etapas Punisher o el mismo Spider-man, pero sus relatos no tienen nada que los haga especiales, no apuestan por el género negro, como lo haría de la mano de Brian Michael Bendis, ni parten de premisas novedosas u originales, por lo que carecen de una ambientación y un tono que le beneficie y que sirvan para explotar o encontrar las virtudes y puntos fuertes de este personaje. Porque, si bien es cierto que no hay personaje malo sino buenos guionistas, también es cierto que hay personajes cuyo juego es más interesante que el de otros y son más agradecidos de abordar. El futuro dictará sentencia sobre Jackpot pero, por lo pronto, no parece osado afirmar que su caída en el olvido no ha hecho más que empezar.


7 de septiembre de 2011

-Fan Letal Vintage de Cels Piñol-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Doctor, no quiero que me venga con rodeos. 
Estoy preparado para escuchar la verdad. 
No tengo factor curativo como Lobezno, ¿verdad?"


Cels Piñol, guionista, ilustrador, articulista, escritor, trekkie, empresario y cazador de zombies, entre otras habilidades ejercidas y admitidas por él mismo, vuelve a la carga con sus entrañables narizones para lograr hacernos pasar un buen rato. Después de anunciar a finales de 2009 el cese de sus relaciones con Planeta deAgostini, Fan Letal Vintage se presenta como una de las últimas publicaciones de Cels Piñol ahora en colaboración con su nueva casa de acogida, Panini Cómics, a través de la cual también hemos podido disfrutar de Fanhunter: Fan Letal y Fanhunter: Fandom. Cels Piñol, que también ha lanzado hace poco una revisión de su obra Dibujar los Sonidos, es la prueba arqueológica más fehaciente que tenemos sobre la evolución del fandom, el mundo del cómic y de la historia de los entresijos editoriales en nuestro país en las dos últimas décadas, habiendo sido como aficionado un espectador y sufridor de excepción que ha lidiado en sus orígenes con un “analógico” panorama marcado por las desaparecidas Ediciones Zinco, Vértice, Bruguera y Forum hasta llegar a la “bonanza” actual, en los tiempos del advenimiento del cómic virtual, de la triada divina representada por Planeta deAgostini, Norma Editorial y Panini Cómics. En esta situación Fan Letal Vintage se muestra como una versión remasterizada de sus antiguos clásicos, una recopilación de parte de las tiras cómicas de Fan Letal / Fan con Nata que en sus inicios realizaba para Planeta deAgostini y que se publicaban mensualmente como complemento en cómics como Lobezno y Patrulla X y que, bajo el título de Fan Letal Returns, actualmente las ha recuperado para Zona Negativa. Para la ocasión, no obstante, Cels Piñol ha preferido adaptar las páginas originales de sus tiras cómicas a los nuevos tiempos ya que, según explica él mismo en una de ellas, “parecían estar dibujadas en un barco vikingo en pleno temporal del mar del norte y con un pulso discutible” y “la temática era difícilmente comprensible para el público actual” lo que hace, por otro lado, que el 60% del material de este libro sea nuevo. En definitiva, Fan Letal Vintage es una puerta abierta a la nostalgia para los veteranos y una arcana y hermética fuente de sabiduría para profanos y neófitos pero, ante todo, es una divertida manera de descubrir que no estamos solos y que unidos podemos dominar el mundo.

Cels Piñol, coleccionista reconocido de pura cepa, autoproclamado El Dibujante sin Pulso, comenzó su carrera como fanzinero “acosando” con sus preguntas y con sus dibujos de narizones las redacciones y correos de las editoriales de la época a la búsqueda de trascendentales conocimientos que, por entonces, sólo entidades como el Dr. Átomos o El Profesor Loki podían responder. Fue entonces cuando, viendo frustrada su intención de convertirse en superhéroe y descartada también la que iba a ser su fulgurante carrera militar, no desperdició la oportunidad cuando esta llamó a su puerta y decidió transfigurarse en dibujante y guionista de cómics, teniendo el honor de haber sido el primer autor patrio en disponer de una serie regular en Planeta deAgostini. Mientras tanto comenzó a autoeditar sus fanzines Kiusap y Fanhunter a través de su propia editorial Gusa Cómics y a desarrollar su faceta como articulista mientras, en los ratos libres, se dedicaba a ver algún capítulo de Dr. Who, releer una vez más su apreciado Superman Vs. Muhammad Ali de Neal Adams o, simplemente, a observar a los rayos C brillar en la oscuridad, cerca de la Puerta de Tannhäuser. El pequeño mundo de Fanhunter pronto se transformaría en un universo con múltiples proyectos, spin-offs y ramificaciones que serían la envidia del mismísimo Stan Lee, en el que destacan dos novelas, Fanhunter: Herencia y Fanhunter: Fenicius, los “manuales para bebés con padres raros” Plan BB y Fantom Town -estas dos últimas, junto a Fanhunter: Battleground Barnacity son las tres obras de Cels Piñol que forman parte del catalogo inaugural de la plataforma digital Koomic.com- e incluso híbridos a medio camino entre el cómic y los juegos de rol como Fanhunter, “el juego de rol épicodecadente”, Outfan, centrando en la ciencia ficción, o Fanpiro, una parodia de los juegos de rol de Vampiro: La Mascarada. En el camino Cels Piñol fundaría Fanhunter S.L. y Cels Animation S.L., las empresas desde las que el autor administra, como un George Lucas cualquiera, todo tipo de merchandising derivado de sus exitosas tiras cómicas Fan Letal y Fanhunter

Fan Letal Vintage es la visión de Cels Piñol sobre nosotros mismos, los fanáticos, “los amantes de la literatura, el cine, los videojuegos, la música y otras expresiones de cultura, subcultura y metacultura”, en resumen, de casi todo lo que valga la pena coleccionar y utilizar en una conversación con personas de nuestra especie. En Fan Letal Vintage se nos ofrece una retrospectiva de la propia experiencia de Cels Piñol como aficionado a lo largo del tiempo y para ello su autor se sirve de incluir todo tipo de extras temáticos y autobiográficos, desvelándonos parte de sus joyas atesoradas con los años y relatando algunas de sus vivencias personales que más le han marcado, las antiguas películas de terror como La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero, los muñecos Geyperman, las colecciones de cromos y todas esas cosas que sonarían a klingon a las juventudes de hoy en día. Pero Cels Piñol sigue en la brecha, siendo aún en la actualidad un gran consumidor de series de televisión, de cómics, novelas de ciencia ficción y fantasía y todo tipo de subcultura, lo que le permite continuar siendo un gurú entre el fandom de este país y poder conectar fácilmente con las nuevas generaciones. Este primer volumen de Fan Letal Vintage, como bien explicaba Álvaro Pons en La Cárcel de Papel, “se centra en un momento crucial donde la mítica Ediciones Vértice comenzaba a ceder el testigo a otras editoriales, donde las revistas de cómics todavía reinaban sobre los kioscos y donde los lectores habituales de tebeos comenzaban a tomar conciencia de clase”, cosa que hará soltar alguna lágrima a más de un dinosaurio. Para la ocasión, en esta nueva entrega de McClane y Cia, encontraremos también la presencia de Andrés Palomino, creador del webcómic Las Crónicas PSN, o de Juan Carlos Bonache, autor de Conejo Frustrado, ganador del premio al Mejor Cómic Online en el Expocómic 2010, que homenajean la serie de narizones de Cels Piñol con sus respectivas colaboraciones especiales en el recopilatorio. En resumen, una nueva obra de uno de los autores más apreciados de nuestro país que siempre es capaz de hacernos reír con sus ocurrencias y sus delirios mitómanos en los que reconoce, sin ningún tipo de complejo, ser uno de los nuestros.

Zona Negativa Entrevista a Cels Piñol


Zona Negativa.- Para tu nuevo libro, Fan Letal Vintage, se podría decir que has tenido que documentarte sobre tu propio trabajo. ¿Cómo ha resultado la experiencia de desempolvar tus antiguas tiras de Fan Letal / Fan con Nata después de tantos años?

Cels Piñol.- Pues ha resultado ser todo un trabajo de arqueología. Y me ha llevado más tiempo de lo que pensaba porque abría una caja, rebuscaba en el interior, recuperaba viejos cómics o fanzines o revistas, y me quedaba enganchado leyendo. Ha sido como viajar en el tiempo sin DeLorean. Claro, descubres un Micronautas número 1 el tiempo se para.
Pero incluso buscando en Internet, me ha costado situar tiras en un momento concreto, en un año concreto. Parecía como si alguien hubiera alterado la línea temporal, y por eso se me ocurrió enlazarlo con un experimento de recuperación de memoria que están realizando desde el futuro, en Fanhunter.


ZN.- ¿Te reconoces aún esas tiras? ¿Alguna te trajo algún recuerdo especial de esos años?

CP.- Me reconozco en casi todas, porque muchas muestra experiencias reales como FAN, y otras han sido tomadas de amigos coleccionistas, así que sigue siendo todo muy autobiográfico.
Los recuerdos han sido todos fabulosos porque cuando empiezas a coleccionar cómics, cada personaje, cada colección, está enlazado con momentos buenos o malos en la vida. Y cuando te haces mayor, la nostalgia, al menos en mi caso, se acentúa. Son los cómics que nunca te venederías en eBay, aquellos que, además del cómic en sí, representan algo: el primer cómic de Forum, Daredevil, el primero donde me publicaron un dibujo, el que me confiscaron los curas en el colegio, La muerte de Fénix (por cierto, ahora tengo cuatro copias de ese tebeo, enviado por fans de todo el país cuando leyeron la enécdota; ¡¡muchas gracias!!).


ZN.- Lo cierto es que tus fans llevaban tiempo solicitando la reedición de las primeras tiras de Fan Letal / Fan con Nata. ¿Cómo surgió finalmente la posibilidad de recuperarlas? ¿Fue una propuesta tuya a Panini Cómics o fue la editorial la que estaba interesada en ello?

CP.- La primera propuesta llegó de David Hernando, en Planeta DeAgostini. Su intención era la de publicar un ómnibus que recopilara todas las tiras porque, antes de que se incluyeran en zonanegativa.com, estaba previsto subirlas a la web de las empresa que llevaba los números atrasados de PdA.
Luego la relación con Planeta se cerró y en Panini me propusieron recopilarlas, porque sabían que se habían venido muy bien, mucho más que cualquier Fanhunter. Pero después de revisarlas, las tiras me parecieron muy ‘viejas’. Muchas no se entendían, ni siquiera con el glosario. Y, bueno, ahora dibujo un poco mejor, así que le comenté a Alejandro M. Viturtia que un ‘remake’ estaba justificado. Aquello había que narrarlo con otro estilo.


ZN.- ¿Eres muy crítico con tu propio trabajo?

CP.- Muchisimo. El Cels que dibuja en estado creativo, muchas veces contra reloj, bajo presión, es muy distinto al que luego revisa el libro publicado. Cambiaría tantas cosas… Pero los lectores me comentan que les gusta esa frescura, supongo porque lo ven muy espontáneo. Algo más trabajado, más planificado, puede que al final saliera artificial.

ZN.- ¿Te gusta leer reseñas y criticas de tus obras o es algo en lo que no prefieres perder mucho el tiempo?

CP.- Las leo todas. Es necesario para mejorar en la siguiente entrega. No solo las reseñas, sino los comentarios en Twitter, Facebook o Google+. Me gusta escuchar a los lectores, recibir consejos, anotar aportaciones. En lo único que he llevado la contraria a muchos fans de los narizones es en el hecho de ponerles piernas. Me lo impuse para aprender a dibujar mejor, y creo que he acertado.
Además, los lectores de hace 22 años no son los mismos que ahora, y hay que evolucionar. Sin contacto con otros fans, las experiencias quedarían sesgadas, no serían representativas de todos.


ZN.- En Fan Letal Vintage incluyes muchas imágenes nostálgicas de todo tipo de merchandising que atesoras en tu casa. Entre ellas llama especialmente la atención la página de un correo del mítico Dr. Átomos en un cómic de Daredevil en el que te respondía a tus dudas sobre los cómics Marvel de Kiss mientras, más arriba, hacía lo propio con las dudas sobre La Muerte del Capitán Marvel a un tal Carlos Pacheco. ¿Como descubriste posteriormente esta curiosa e histórica coincidencia?

CP.- Hasta finales de los ’90 guardaba fotocopias de todas las publicaciones. Tengo un archivo bastante completo donde también figuran otros nombres de personas que empezaron leyendo tebeos como yo, participando en los Correos de los Lectores y luego profesionalizándose. Esa página está en la carpeta Hall of Fame, junto a otras maravillas como la carta y los guiones que me envió Enrique S. Abulí (la anécdota figura en el libro), una postal del Punisher con una dedicatoria de Stan Lee que él mismo me dio en una cena, etc.
Estoy pensando en escannear todo esto e irlo subiendo al Blog.


ZN.- ¿Qué te tendría que ofrecer alguien para que te desprendieses de tu ejemplar firmado y dedicado del Superman Vs. Muhammad Alí de Neal Adams?

CP.- Nada pude comprar eso. Nada. :)

ZN.- La evolución en tu dibujo a lo largo de los años es palpable pero, ¿ha cambiado en algo tu sentido del humor? ¿Te ríes con las mismas cosas que hace veinte años?

CP.- Pues algunas cosas sí. Alf me tiene enganchado a la pantalla cada vez que emiten una reposición. Los primeros Superlópez me siguen encantando. Disfruto uno y otra vez de los libro de golf y fútbol de Mordillo. Groo, de Aragonés, hay que revisitarlo cada año… En cómics, cine y libros, muchas creaciones de los setenta y los ochenta me siguen tocando la fibra sensible. Micronautas, Atari Force, Rom… En el fondo, sigo siendo un niño con ganas de dejarse llevar por el guión y el dibujo de aquella época. Ahora ya no me marcan tantas cosas, o me marcan cosas distintas, pero entonces, wuow… Y no soy el único: pasaros por cualquier sesión de Phenomena en el Cine Urgell de Barcelona y veréis a chavales de veinte, treinta, cuarenta y cincuenta años dejando suelto su frikismo.

ZN.- Hace ya algo más de un año y medio que te asociaste con Panini Cómics para publicar tus obras. ¿Cual es el balance hasta el momento? ¿Has notado alguna diferencia en la relación profesional que ahora mantienes con Panini Cómics respecto a la que tenías antes con Planeta deAgostini? ¿Tú sistema de trabajo ha cambiando en algo después de la mudanza o ya no hay nada que te pueda sorprender en el mundo editorial?

CP.-
Planeta DeAgostini me llevó de la mano durante 21 años, y agradezco a todas las personas que me ayudaron durante todo ese tiempo, tanto como autor como en la parte más creativa, como autor. Pero en la última etapa, aquella gente con la que había crecido empezó a dejar la editorial. Ya no era lo mismo. Se perdió el carisma de Ediciones Forum. Desmembraron un equipo muy compenetrado, y mi relación con ellos se resintió.
En Panini la relación vuelve a tener esa chispa de antes. Los editores son parte del proceso, se integran en tu trabajo para mejorarlo, la disciplina de entregas es muy dura, y eso me beneficia. Te sientes querido, protegido, promocionado. Ahora es el momento de devolverles a base de narizones la confianza que han depositado en mí.

ZN.- En tus tiras cómicas citas muchas veces ese “mundo analógico” en el que creciste. ¿Cómo has vivido, en calidad de aficionado, el paso de ese “mundo analógico” al actual mundo virtual dominado por las redes sociales y con el cómic electrónico como promesa de futuro?


CP.- He recuperado muchos lectores gracias a las redes sociales. Y lo que antes solo encontrabas en tertulias comiqueras en las librerías, los viernes o los sábados, ahora también lo tienes contactando directamente con los lectores a través de las redes sociales. Es un paso adelante. Las noticias del mundo del cómic no llegan a toda la gente, al público generalista, y a través de las redes sociales la gente está al tanto de lo que haces en todo momento. Se abre un escenario nuevo a la relación entre los lectores y los autores.


ZN.- ¿Crees que el mundo del cómic está en crisis o es una amenaza que ya no cuela?

CP.- No está en crisis, pero podría llegar a estarlo si se siguen publicando tantos cómics al mes. Es una saturación difícil de mantener. Ya llevo bastante tiempo advirtiendo de esto. No hay espacio físico en las librerías, por mucho que las editoriales se esfuercen en abrir nuevos mercados. Pero, a la vez, la oferta en géneros, en estilos, en cómics para distintos públicos, es alucinante, como nunca antes; para aprovecharlo, hemos de fomentar la lectura, o de nada servirá inundar las librerías de tebeos.

ZN.- ¿Cómo fue tu primera experiencia como aficionado en el Salón del Cómic de Barcelona? ¿En qué notas que han cambiado o evolucionado este tipo eventos con el paso de los años?

CP.- Antes los Salones era más viscerales, se notaba el cariño por el papel, se exprimía el carisma del mundo del cómic; ahora, en algunas convenciones, el espectáculo prima un poco por encima del contenido, y creo que lo hacen para atraer a un público generalista que quizá se engancharía a la lectura sin tanta parafernalia. Nunca pensé que en un Salón del Cómic llegara a sentirme… extraño. En cambio, es beneficioso que las convenciones de cómics se expandan por todo el país; y hay muchas de ellas que siguen apostando por la proximidad entre autores y lectores, y creo que esa cercanía con creadores, con originales, con profesionales de la edición, promueve la fascinación por el cómic, lo dignifica.

ZN.- Has sido uno de los autores que ha inaugurado el catalogo de obras del reciente portal de cómics digitales Koomic.com. ¿Qué valoración puedes hacer sobre tu experiencia en este nuevo soporte? ¿Cómo cambia el hecho de publicar tus obras en papel respecto a hacerlo directamente en internet?

CP.- Koomic.com es la demostración de que el cómic es fácilmente adaptable a distintos formatos de lectura, sobre todo a los digitales. Pone a prueba nuestra parte coleccionista, de acumulación de papel, de veneración por lo físico; pero es una excelente herramienta que, al fin y al cabo, te lleva a ser práctico, a disfrutar de la lectura, que es lo importante. Disfruto tanto leyendo un cómic en papel como en formato digital.
Publicar tu obra directamente en aplicaciones para tablets cambía el paradigma de la edición. Yo lo veo altamente positivo: voy a llegar a más público, a lectores distintos, voy a recuperar obras que sería costoso editar en papel, voy a ofrecer precios impensables y, ostras, voy a ser leído en distintos países, algo impensable hace años. Es un #win.
Lo que sí hay que tener en cuenta es que hay que empezar a crear cómics pensando en el formato del las tablets, aprovechar de verdad todas las pijadas nuevas que ofrecen; y lo antiguo, remontarlo, adaptarlo, para favorecer la lectura.

ZN.-
En tu trayectoria has demostrado ser un autor actualizado a los tiempos que corren. ¿Qué opinas sobre las nuevas tecnologías? ¿Facilitan tu trabajo? ¿Crees que facebook o twitter son buenas instrumentos para estar en contacto con tus fans?

CP.- Facebook, Twitter y Google+, además de los blogs, son herramientas imprescindibles para que tu trabajo obtenga visibilidad. Ya te he comentado antes que el contacto con los fans es permanente. Es como ofrecer cada día un making off de tu propia obra. Los autores que reniegan de las redes sociales cambiarán de opinión dentro de poco. Hay que abrirse al mundo, y esa es nuestra mejor ventana.
Eso sí, a veces hay que ponerse la armadura anti-trolls. :)

ZN.- ¿Cómo te ayuda ese contacto que mantienes con los fans a la hora de afrontar tu trabajo?

CP.- Me alimento de ello. Estar en contacto con los fans ayuda a compartir experiencias, a diferenciar lo que es un fenómeno pasajero de algo que está creando mitomanía que se extenderá en el tiempo. No te sientes tan solo como cuando para encontrar a fans afines tenías que estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado del Mercado de San Antonio. Los fans, al menos algunos, suelen ser gregarios, les gusta compartir sus aficiones, y en las redes sociales eso es ahora posible.

ZN.- Otros autores han hablado sobre el mundo del fandom en sus obras pero, a diferencia de muchos de ellos, tú te ríes con nosotros y no de nosotros, te identificas como uno más del grupo. ¿Crees que eso es parte del éxito de propuestas como Fan Letal y Fanhunter?

CP.- Totalmente. Es el punto diferenciador de Fanhunter o Fan Letal. Los fans somos los protagonistas, los héroes, sin complejos, viviendo los tipos de historias que siempre nos habría gustado vivir en la ficción. Debo haber acertado en el concepto, ya que dura ya más de dos décadas, así que hay muchos más como nosotros ahí fuera. Somos culturalmente dispersos, como dice Marc Pastor; solo hay que saber exteriorizar ese glamour, ese toque imaginativo y especial que nos hace únicos.

ZN.- El webcómic es hoy en día un fenómeno muy popular en internet que, en cierta manera, parece haber sustituido a los antiguos fanzines. ¿Cómo ves tú este fenómeno? ¿Sigues alguno webcómic en concreto?

CP.- Soy muy fan de Andrés Palomino y sus Crónicas PSN, del trabajo de Juan Carlos Bonache (publica libro dentro de poco) y de Conejo Frustrado de Mike Bonales, entre otros.
Los webcómics es la forma rápida y directa de darte a conocer, de exponer tu trabajo a un público de todo tipo. Debidamente conectados a redes sociales, los webcómic pueden llegar a ser muy populares. El trabajo del autor consiste en convertirse en comercial de uno mismo y conseguir rentabilizarlos. Yo publico dos, Fan Letal en zonanegativa.com y Deadfan en aullidos.com, y la cantidad de gente que me lee a través de ellos me hace sentir bien, porque, en el fondo, lo que nos gusta de verdad a los autores es eso, que nos lean.

ZN.- Precisamente en Fan Letal Vintage tienes como autores invitados a Andrés Palomino y Juan Carlos Bonache. ¿Cómo surgió la posibilidad de colaborar con ellos? ¿Veremos a otros autores diferentes en los próximos volúmenes de Fan Letal Vintage?

CP.- Desde mis tiempos como fanzinero siempre he invitado a los autores de los que soy fan a colaborar en Fanhunter o Fan Letal. Soy extremadamente tímido, y me cuesta mucho pedir colaboraciones, pero también es una forma de rendirles homenaje. Para eso también sirven las redes sociales: encuentras a tus autores y les invitas a participar, y creo que se han generado así cosas curiosas dentro del Universo Fanhunter.
Y sí, habrá más autores invitados: en el próximo, Carlos Azaustre, Pere Mejan y Joan Tretze. Por cierto, tengo que enviarles el plot. :)

ZN.- Creo que eres un gran fan de Sherlock Holmes. Como ya sabes a Arthur Conan Doyle le costó mucho asumir el éxito de su propia creación. ¿Cual es el futuro de Funhunter y Fan Letal? ¿Aún te sientes con fuerzas para seguir dando guerra durante muchos años?

CP.- No sé cuántos años durará esto. Ya me siento eternamente agradecido a editores y lectores por haberme dado cancha tanto tiempo. Por si acaso, al ser un tipo algo inquieto, ya estoy abriéndome otras puertas profesionales.
De momento, el objetivo es acabar el Fan Letal Vintage que saldrá en noviembre de 2011. Luego recuperaré Fanhunter, en formato cómic y novela. Seguiremos publicando en koomic.com, y hay muchos, muchísimos proyectos en marcha relacionados con aplicaciones para tablets, juegos de cartas, juegos de tablero, más mercha, audiovisual… y una especie de revival digital del Fanhunter Freak Trivia que creemos que dará la campanada. Seguiremos informado…

Ah, y Las montañas de la locura, claro. ^__^

31 de agosto de 2011

-Bunsen de Jorge Pinto-



-Publicado Previamente en Zona Negativa-

“¿Si encendemos una máquina de improbabilidad cuántica, no podríamos alterar el curso natural del universo?”

Introducción 

El concepto de webcómic es todavía a día de hoy algo difuso y complejo de analizar, un medio que pugna por alcanzar la madurez lleno de ramificaciones y posibilidades cuya libertad y potencial es un aliciente para una gran variedad de autores, con más o menos formación artística, que a su vez tienen formas muy diversas de enfocar sus obras y proyectos. En muchos casos hay aún una cierta tendencia a vislumbrar la publicación en internet como un paso previo al salto al soporte material, el papel y recopilatorio de toda la vida, pero también hay determinados autores, tal vez algunos menos, que no piensan más allá de la “virtualidad” de su obra y que ven el origen y el final de su trabajo en la labor que llevan a cabo en internet sin importarles ese posible mercado del “mundo real”. Estos autores siguen publicando sus trabajos de forma gratuita en la red, al amparo y promoción de las hoy todopoderosas redes sociales, desarrollando sistemas para rentabilizar su esfuerzo y dedicación mediante ingresos en publicidad, merchandising u otro tipo de alicientes que consigan fidelizar a su público. Respecto a esto es interesante mencionar la propuesta que representa un webcómic como Bunsen, “un cómic de ciencia y chocolate” del autor mexicano Jorge Pinto, ilustrador y diseñador freelance que también se ha hecho un hueco en la dirección de arte publicitario y ha trabajado en el desarrollo de software y contenido digital. Bunsen, de la que Jorge Pinto realiza varias tiras cómicas semanales, es un webcómic protagonizado por un par de científicos cuarentones de la Universidad Autónoma de México: el físico y matemático Dr. Adel Ortega y el químico orgánico Dr. Víctor Arroyo; un par de inadaptados sociales, unos geeks y nerds entregados a los designios de la ciencia que se entretienen “martirizando” a sus animales de laboratorio: el ratón maníaco-depresivo Órvil, la idealista emplumada Diana y Niko y su peculiar padre, un par de monos con unas vidas muy humanas.

Bunsen: Una Obra Dinámica

Bunsen es un webcómic orgulloso de serlo que utiliza como trasfondo el mundo de la tecnología y la ciencia, una de las mayores aficiones e intereses de su creador, Jorge Pinto, pero eso, ni mucho menos, provoca que la obra deje der ser accesible a todo el mundo ya que en ella no se manejan complejos algoritmos, ecuaciones o cuestiones científicas de gran magnitud. Podéis respirar tranquilos pues no vais a necesitar desempolvar vuestros conocimientos matemáticos ni refrescar la tabla periódica de elementos para comprender los gags de Bunsen. Más bien al contrario, la ciencia es en Bunsen una excusa para acercarnos a otros temas en los que encontraremos inevitablemente “referencias forzadas a la cultura popular de los 80″, un sentido del humor inteligente y adictivo no carente de ironía así como unos personajes entrañables y carismáticos con los que es fácil empatizar en todo momento. Jorge Pinto define a su creación como una obra dinámica “inmediata e independiente de las limitaciones físicas tradicionales”, un cómic digital en su formato y en su filosofía planteado como “un experimento de comunicación y distribución” (pero esto es algo que contará mejor él mismo en la entrevista que podéis localizar más abajo).

Todo esto encaja con un webcómic en el cual el color amarillo de la piel de sus personajes protagonistas nos recuerda forzosamente a Los Simpsons de Matt Groening y donde Jorge Pinto nos presenta un exquisito apartado gráfico trabajado desde photoshop que, pese a tener como referentes obras como el Peanuts de Charles M. Schulz, la Mafalda de Quino o el Calvin & Hobbes de Bill Watterson consigue separarse totalmente de estos para hallar su propio camino y desarrollar su particular personalidad. Bunsen, como la serie televisiva estadounidense The Big Bang Theory de Chuck Lorre, centra su atención en sus personajes siendo la ciencia y la tecnología un elemento muchas veces anecdótico que sirve como vehículo al humor de la serie, igual que el tratamiento de la cultura popular que en la obra de Jorge Pinto esta bastante diversificado y admite todo tipo de referencias, desde programas de televisión como House o Dr. Who, pasando por videojuegos como Super Mario Bros., World of Warcraft o el ancestral Pacman o películas como la saga Star Wars, Harry Potter o Transformers. No faltan en Bunsen homenajes, dedicatorias y guiños a eminentes miembros del “club científico” como Charles Darwin, Thomas Alva Edison o Carl Sagan ni a escritores de ciencia ficción como Douglas Adams, el autor de la saga que conforma la Guía del Autoestopista Galáctico.



Bunsen se distribuye en un conjunto de tiras cómicas que Jorge Pinto lleva publicando desde 2007 en internet y cuya idea asaltó a su autor en su estancia en Barcelona ese mismo año cuando estudiaba dirección de arte en dicha ciudad por lo que, como él mismo comenta, se podría decir que su obra “es un producto catalán después nacionalizado mexicano”. En sus tiras cómicas Jorge Pinto centra su atención en las relaciones sociales de sus personajes, muchas veces reconocidos como geeks y nerds que hacen gala de sus frustraciones y desavenencias con el mundo actual y real del que suelen refugiarse en su trabajo, en la tecnología y en las redes sociales. Los gags de la serie suelen basarse por ello en hechos cotidianos y habituales, con alguna pequeña trama cercana a la ciencia ficción, y muchos de ellos tienen como protagonistas a los animales de laboratorio y sus habituales reividincaciones sobre su identidad y dignidad. En conjunto, el Bunsen de Jorge Pinto es un recomendable webcómic divertido y lleno de ideas, con un apartado gráfico muy sencillo y atractivo capaz de arrancarnos una sonrisa y hacernos el día a día un poco más llevadero. Como diría el Atomic Robo de Brian Clevinger y Scott Wegener: “Mantengan la calma y confíen en la ciencia” y no olviden, como nos demuestra Bunsen y Jorge Pinto, que también puede ser divertida.

Zona Negativa Entrevista a Jorge Pinto

Zona Negativa.- ¿Hay recopilatorio en papel en tu país de Bunsen? ¿Has recibido alguna oferta o has pensado en autoeditarte?


Jorge Pinto.- No hay libro y no creo que lo haya durante un buen tiempo. Bunsen nació como un experimento de comunicación y distribución. Mi cómic es digital desde el principio, no sólo en cuanto a formato, sino en filosofía. Esto significa que aunque no descarto la posibilidad de imprimirlo en papel algún día, todos mis esfuerzos se enfocan a mejorar la distribución digital.
Cuando terminé la “primera temporada” del cómic, puse a la venta una serie de memorias USB en forma de los personajes (las mandamos a hacer en una impresora 3D, fue un proceso interesantísimo) que incluían los cómics en formato navegable y en versión de alta resolución para que cualquiera pudiera imprimir en casa sus tiras favoritas.
Recientemente saqué a la venta una aplicación para teléfonos móviles que permite leer los comics, compartirlos y guardarlos, pero que además tiene un sistema de navegación hecho a la medida y con contenido extra. Esta aplicación, por ejemplo, permite al lector “entrar” al laboratorio de Bunsen, moverse dentro de él y descubrir pasajes secretos. Tiene acceso a todos los cómics publicados, arte, música original, un mini-juego y cuesta 10 veces menos que un libro común.
Para mí, eso es Bunsen: no se trata de imagenes estáticas en un papel, sino que es una obra dinámica, inmediata e independiente de las limitaciones físicas tradicionales.
Aún así, he recibido un par de propuestas de imprimirlo en papel y las he considerado muy seriamente. Pero al final hubiera tenido que dejar mucho del control creativo y logístico en manos de otras personas. Prefiero vender lo que hago directamente a mis lectores; así el producto es más honesto, más barato y me produce mayores beneficios tanto personales como económicos.


ZN.- ¿De qué manera trabajas tus tiras? ¿Dónde encuentras la inspiración?

JP.- Me siento cada mañana frente a mi editor de texto hasta que sale un guión. Una vez que sale, lo dibujo de inmediato para publicar la tira antes del medio día. No tengo tiempo o paciencia para esperar a que llegue la inspiración, así que la obligo a salir cada mañana con fuerza de voluntad y café: no me alejo del ordenador hasta que termine, aún si lo que sale no es el mejor cómic de mi vida.
La mayoría de las historias están inspiradas en lo que veo y leo de la gente con la que convivo: sus opiniones, motivaciones y frustraciones. Intento que dentro de toda la locura del cómic, siempre hable de algo muy real. Y si me topo con una pared creativa, me hago la pregunta: “¿Quién o qué te molesta en este momento?”. Cuando estás muy en contra o a favor de algo, es mucho más fácil encontrar tu voz y, por lo tanto, escribir cosas buenas. Por eso en muchas de las tiras parece que me estoy burlando de alguien o quejando de algo.
(Por cierto, cuando le hablo de esto a amigos artistas, no siempre es bien recibido. Hay una especie de mito interno en nuestra profesión por el que muchos creen que hacer arte significa salir a ver las nubes y estar en paz absoluta hasta que lleguen las musas. Pero tengo mucho trabajo y me aburro demasiado fácil como para eso).

ZN.- ¿Por qué un webcómic centrado en el mundo de la ciencia?

JP.- El mundo de la ciencia y tecnología es uno de mis mayores intereses. Para mí, los hombres y mujeres de ciencia son los verdaderos héroes; los verdaderos rockstars. Gracias a ellos, tenemos un nivel de vida tan alto (y quien diga que el mundo está cada vez peor y todo es sufrimiento, lo invito a imaginarse cómo estaban las cosas en la Edad Media, cuando la superstición y la ignorancia reinaban el mundo).
Cuando comparas las cosas que han logrado científicos en CERN, NASA o en la OMS, por dar algunos ejemplos, no queda más que preguntarte cómo es que los que cantan frente a un micrófono o patean una pelota acaban siendo los héroes y los millonarios.


ZN.- ¿Tenemos que tener fe en la ciencia?

JP.- En lo absoluto. La fe es ciega; es una trampa para los crédulos. No necesitamos fé en la ciencia, sólo confianza en ella.
Muchos detractores usan el argumento de que no podemos confiar en la ciencia porque está hecha por el hombre y el hombre se equivoca. Ese es un argumento falso. Que nuestra apreciación de la verdad pueda ser incorrecta no quiere decir que la verdad no exista y por lo tanto que no valga la pena buscarla. Hay personas que la llevan acabo erróneamente y situaciones en las que no podemos tener el control absoluto de la investigación (lo cual ha causado muchos errores en nombre de la ciencia: muchos de ellos fueron vergonzosos, como la frenología, y algunos fueron buenos intentos descartados, como el lamarckismo). Eso no quiere decir que el método científico no sea confiable. De todos los intentos para encontrar sistemáticamente la verdad que se han probado a lo largo de la historia, el método científico ha sido el más confiable, con diferencia.
En otras palabras, no debemos tener fe a la ciencia pero debemos confiar en el consenso científico: ese conocimiento que se ha ido formando a lo largo de los años, a través de generaciones de científicos (algunos equivocados y algunos con la razón) y que ha probado ser, una y otra vez y ante centenas de pruebas, lo más acercado a la “verdad” que podemos identificar con nuestra inteligencia limitada.
Y además de confianza, la ciencia requiere apoyo. Aún si no todos podemos dedicarnos a ella, en la población general podemos hacer toda la diferencia si apoyamos y defendemos lo que ha hecho la ciencia por nosotros. Entre menos paredes (sociales, “morales”, económicas) se topen los científicos, más fácil y rápido será el progreso del que nos beneficiemos todos.


ZN.- ¿Influencias en tu obra que puedas reconocer en público? ¿Cómo definirías el tipo de humor de Bunsen?

JP.- Mi mayor influencia viene de los grandes comediantes americanos. George Carlin, Dave Chapelle, Jerry Seinfeld y últimamente Louis CK y Tina Fey.
Conan O’Brien probablemente ha sido mi mayor influencia y quien me enseñó lo que significaba ser gracioso desde que soy niño, dado que él escribió los mayores capítulos clásicos de Los Simpson. Siempre he pensado que Los Simpson es para mi generación lo que los Beatles fue para la de mis padres: una obra que dejó una marca indeleble, que se coló a todo y que influye en el modo en el que vemos y entendemos nuestra propia cultura. Mis amigos y yo seguiremos haciendo citas y referencias a Los Simpson hasta que seamos viejos, del modo en que nuestros padres seguirán cantando Let it Be hasta el final.

De esas personas aprendí que el mejor modo de hacer comedia es ser sincero, evitar la pretensión y hablarle al público como le hablarías a una persona real, frente a ti. Con ellos aprendí mucho sobre la estructura, ritmo y composición de un chiste, que va muchísimo más allá del guionismo tradicional de cómics. La clave está en escribir cómics que no parezcan cómics, sino que sean simplemente un retrato fiel y bien comunicado de lo que estás pensando. Si lo lees en voz alta y no tiene el ritmo y la fuerza para hacer reír a la gente frente a ti, no es un buen cómic.


ZN.- ¿Eres un lector habitual de cómics? ¿Qué tipo de obras y autores se encuentran entre tus preferidos?

JP.- No lo soy. El 90% de mi tiempo de lectura se va a la literatura “convencional”. Al principio pensé que era extraño que me dedicara tanto a los cómics cuando en realidad ni siquiera soy un gran consumidor de estos, pero con el tiempo he conocido a muchos colegas comiqueros que me han confesado que tampoco son lectores habituales.
Claro que he leído cosas como Ghost World y Dark Knight Returns (aunque prefiero The Long Halloween). Hubo una temporada en la que me obsesioné con Jeffrey Brown después de leer Clumsy (que por cierto fue el mismo año que empecé Bunsen, y supongo que tuvo mucho que ver en su creación, aunque formal y conceptualmente no se parezcan en nada).

El año pasado tomé el primer número de Planetary y no paré hasta que los leí todos de golpe. Lo mismo me pasó con Y The Last Man y con los primeros 70 números de The Walking Dead.
Como mi mayor influencia viene de la literatura, busco ese tipo de experiencia en los cómics: tener a mi disposición una obra completa en la que me puedo meter de lleno. Por eso prefiero esperar a tener todo Planetary, por ejemplo, a leerlo en partes poco a poco. Estar a la merced del contenido episódico es una de las razones por las que nunca me volví demasiado asiduo al cómic.
Con tiras cómicas es otra historia. Peanuts y Calvin & Hobbes son parte muy importante de mi vida. Son el tipo de obras que sólo de pensar en ellas me ponen de buen humor. Pero no me gusta abusar de lo bueno; no los leo seguido. De hecho tengo toda la colección de Calvin & Hobbes (pesa como 20 kilos), pero sólo he leído una tercera parte de las tiras, porque quiero que me duren durante muchos años. Quiero poder tener nuevos Calvin & Hobbes para leer y descubrir durante años.


ZN.- ¿Qué piensas del fenómeno webcómic?

JP.- Entre los webcómics hay muchas joyas y mucha basura. Eso es lo que me emociona tanto. Antes tenías que dedicar años a una carrera política y complacer a los amigos indicados para que te abrieran la puerta de una editorial. Prefiero una industria en la que un niño de secundaria puede publicar sus ideas en el mismo medio que un ganador del Premio Eisner. Cierto, muchas veces esa publicación será terrible y nadie querrá leerla, pero de vez en cuando saldrán verdaderas ideas nuevas que cambien lo que podemos hacer con los cómics.

Mientras que las editoriales tradicionales siguen sacando a los mismos superhéroes y tiras de Garfield de toda la vida, en el mundo de los webcómics podemos experimentar con nuevas historias, personajes y medios de distribución progresivos. En el arte, como en la ciencia, el progreso es lo más importante.

ZN.- ¿Crees que el futuro del cómic se encuentra en internet?

JP.- El presente del cómic se encuentra en internet. Internet no es una cosa del futuro, no es algo que haya llegado y tengamos que adoptar (eso ya pasó en los noventa). Ve cómo están volviéndose locas las casas de cómics sacando aplicaciones para iPad, o como las editoriales se están peleando para entrar al mercado en Kindle. Siempre habrá literatura (incluyendo cómics) en papel para los que prefieran ese medio, pero irá perdiendo fuerza a comparación de los medios digitales. Una prueba de esto es que amazon.com desde hace unos meses ya vende más copias de libros digitales que de papel. El cambio ya sucedió. No es algo que tengamos que discutir todavía – y créeme, hay quien lo sigue haciendo, defendiendo al papel como si fuera sagrado, olvidando que lo importante de la literatura es el contenido, no el material en el que esté plasmada. Sólo hace falta un poco de tiempo para que esta tendencia se haga presente en otros países e industrias.

ZN.- ¿Queda Bunsen para rato?

Bastante. Mi plan es publicarlo durante seis años más (para un total de 10 años, como Calvin & Hobbes). Conforme pasa el tiempo disfruto más hacer el cómic y es más fácil para mí, ya sea porque encontré el mejor modo de comunicar lo que quiero o por pura práctica, así que no lo dejaría antes.
Pero nunca me atrevería a sacarlo más tiempo del que sea necesario. Ve a los Simpsons: los últimos 10 años han sacado vergüenzas que no tienen nada que ver con la genialidad de su primera década. Prefiero terminar las cosas cuando aún me emocionen y poder pasar a otras y probar algo nuevo. No sé qué habrá después, pero sé que no será un cómic. Hay muchos otros medios con los que me gustaría aprender y experimentar.


Ver también:

-Webcómic online de Bunsen de Jorge Pinto
-Muestra de ilustraciones y diseños de Jorge Pinto
-Información de talleres y conferencias sobre creatividad y medios digitales impartidos por Jorge Pinto

25 de agosto de 2011

-Superman Vs. Muhammad Ali de Denny O´Neil y Neal Adams-


-Publicado Previamente en Zona Negativa-

"Si lo piensas detenidamente, todo tiene que ver con el juego limpio. Si la gente viviera según las reglas del juego limpio... mi gente... toda la gente tendría un trato más justo"


Introducción
En la esquina azul, con calzones blancos, desde Louisville, Kentucky… un auténtico genio del cuadrilátero y el campeón del pueblo… ¡Muhammad Ali! Y en la esquina roja, con capa y mallas azules, desde el planeta Kripton… Kal-el, que lucha como… ¡Superman! Como un auténtico espectáculo pugilístico, así presentaban en 1978 el veterano guionista Denny O´Neil y el excelso dibujante Neal Adams el mayor combate del siglo XX: Superman Vs. Muhammad Ali. Una obra heredera de su tiempo, los locos años setenta, una época en la que cualquier lector podía encontrarse con verdaderas extravagancias difícilmente repetibles en el panorama del cómic mainstream estadounidense moderno. Por entonces, era completamente normal encontrar publicaciones protagonizadas por ídolos musicales como Kiss o Alice Cooper, igual que lo sería la llegada de personajes clásicos de la literatura de terror como el Drácula de Bram Stoker a las páginas de los cómics marvelitas mientras en DC Comics el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle vivía nuevas aventuras junto a Batman, su aprendiz más aventajado, y se ponían en marcha los primeros crossovers superheroicos entre editoriales, como el ya mítico Superman vs. The Amazing Spider-man de Gerry Conway y Ross Andru , un precedente a tener en cuenta cuando se habla del Superman Vs. Muhammad Ali de Denny O´Neil y Neal Adams. En este panorama no resulta extraña, pese a que el propio Neal Adams desafíe “a cualquiera que dijera que podría haber predicho este proyecto”, una obra de este cariz, fruto de “una operación afortunada en un momento de bajada en picado de las ventas”, como bien apunta Álvaro Pons en La Cárcel de Papel, supeditando a ella cualquier valor artístico que pudiese atesorar dicha aventura. En aquellos años Muhammad Ali, nacido como Cassius Clay antes de su conversión al Islam, era una leyenda viva del deporte y una figura destacable del show business estadounidense, “el Superman negro”, como así lo llamaría el grupo británico Johnny Wakelin And The Kinshasa Band en la canción que dedicarían al popular boxeador en 1974 y que llevaba por título Black Superman. Por su lado, “el auténtico Superman”, se había convertido en todo un cuarentón, la creación inmortal de Jerry Siegel y Joe Shuster había madurado y estaba a punto de convertirse en todo un icono cinematográfico, volando de las viñetas de los cómics al glamour de Hollywood, todo a consecuencia del inminente estreno de la película dirigida por Richard Donner y protagonizada por el fallecido Christopher Reeve. Era cuestión de tiempo que los destinos de ambos personajes se acabasen cruzando, de una manera u otra, pues no hay que olvidar que estamos también en el naciente mundo contemporáneo del marketing y la publicidad, instrumentos que se habían profesionalizado en los últimos años y en los que la creatividad empezaba a jugar un peso importante a la hora de acercar un determinado producto a los consumidores. Por separado, Superman y Muhammad Ali eran dos grandes marcas, pero juntos eran algo más, eran los mejores.

Historia y Análisis

Las casualidades no existen. No puede ser una simple cuestión de azar que en 1978, el mismo año en que se estrenaba la mencionada película Superman de Richard Donner, un par de experimentados y curtidos autores de la talla Denny O´Neil y Neal Adams presentasen un cómic como Superman Vs. Muhammad Ali. Una obra concebida a mayor gloria de dos de los iconos más representativos de la América de los setenta que desde DC Comics tratarían con toda la fanfarria y lujo que merecía la ocasión, auspiciando una maniobra comercial que les llevaría a publicar una edición en gran formato de dicho cómic, como ya se había hecho con la pionera Superman vs. The Amazing Spider-man de Gerry Conway y Ross Andru , lo cual no paso desapercibido en la prensa de la época que lo vivió como todo un acontecimiento. En este aspecto tuvo mucho que ver, como relata la editora Jenette Kahn, una figura como Don King, el famoso y extravagante promotor pugilístico que “tenía el corazón de un estafador y la imaginación de un visionario”, organizador de algunos de los combates más recordados de Muhammad Ali contra rivales de renombre como George Foreman y Joe Frazier. Este peculiar personaje, inspirado por el éxito de ese Superman Vs. The Amazing Spider-man, promocionado como The Battle of the Century y en el que también habían colaborado el mismo Neal Adams y John Romita Sr., había sabido ver la posibilidad de seguir rentabilizando la fama de Muhammad Ali más allá de los cuadriláteros, pues no podía haber mejor reclamo publicitario que la de ver al héroe del pueblo enfrentado a un “verdadero Hombre de Acero”. El proyecto sólo requería la aprobación del manager del boxeador, Herbert Muhammad, de su abogado Charles Lomax y del propio Muhammad Ali , cuando las condiciones del trato estuvieron claras finalmente accedieron a ello, todo lo demás, como se suele decir, es sólo historia. Contra todo pronóstico el Superman Vs. Muhammad Ali de Denny O´Neil y Neal Adams se ha convertido con el transcurrir de las décadas en todo un cómic de culto que ha sabido trascender las limitaciones impuestas por su género y finalidad originales para alzarse como un referente victorioso de un período en el cual todo parecía nuevo y fascinante, tanto en las viñetas, donde había un universo por explorar, como en el deporte, que definía a los héroes del mañana. Superman Vs. Muhammad Ali parte de una premisa muy simple, cuando Rat’Lar, el líder de una belicosa raza extraterrestre llamada Scrubb y originaria del planeta Bodace, declara a la humanidad una especie peligrosa y destructiva que debe perecer para salvaguardar la integridad del universo. Pero, para evitar la confrontación bélica Rat’Lar propone a la Tierra que escojan a su campeón para enfrentarse y medir sus fuerzas al invicto guerrero Hun-ya, sólo si este es derrotado en un combate en igualdad de condiciones los Scrubb desistirán de sus intenciones y renunciarán a la guerra. Dos son los únicos pretendientes que aceptan el desafío, el altruista y luchador por la libertades Superman y el ególatra campeón de los pesos pesados Muhammad Ali que están dispuestos a enfrentarse en un combate previo para dilucidar quién de ellos debe batirse para representar a la Tierra y liberarla de su fatídico destino.



Con este argumento, planteado por Denny O´Neil y Neal Adams aunque desarrollado en más extensión por este último, tenemos un cómic marcado por la acción y por las constantes vueltas de tuerca pero, sobre todo, por la espectacular narrativa gráfica desplegada por uno de los grandes artistas del cómic superheroico estadounidense que resulta todo un uppercut directo a la creatividad. Este aspecto convierte a Superman Vs. Muhammad Ali en todo un clásico, en un cómic referencial, son los lápices de Neal Adams los que consiguen esconder las debilidades argumentales de una historia marcada por una sarta de tópicos recurrentes del género superheroico y convertir el resultado final en un potente gancho visual muy difícil de olvidar. Superman Vs. Muhammad Ali es un producto pensado y meditado para ser todo un acontecimiento pero “no sólo tenía que ser un entretenimiento épico sino que también debía explorar los ideales y las acciones que los habían convertido en héroes en todo el mundo”, como explica de nuevo Jenette Kahn, por lo que son patentes los intentos y esfuerzos de sus creadores para reflejar fielmente la filosofía y el carácter chulesco y bravucón del que siempre hizo ostentación Muhammad Ali. Este era un personaje de primera magnitud y repercusión mediática, un boxeador temible en el ring porque “flotaba como una mariposa y picaba como una abeja”, un símbolo que representaba la lucha del ciudadano afroamericano contra las desigualdades sociales y un hombre de principios que en 1967 había rechazado incorporarse al ejército estadounidense en su campaña en la Guerra de Vietnam habiendo sido por ello despojado durante cuatro años de su título de boxeo. El retrato que de él se haría en Superman Vs. Muhammad Ali sería bastante agraciado pero cercano a la realidad, dejando a un lado la idealización que en él se pueda encontrar fruto del género abordado, corriendo mejor suerte que el mismo Superman, un personaje plegado a las necesidades de la historia y rendido a las excelencias de su adversario, mentor y compañero. De hecho, podemos decir que Superman es en este cómic una mera excusa argumental destinada al mayor lucimiento de “la estrella invitada”, la realidad se impone a la ficción y el Hombre de Acero mimetiza el comportamiento de Muhammad Ali mostrándose tan altanero y desafiante como este y relegando gran parte del protagonismo que de otra manera atesoraría el famoso superhéroe para darle a “The Greatest” una mayor porción del pastel.

Nostalgia, Cuestiones Editoriales y Aficionados


El pasado año se publicaba en Estados Unidos una nueva edición del Superman Vs. Muhammad Ali de Denny O´Neil y Neal Adams, cosa que no ocurría desde hacía tres largas décadas, la nueva versión de este clásico ha sido conocida como Deluxe Edition. Este nuevo formato presenta una reducción de tamaño respecto a la edición original, un nuevo coloreado remasterizado y una portada retocada y ajustada por el propio Neal Adams a las necesidades editoriales. También están incluidos en ella una serie de extras entre los que destacan algunos bocetos del artista estadounidense y una explicación de la historia que encierra la mítica portada original de Superman Vs. Muhammad Ali en donde podemos entretenernos buscando a algunas celebridades, reales y de ficción, del mundo de la política, la televisión, el espectáculo y el cómic de los años setenta. Esta edición ha sido la escogida por Planeta DeAgostini para licenciar la obra en nuestro país, amoldando la edición estadounidense al formato absolute, en detrimento de la Facsimile Edition con las proporciones y la portada originales que seguramente habría disparado y encarecido el precio del producto. Esto último será un drama y un quebradero de cabeza para muchos aficionados que les incapacitará para poder disfrutar de esta reedición, algunos de ellos pondrán el grito en el cielo por el recoloreado de la obra, podría ser mejor pero también peor, otros por la reducción de formato respecto al cómic original, demostrando su poca fe en el trabajo de Neal Adams al asumir que esa brutal ofensa supone una merma de la calidad de sus lápices, mientras otros maldecirán el hecho de que la portada de la edición escogida por Planeta DeAgostini este “mutilada” simplemente porque faltan unos milímetros para poder regocijarnos con el primer plano de la calva de Lex Luthor u observar en uno de los laterales, junto al histórico Joe Schuster, la presencia de los famosos y archiconocidos por estos lares Bert Wasserman, Jay Emmett o Joe Namath. Vaya por delante, como comentábamos más arriba, que en la presente edición podemos encontrar entre sus extras la portada original reproducida íntegramente y con un esquema completo y detallado, con nombres y apellidos, de los rostros populares y personajes de ficción que Neal Adams retrató en ella en los años setenta. No obstante, las quejas son inevitables, tanto que a veces uno diría que hay un porcentaje bastante elevado de aficionados que nunca compran ni leen cómics ya que es imposible que encuentren una edición a su gusto, es decir, personalizada. Muchas veces las ediciones son mejorables, nadie dice que no pueda ser el caso de este Superman Vs. Muhammad Ali, pero parecemos olvidar que lo importante es nuestra pasión por leer cómics y no sólo por atesorarlos como una reliquia sagrada en una estantería. Muchos pueden acabar hastiados de tanto elitismo que provoca que, más veces de las que debería, estemos más preocupados de hablar de formatos y decisiones editoriales polémicas que de las virtudes y defectos del cómic de turno y de intercambiar opiniones e impresiones sobre el mismo.


Nos quejamos, no sin falta de razón, cuando las editoriales nos avasallan con ediciones de auténtico lujo y a precios indecentes y desorbitados que hacen a estas obras sólo sean accesibles para unos pocos y agraciados elegidos pero, indirectamente, es lo que muchas veces les estamos pidiendo con nuestra actitud puntillosa. En este caso en concreto, todos los cambios que podemos observar en Superman Vs. Muhammad Ali han sido aceptados, cuando no auspiciados, por sus autores responsables como bien deja entrever Neal Adams en la introducción del tomo donde afirma, bastante henchido de orgullo, que cualquiera que piense que “puede borrar la sonrisa que me provoca la reedición de este cómic, anda muy equivocado” para acabar declarando que “los cómics son un gran negocio al que dedicarse”. Estas declaraciones hacen referencia a la edición Deluxe Edition estadounidense, que difiere en algunas cosas de la presentada por Planeta DeAgostini en nuestro país, pero Neal Adams no se escandalizaría viendo la presente edición ni evitaría firmársela a nadie en el Salón del Cómic de Barcelona. Los autores siempre quieren ver sus obras en el mercado porque es lo lógico y normal. Deberíamos empezar a entender que las ediciones personalizadas no existen y que los cómics se editan para todo el mundo, el cómic es un arte pero también es un negocio como bien defiende Neal Adams, se produce en serie como los automóviles, los autores cobran por su arte y aspiran a vivir de él y que la gente pueda disfrutarlo. El cómic, al igual que el cine o la literatura, está sujeto a los siempre injustos devenires comerciales y a la particularidad intrínseca que lo convierte en un tipo de representación artística que pretende ser accesible a las masas pero, en cambio, parecemos más intransigentes con las maniobras editoriales aplicadas a él que las que vemos a diario obras de carácter cinematográfico o literarias. Disfrutemos de los cómics porque valen la pena y exigamos ediciones dignas pero no pidamos piezas de relojería, la nostalgia no es un camino a la objetividad y la industria del cómic evoluciona y cambia como cualquier otro medio. Este Superman Vs. Muhammad Ali de Denny O´Neil y Neal Adams es un cómic que puede sorprendernos pero debemos estar abiertos a esa posibilidad.